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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2019

Feminismo y revolucin

Manuel Martnez Llaneza
Mundo Obrero

El feminismo ser revolucionario o no ser.


A menudo, en los mbitos de la izquierda, omos o leemos la consigna: La revolucin ser feminista o no ser. Valiente obviedad! Dado que la revolucin de la que hablamos los comunistas no es ni ms ni menos que la liberacin de la humanidad entera, sera inconcebible que no considerara a la mitad de la poblacin y, es ms, no contara con su participacin efectiva. Salvo que no estemos hablando de esa revolucin o de un feminismo consecuente. Porque adems el varn no puede ser verdaderamente libre si no lo es la mujer, ni ambos pueden ser libres en una sociedad capitalista basada en la explotacin humana. Y esto lo observamos siempre dentro de sus condicionamientos histricos- en todos los procesos revolucionarios que se han dado y de forma ms acusada en la revolucin socialista de octubre de 1917.

Claro que esto es en trminos referidos a la gran mayora de la poblacin: ni los zares ni los oligarcas ni sus secuaces estn interesados en cambios. No sabemos cmo ser la revolucin -probablemente un largo proceso-, pero s sabemos lo que rechazamos de esta sociedad y mucho de lo que buscamos en otra: Nosotros no anticipamos dogmticamente el mundo, sino que queremos encontrar el mundo nuevo a partir de la crtica del viejo escriba Marx a Ruge en 1843. Es decir, acabar con el capitalismo, construir una sociedad compuesta por trabajadores de toda clase como sabiamente estableca la Constitucin de la II Repblica Espaola.

Existen otras propuestas de cambio social, incluso otras visiones que se consideran socialistas; con algunas de ellas discrepamos profundamente, pero con otras deberemos contar como aliadas tcticas, lo que nos obliga a analizarlas y posicionarnos ante ellas. Esta diversidad de enfoques se da tambin en muchas construcciones tericas y polticas que tienen gran relevancia -como son, entre otras, el ecologismo y el feminismo- que no podemos considerar como fenmenos aislados, sino que debemos integrar en nuestra visin de la lucha. A veces se habla de estos movimientos de una forma impropia, en singular, como si fueran denominaciones unvocas, y no lo son.

No existe el feminismo salvo, tal vez, como nocin de envolvente-, pero s debe existir el feminismo nuestro, lo que no impide tampoco convergencias tcticas con otros planteamientos, pero obliga al rechazo de opciones que refuerzan el capitalismo. Afortunadamente, parece que esta diferenciacin se est planteando cada vez con mayor claridad.

Ana Bernal-Trivio (una periodista a la que no tengo el gusto de conocer) escriba en publico.es recientemente (22/10/2018) un interesante artculo que titulaba: Feminismo no es todo, porque, si feminismo es todo, feminismo es nada. Creo que el ttulo es en s una expresin que cuestiona brillantemente una de las formulaciones ms equvocas que, por su simplicidad y el apoyo de ciertos medios y organizaciones, se est difundiendo de forma peligrosa. A esta posicin, yo la llamara feminismo biolgico, porque lo entiende como lo de las mujeres, de todas en cuanto mujeres, definido en contraste con los varones, con todos los varones, en toda situacin y en toda poca.

Quiz esta definicin es muy cruda y sera poco reconocida, pero subyace en muchos de los discursos acrticos de moda y de gran difusin, tal vez debido a su simpleza. Por no ir ms lejos, la encontramos en el ensalzamiento por parte de amplios movimientos de dos conocidas criminales de guerra: Hillary Clinton, a la que se quera convertir, por el hecho de serlo, en la primera mujer que presidiera USA y Madeleine Albright, ahora feminista sobrevenida que da lecciones de ello y hay quien la escucha y sigue su feminismo.

El feminismo biolgico recuerda -en el mejor de los casos, que no en los citados- el obrerismo ingenuo que confunda la profesin del individuo con su conciencia de clase, con el que una parte de la intelectualidad pequeoburguesa sustitua el anlisis de clase por declaraciones de buenas intenciones personales sin contenido real. Y hay que decir que el feminismo es social, ya que, precisamente porque las mujeres son iguales a los varones en capacidades y deben ser iguales en derechos, tiene sentido el feminismo; porque el cambio que pretende no es posible si la opresin y discriminacin machista -que nadie puede negar y que las mujeres sufren en primer trmino- no tuvieran un carcter histrico y social que puede ser cambiado y superado.

Y por eso mismo el feminismo no es cosa de mujeres, sino de toda la sociedad, porque tampoco las mujeres sern libres si no lo son los varones. Y por eso los comunistas somos feministas: pero no de Ana Botn, que no se nos confunda, sino de Kolonti. No creemos que se mejoren las condiciones de la mayora de las mujeres reclamando ms puestos femeninos en los consejos de administracin del IBEX35; lo que hay que hacer es acabar con ellos.

Por el bien de todos. Por todo ello, al eslogan que encabeza estas notas debemos oponerle otro que diga: El feminismo ser revolucionario o no ser.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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