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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2019

Las derechas gritan y las izquierdas se hacen las distradas

Ral Zibechi
Brecha


La situacin que atraviesa Venezuela es dramtica y sin salida aparente. La economa est fuera de control y todos los planes para orientarla en alguna direccin han fracasado. Formalmente, Venezuela es una democracia. Hay elecciones, funciona un parlamento y una asamblea constituyente, existen medios de comunicacin no alineados con el gobierno y se pueden formular crticas en pblico. La situacin de los derechos humanos no es muy diferente a la que rige en otros pases de la regin.

Maduro fue reelegido con el 67 por ciento de los votos porque la mayor parte de la oposicin decidi no acudir a las urnas, por lo que su partido controla 20 de las 24 gobernaciones, 310 de las 335 alcaldas y la totalidad de la Asamblea Nacional Constituyente, pero es minoritario en el parlamento.

Si las elecciones y la libertad de prensa son los parmetros centrales para medir una democracia, se puede decir que Venezuela est en el lmite inferior. Es un rgimen en el borde de la legalidad, pero su forma de actuar es completamente ilegtima. Comparada con China y Arabia Saudita (por poner dos dictaduras que nadie cuestiona), es una joya democrtica. Incluso si se la compara con Honduras y Guatemala, sale bien parada.

Recordemos que el presidente Jimmy Morales orden esta misma semana la salida del pas de los funcionarios de las Naciones Unidas y dar por finalizada la misin de la Comisin Internacional contra la Impunidad en Guatemala. En Honduras hubo un evidente fraude electoral; en las elecciones de noviembre de 2017, y durante las protestas, las fuerzas de seguridad mataron a por lo menos 33 manifestantes, segn el informe de 50 organizaciones de derechos humanos.

Ni que hablar de Mxico, con ms de 200 mil asesinados y 40 mil desaparecidos en una dcada, con activa participacin de las fuerzas armadas. Crmenes como los de Ayotzinapa nunca fueron aclarados, pero sus autores siguen siendo protegidos por el Estado.

Nicaragua es otra cosa. El rgimen orteguista, acosado por su propio pueblo, est en las ltimas y su cada es cuestin de tiempo. Un pueblo que ech al dictador Anastasio Somoza, poniendo el cuerpo a las balas, no se va a dejar dominar por un violador y una delirante, ambos enamorados del poder.

Lo que indigna es el doble rasero. En carta al papa Francisco, 20 ex presidentes rechazaron el llamado a la concordia del prelado en Venezuela. Algunos de los que firmaron ese mensaje no tienen la menor autoridad moral para sentenciar al rgimen venezolano. Los mexicanos Felipe Caldern y Vicente Fox estamparon sus rbricas debajo de un texto que denuncia que el pueblo venezolano sufre la opresin por una narco-dictadura militarizada, que no tiene reparos en conculcar de manera sistemtica los derechos a la vida, a la libertad y a la integridad personal. Viniendo de gobernantes mexicanos, una canallada.

Algo similar puede decirse del colombiano lvaro Uribe, que presidi un narco-gobierno y acu la figura de los falsos positivos, con la que las fuerzas armadas justificaron el asesinato de inocentes que hicieron pasar por guerrilleros.

La derecha tiene un problema que la torna poco creble. Rechaza la pantomima de Nicols Maduro, pero no aplica el mismo rasero a otras realidades. Tiene razn el periodista venezolano Ociel Lpez cuando se pregunta, ante el movimiento de fichas de las potencias mundiales sobre Venezuela, si le importa al mundo la legitimidad de Maduro o priman otros intereses. O apostamos por la soberana nacional o por la injerencia. Hamilton Mouro, vicepresidente de Brasil, acaba de proponer una invasin humanitaria para derrocar a Maduro.

La izquierda regional no entra en el debate, pero respalda la represin de Daniel Ortega. Un gobierno disparando sobre su pueblo es una lnea roja que nadie, en ninguna circunstancia, debe traspasar. La izquierda est procediendo a un suicidio tico, mucho ms grave que la peor desviacin poltica, porque lo hace en aras del poder.

https://brecha.com.uy/las-derechas-gritan-y-las-izquierdas-se-hacen-las-distraidas/

  
 
  


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