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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2019

Feminismo & Lucha de clases
Mujeres, chalecos amarillos y lucha de clase

Pilar Aguilar
TribunaFeminista

A raz del movimiento de "los chalecos amarillos" en Francia sobre la precariedad laboral, la lucha de clases y la presencia protagonista y visible de las mujeres en el imaginario colectivo de la lucha de clases.


Ya coment en otro artculo las mltiples extraezas, incgnitas y desconciertos que despert y despierta el movimiento de los chalecos amarillos.Tambin sorprendi a muchos ver a tantas mujeres endosndose el chaleco amarillo y ocupando rotondas. Sorprendi porque, en el imaginario colectivo, las luchas populares y proletarias (ya hemos llegado a un punto tal en el que me veo obligada a poner proletarias entre comillas) las siguen encarnando mineros, operarios del altos hornos, de astilleros, de cadenas de montaje, etc. Figuras masculinas, en suma, ligadas a sectores de la produccin que concentran (o mejor dicho, concentraban) a miles de trabajadores. Pero ese imaginario ya no refleja la realidad social.

Las minas estn cerradas, los altos hornos tambin, las fbricas deslocalizadas, y las grandes empresas nacionales (ferrocarriles, correos, etc.) en vas de privatizacin Por el contrario, ese imaginario no tiene interiorizada an la nueva masa proletaria: las mujeres. Porque s, son las mujeres quienes ocupan los trabajos ms precarios y peor pagados. Son ellas las que, adems, tienen que lidiar cotidianamente con la gestin de gastos del hogar.

Ellas van a la compra y comprueban lo que da o no da de s el sueldo, pagan las facturas de la luz, el gas, el alquiler Y son ellas quienes tienen jubilaciones ms exiguas y quienes, en caso de divorcio, se quedan al cargo de los hijos. En Francia, el 23% de las familias con hijos menores de 18 aos son monoparentales, de ellas, el 85% son monomadrentales (ya s que la palabra no existe). El 34,8 % de estas familias son pobres. En definitiva, las mujeres forman el ms nutrido batalln de explotados proletarios. Son, por lo tanto, quienes ms motivos acumulan para declararse en rebelda.

Nada raro tiene, pues, verlas con el chaleco amarillo. Y si no hay muchas ms es porque la movilizacin de las mujeres resulta difcil y problemtica dado que encuentran importantes dificultades y barreras que impiden su movilizacin. La fundamental radica en el tipo de trabajo que realizan: cuidadoras de nios y ancianos, asistentas, mujeres de la limpieza, dependientas, camareras, empleadas del sector de la restauracin, etc.

En definitiva, los trabajos que ocupan las mujeres (tanto en Francia como en Espaa) tienen estatus mltiples y dispersos. Se ejercen en condiciones no solo muy variadas sino, y sobre todo, en condiciones de aislamiento y fragmentacin (o, en grupos pequeos: residencias de ancianos, hoteles).

A pesar de que la poblacin femenina tiene, por trmino medio, ms nivel escolar, los trabajos que realizan requieren escasa cualificacin. De modo que (dato revelador de los mecanismos patriarcales que impregnan el mercado laboral) los nicos sectores donde los diplomas de las mujeres se ven reflejados son aquellos a los que se accede estrictamente por oposicin (enseanza, administracin, judicatura, etc).

A nadie se le escapa lo problemtico que resulta convocar una huelga de empleadas de hogar, por ejemplo. Para empezar, quiz la mayora de ellas ni se enterara de la convocatoria y, para seguir qu pueden hacer? Enfrentarse en solitario cada una a sus patronos, esos que, a menudo, ni siquiera las tienen declaradas y que pueden despedirlas de la noche a la maana sin indemnizacin y sin subsidio de paro? Quin las protege de los abusos y chantajes? Aisladas, poco organizadas, con un alto porcentaje de emigrantes (cuya vulnerabilidad es an mayor)

De todo ello se desprende lo complicado y difcil que les resulta contactar entre s, adquirir conciencia de grupo oprimido, unificar demandas y emprender luchas comunes. Y, por eso, tambin en Espaa (donde la situacin es igual o peor) ha habido pocas movilizaciones. Y las que ha habido, como las de las Kellys o como la huelga de las dependientas de Berska en Pontevedra, aunque heroicas, se han dado en grupos comparativamente menos aislados y fragmentados que los de las empleadas de hogar, pongamos por caso. Muy difcil, s, lanzar luchas reivindicativas. Y tampoco ayuda el hecho de que las estructuras de partidos y sindicatos sigan mentalmente ancladas en el siglo XX (cuando no en el XIX), sin terminar de tomarse en serio a las mujeres ni los trabajos que realizan. Por eso, un movimiento del tipo chalecos amarillos, que llama a salir a una rotonda y ocuparla, ha encontrado eco en tantas mujeres que expresan as su indignacin y su hartazgo.

El domingo, 6 de enero, las mujeres fueron ms all: realizaron concentraciones especficas (sealando, eso s, que no eran concentraciones feministas). En ellas llamaron a la incorporacin de otras mujeres. Cabe destacar que tambin pidieron evitar la violencia porque, ciertamente -y quiz en contra de lo que pueda parecer- la violencia termina desmovilizando. Cuando los sindicatos y/o los partidos convocan manifestaciones, organizan potentes servicios de orden. Pero los chalecos amarillos se niegan a ello por lo que es imposible controlar tanto la ira de los manifestantes como la afluencia de grupos de casseurs, es decir, bandas de gamberros y vndalos que se suman a lo que sea con el nico objetivo de destruir.

Nadie sabe cmo evolucionarn estas movilizaciones que, ciertamente, manifiestan el descontento tan profundo que anida en buena parte de la sociedad francesa. Ni siquiera est claro si terminar propiciando un viraje a la derecha o a la izquierda Yo espero que, en cualquier caso, permitan que las mujeres creen algn tipo de estructura o red que las contacten entre s y que puedan potenciar sus luchas (y su conciencia feminista, por aadidura).



Concentraciones en Toulouse en el quinto sbado de protestas de los chalecos amarillos en Francia
(Foto de ARCHIVO)


Fuente: https://tribunafeminista.elplural.com/2019/01/mujeres-chalecos-amarillos-y-lucha-de-clase/



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