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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2019

Un estado policial para abortar las protestas de los chalecos amarillos
La dictadura perfecta

Jose Francisco Fernndez-Bulln
Rebelin


Si hay un hecho en la historia reciente del mundo que despertar el asombro de las generaciones futuras es el xito sin precedentes de esa operacin financiera fraudulenta que es la Unin Europea de banqueros. Paso a paso, decreto tras decreto, los banqueros europeos y su ejrcito de leguleyos y chupatintas han conseguido convertir a las democracias imperfectas de Occidente en la dictadura perfecta; han erigido una fortaleza en Bruselas lejos de la ira de las masas donde unos cuantos hombres de negocios toman las decisiones desafortunadas que nos empobrecen y sojuzgan a todos. El tratado de Lisboa no fue otra cosa que un golpe de estado silencioso -en Europa todo se hace ya en voz baja, y los programas de gobierno se los cuchichean al odo los gobernantes como siempre han hecho los conspiradores-; un golpe de estado que instaur la dictadura del dinero blando en el continente generado de la nada a mansalva en beneficio de bancos y fondos buitres diversos, dinero blando que siempre lleva como contrapartida la mano dura de las fuerzas policiales. Resulta irritante que algunos defiendan todava la supuestas democracias de los pases que componen la Unin Europea, cuando uno tras otro todos los plebiscitos que se han opuesto a sus polticas nefastas han sido ignorados olmpicamente por las autoridades; pero lo cierto es que ltimamente los dirigentes como Edouard Philippe prefieren recurrir a otros trminos menos conciliadores como el Imperio de la Ley, la dignidad del Estado, la inviolabilidad sagrada de las instituciones, etctera, etctera, etctera. Intentan suscitar en nosotros la reverencia con esos trminos altisonantes e intimidadores. Los repiten con ademn altivo o de forma enftica y machacona como si fueran un ensalmo o un conjuro. Estn intentando amedrentarnos o hipnotizarnos de nuevo ahora que ya nadie se traga el cuento de la benignidad de la UE.

Comprobamos finalmente el poder que ejercen todava sobre la imaginacin popular los cuentos de hadas, porque eso ha sido hasta hace poco la Unin Europea que la gente se imaginaba como una especie de Cuerno de la Abundancia mgico y eterno. Y nuestra credulidad ha trado aparejada la miseria de pueblos como el griego y el empobrecimiento del resto. La Unin Europea fue una gran mentira desde el principio, y los fondos de cohesin -destinados a enriquecer a caciques corruptos y no a producir cohesin ninguna- la mayor mentira.

Uno no puede saber a ciencia cierta lo que se est cociendo en Francia. Es imposible que nadie medianamente sensato confe en los grandes medios de comunicacin que llamar oficiales a falta de mejor trmino, y las fuentes alternativas nos trasmiten una imagen confusa. Es normal; se trata de un movimiento desorganizado, sin programa claro ni portavoces. Pero a m me preocupa que nadie o muy pocos parezcan cuestionar seriamente y de una vez por todas la autoridad ilegtima de las instituciones de la Unin Europea que son la fuente de todos nuestros males. Los chalecos amarillos desconfan de todos y hacen bien, desconfan ms que nada de los intelectuales y no me extraa nada. Todos aquellos con cierto don de palabra se quedaron mudos hace tiempo o se convirtieron en los bufones de los nuevos reyes del mambo (O habra que decir del reguetn o, peor an, la cancin ligera de cascos del festival de Eurovisin?). Atrincherados en su ctedras o en sus despachos, gozan de las regalas y de los privilegios anexos a haber llegado antes de que empezara la debacle a los centros de poder junto a los cuales se calientan como viejas frente a un brasero, mientras la mayora de la poblacin se muere de fro. Su egosmo provoc su ceguera que los ha desacreditado completamente, el silencio cmplice o miope que mantuvieron durante tanto tiempo les impide tomar la palabra, ahora es preciso que hablen los barrenderos.

Es difcil encontrar una poca en la que las cabezas pensantes (a las que se les paga desde hace dcadas precisamente para que no piensen) hayan puesto su inteligencia o la falta de ella al servicio de los poderosos de forma tan absoluta; intentaban distraernos sin el menor asomo de ingenio debatiendo acerca del sexo de los ngeles o del color de las bragas de Madonna. Mientras tanto nos adormilbamos frente al televisor, el ordenador porttil o las pginas de la prensa, y bostezbamos, unos de tedio, otros de hambre. Yo me pregunto, no se aburren de s mismos? Por supuesto que se aburren. se es precisamente hoy en da el privilegio de las lites: aburrirse olmpicamente una vez suprimida la libertad de expresin y el resto de libertades, incluida la de culto, porque ahora slo podemos rendirle culto pblico a la divina Unin Europea y a esa divinidad etrea e inconstil llamada globalizacin que consiste simplemente en deslocalizar las empresas para aprovechar el trabajo esclavo de los pases sometidos por la OTAN. En Europa tan slo se necesitan ya camareros para servirle el campari a los burcratas de Bruselas y sus representantes imperiales en provincias.

Las mentes embotadas de los intelectuales imperiales estn todava cautivas de ese embrujo de Circe del gran proyecto de sojuzgamiento europeo que los ha convertido en cerdos. Estamos todos cautivos todava del encantamiento de la gran hechicera.

Alguien tiene que repetirle machaconamente a la gente que los comisarios europeos no son dioses; son funcionarios de la dictadura blanda -de momento- en el centro y dura en la periferia, y si no que les pregunten a los bosnios y a los kosovares o a los serbios con cuyos rganos traficaban hasta no hace mucho monstruos como Hashim Thai en cuyos brazos satnicos se arroj Madelein Albright, o l en los de ella, para bailar la danza macabra del aquelarre que destruy Yugoslavia.

No le debemos obediencia ni sumisin a Juncker y al resto de comisarios, no tenemos que venerarlos, no son dioses, repito. Son funcionarios pblicos al servicio de intereses privados elegidos a dedo por los ejecutivos de Goldman Sachs o de cualquier otra entidad financiera. Deberan estar obligados a rendirle cuentas a la gente de cada cntimo malgastado. Hay que repetirlo una y otra vez para deshipnotizar a la gente. No trabajan para nosotros. No los necesitamos. No necesitamos a esos burcratas aferrados a la mquina de imprimir moneda, digital mayormente. No necesitamos el euro, podramos inventar maana veinte monedas nuevas con idntico valor: o sea cero o menos cero, para pagar los servicios de aquellos que verdaderamente trabajan y piensan y no se dedican a hacer pompas con el culo como los banqueros. Necesitamos a los agricultores, los profesores, las enfermeras, los albailes, los poetas (inspirados), los apicultores, a los autnticos filsofos e intelectuales no comprados por los Rothschild, a los ingenieros de puentes y caminos destruidos por las bombas de la OTAN. No necesitamos el euro. Cualquier hacker podra encargarse maana de la direccin del Banco Central Europeo y lo hara mejor. Por arbitraria que fuera su labor no sera tan lesiva, porque probablemente no representa el mal absoluto como lo representa John Bolton, por ejemplo, (abanderado de la OTAN y del Grupo Bilderberg que manda en Europa), que no deja de ladrarles a los venezolanos como un perro rabioso acusndoles de ser lo que precisamente es l: un tirano. La mayora de los hackers son adolescentes dscolos e irreverentes que es lo que necesitamos en esta era de perros sumisos que no cuestionan nada y a los que se les cae la baba cuando contemplan a militares de alto rango que exhiben sus medallas ganadas bombardeando con drones bodas y funerales de civiles desarmados.

El caos de la ausencia total de autoridad en un desmantelamiento descontrolado de la UE sera mejor, menos daino a mi juicio; sera liberador en cierta forma, y mucho menos nefasto que los planes de destruccin de los pases del Caribe por parte de la OTAN [1] y sus mercaderes de la muerte y su caos con olor a plvora.

Es urgente ponerle nombre y apellidos a la represin y la tirana. Identificar a los verdaderos enemigos de la libertad y la justicia. Los que lanzan invectivas contra Macron en realidad yerran el tiro. Macron es la cara bonita de los Rothschild y Henry y Marie Jose Kravis, por as decirlo; pero claro est que cuando alguien se muestra dispuesto a dar la cara por alguien, tambin debera estar dispuesto a recibir las bofetadas dirigidas a l o a ella, porque no sabemos quien manda ms en la pareja formada por Henry Kravis y su esposa, si l o ella.

Lo que est claro es que cualquier concesin que haga el gobierno francs a los chalecos amarillos (si es que las hace finalmente, porque el primer ministro Edouard Philippe amenaza con sacar a la calle a todas las fuerzas del orden para abortar futuros protestas) ser meramente tctica. Las lites europeas viven en una huida hacia adelante permanente y el colapso del sistema es cuestin de tiempo, aunque claro est que nadie sabe cunto, no mucho desde luego. Europa vive del trabajo acumulado durante generaciones y de los ahorros de los pensionistas por los cuales no les pagan nada los bancos o les pagan un inters miserable, el mismo que le cobran a las grandes multinacionales para que recompren sus acciones e inflen artificialmente el valor de las mismas. Uno se imagina a Henry Kravis maquinando en algn bnker la cabeza de quin arrojarn al populacho para calmar su ira cuando la pirmide se derrumbe y ste se rebele si es que se rebela.

La situacin precaria en la que vivimos es la consecuencia de la sumisin absoluta a un concepto inviolable y sacrosanto: el de la Unin Europea, en vez de a una persona de carne y hueso; los pueblos occidentales todava no estn lo suficientemente amaestrados para caer de rodillas ante una monarca absoluto al estilo del prncipe consorte Bernhard zur Lippe-Biesterfeld, ex miembro de la caballera de las SS casado con la princesa Juliana, y promotor entre otros del grupo Bilderberg. Pero caen de rodillas ante entes abstractos como los Mercados, la Unin Europea, el Estado, etc. son fantasmas inasibles a los que uno no les puede cortar la cabeza que los lderes europeos tienen metida cada cual en un agujero como los avestruces.

Lo que ms me choca de este movimiento de los chalecos amarillos son esas manifestaciones de supuestas feministas que discurran de forma paralela sin mezclarse con los chalecos amarillos autnticos.

Parece que desconfan de ellas tambin y es comprensible. A uno le da por sospechar que las han mandado las autoridades para diluir las protestas, para amansar a las masas con sus grciles movimientos que recuerdan a los de las animadoras deportivas. Los medios de comunicacin oficiales utilizan sus supuesta consternacin por las vctimas de la violencia de gnero para mostrar un rostro amable y humanitario a los televidentes, para fingir que se preocupan por la suerte de sus sbditos -no cabe hablar ya de ciudadanos, aunque en el fondo no hagan nada para remediarla. Y no hacen nada porque no pueden aunque quieran si es que quieren. La violencia contra las mujeres (las dbiles y no las fuertes) es consecuencia del culto a la fuerza bruta y a la violencia arbitraria del estado o de quin sea del que vive la dictadura de la Unin Europea representada sobre todo por los mafiosos y los matones como Hashim Thai.

Nota:

[1] http://www.voltairenet.org/article204642.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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