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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2019

La Espaa bipolar y la doctrina de la falsa simetra

Francisco Muoz Gutirrez
Rebelin


Andaluca se dispone a afrontar una nueva renovacin del aparato redistributivo clientelar en cdigo schmittiano (1) el del derecho de los amigos versus los enemigos, y en clave de soberbias muy acentuadas.

La soberbia de la izquierda siempre se ha fundado en la justicia de un nuevo reparto social de privilegios en orden a la meritocracia curricular, aunque sin relacin concreta con los valores de la ilustracin. El felipismo canoniz el nuevo orden bajo la doctrina del pragmatismo.

Una, Grande y Libre entre caciques y pillabichos

Naca as la figura del pillabichos en alusin al tipo de liderazgo astuto, o pcaro, que aprovecha su sagacidad para destacar sobre el colectivo. La izquierda acadmica acu el trmino ms peliculero del trepa en reconocimiento de los nuevos tarzanes de la democracia que saban trepar sin escrpulos por las lianas de un poder institucional carcomido por las herencias del antiguo rgimen.

Por contra la soberbia de la burguesa franquista se repleg temprano sobre sus dominios econmicos conservando sus consolidados privilegios tras la muerte del dictador. En el ao 1989 Manuel Fraga refundaba la derecha espaola en el Partido Popular Espaol recogiendo las culturas del caciquismo espaol como valores slidos de una derecha de doctrina aparentemente liberal homologada en las estructuras polticas del conservadurismo europeo.

En la ltima dcada del siglo XX el espritu de la transicin espaola se fundamentaba, de facto, en la alternancia de poderes entre las dos figuras trascendentes del nuevo orden; los caciques y los pillabichos. No obstante, fue el felipismo quien mejor rescat, e impuso, en la Espaa de los aos 90 la vieja doctrina jesuita (1647). recogida despus por Maquiavelo y asumida por el bonapartismo francs de que el fin justifica los medios.

El Estado de la neurosis narcisista

Desde entonces la poltica espaola sufre de lo que Freud denomin neurosis narcisista como exceso de soberbia que florece con la levadura de la fascinacin por el poder que anida en la doctrina del pragmatismo de la transicin; la fe ntima del liderazgo social y poltico espaol de creerse uno mismo ms que otro, sin ms mrito que la simple tenencia efectiva de algn tipo de privilegio.

La sntesis poltico-cultural de la Espaa de fin del segundo milenio integraba las nuevas costumbres pragmticas con la nueva riqueza especulativa, y donde lo realmente importante no es ya el esfuerzo, sino el ttulo; no es la sustancia, sino la apariencia. El pragmatismo deriva as hacia el arte de la impostura como modus vivendi que combina la burbuja financiera con el declive de los valores ticos y morales.

Ms tarde, con la crisis del 2008 la corrupcin espaola se revela como la cara visible de esta psicosis de soberbia impulsada por el rgimen clientelar y corporativo del Estado Espaol en el sistema hegemnico del individualismo neoliberal y la economa globalizada.

La crisis econmica del capitalismo financiero internacional tuvo, pues, su gran impacto en la Espaa de la burguesa bipolar caciques-pillabichos, acelerando la descomposicin del rgimen clientelar corporativista PSOEPP (muy visible en todo tipo de instituciones y rganos tales como las Cajas de Ahorros, o en el reparto de influencias en el CGPJ).

En dosis menos acentuadas de la psicosis freudiana, la soberbia suele caer mal en la sociedad porque quienes son objeto de una actitud soberbia se sienten inmediatamente objeto de desprecio denigrados y cosificados, porque el soberbio no solo se siente como Dios, sino que acta como tal (sea cacique o pillabichos), exhibiendo su magnnima potestad; su tabla axiolgica de poder cuantificable en los cdigos vigentes del orden social (la potestad ad hominem en cdigo schmittiano de reparto clientelar).

La democracia de la abstencin

El resultado ms benigno de este proceso es el desarrollo del sentimiento de autoexclusin, que en este mbito schmittiano juega una especie de categora intermedia entre las posiciones del amigo y enemigo. Autoexclusin que adopta la forma de la no participacin o la abstencin en las elecciones polticas.

As, pues, los altos ndices de abstencin pueden ser entendidos como una manifestacin clara de la soberbia implcita en el sistema de convivencia de una sociedad bipolar que fomenta la autoexclusin en detrimento del consenso inclusivo. Autoexclusin que dinamita el fundamento mismo de los principios del derecho poltico establecidos por Rousseau en el contrato social del que surge el Estado moderno.

El debilitamiento del Poder Judicial es otro grave sntoma del cncer que sufre el rgimen del 78 espaol, toda vez que la soberbia judicial dinamita, cuanto menos, el principio de legitimidad constitucional consagrado, entre otros, por el art. 117.1 CE cuando establece que el poder emana de el pueblo. En este sentido la justicia robagallinas de la dictadura ha evolucionado claramente en Espaa a la justicia de la burguesa bipolar caciquepillabichos, desvirtuando asimismo el principio de legalidad a favor de las soluciones de conveniencia ad hominem en trminos ultrasubjetivos, arbitrarios e irracionales. El pueblo ya no existe. La nacin se define por un territorio donde sus habitantes se agrupan por percentiles fiscales y la justicia emana de los poderes fcticos. El poder financiero es el nico poder real del Estado neoliberal; todos los dems poderes son subsidiarios.

En el reino de Espaa la sana crtica del catolicismo decimonnico francs sigue bloqueando desde el poder judicial los valores de la ilustracin racionalista. De esta forma la Justicia espaola empodera efectivamente la voluntad del funcionario por encima de la voluntad constitucional de la Ley, transformando el ordenamiento jurdico en voluntad del aparato coercitivo del Estado clientelar. El ordenamiento jurdico es el cajn de sastre con el que el poder judicial controla el imperio del Estado de Conveniencia tejiendo a demanda las camisas de fuerza necesarias para evitar el colapso del rgimen del 78.

Los nuevos tiempos de canallas

No es extrao, pues, que en la descomposicin del rgimen bipolar caciquepillabichos la abstencin en las elecciones andaluzas haya posibilitado la emergencia del fascismo en el parlamento de Andaluca abriendo nuevos tiempos de canallas.

Sin embargo, lo realmente curioso es que la supuesta izquierda espaola no reaccione ante la falsa simetra que la derecha nacionalista establece en el debate de los acontecimientos. As, nos encontramos que, en la gran mayora de los medios de comunicacin sin apenas excepcin, se presenta VOX como un partido de extrema derecha, en perfecta simetra, con PODEMOS, a quien se presenta ahora como una formacin equivalente de extrema izquierda. Ni tan siquiera los lderes mediticos de la izquierda poltica critican esta falsa simetra.

De un lado los fascistas se presentan con un lder nacional, Santiago Abascal cuyo mayor mrito es su nutrido currculum de tertuliano en medios minoritarios de la derecha, y un lder andaluz, Francisco Serrano, acreditado juez prevaricador por sentencia del TSJA. En este campamento poltico lo racional sucumbe ante lo conveniente para el cacique amigo, patrocinador de la campaa de reconquista, y el modelo es el del liderazgo militarpatritico. Es por ello que Abascal se representa en Andaluca cabalgando a caballo por la costa playera junto a sus aclitos en formacin de escuadra paramilitar. Con esta iconografa VOX militariza claramente la poltica, como bien dira Emilio Gentile. (2)

Al otro extremo del arco parlamentario tenemos a los doctos politlogos de la Complutense con una bicefalia en Andaluca que combina currculums de filologa clsica espaola (Antonio Maillo), con estudios rabes e islmicos (Teresa Rodrguez). Aqu lo conveniente se justifica con los medios para la emancipacin del pueblo amigo, y el modelo es el del liderazgo revolucionariolibertador. Razn por la que Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero se representan siempre con la iconografa del campus universitario invocando la ortodoxia de la verdad acadmica.

Aqu la falsa simetra que la derecha nacionalista espaola pretende establecer entre los fascistas de Abascal y los revolucionarios de Iglesias consiste en la reconstruccin meditica de un centro derecha asentado en los valores de la seguridad, la tradicin y la regeneracin nacional. De esta forma PP y Ciudadanos alimentan el espantapjaros de una extrema derecha democrticamente tolerable VOX, para blanquear los excesos del austericidio y la corrupcin de los gobiernos del PP. No obstante resalta la incongruencia de la reprobacin de los dos millones de votantes del independentismo cataln, al mismo tiempo que se bendicen los 400.000 votantes de VOX en orden a acreditar a Casado, Ribera y Abascal como autnticos valedores de la regeneracin democrtica nacional.

Pedro Snchez y el contraste de lo inesperado

No obstante, mientras que la dulce derrota electoral de Susana Daz podra definirse como el fin del pragmatismo pillabichos del felipismo, surge amenazado y en pleno contraste inesperado, la prudencia y la firme apuesta de Pedro Snchez por la vieja tesis socialdemcrata europea del dilogo inclusivo y el consenso como forma de gobierno.

As, la derecha nacionalista espaola se opone a la poltica inclusiva del consenso no slo empoderando al espantajo de VOX, sino que abre la caja de pandora del autoritarismo ms rancio con vistas a legitimar la judicializacin de la poltica y todo tipo de soluciones beligerantes que impidan cualquier procedimiento democrtico de dialogo y consenso. De esta forma la derecha nacionalista no slo no se distancia de VOX sino que fomenta la dinmica fascista incorporando a VOX en la agenda institucional como un contrapeso de falsa extrema derecha.

La fantasa poltica de VOX nada tiene que ver con la categora de la extrema derecha, pues como describe Zeev Sternhell (3) el fascismo consiste, cuanto menos, en una rebelin reaccionaria contra las ideas de la ilustracin, los derechos humanos, la democracia, y la igualdad de las personas sin diferencia de gnero, origen, etc. Valores todos que se encuentran protegidos por la Constitucin Espaola del 78. Justo la misma Constitucin que con tanto fervor defiende la derecha nacionalista espaola pactando con VOX en Andaluca.

Consecuentemente la transicin espaola ha fracasado en su 40 aniversario y mientras la derecha vuelve a sus orgenes autoritarios del caciquismo espaol, la izquierda espaola slo sobrevivir enterrando la picaresca figura del pillabichos para afrontar con firmeza y honestidad el debate ideolgico; haciendo aflorar didcticamente en el debate pblico las esencias del fascismo miliciano excluyente, y defendiendo pedaggicamente, al mismo tiempo, los valores del consenso y la integracin social.

Notas:

(1) Carl Schmitt es el Kronjurist del tercer Reich que abog por el Estado como comunidad suprema de un pueblo organizado bajo el antagonismo amigo-enemigo.

(2) Emilio Gentile, autor del ensayo Fascismo: Historia e Interpretacin. Alianza Editorial, 2004. Ver tambin http://www.rebelion.org/noticia.php?id=25876

(3) Zeev Sternhell es un historiador israel nacido en Polonia y una de los ms prestigiosos especialistas en el tema del fascismo. Autor de El nacimiento de la ideologa fascista. Siglo XXI, 1994.

Blog del autor: https://lacalledecordoba21.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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