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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2019

En un callejn sin salida

Temir Porras Poncelen
Le Monde Diplomatique


El perodo durante el cual Hugo Chvez presidi los destinos de Venezuela (1999-2013) estuvo marcado por logros indiscutibles, destacndose la reduccin de la pobreza. El chavismo tambin podra presumir de resultados ms que respetables en aspectos en los que se lo esperaba menos, como el crecimiento econmico: el Producto Interno Bruto (PIB), por ejemplo, se multiplic por cinco entre 1999 y 2014 (1). Seguramente esto explica sus numerosos triunfos electorales y la longevidad de su hegemona poltica. Este contexto permiti refundar instituciones esclerosadas mediante un proceso constituyente abierto y participativo, recurriendo a la vez de manera sistemtica al voto popular a un punto tal que el ex presidente brasileo Luiz Incio Lula da Silva manifest que en Venezuela hay elecciones todo el tiempo y cuando no hay, Chvez las inventa. A nivel regional, la Revolucin Bolivariana contribuy a hacer posible la marea roja que conquist la regin durante la primera dcada del siglo (2) y llev al poder a fuerzas progresistas, por la va electoral, a menudo por primera vez en la historia de pases que parecan decididos a terminar con su estatus de patio trasero de Estados Unidos.

No obstante, la muerte de Chvez (a los 58 aos, en marzo de 2013) y la transicin poltica que llev al poder a su sucesor designado, Nicols Maduro, en la eleccin presidencial anticipada del 14 de abril de 2013, inauguraron un nuevo perodo. Y embrollaron los puntos de referencia.

Desde 2014, Venezuela atraviesa la crisis econmica ms grave de su historia, que no solamente provoc una situacin de angustia social, sino que tambin contribuy a profundizar la polarizacin poltica que caracteriza al pas desde hace dos dcadas. Ya se ha alcanzado un punto de ruptura entre el gobierno y la oposicin que pone en riesgo el funcionamiento de las instituciones de 1999.

El carcter excepcional de esta crisis se debe, a la vez, a su duracin y a su severidad. En 2018, Venezuela estara registrando su quinto ao consecutivo de recesin econmica, con una contraccin del PIB que podra alcanzar el 18%, despus de una cada de entre el 11 y el 14% en 2017. Como el Estado venezolano no publica datos macroeconmicos desde 2015 algunos sugieren que los organismos internacionales, tales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o las grandes instituciones financieras privadas, pintan un panorama ms oscuro debido a prejuicios ideolgicos. Sin embargo, cifras gubernamentales que se filtraron confirman una cada del PIB del 16,5% en 2016 (3). Entre 2014 y 2017, la contraccin acumulada de la economa se establecera, as, en al menos el 30% (4), un derrumbe comparable al de Estados Unidos entre 1929 y 1932 durante la Gran Depresin.

Una estrategia incomprensible

Las causas iniciales de la desaceleracin econmica constatada desde 2014 no generan ninguna duda. En junio de ese ao, los precios internacionales del petrleo, que representa el 95% del valor de las exportaciones venezolanas, alcanzaron un pico antes de desplomarse, pasando de 100 a 50 dlares en seis meses y, luego, a 30 dlares en enero de 2016. Pero, contrariamente a lo que sugiere la sabidura popular, las mismas causas no producen de manera mecnica los mismos efectos: todo depende de la estrategia que se pone en prctica para responderles. En un contexto de conmocin exgena de una rara violencia, la estrategia elegida por las autoridades venezolanas genera perplejidad. Y esto, sobre todo porque la economa vena dando signos de fragilidad mucho antes del desplome de la cotizacin del barril.

A pesar de un nivel de inflacin estructuralmente alta (5) (de dos dgitos en tiempos normales), el gobierno del presidente Maduro decidi mantener una poltica de control del tipo de cambio que impona una paridad fija de la moneda nacional, el bolvar, frente al dlar estadounidense. No haca falta ms para avivar el apetito de algunos, que rpidamente comprendieron que el mecanismo les permita comprar un activo seguro (la moneda estadounidense) a un precio muy inferior a su valor real. Al favorecer de esta manera la fuga de capitales, la poltica cambiaria del gobierno transform el pas en un inmenso coladero de billetes verdes (6).

Hasta 2014, los ingresos petroleros siguieron siendo abundantes. Pero el valor de las importaciones (con frecuencia sobrefacturadas) no dejaba de aumentar, dado que alimentaba la estrategia de acumulacin comn a las burguesas de los pases petroleros: la captura de renta, que consiste en transformar las reservas petroleras en dlares, utilizar esos dlares para impulsar la moneda nacional y, por ende, el poder de compra de la poblacin y, finalmente, incrementar las ventas del sector importador, dirigido por la elite. Y luego la cotizacin del petrleo comenz a caer

El Estado decidi financiar su dficit fiscal (la diferencia entre el total de sus gastos y el de sus ingresos) recurriendo a la famosa plancha de billetes y reducir sus importaciones restringiendo la venta de dlares en el mercado oficial. Esta doble decisin marc el comienzo del desabastecimiento (7) y liber las tendencias inflacionarias, pronto fuera de control: al estar disponible una masa monetaria (la cantidad de billetes en circulacin) creciente para una cantidad decreciente de bienes y servicios, la disparada de los precios era inevitable.

Entonces, la cotizacin del billete verde, buscado tanto por los importadores como por su valor refugio, explot en el mercado negro. Pronto, el valor del dlar paralelo funcion como referencia en la calle para la fijacin del precio de los bienes y de los servicios. Como el alza de los precios erosionaba rpidamente los salarios y las finanzas pblicas, el Estado intent sostener el poder de compra poniendo cada vez ms billetes en circulacin. Entre 2014 y 2017, la masa monetaria dio un salto de un 8.500%. As, estaban reunidos todos los ingredientes para que la economa entrara en hiperinflacin. Sin sorpresa, el ndice de precios al consumidor (una medida comn de la inflacin) pas del 300% en 2016 al 2.000% en 2017. Para 2018, las estimaciones varan entre el 4.000% y el 1.300.000%. En ese ltimo caso en concreto, un bien comprado por un valor de 1.000 bolvares al 1 de enero de 2018 costara 13.000.000 el 31 de diciembre.

Complicacin extra: 2016 y 2017 estuvieron marcados por importantes vencimientos de pagos de deuda. A pesar de que los ingresos petroleros estaban en cada libre, el gobierno de Maduro siguiendo en esto la doctrina de Chvez respet escrupulosamente sus compromisos. Al menos hasta diciembre de 2017. En ese entonces, en un discurso por televisin, el presidente anunci que entre 2014 y 2017 el pas haba desembolsado la suma colosal de 71.700 millones de dlares de deuda.

Una vez ms, la estrategia del poder para responder a las dificultades suscita numerosos interrogantes. Decidir pagar las deudas implic monetizar activos de la nacin, en otras palabras entregarlos en garanta, o incluso venderlos, para reunir las sumas que necesitaba el Estado. En el transcurso de ese perodo, Venezuela utiliz unas veces el oro monetario de las reservas internacionales y otras veces recurri a sus derechos especiales de giro (DEG) del FMI (8). Cuando no solicit directamente prstamos a las compaas petroleras de pases aliados, como la rusa Rosneft, entregando como garanta el 49,9% de las acciones de uno de sus activos ms preciados, la empresa refinadora Citgo, cuya sede y operaciones se encuentran en Estados Unidos.

En septiembre de 2016, la compaa petrolera nacional PDVSA les propuso a sus acreedores un canje de obligaciones que, para alargar en (solamente) tres aos el vencimiento de una serie de ttulos (de 2017 a 2020), ofreca como garanta el 50,1% restante del capital de Citgo, poniendo as en peligro el control de esta sociedad por parte de PDVSA en caso de default de pago. Esta operacin de refinanciamiento parcial, la nica bajo la presidencia de Maduro, no atrajo ms que a fondos especulativos, tentados por la hiptesis de un default que les permitira apropiarse de la refinadora estadounidense.

Subsisten algunas preguntas: por qu el Estado se sinti en la obligacin de pagar, en tiempo y forma, hasta el ltimo centavo de su deuda, mientras que desde 2014 sus ingresos se diluan? Por qu, sin que ni siquiera fuera necesario entrar en default, no busc proceder a una renegociacin global con sus acreedores? El acceso a los mercados de capitales se volva cada vez ms limitado y costoso a medida que la situacin se degradaba, pero todava era posible una negociacin asociando a China, socio financiero clave de Venezuela que sigui proveyndole dinero fresco (desgraciadamente, en cantidad insuficiente) hasta la actualidad.

Extraamente, no fue sino despus de que la administracin estadounidense impusiera sanciones financieras contra el gobierno venezolano y PDVSA, en agosto de 2017, cuando Maduro anunci su voluntad de renegociar los trminos de la deuda, esencialmente en manos de grandes fondos de pensin estadounidenses. Ahora bien, las sanciones de Washington precisamente tenan el objetivo de prohibir a las entidades estadounidenses participar en el financiamiento de Caracas. En otras palabras, Venezuela esper que la opcin hubiera desaparecido para considerarla. En diciembre de 2017, inauguraba un default selectivo al no pagar, o hacerlo con mucho retraso, algunos de los intereses de su deuda.

De manera paradjica, esta situacin no tendra finalmente ms que una importancia secundaria si la produccin petrolera no se hubiera desplomado, pasando de casi tres millones de barriles por da en 2014 a menos de un milln y medio en 2018. Como en el caso de la inflacin, la cada de la produccin petrolera coloc al pas en el centro de una espiral infernal: la produccin cae debido a la cruel falta de los capitales necesarios para las inversiones, pero ese desplome reduce los ingresos del pas, limitando las perspectivas de la produccin petrolera

Races macroeconmicas de la crisis

Con la espalda contra la pared, el gobierno de Maduro denuncia una guerra econmica fomentada por el capital privado, nacional e internacional del que nadie duda de que no siente ni ternura ni admiracin por Caracas. Sealar a un culpable puede dar un sentido poltico a las dificultades, pero ayuda a resolverlas?

Ocupado en denunciar las maniobras del imperio y de los contrarrevolucionarios durante su primer mandato, Maduro se neg a adoptar una estrategia propiamente macroeconmica para responder a los desafos a los que se enfrentaba el pas. A pesar de que la profundizacin de la crisis le haba asegurado a la derecha, en diciembre de 2015, una mayora de dos tercios en la Asamblea Nacional, a comienzos de 2016 fue nombrado jefe del equipo econmico del gobierno el joven profesor de sociologa Luis Salas, cuyo postulado ms clebre afirma que la inflacin no es una realidad.

Considerando as que la inflacin era causada por el deliberado desabastecimiento retirando los productos del mercado y/o inflando los precios en otras palabras, un proyecto de sabotaje econmico, el gobierno concentr todos sus esfuerzos sobre el control de los precios. Una ley relativa a los precios justos incluso limit al 30% los mrgenes autorizados para cada uno de los que intervienen en las cadenas de produccin y distribucin. Tal enfoque ignora que la inflacin depende de mecanismos macro-sociales que es extremadamente difcil, si no imposible, contener forzando a los individuos al menos, mientras no sean corregidos los fundamentos macroeconmicos que producen el alza de los precios. De qu sirve regular el precio de un bien muy preciado, un medicamento importado, por ejemplo, si el incremento exponencial de la masa monetaria implica que necesariamente encontrar comprador en el mercado negro a un precio muy superior?

Cuando el proceso inflacionario se activa, el miedo generado pone en movimiento una mecnica endiablada por la que cada uno, queriendo protegerse contra un alza anticipada de los precios, ajusta el suyo y, al hacerlo, contribuye in fine a un aumento generalizado. Una lgica devastadora: los precios ya no se fijan con relacin al costo de produccin, sino con relacin a lo que se estima que habr que pagar para producirlo nuevamente en el futuro, o a los mrgenes necesarios para la preservacin de su poder de compra en un contexto general de hiperinflacin. Los grandes comerciantes e industriales venezolanos seguramente participan en la amplificacin de la ola especulativa queriendo preservar sus mrgenes en detrimento de los consumidores. Sin embargo, es errneo atribuirles la capacidad de generar solos esta situacin, que no sera materialmente posible sin una expansin irracional de la masa monetaria.

El presidente Maduro se haba mostrado escptico en cuanto a la oportunidad de operar un cambio de rumbo econmico. En un discurso pblico ante productores agrcolas, denunci a esos economistas que quieren darnos lecciones pero nunca plantaron un tomate en su vida, antes de especificar que la Revolucin Bolivariana no sigue los dogmas ni las recetas de esos macroeconomistas que pretenden saberlo todo (12 de septiembre de 2017).

Es saludable que responsables polticos expresen su independencia de criterio respecto de cierto economicismo que con mucha frecuencia exige un monopolio tecnocrtico sobre la conduccin de la poltica. Sin embargo, decidir las orientaciones macroeconmicas de un pas menospreciando cualquier consideracin tcnica a veces representa el camino ms directo hacia la catstrofe.

Combatir la obsesin del equilibrio fiscal? Es una causa justa, siempre que los dficits no sean de ms del 20% del PIB durante cuatro aos seguidos, y para colmo sin que no tengan ningn impacto positivo al contrario, incluso sobre la reactivacin de la actividad, el poder de compra o la distribucin entre capital y trabajo de los frutos que se esperan de esa poltica. Aumentar los salarios para proteger a la clase obrera del impacto negativo de la inflacin sobre el poder de compra? Una conducta elogiable, pero nicamente si se logr abatir la hidra inflacionaria que devora todo crecimiento nominal de los salarios. Ciertamente, la audacia de la que da prueba el gobierno bolivariano para liberarse del formalismo en la designacin de los altos funcionarios provocara la envidia de muchos militantes de izquierda en otras latitudes; pero desnuda cierta imprudencia cuando lleva a cambiar dos veces al presidente del Banco Central en menos de dos aos, teniendo como nica continuidad la inexperiencia de cada nuevo responsable.

Hubo que esperar la reeleccin de Maduro, el 20 de mayo de 2018, para que se anunciara un plan de reformas econmicas y tres meses ms para que se develara su contenido, el 17 de agosto pasado. Operando un giro de ciento ochenta grados, el presidente reconoci que existan races macroeconmicas en el fenmeno de la inflacin, antes de anunciar que en adelante el Estado se impondra una disciplina de hierro, fijando como meta alcanzar un dficit fiscal cero. Otro cambio radical: la moneda nacional fue devaluada y su cotizacin inicial en dlares fijada a la tasa del mercado negro, anteriormente calificado como dlar criminal. Por su parte, el valor del nuevo bolvar soberano, que reemplaza a la antigua moneda a la que se le quitaron cinco ceros, evolucionar en una paridad fija con una criptomoneda llamada Petro, cuya cotizacin sigue supuestamente la del barril (ver recuadro).

Como prueba de su nueva orientacin de apertura econmica, el gobierno derog la ley de ilcitos cambiarios. En la misma oportunidad, fue anunciada la libre convertibilidad del bolvar soberano, aunque en realidad sea inaplicable debido al nivel anmico de las reservas internacionales. De ahora en ms los particulares y las empresas pueden intercambiar divisas de comn acuerdo, pero deben respetar la tasa fijada por el Banco Central, lo que de hecho hizo reaparecer un mercado negro en el que el dlar se cambia a tasas superiores.

El salario mnimo real, que se haba licuado de 300 a cerca de 1 dlar mensual en cuatro aos, fue elevado en un 3.000%, para alcanzar cerca de 30 dlares mensuales. Adems, el gobierno anunci que de ahora en ms estara indexado a la cotizacin del Petro, con la esperanza de preservar su poder de compra. Pero, sin que las modalidades prcticas de esta indexacin hubieran sido explicitadas, ya haba perdido el 50% de su valor slo dos meses despus de haber sido aumentado. El gobierno, anticipando un fuerte impacto sobre los precios, se comprometi a tomar a su cargo el costo del aumento de los salarios en el sector privado durante tres meses. Extraa disposicin: no hizo ms que aplazar el impacto de su costo sobre los precios al consumidor y, por ende, sobre la inflacin. A fin de ayudar a los asalariados a subsistir entre la fecha de los anuncios y el primer da de pago, se concedi un bono equivalente a 10 dlares a todos los portadores del carnet de la patria, un documento de identidad vinculado a una base de datos controlada por la presidencia, requerido para ser beneficiario de los programas sociales emblemticos del gobierno, tales como las cajas alimentarias a bajo precio.

En cuanto a los ingresos, el gobierno aument el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en cuatro puntos y tom diversas disposiciones tcnicas para recaudar mejor el impuesto a las empresas. Pero, sin una vuelta al crecimiento, ser difcil que esas medidas alcancen. No hace falta decir, adems, que ese programa fuertemente expansivo est en completa contradiccin con el objetivo declarado de dficit cero. De hecho, a mediados de septiembre de 2018, menos de un mes despus de los anuncios de Maduro, la base monetaria se volva a incrementar a un ritmo del 28% por semana.

Peligrosa fuga hacia adelante

Ms all del debate sobre la coherencia y la eficacia de las medidas anunciadas, la cuestin sigue siendo la de saber si un programa econmico, sea cual fuere, es capaz por s solo de volver a poner de pie a Venezuela. En efecto, cmo un pas que perdi ms de la mitad de su produccin petrolera y ms de un tercio de su PIB en cinco aos puede cambiar la tendencia, cuando las sanciones estadounidenses le prohben el acceso al financiamiento internacional? Tiene sentido intentar tranquilizar a los inversores proclamando su adhesin al dogma del equilibrio fiscal cuando la suspensin del Parlamento deja planear dudas sobre la legalidad misma del presupuesto o de las concesiones y contratos concertados por el Ejecutivo?

Entre su eleccin, en abril de 2013 y el derrumbe de los precios del barril, en 2014-2015, Maduro fue amo de su destino: la principal dificultad a la que se enfrentaba era la inadecuacin de su poltica econmica. Tras su derrota en las elecciones legislativas de diciembre de 2015 y la suspensin de un Parlamento decidido a derrocarlo, la crisis institucional abri el camino a una radicalizacin de las acciones de la oposicin, primero en el frente interno con la violencia insurreccional, luego a nivel internacional con la estrategia del aislamiento diplomtico y el estrangulamiento financiero. En agosto de 2017, tras seis meses de violencia y la instalacin de una Asamblea Nacional Constituyente partidaria de Maduro, las sanciones de Washington acompaadas por maniobras para favorecer un golpe de Estado en Caracas (9) complicaron ms aun el quebradero de cabeza.

Porque el descenso a los infiernos venezolano se produjo cuando el continente americano viva una profunda mutacin poltica. Entre 2015 y 2017, los principales bastiones del progresismo sudamericano, comenzando por Argentina y Brasil, cayeron en manos de coaliciones de derecha. Esos gobiernos conservadores, animados por un espritu revanchista, no solamente manipularon la justicia para enviar tras las rejas a sus adversarios de izquierda, sino que tambin coordinaron sus acciones a nivel regional para terminar con un smbolo: la Revolucin Bolivariana iniciada por Chvez.

Durante un tiempo relegada a un segundo plano bajo el peso de la marea roja que sacudi al continente a principios del siglo XXI, la Organizacin de los Estados Americanos (OEA), brazo ejecutivo del proyecto panamericano de Washington, volvi a su rol tradicional bajo el impulso de un hombre inesperado. Luis Almagro, que vena de abandonar sus funciones como canciller de un gobierno progresista en Uruguay (10), se convirti en su secretario general en mayo de 2015, gracias al apoyo de una izquierda latinoamericana aun mayoritaria en esa poca. Con bastante rapidez, se sinti investido de un rol de defensor de la democracia continental, pero slo pareci descubrir amenazas entre sus antiguos amigos polticos. Despojndose de la prudencia diplomtica que es indispensable para hacer posible una mediacin, tom partido por la oposicin venezolana, llegando al punto de alentar la violencia insurreccional en el transcurso de 2017.

Sobre el delicado tema cubano, en torno del cual en 2009 haba emergido un bloque regional frente a Estados Unidos para terminar con el ostracismo que sufra la isla desde la Guerra Fra, Almagro tambin se apresur en abrazar la lnea de las derechas estadounidense y europea. A falta de una mayora de dos tercios, necesaria para iniciar un proceso de suspensin de Venezuela de la organizacin hemisfrica, el diplomtico uruguayo apadrin la creacin de una coalicin de gobiernos conservadores que, bajo el nombre de Grupo de Lima, intent proyectar la imagen de un consenso regional alrededor de las posiciones ms duras respecto de Maduro. Algunos miembros del grupo pidieron incluso la comparecencia del presidente venezolano ante la Corte Penal Internacional (CPI). La entrada en funciones de Donald Trump esclareci el espectacular giro de Almagro: su acuerdo con el ocupante de la Casa Blanca resulta tan profundo que fue el nico responsable latinoamericano que apoy la idea de una intervencin militar, aludida por el presidente republicano.

Lejos de acercar a los actores venezolanos a un acuerdo poltico, esta fuga hacia adelante regional los ha alejado. Una cantidad importante de dirigentes de la oposicin viven ahora en un exilio voluntario o padecido; as, ya no disponen ms que de estrategias internacionales, cuyos resortes por el momento parecen limitarse a las sanciones adicionales o a una intervencin militar. Las primeras son la mejor garanta de un statu quo poltico sumado a un desabastecimiento agravado; la segunda precipitara la catstrofe.

Si bien es necesario que la conduccin econmica de Venezuela recupere el camino de la racionalidad, la crisis perdurar en ausencia de un arreglo de los contenciosos polticos. Ningn plan propuesto por el equipo que est en el poder por pertinente que sea permitir el levantamiento de las sanciones o el restablecimiento de las garantas jurdicas. El dilogo con miras a un acuerdo de coexistencia poltica entre el gobierno y la oposicin ofrece la forma ms simple (y la ms pragmtica) de impedir que el pas se hunda en el abismo. En lugar de incitar las divisiones, la comunidad internacional debera orientar todos sus esfuerzos en esta direccin.

Una moneda de valor incierto

Creado en 2017, el Petro es un criptoactivo emitido por el Estado venezolano. Su valor estara garantizado por el equivalente de cinco mil millones de barriles de petrleo que yacen bajo el suelo de un gran bloque ubicado en la Faja del Orinoco, la mayor reserva de petrleo del planeta. Al adquirirlo, el propietario de un Petro adquirira al mismo tiempo los derechos sobre un barril de petrleo de dicho bloque.

El proyecto suscita dos problemas. Una vez despojado de los neologismos vinculados con el mundo de la criptomoneda de moda hace algunos aos, el Petro se parece extraamente a una simple emisin de deuda soberana. Ahora bien, para ser legal, toda nueva emisin requiere de la aprobacin de la Asamblea Nacional, con la que el gobierno venezolano se encuentra en conflicto abierto desde que sta est controlada por la oposicin. Adems, la produccin petrolera mantiene una curva descendente sin dar signos de recuperacin; esto complica la estimacin del valor de un petrleo todava bajo tierra, cuya extraccin futura requerira de importantes inversiones que Caracas no puede permitirse por el momento. De hecho, el bloque Ayacucho 1, entregado en garanta del Petro, sigue sin producir nada.

* Temir Porras Poncelen Graduado de la Escuela Nacional de Administracin (ENA) de Francia (promocin Senghor). Ex asesor del presidente Hugo Chvez en cuestiones de poltica exterior (2002-2004), ex jefe de gabinete del presidente Nicols Maduro (2007-2013) y ex vicecanciller (entre otras responsabilidades en los gobiernos venezolanos entre 2002 y 2013). Profesor invitado en el Instituto de Ciencias Polticas de Pars.

Notas

1. Pasando de 98.000 millones a 482.000 millones de dlares.

2. Vase William I. Robinson, Les voies du socialisme latino-amricain, Le Monde diplomatique, Pars, noviembre de 2011.

3. Esta cifra se hizo pblica de manera indirecta a travs del formulario 18K que el gobierno venezolano present en diciembre de 2017 ante la autoridad de los mercados financieros de Estados Unidos (SEC), en tanto emisor de deuda en el mercado estadounidense.

4. Anabella Abadi, 4 aos de recesin econmica en cifras, Prodavinci, 28-12-17, prodavinci.com

5. En el caso de Venezuela, la inflacin estructural se explica por la propensin del pas a reciclar su crecimiento econmico en importaciones antes que en el desarrollo de su aparato productivo (es decir, de su capacidad para producir lo que consume).

6. Ese mecanismo, as como el contexto general que llev a la crisis, est explicitado en Renaud Lambert, Contrarrevolucin en la contrarrevolucin, Le Monde diplomatique, edicin Cono Sur, Buenos Aires, diciembre de 2016.

7. Vase Anne Vigna, Hacer las compras en Caracas, Le Monde diplomatique, edicin Cono Sur, noviembre de 2013.

8. El DEG es un activo de reserva internacional creado en 1969 por el FMI para complementar las reservas oficiales de los pases miembros (sitio web del FMI).

9. Nicholas Casey y Ernesto Londoo, US met Venezuela plotters, The New York Times, 10-9-18.

10. El del presidente Jos Pepe Mujica (2009-2014) y la coalicin del Frente Amplio.

Le Monde diplomatique, edicin Cono Sur


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