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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2019

El espritu de Seattle
Veinte aos no es nada

Massimo Modonesi
Desinformmonos


Si de lucha y de antagonismo se trata, el siglo XXI empez a finales de noviembre de 1999 en Seattle, exactamente diez aos despus de la cada del muro de Berln.

En la llamada Battle of Seattle una multitud se moviliz en contra de la globalizacin capitalista neoliberal, impidiendo la realizacin de una cumbre de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC). En el movimiento que all tom vuelo, se forj una generacin de militantes y se marc un hito y un cambio de poca en la historia de las luchas sociales alrededor de tres elementos que sobresalieron en aquellas jornadas de protestas callejeras: el antineoliberalismo altermundista, la forma multitudinaria-reticular y la combinacin-renovacin de los repertorios de accin.

Lo que ms deslumbr fue la posibilidad-capacidad de convergencia de una pluralidad de los manifestantes, quienes lograban articular aunque fuera temporalmente- sus diversas demandas, identidades y orientaciones polticas. Se juntaron sindicalistas, ecologistas, feministas, pacifistas, defensores de derechos humanos, religiosos, campesinos, indgenas,anarquistas, catlicos, comunistas de matrices diversas, anticapitalistas, antineoliberales, reformistas, revolucionarios, jvenes en su mayora, muchos en su primera experiencia de movilizacin, pero tambin los de la generacin anterior que no se replegaron a pesar de la derrota de los aos 70 y 80. El altermundismo, llamado tambin movimiento de movimientos, fue, aun sea de manera efmera, un mundo donde cupieron muchos mundos. En efecto, como ha sido reconocido, el zapatismo fue una fuente de inspiracin fundamental a nivel ideal pero tambin porque el EZLN convoc el primer encuentro del pueblo de activistas que se manifest en Seattle y las luchas antineoliberales de inicio del siglo XXI: el llamado encuentro intergalctico realizado en 1996 en la Selva Lacandona.

Esta temporal convergencia multitudinaria mostr la posibilidad y la potencia de la forma red, que Negri prefiere llamar enjambre. Pero despus del deslumbre no tardaron en aflorar las zonas de sombra. En efecto, a pesar de irrumpir en el escenario y generar acontecimientos de ruptura, el formato reticular tiende a no durar ni estrecharse lo suficiente para asentar contrapoderes consistentes y persistentes. En cuanto el clima se hizo menos favorable, en los Foros Sociales que, desde 2001, surgieron de las experiencias de lucha altermundista, las diferencias identitarias e ideolgicas y las dificultades y las discrepancias respecto de la construccin de la organizacin necesaria para sostener la movilizacin volvieron a aparecer como lmites y no como riquezas. Esto fue particularmente evidente en el campo antineoliberal latinoamericano que, en la primera dcada del siglo XXI, despus de haber sostenido un potente ciclo de luchas destituyentes, se fractur entre una vertiente hegemonista que impuls o apoy a los llamados gobiernos progresistas y una vertiente autonomista que se reclamaba como la verdadera heredera del espritu del movimientismo altermundista, pero que qued fracturada y debilitada.

Las protestas de Seattle mostraron tambin la posibilidad de recuperar -renovndolos creativamente- repertorios de accin antiguos y clsicos (marchas, bloqueos, barricadas, consignas, etc.) adems de aprovechar las nuevas tecnologas: usar el internet para convocar y difundir informacin; documentar las protestas a travs de medios independientes, como la neonacida red Indymedia. En la batalla de Seattle, floreci el recurso a diversas formas de accin directa: en su mayora masivas de protesta pacfica pero tambin tcticas de autodefensa, -de defensa del derecho a la protesta ante la represin- y otras propiamente confrontacionales o de corte insurreccional. Se not la presencia de grupos neoanarquistas y, en particular, del que fue denominado Black Block. La violencia callejera, en gran medida respuesta a la represin, fue el pretexto para que los medios dominantes descalificaran el movimiento y legitimaran una indiscriminada escalada represiva que lleg a los extremos de la cumbre del G8 en Gnova en 2001. Despus del atentado a las Torres Gemelas y la Guerra de Irak, La reaccin culmin, se asimil el altermundismo al terrorismo para poder apretar an ms las tuercas de la criminalizacin y judicializacin de la protesta.

As se contuvo el impulso de un ciclo de protestas, contracumbres y Foros Sociales que, si bien continuaron, empezaron a perder capacidad de convocatoria e mpetu de movilizacin. Hasta que, diez aos despus, en 2011 apareci otro ciclo de movilizacin (indignados, Occupy Wall Street, movimientos estudiantiles y primaveras rabes) c on fuertes conexiones internacionales y otras resonancias que indicaban que el espritu de Seattle segua vivo y el viejo topo segua cavando.

A nivel ideal y programtico, el altermundismo contrapuso un nuevo internacionalismo de los oprimidos a la mundializacin del capital, a la mercantilizacin de la vida, asociada al libre comercio, a la deuda, al poder de las empresas transnacionales y los organismos financieros internacionales. Si bien formul pocas propuestas concretas (como, por ejemplo, la Tobin tax y otras hiptesis de reformas para frenar la financiarizacin) el solo enunciar que O tro mundo es posible -un mundo democrtico participativo, en el cual se respete la vida, el trabajo y el medio ambiente- cerraba la poca del pensamiento nico y abra el debate sobre las alternativas, generando horizontes de visibilidad que rebasaran de la mera resistencia. Como suele ocurrir con los movimientos antisistmicos, ms all de sus efectos concretos inmediatos, con su sola aparicin puso al desnudo el despotismo del capital y de las clases que lo detienen y lo manejan.

La generacin de Seattle coloc una agenda de cuestiones y de problemas, inici una secuencia de ensayos y errores, esbozando y experimentando unos formatos que, con sus alcances y sus lmites, siguen inspirando y sosteniendo gran parte de las luchas que brotan en nuestros das. Porque si, como cantaba Gardel, veinte aos no es nada, no debe sorprendernos que, mientras siga el capitalismo neoliberal mundializado, no deje de rondar el espritu antagonista de Seattle.

Massimo Modonesi: Historiador y socilogo. Profesor de la Facultad de Ciencias Polticas y Sociales de la UNAM.

massimomodonesi.net

Fuente: http://desinformemonos.org/espiritu-seattle-20-anos-no-nada/


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