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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2019

Por qu la izquierda pierde apoyo electoral?

Rafael Silva
Rebelin


El viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer, y en este claroscuro surgen los monstruos

(Antonio Gramsci)

 

La construccin de una izquierda integral, alter-sistmica y capaz de dar la batalla democrtica tambin en el plano transnacional, se hace cada vez ms imprescindible en el juego de todo o nada que nos propone hoy el capital terminal

(Andrs Piqueras)

 

En todas las recientes citas electorales, tanto de nuestro pas como del resto del mundo, la izquierda (en los lugares donde existe) pierde apoyo ciudadano, apoyo social y electoral, en resumidas cuentas, pierde fuerza y votantes. Es un fenmeno internacional, no aislado o reducido a un mbito geogrfico concreto. Evidentemente la ofensiva reaccionaria es brutal en todos los rdenes, pero creemos que no es mrito de la derecha, sino demrito de la izquierda. Dicho en otros trminos, tiene ms responsabilidad la propia izquierda de sus retrocesos y declives que mrito la derecha por hostigarla, desprestigiarla y atacarla. Bsicamente, la izquierda fracasa cuando deja de ser alternativa real. Asistimos a toda una oleada ultraconservadora basada en un repliegue nacionalista, un culto exacerbado a la identidad nacional, una visin excluyente del conjunto de la ciudadana, una serie de tintes xenfobos y racistas, una fervorosa religiosidad, y un desprecio hacia las mujeres, las minoras, y el pensamiento alternativo. Por su parte, la izquierda, cuando existe, ha dejado de ser izquierdadnde est la izquierda en Francia, en Alemania o en Italia? Dnde est la izquierda en el mundo?

Se trata de una vuelta al pensamiento dominante con ms dosis, si cabe, de exaltacin y de fanatismo, que han sabido canalizar el descontento popular (provocado por la ofensiva neoliberal que ha despojado de tantos derechos y libertades a las mayoras sociales) dirigiendo las miradas hacia chivos expiatorios muy bien definidos, como los extranjeros. Pero como decamos anteriormente, son incluso ms culpables de esta evolucin las propias izquierdas, que no han sabido estar a la altura. Para entenderlo es preciso que comprendamos cmo funciona el fenmeno del desplazamiento del arco ideolgico. Vamos a imaginar un arco ideolgico que fuera desde la izquierda hasta la derecha en una escala del 1 al 10. Supongamos que en un mbito geogrfico determinado (una comunidad, un pas, un Estado) tenemos desde la izquierda ms radical (representada con un 1 en la escala) hasta la derecha ms ultra (representada por ejemplo con un 8). Pues bien, puede suceder que la izquierda radical entienda (equivocadamente) que para captar ms apoyo electoral debe suavizar sus propuestas, es decir, abandonar sus propuestas ms radicales y abrazar la moderacin, con lo cual se desplaza en el arco ideolgico antes mencionado.

Pues bien, cuando esto sucede, en realidad no afecta slo a la(s) formacin(es) poltica(s) que haya(n) efectuado este desplazamiento, sino que todas las dems tambin se ven desplazadas, quiz por un procedimiento mimtico para evitar confundir sus mensajes y propuestas con las de otra formacin. Entonces, si la izquierda radical que estaba en la escala en el 1 pasa al 3, por ejemplo, entonces la derecha ms ultra se desplaza tambin, hasta el 9, es decir, se vuelve ms radical. As, la izquierda muy moderada se volver todava ms, y la derecha ms centrada y moderada se mover hacia la derecha ms extrema. Exactamente eso es lo que est ocurriendo, tanto en nuestro pas como en el resto del mundo. Es decir, la prdida de radicalidad de los extremos, su desplazamiento hacia posturas ms centradas y moderadas, ms suavizadas, provoca tambin el desplazamiento del resto de formaciones. Y as, unos partidos tradicionales (situados en las rbitas conservadora, liberal o socialdemcrata) se ven afectados por ese desplazamiento, y copian las recetas ms extremas, abriendo as la puerta a que cierta parte del electorado legitime las propuestas de los extremos, y acabe votndoles, simplemente porque prefiere el original a la copia. En nuestro pas, uno de los mejores ejemplos, hemos pasado desde la radicalidad, rebelda y pureza de las propuestas del Movimiento 15-M (que dio origen a la frescura del Podemos original), a la entrada en el Parlamento andaluz de la ultraderecha ms retrgrada (Vox), simplemente porque esa izquierda ha ido perdiendo gran parte de esas caractersticas originales.

La izquierda, adalid del mensaje de que otro mundo es posible, no puede perder nunca el norte, la mirada de tigre, la agresividad y radicalidad que la caracteriza, y esto se pierde con ms facilidad de la que sera deseable, en cuanto las formaciones polticas que la representan se civilizan, es decir, intentan integrarse en el sistema, jugar con sus cartas, participar de sus canales y estructuras, beneficiarse de sus prebendas. La izquierda debe quedarse en el anti-sistema. Pero hoy da, volviendo a nuestro pas, ese Podemos ha quedado muy descafeinado, y las centrales sindicales mayoritarias, bajo los nuevos modelos laborales y el tremendo acoso del gran capital transnacional, estn absolutamente descolocadas, y slo juegan a la concertacin. Bajo esta sociedad del cabreo (en expresin de Andrs Piqueras), el capitalismo en su fase terminal lleva golpeando a las mayoras sociales desde hace demasiado tiempo. Y en esta situacin social tan amenazada, los monstruos que mencionaba Gramsci no tardan en aparecer. La nica manera de luchar contra estos monstruos es disear una alternativa radical, y tener la valenta de sostenella y no enmendalla. Porque una cosa es que la izquierda tenga que actualizarse desde los postulados de Marx de hace 200 aos, enriquecindose con otras disciplinas que complementan su discurso, y otra cosa es que esa izquierda se banalice, abandone sus orgenes y renuncie a la verdadera transformacin social.

Cada vez que la izquierda se debilita en el sentido que explicamos, la ultraderecha engorda, gana adeptos y votantes, fortalece su discurso, se envalentona, se empodera. La valenta, coherencia e integridad de la izquierda, por el contrario, la radicalidad de su discurso y su ambicin para cambiar el sistema desde la base, acobarda a la derecha ms radical, que ve precisamente en esa izquierda un grave peligro que tiene que combatir (pinsese en las terribles campaas de desprestigio hacia Podemos cuando surgi en 2014, y cmo han desaparecido hoy da ante un Podemos que ya est institucionalizado, acomodado, y que por tanto no representa una gran amenaza). Pero en qu consiste hoy lo anti-sistema? Hemos de partir de la base de que nuestras capacidades de decisin poltica estn absolutamente coartadas por el gran capital y todas sus instituciones y organismos, nacionales e internacionales. Ellos son los que marcan la pauta, y ordenan lo que es posible y lo que no lo es. Su fuerza es tremenda, y anulan por completo la soberana de cualquier pas o Estado. Desde la poltica econmica hasta la poltica exterior, estn protegidos frente a cualquier decisin democrtica. Las estructuras supranacionales estn situadas fuera del campo democrtico (la UE, la OTAN, la OMC, la OCDE, el FMI, el BM, el G20, el Foro de Davos).

En primer lugar, recuperar la democracia implica recuperar la soberana en todos los campos (monetario, econmico, energtico, poltico), y mientras esto no se consiga, las propuestas de una izquierda radical no sern posibles, porque sern interceptadas por el poder de las instancias supranacionales. Se impone, por tanto, la salida de todas esas organizaciones. No nos dejemos engaar por discursos que hablan del signo de los tiempos, y de la imperante globalizacin, porque aqu lo nico que se globaliza es el capitalismo neoliberal, y con l las desigualdades, la miseria, la pobreza, y el poder y la impunidad del gran capital. En segundo lugar, la izquierda debe dar la batalla y apostar ntidamente por los derechos humanos, de los pueblos, de los animales y de la propia naturaleza. Slo si se defienden estos principios desde la radicalidad ms absoluta, cueste lo que cueste, la izquierda podr diferenciarse ntidamente del resto de opciones. En nuestro caso, la izquierda slo puede ser creble si cuestiona desde su base el Rgimen del 78, en su totalidad, con todas sus consecuencias, y no hace como ahora, que se queda a medio camino, en opciones intermedias, entre Pinto y Valdemoro. En su intento de estar al plato y a las tajadas, como reza el refrn popular, no contenta ni a tirios ni a troyanos, y ello se traduce en una ambigedad que despus se paga muy caro en las urnas.

Y para el resto de las transformaciones, est claro que hay que responder con la misma radicalidad. No puede hablarse en el mismo lenguaje que el resto de opciones polticas. Los mensajes de la izquierda han de ser distintos. Propuestas como la nacionalizacin de los grandes sectores productivos y estratgicos de nuestra economa, la banca pblica, la auditora y el repudio de una parte de la deuda, la renta bsica universal, y muchas otras que la izquierda ha ido dejando en el camino (por miedo a ser demasiado radicales), han de ser recuperadas. Y ello no por una cuestin esttica, sino porque no es posible poner la economa al servicio de las mayoras sociales mientras los grandes medios de produccin estn en manos de unas lites cada vez ms ricas. Hay que explicarle a todo el mundo que el blindaje de los derechos sociales, laborales, polticos, econmicos y culturales no es posible dentro del capitalismo, y hay que hacerlo con valenta, contundencia y claridad. No cabe duda de que los ataques de la derecha poltica, social y meditica sern enormes, pero lo iban a hacer igual ante un simple programa reformista o socialdemcrata, que es lo que hoy da propone Podemos. Hasta el actual gobierno del PSOE de Pedro Snchez es atacado, y no es precisamente un gobierno comunista. En resumen, el reto de construir una izquierda verdaderamente alternativa, altersistmica, requiere volver a la radicalidad de las propuestas. Mientras no seamos conscientes de esta tarea, estaremos alentando el fuego donde se cuece la ultraderecha, pues el mundo y el sistema en crisis, que genera los agravios y profundiza las injusticias, son, tambin para ellos, su caldo de cultivo.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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