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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2019

Venezuela entre legalidad y legitimidad

Alejandro Fierro
celag.org


Este jueves, Nicols Maduro juramentar (jurament) como presidente de Venezuela para un segundo mandato que se extender hasta 2024. Aunque las elecciones se celebraron el pasado 20 de mayo, la Constitucin establece en su artculo 231 que el candidato o candidata elegida tomar posesin del cargo de presidente o presidenta de la Repblica el 10 de enero del primer ao de su periodo constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional.

Como casi todo lo relacionado con Venezuela, lo que debera ser un trmite poltico-administrativo se convierte en un motivo de disputa que trasciende sus fronteras. Parte de la oposicin ya ha anunciado que no reconocer a Maduro como jefe de Estado, al considerar ilegtimas las elecciones de mayo. En el plano internacional, 46 pases, encabezados por Estados Unidos, los integrantes del Grupo de Lima y la Unin Europea, se han sumado a este desconocimiento.

Para evaluar de forma correcta qu puede suponer el no reconocimiento de Maduro es necesario contextualizar objetivamente el alcance de esta decisin. Las matrices mediticas y polticas hegemnicas aluden a un supuesto aislamiento del Gobierno venezolano que, en ltima instancia, har imposible su supervivencia. El cerco de la comunidad internacional colocara a al chavismo en una situacin imposible.

Este relato olvida que el concepto de comunidad internacional carece cada vez ms de sentido, al menos de la forma en la que se vena utilizando desde la cada del Muro de Berln y que sobreentenda la condicin de nica potencia de Estados Unidos. Es cierto que entre los 46 estados que no van a reconocer a Nicols Maduro se encuentran algunos de gran peso especfico, empezando por los propios Estados Unidos adems de Alemania, Francia, Gran Bretaa o Brasil. Pero tambin es cierto que son 148 las naciones que no se han sumado, ms del triple, y entre ellas figuran algunas con un enorme protagonismo poltico y/o econmico como Rusia, China o India. Toda Asia exceptuando Japn- con su vitalismo y pujanza ha rechazado unirse a la iniciativa liderada por los estadounidenses. Lo mismo cabe decir de frica. En trminos demogrficos, esos gobiernos representan a ms de 6.300 millones de personas de las aproximadamente 7.300 millones que habitan el planeta.

Por tanto, afirmar que la comunidad internacional va a aislar al Gobierno de Venezuela solo responde o bien a una visin anacrnica de un mundo unipolar que ya no existe o a una estrategia comunicativa para alcanzar unos determinados intereses. La imagen de una Venezuela sola y repudiada por el mundo, pronta a una cada ante el descrdito generalizado, no tiene visos de que vaya a producirse.

A partir de este escenario es pertinente preguntarse en qu se traducir este no reconocimiento de ese conjunto de pases. Es difcil saberlo por cuanto hasta el momento no se han anunciado medidas concretas. Tanto las declaraciones de dirigentes como los pronunciamientos de algunos organismos evitan cualquier referencia explcita y se refugian en los habituales comunicados de condena envueltos en el vaporoso lenguaje diplomtico.

El comunicado emitido por el Grupo de Lima el pasado 4 de enero es un buen ejemplo de la ausencia de una estrategia definida que vaya ms all del no reconocimiento de la Presidencia de Maduro. De entrada, el organismo, creado en 2017 para dar seguimiento a la situacin de Venezuela, tuvo que hacer frente a la negativa de Mxico de sumarse al rechazo. El Gabinete de Lpez Obrador se desmarcaba as de la trayectoria de su antecesor, Enrique Pea Nieto, beligerante en extremo con todo lo concerniente al Gobierno chavista.

Con esta sonada ausencia, los doce pases restantes (Argentina, Brasil, Canad, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panam, Paraguay, Per y Santa Luca) emitieron la citada declaracin por la que desconocen el nombramiento de Maduro. Sin embargo, el apartado de las medidas contra Venezuela que acompaaban ese documento no pareca tener la misma contundencia.

En efecto, las relaciones diplomticas con el pas caribeo se reevalan por parte de cada pas signatario y siempre teniendo en cuenta la necesidad de proteger a sus nacionales e intereses. En la prctica, esto supone dejar al arbitrio de cada gobierno hasta qu punto quiere mantener los vnculos con Venezuela. A tenor del documento, el fantasma de una ruptura total de relaciones se desvanece.

Otras medidas son igualmente difusas, como la concesin de crditos por parte de organismos financieros internacionales y regionales, que se estudiarn con criterios restrictivos o las sanciones contra dirigentes de la administracin venezolana. Tampoco se despeja la incgnita de lo que ocurrir con los representantes del Gobierno venezolano en el exterior, desde el personal diplomtico hasta los delegados en organismos internacionales pasando por misiones culturales, deportivas o de cooperacin.

Indefinicin a lo interno

Habr que esperar, por tanto, a ulteriores movimientos de los pases promotores del desconocimiento para ver su alcance. Mientras, a lo interno de Venezuela, la indefinicin tambin planea sobre la decisin de un sector de la oposicin de no reconocer a Maduro. Buena parte de esta indefinicin se debe a la implosin del bloque opositor el pasado ao. La Mesa de la Unidad Democrtica (MUD), la frgil coalicin de partidos muy heterogneos vinculados tan slo por su animadversin al chavismo, salt por los aires. Las constantes divergencias en torno a la estrategia a seguir para derrocar a Maduro, los boicots electorales que terminaron por darle al chavismo la mayor concentracin de poder que ha tenido en toda su historia, las disputas por el liderazgo y los enfrentamientos no slo entre partidos sino tambin en el seno de los mismos dinamitaron a la MUD. El propio Ramn Guillermo Aveledo, quien fuera su secretario ejecutivo durante cinco aos, certific su defuncin y desestim cualquier intento por revivirla: Aunque sea una buena noticia para el Gobierno y una mala para los que se dan gusto decargndola, hay que reconocerlo: la MUD no existe. Lo sensato es dedicar esfuerzo y talento a una unidad de la sociedad democrtica, renovada y eficaz. El Frente Amplio, una suerte de sucedneo que englobaba a algunas organizaciones y unos pocos partidos que formaron parte de la MUD, apenas tuvo recorrido.

Parte de la oposicin quiere aprovechar la toma de posesin de Maduro para recuperar cierto protagonismo. Ante la falta de fuerza real y de conexin con la calle, un sector se ha atrincherado en el legalismo y entiende que un no reconocimiento de las elecciones desemboca en la asuncin del poder por parte de la Asamblea Nacional y, a partir de ah, en la organizacin de nuevos comicios.

Sucede que esa Asamblea Nacional, con mayora opositora, ces sus efectos a partir de la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente por parte del presidente Maduro, haciendo uso de las atribuciones que le concede el artculo 348 de la Constitucin: La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrn tomarla el presidente o presidenta de la Repblica en Consejo de Ministros. La oposicin boicote las elecciones a la Constituyente en una decisin que el tiempo revelara como estril: la Constituyente qued en manos chavistas y la Asamblea Nacional qued desactivada, por ms que los diputados sigan sesionando para dar una imagen de detentacin de poder.

Por otra parte, desde el argumentario chavista se seala que el proceso electoral que gan Maduro el pasado mes de mayo se celebr con los mismos elementos que las elecciones legislativas en las que venci la oposicin en diciembre de 2015: el mismo sistema electoral y de recuento, idntico Consejo Nacional Electoral, sin observacin extranjera aunque s con acompaamiento internacional- y tambin con algunos postulantes inhabilitados. Si entonces la oposicin consider legtima su victoria, cabe preguntarse, sealan desde las filas chavistas, por qu ahora califican de invlido el triunfo de Maduro.

En cualquier caso, las guerras de relatos suelen dirimirse no por lo afinado de los argumentos sino por la correlacin de fuerzas. Y en este mbito la oposicin venezolana est completamente ayuna. Su desconexin con la calle es total y su capacidad de movilizacin, nula. Salvo las bases ms acrrimas, el resto de aqullos que una vez la secundaron ya no siguen sus llamamientos, por ms que puedan continuar votndola. Son ya demasiadas veces las que la derecha le anunci a sus huestes que el chavismo estaba a punto de caer. De hecho, en otra proclamacin, la de Hugo Chvez el 10 de enero de 2013, la oposicin ya prometi que no asumira, puesto que al encontrarse en Cuba para tratarse de la enfermedad de la que finalmente fallecera no podra asistir personalmente a la juramentacin, con lo que su designacin como presidente quedara invalidada. Finalmente no fue as. Los seguidores opositores cosecharon una nueva decepcin y sus lderes, una muesca ms en su credibilidad. Esa credibilidad se puede ver an ms erosionada si a partir de este jueves transcurren los das y Nicols Maduro no es desalojado del poder.


Fuente: https://www.celag.org/venezuela-entre-legalidad-y-legitimidad/



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