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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2019

Amor y odio en la baja Birmania

Oscar Carrera
La Voz del Sur


El pas hoy conocido como Myanmar es, desde hace muchos aos, una mueca rusa de parasos e infiernos: dentro de una apariencia paradisaca se puede or un crepitar de llamas; pero dentro de lo que parece infernal tambin se esconden, a menudo, oasis de humanidad Es una tierra con valores, entre los que se cuentan el desprendimiento, la sutilidad y una excelente voluntad. Estos valores son atribuidos por sus habitantes, ms que a su emplazamiento en el sudeste asitico, o a su histrico aislamiento del mundo exterior, a su condicin budista. La mayora de los birmanos se toman muy en serio su budismo; algunos, demasiado en serio: es prcticamente el nico pas budista donde existe un rechazo al alcohol relativamente extendido, pero tambin uno del que un extranjero puede ser expatriado por llevar un tatuaje de Buda en una parte del cuerpo considerada innoble.

Desgraciadamente, el budismo no goza de buena prensa poltica: era la religin mayoritaria de los habitantes de la Camboya de los jemeres rojos, que cometieron lo ms cercano a un autogenocidio que ha conocido el siglo XX; o los de una Sri Lanka sumida dcadas en una guerra fratricida; o los de la vecina Tailandia, cuya historia democrtica se resume en una alternancia de ampliacin de redes clientelares y golpes de estado. Budista hasta la mdula es Myanmar, regida con mano de hierro por una horrenda dictadura militar durante medio siglo y ahora por una neonata democracia de parto problemtico, acusada de genocidio desde todos los rincones del globo e igualmente frrea con aquellos que la acusan desde algn lugar al que pueda llegar su polica.

Siempre es problemtico identificar complejos religiosos tras los tumultos de la poltica, que a menudo no es muy religiosa. Tambin lo es conceptualizar estos mismos tumultos, pues tendemos a un simplismo que nunca nos aplicaramos a nosotros mismos: si algo sucede en el barrio de al lado, lo encajaremos en el estereotipo que alimentamos sobre ese barrio; si sucede en un barrio equivalente de la ciudad de al lado, lo achacaremos al carcter de los habitantes de esa ciudad; si en un barrio de una ciudad de un pas vecino, creemos que nos da informacin sobre todos sus nacionales. Y si dicho pas est lo suficientemente lejos, ya podemos empezar a pontificar sobre los musulmanes, los budistas La comentada crisis rohiny no sucede en ninguna de las ciudades mayores de Myanmar, sino en un estado fronterizo de acceso vedado para birmanos o extranjeros, del que los segundos reciben informacin con cuentagotas y los primeros no menos, sometidos como estn a una larga tradicin censora. Todos los estados fronterizos del pas estn, por cierto, parcial o totalmente vedados (se requiere un permiso especial para visitarlos), y los campos de refugiados al otro lado de las fronteras en especial la tailandesa sugieren la truculenta razn. Algunos birmanos se sorprenden de la intensa cobertura meditica internacional que est recibiendo un hecho tan cotidiano como masacrar minoras. Cientos de historias, en efecto, esperan para ser contadas: por citar slo una, la de los dos nios gemelos que fundaron una guerrilla de liberacin cristiana contra el ejrcito (para acabar, respectivamente, en un campo de refugiados tailands y cuidando abuelas en Suecia).

Muchos budistas birmanos han seguido estos acontecimientos con el mismo horror que los observadores internacionales, si bien una cultura del miedo heredada de la anterior dictadura que el gobierno democrtico, responsable de la persecucin a los rohiny, no ha hecho un gran esfuerzo por disipar juega siempre en su contra: todava es un pensamiento difcil que en otros pases se pueda criticar al gobierno en un programa de televisin. Las autoridades religiosas tambin han tomado cartas en el asunto, prohibiendo predicar durante un ao al monje islamfobo ms clebre de Myanmar. Sin embargo, lo que parece predominar entre los budistas birmanos de a pie es el miedo a la expansin del islam, concebida en trminos casi universalmente racialistas: incluso el Ministerio de Inmigracin de Myanmar ostenta el siguiente lema: Una raza no sufre peligro de extincin por ser tragada por la tierra, sino por ser tragada por otra raza. Para un pas caracterizado por su aislamiento histrico, este sentimiento est paradjicamente en lnea con los que se van adueando de los corazones europeos o chinos. Si se distingue de estos es por su (anticuada?) retrica sobre razas, que, como sabemos, siempre es idnea para encontrar un chivo expiatorio para cambios que tienen otras causas (como el aperturismo cultural y econmico de la actual Myanmar). Escrutar el origen de esta arraigada mentalidad racialista, en oblicua relacin con los valores de una de las primeras religiones universalistas, as como la identificacin subyacente de toda birmanidad con el budismo, nos llevara, desgraciadamente, demasiado lejos. Slo apuntaremos que, frente a lo que pudiera parecer, no conduce necesariamente a la intransigencia, aunque abona el terreno para que prenda bajo determinadas circunstancias. Como sermoneaba un monje islamfobo a finales de los aos noventa (equivocando el concepto de etnia por la suya propia):

Nuestra gente de Birmania no est muy al tanto. Nuestra gente tnica es bondadosa y hospitalaria. Tratan a todo el mundo como amigos cercanos, muy confiados. Los musulmanes saben esto muy bien. Se aprovechan casndose con mujeres tnicas y persuadindolas para practicar su religin. La cita es del oportuno Myanmars Enemy Within: Buddhist Violence and the Making of a Muslim Other, de Francis Wade (2017). Estereotipos aparte, dicha ruptura de la confianza es palmaria en la ltima dcada.

Pero la mueca rusa no se vaca aqu. Esa gente bondadosa y hospitalaria que hoy se siente, en grandes nmeros, amenazada por el islam lleva siglos conviviendo en un mosaico de ms de un centenar de grupos tnicos, que practican religiones como el islam, el hinduismo, el sijismo, el cristianismo y varias tradiciones autctonas. Los birmanos budistas, mayoritarios, saben que una de las virtudes capitales de su religin es el metta, o disposicin amigable hacia todos los seres sintientes, incluidos ciertos humanos. El metta es poderoso; tanto, que es capaz de alterar voluntades e incluso proteger de peligros, por lo que su cultivo puede adentrarse en lo apotropaico. Recientemente, un intrpido viajero reciba de un desconocido birmano un papel con la frase, en un ingls errtico: La gente de Myanmar tiene corazones clidos y abiertos. En terminologa indgena: La gente de Myanmar tiene metta. Es triste que un pueblo que se precia de su metta se vea en el apuro de tener que explicar a cada extranjero que no son los monstruos genocidas que todos piensan que son; monstruos, por otro lado, boicoteados e ignorados por ese mundo exterior desde hace medio siglo. Pero creemos que su cultura posee herramientas suficientes como para escapar de todas las trampas ideolgicas que pueda entraar una drstica modernizacin, incluso una tan errtica como la suya.

Y su historia. Podemos escoger, entre otros testimonios, el del capitn Alexander Hamilton en el segundo volumen de su A New Account of the East Indies (1744): Y ahora, como debo dejar Pegu, no debo omitir dar sus debidas alabanzas a los clrigos en otra particular prctica de su caridad. Si un extranjero tiene la desgracia de naufragar en su costa, segn las leyes del pas, los hombres son esclavos del rey, pero por mediacin de la [Orden monstica], los gobernadores pasan por alto esa ley; y cuando los desafortunados extranjeros van a sus [templos], encuentran un alto grado de hospitalidad, tanto en comida como en vestimentas; y tienen cartas de recomendacin de los sacerdotes de un convento a los de otro en el camino que designen para viajar, donde pueden esperar embarcaciones que los transporten a Syrian, y si [el extranjero] estuviera enfermo o tullido, los sacerdotes, que son los principales mdicos de los Peguers, los mantienen en su convento hasta que se curan, y entonces le proveen de cartas, como es observado ms arriba, porque nunca preguntan de qu manera adora a Dios un extranjero, sino que si es humano, es el objeto de su caridad.

Fuente: https://www.lavozdelsur.es/amor-y-odio-en-la-baja-birmania/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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