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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2019

La fuerza de voluntad

Ilka Oliva Corado
Rebelin


Corra mediados de la dcada del noventa en Ciudad Peronia cuando lleg a vivir a la cuadra un matrimonio procedente de la Bethania, otro arrabal guatemalteco. Para ese entonces Ciudad Peronia ya estaba poblada, atrs haban quedado los tierreros de terrenos sin medicin y los sitios baldos que circundaban el mercado, la parada de buses, El Gran Mirador, La Surtidora y La Cuchilla.

Don Luis y su esposa, llegaron a comprar una casa que antes perteneca a una familia que se dedicaba a tapizar muebles, era habitual ver esqueletos de amueblados de sala y comedor por doquier. Su casa quedaba al principio de la cuadra, subiendo por el bulevar principal, pero al final si se agarraba de La Arada para abajo.

Un matrimonio muy particular, lleno de energa que en cuestin de das se familiariz con los vecinos de la cuadra, para ese entonces los patojos de la primera camada estbamos entrando a la adolescencia y sobamos con cosas inalcanzables, como por ejemplo tener postes de luz elctrica en la calle que alumbraran la oscurana. Pero Ciudad Peronia era una arrabal perdido entre tierreros, barrancos y aldeas, quin por los arrabales?

Un arrabal sin parque, sin reas recreacionales, inhspito a donde las ambulancias llegaban tres das despus de la emergencia y la polica nunca. Porque ah se deca que puyaban con tortilla tiesa.

Don Luis haba tenido polio de nio y tena dificultad para mover una de sus piernas, siempre se movilizaba en moto, pero nunca dej que el polio lo detuviera y le arrancara la fuerza de la voluntad. Pronto don Luis andaba echando porras en las chamuscas e invitando a las aguas al equipo ganador, visitando vecinos y organizando a los adultos de la cuadra para que fueran a Villa Nueva (municipio al que pertenece Ciudad Peronia) a exigir a la alcalda la instalacin de dos postes de luz elctrica en la cuadra.

Una tarde nos escuch a los patojos hablar del anhelo de los postes de luz y nos dijo sin titubear:lo vamos a hacer! Fue el inicio de dos aos de vueltas, de ir y venir de la alcalda. Solo conseguimos el trato de comprar los dos postes nosotros y la alcalda enviar al personal para la instalacin de los cables y la energa elctrica; pero logramos los dos postes de luz.

Para los 15 de septiembre, (da de la independencia de Guatemala) con la inocencia propia de quien desconoce su historia, nosotros desde temprano barramos la cuadra y pintbamos con cal las orillas y los dos postes de luz, colocbamos adornos en los techos de las casas y por la tarde nos bamos a traer la antorcha quienes estudibamos en las escuelas y colegios del arrabal.

Hasta que se nos ocurri que era tiempo de ir a traer nuestra propia antorcha desde la cuadra, se lo comentamos a don Luis que se convirti en alero de la juventud y dijo:lo vamos a hacer! Y cuando sentimos ya tenamos alquilado un bus y estbamos encaramados con nuestras antorchas listos para ir a San Lucas Sacatepquez a encenderla y regresar corriendo desde all. Para el alquiler del bus hicimos rifas. Nunca ningn adulto de la cuadra nos haba motivado as. Aquel 15 de septiembre de 1998 fuimos a traer la antorcha y realizamos un pequeo acto cvico enfrente de su casa, que subiendo del bulevar quedaba al inicio de la cuadra, pero bajando de La Arada quedaba al final.

Ciudad Peronia para finales de dcada del ochenta y primeros aos de la dcada del noventa, eran un champero, covachas por todos lados: de lepa, de nailon, de canceles de telas, de lmina, eran raras las casas construidas de bloques o adobe. Aquel arrabal era una revoltura de etnias recin llegadas del interior del pas, gente de otros arrabales que llegaban con la esperanza de poder invadir un terreno baldo y quedarse a vivir ah.
Para finales de la dcada se lograban avistar ms casas de bloques y poco a poco fueron desapareciendo del rea central de la colonia, las covachas y las champas. Nuestra cuadra fue una de las primeras de la colonia, y algunos vecinos ya haban logrado ahorrar para el lujo de una banqueta de cemento, otros apenas tenan los cuadros de talpetate bien apelmazado que regaban con panadas de agua para que las polvaredas no se levantaran con los chiflones. Pero faltaba algo en la cuadra, faltaban rboles. Nos reunimos con los patojos de la cuadra y don Luis que nunca faltaba entre la molotera, y cuando hablamos de la idea de sembrar rboles en las banquetas don Luis, como siempre dijo:lo vamos a hacer!

Pero, de dnde bamos a sacar esos rboles? Don Luis entonces dijo que tena contactos en una empresa que venda rboles, que de eso no nos preocupramos, que contramos con los rboles y que solo nos encargramos de hablar con los vecinos para que autorizaran que sembrramos dos rboles por casa. Una tarde me dijo que me subiera en la moto y lo acompaara a la empresa a donde iba ir a traer los rboles, lo acompa. Cul fue mi sorpresa, que no conoca a nadie, el hombre lleg, toc la puerta y se present y pidi hablar con el encargado a quien le present el proyecto como si le estuviera hablando del mejor proyecto de inversin de su vida.
Fue cosa de 15 minutos para que el encargado de la empresa le donara los rboles, totalmente convencido del propsito de aquel proyecto del que le habl ese desconocido. Y nos regresamos a Ciudad Peronia a conseguir un carro de palangana para irlos a traer y ese fin de semana llenamos de rboles la cuadra.
Para ese mismo ao, llevamos a cabo nuestra obra maestra: crear la primera liga de ftbol femenino de Ciudad Peronia, lo que haba sido un imposible hasta que lleg don Luis y dijo como siempre:lo vamos a hacer! El nico campo de ftbol era ocupado los fines de semana por los pilotos de los autobuses que tenan una liga, as que a los dems nos tocaba cachusquear en nuestras cuadras.

En La Arada, un zacatal que con los aos convirtieron en la colonia Jerusaln, a punta de pelotazos y rapones de rodilla hicimos un campo de talpetate que sirvi como la cancha oficial de la liga. Mismo campo que sigue siendo la cancha a donde los patojos de las cuadras vecinas van a jugar sus chamuscas.

Al recordar estas hazaas, porque han sido hazaas dadas las condiciones de pobreza de nuestro arrabal y de nuestra cuadra, me queda la seguridad absoluta que en la vida, lo nico que necesita un ser humano para lograr lo inalcanzable es la fuerza de voluntad. En nuestra cuadra esa fuerza la despert en nosotros don Luis, con su irrebatible:lo vamos a hacer!

No es inalcanzable y nos es imposible lograr que florezcan las primaveras
Necesitamos la fuerza que mueve el mundo: necesitamos voluntad y una voz dentro de nosotros mismos que nos dicindonos: lo vamos a hacer! Pequeos cambios son grandes cambios.

Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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