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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2019

Debate sobre la Constitucin entre las izquierdas

Vicen Navarro
Pblico.es


Como indiqu en un artculo anterior (Las enormes carencias y limitaciones de los derechos sociales en la Constitucin espaola, Pblico, 19.12.18), la Constitucin es un documento que refleja y sintetiza las relaciones de poder (de clase, de gnero y de nacin) existentes en el momento en el que se escribi. Gran parte de los actos que se han celebrado para conmemorar su 40 aniversario se han centrado en los personajes que han venido a llamarse los padres de la Constitucin (parece ser que no existi ninguna madre en este pacto), asumiendo que ellos fueron los autores de aquel documento. La personalizacin de la historia tiene, sin embargo, sus limitaciones, pues cada uno de los padres representaba una visin del pas que corresponda a intereses y fuerzas polticas existentes en aquel momento. Y todo ello en un contexto en el que el Estado del rgimen dictatorial continuaba teniendo un enorme poder. Hablar de consenso entre iguales, como se est describiendo, es una frivolidad. La Constitucin fue resultado de una correlacin de fuerzas muy desiguales. Nunca me gust la expresin utilizada por mi amigo Manuel Vzquez Montalbn, que defini la Transicin como un pacto de impotencias resultado de una correlacin de debilidades, pues esta percepcin ignoraba que unos los sucesores de los que ganaron la Guerra Civil tenan mucha ms potencia y mucho ms poder que los sucesores de los vencidos en aquel conflicto. La realidad es que las derechas tenan mucho poder (controlaban los aparatos del Estado y los mayores medios de informacin y persuasin) y las fuerzas democrticas lideradas por las izquierdas tenan poco poder institucional: acababan de salir de la crcel, de volver del exilio y de salir de la clandestinidad, con un dificilsimo acceso a los mayores canales de televisin y prensa escrita.

Ni que decir tiene que los movimientos sociales, y muy en particular el movimiento obrero, jugaron un papel determinante en el final de la dictadura, forzando muchos de los cambios que ocurrieron y jugando un papel clave en la inclusin en tal documento de conceptos y redactados que implicaban el reconocimiento de derechos que, de materializarse, hubieran significado un cambio sustancial en la calidad de vida de las clases populares de este pas. El documento, por ejemplo, habla del derecho a la salud, a la vivienda, al empleo, y de un largo nmero de derechos que tal movimiento y otros han exigido histricamente siempre al Estado, un punto que ha sido utilizado por voces de izquierdas que gozan de gran estima y respeto, para criticar a las voces dentro de las mismas izquierdas que han criticado o desmerecido el valor de dicha Carta Magna. Se ha iniciado as un debate entre las izquierdas sobre la Constitucin Espaola y su valor como referencia para poder facilitar las muy necesarias transformaciones y cambios que el pas necesita. Este debate ha tenido especial intensidad en Catalunya, aunque existe tambin con viveza y gran inters en otras partes de Espaa.

Entre las voces de izquierdas que han defendido la Constitucin destaca Joan Coscubiela (que fue secretario general de CCOO en Catalunya durante muchos aos, diputado en el Congreso y miembro del Parlament de Catalunya como portavoz de Catalunya S Que es Pot), que ha criticado la resolucin aprobada por la coalicin de izquierdas En Com Podem hace unos das en el Parlament de Catalunya a propuesta de la CUP (un partido supuestamente de izquierdas radical), resolucin parlamentaria que los mayores medios de informacin han presentado maliciosamente como una condena global de la Constitucin. Una lectura detallada de tal resolucin permite observar, sin embargo, que tal resolucin es una denuncia de elementos clave de dicho documento, lo cual es distinto a denunciar toda la Constitucin. Admito que el redactado del ttulo es ambiguo y que es ms que probable que la intencin de la CUP fuera cargarse toda la Constitucin (la resolucin inicial que el Parlament no aprob que este partido propona as lo indicaba). Ahora bien, la parte que fue aprobada por parte del Parlament se refera solamente a cuatro puntos que eran denunciables, habindose rechazado muchos otros de la propuesta inicial, rechazo realizado por parte de En Com Podem entre otras fuerzas polticas.

Las caractersticas del debate en Catalunya: la centralidad del tema nacional

Joan Coscubiela es una de las mentes ms claras, coherentes y valientes que tienen las izquierdas catalanas. Y uno de los muchos servicios que ha hecho a este pas ha sido una denuncia en el Parlament del comportamiento antidemocrtico y abusivo del bloque independentista al querer imponer unilateralmente la independencia, bloque que controla el Parlament de Catalunya como resultado de una ley electoral (idntica a la espaola, que la derecha catalana bajo el pujolismo hizo suya) que injustamente les da la mayora, aun cuando no la tienen en el pas, como consecuencia de que tal ley es muy poco proporcional y representativa, y que favorece a las zonas conservadoras a costa de las reas progresistas de Catalunya. Proclamar la independencia cuando la mayora de la ciudadana no la desea es una medida profundamente repito, profundamente antidemocrtica. Y aplaudo que Joan Coscubiela representara con gran elocuencia la voz de protesta de todas las fuerzas democrticas catalanas. La constante referencia de los partidos independentistas al 1 de Octubre como un mandato para declarar la independencia es insostenible, pues, adems de no ser un referndum (por carecer de las ms mnimas condiciones democrticas para serlo), representa a una minora (grande, pero minora) del pueblo cataln.

Las palabras de Joan Coscubiela en el Parlament de Catalunya en defensa de la democracia fueron de las ms poderosas y democrticas que se hayan pronunciado en aquel hemiciclo. Es de agradecer lo que dijo e hizo, y es un gran error (muestra de un intolerable sectarismo) la marginacin de su persona, incluso dentro de grandes sectores de las izquierdas catalanas, que tienen excesivas e incomprensibles simpatas hacia el nacionalismo conservador neoliberal de Convergncia Democrtica de Catalunya (CDC) y sus distintas reencarnaciones (cambios de ttulo resultado de su deseo de ocultar sus vergenzas), que ha gobernado Catalunya prcticamente durante toda la etapa democrtica, un partido que se ha convertido al independentismo para perpetuarse en el poder, manteniendo as el apoyo electoral de gran parte de sus bases. Sin ella, tal cambio (poniendo las banderas en el centro de su proyecto para desviar la atencin de su responsabilidad en crear la enorme crisis social de Catalunya) habra desaparecido, como ocurri con su aliado histrico Uni Democrtica de Catalunya (UDC).

La Constitucin tiene elementos que son consecuencia de la presin popular

La postura de Joan Coscubiela respecto a la Constitucin tiene mucho parecido a la postura que Nicols Sartorius tiene acerca de la transicin (ver mi artculo La transicin espaola no fue modlica: respuesta a Nicols Sartorius, Pblico, 25.10.18). Ambos fueron dirigentes de CCOO (el mayor sindicato del pas que ha sido siempre un movimiento social adems de un sindicato) y que ha protagonizado las luchas obreras en el pas, convirtindose en el motor del progreso en mltiples ocasiones. Y tal sindicato ha sido tambin, junto con el movimiento comunista, del cual form parte, el mayor defensor del reconocimiento de Catalunya como nacin durante la dictadura, como en su da tuvo que reconocer incluso el presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol.

Es lgico, por lo tanto, que Nicols Sartorius antes y Joan Coscubiela ahora dirigentes de tal movimiento poltico-social se identifiquen con la Constitucin y la consideren tambin, en parte, suya. Y llevan razn en que tal documento, como sntesis de una correlacin de fuerzas en un proceso muy desequilibrado, tiene partes que s se deben a la presin popular. Y Coscubiela seala como ejemplo el artculo 129.2, que dice que los poderes pblicos () establecern los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de produccin. No hay duda de que tal declaracin es una victoria del movimiento obrero. Un tanto igual sucede con la declaracin como derechos del acceso a la sanidad, a la educacin, a la vivienda, a la proteccin social y un largo etctera.

Ahora bien, tal reconocimiento de las victorias de las izquierdas tendra que ir acompaado del reconocimiento de que estas partes han quedado vacas en muchas reas y captulos de la Constitucin, incluso en el propio redactado de la Carta Magna, tal y como he mostrado en el artculo mo citado anteriormente (Las enormes carencias y limitaciones de los derechos sociales en la Constitucin espaola, Pblico, 19.12.18).

La gran mayora de derechos progresistas (como los sociales) no son vinculantes en la Constitucin

Los derechos al empleo (artculo 40), a la proteccin de la salud (artculo 43), a la vivienda digna (artculo 47) y un largo etctera no son vinculantes, es decir, no son derechos que obliguen al Estado a garantizarlos. En la Constitucin, bajo el Ttulo I (Derechos y deberes fundamentales), hay una clara diferenciacin (definida en su artculo 53) entre los derechos y libertades reconocidos en el Captulo 2 (como el derecho a la vida y a la libertad ideolgica, entre otros), que se consideran vinculantes para todos los poderes pblicos, y otros que no son vinculantes (como los derechos sociales recogidos en el Captulo 3). A estos ltimos se los define como principios rectores de la poltica social y econmica, pero no son vinculantes. Debido a la importancia de esta distincin, me siento en la necesidad de citar textualmente tal artculo 53. En el punto nmero 1 indica que los derechos y libertades reconocidas en el Captulo 2 vinculan a todos los poderes pblicos. En otras palabras, tienen que implementarse si son deberes fundamentales descritos en el articulado anterior. En el punto 3, aclara, por el contrario, que los principios reconocidos en el Captulo 3 (que incluye los derechos sociales) tales derechos deben informar las polticas sociales y econmicas, lo cual es diferente a vincular. Los verbos vincular e informar son distintos. En palabras llanas, tiene mucho menos valor normativo. Se convierten en buenas intenciones que pueden o no desarrollarse segn lo decida el poder legislativo, supervisado adems por el poder judicial que en Espaa es profundamente conservador. Un tanto igual aparece en el artculo sobre la propiedad de los medios de produccin por parte de los trabajadores. Tal clusula est completamente ignorada, mientras que el respeto por la propiedad y la competitividad son constantemente citados por el aparato jurdico para apoyar sistemticamente a los poderes financieros (como la banca) y econmicos (como Telefnica) del pas.

El gran deseo de cambio de la Constitucin

Como consecuencia de ello hay que reconocer que aun siendo valioso que existan artculos progresistas en el redactado de la Constitucin, ello es dramticamente insuficiente, pues hay otros captulos que son escasamente democrticos, o incluso antidemocrticos. Y entre ellos est la distribucin de responsabilidades, asignando a las Fuerzas Armadas, por ejemplo, funciones que no le deberan corresponder, como es defender la uninacionalidad del Estado espaol negando la posibilidad de que se materialice una efectiva plurinacionalidad del Estado. Otro son las responsabilidades de la Corona (por definicin hereditaria), asignndole nada menos que la Jefatura del Estado y de las Fuerzas Armadas. Aadido a esto, el hecho de que el Poder Judicial fue de los menos renovados de todos los poderes del Estado y que, junto con el Tribunal Constitucional, tiene como funcin interpretar las leyes y la ley de leyes, la Constitucin. Estos y otros muchos puntos explican que las nuevas generaciones, sin el temor y miedo que tuvieron sus antecesores, pongan en duda elementos esenciales que las fuerzas conservadoras intentan mantener en esta Constitucin. Hoy en da casi el 70% de la poblacin espaola desea un cambio en la Constitucin, y de este 70%, ms de la mitad desean que este cambio sea importante o casi total.

El contexto en el que se produjo la aprobacin de la mocin del Parlament

Como indiqu antes, tal mocin fue presentada por la CUP, un grupo parlamentario independentista radical que, en su compromiso con la independencia inmediata y unilateral, lidera la estrategia de tensionamiento, que ha sido parte de la estrategia del bloque independentista, dirigido en primera instancia por el partido de las derechas catalanas CDC (ahora PDeCAT). La CUP se autodefine como revolucionaria y anticapitalista, dimensin que aparece en su narrativa, pero no tanto en su prctica poltica, pues ha antepuesto siempre la causa independentista y su procs unilateral por encima de todo lo dems (apoyando al bloque independentista liderado por la derecha catalana, responsable, junto con el gobierno del PP en Espaa, de la enorme crisis social de Catalunya).

Esta realidad explica que haya existido una disconformidad de amplios sectores de la izquierda no independentista con la aprobacin de dicha mocin, precisamente por su autora. Es comprensible tal disconformidad, pues, con excesiva frecuencia, los medios han mostrado maliciosamente que En Com Podem iba a remolque del bloque independentista, aceptando su liderazgo. Pero en esta ocasin, cuando el establishment poltico-meditico espaol y parte del cataln estaban celebrando acrticamente el 40 aniversario de la Constitucin, era necesario hacer una crtica a tal documento, y la resolucin aprobada era distinta a la inicialmente propuesta por la CUP. En realidad, debera haber sido En Com Podem y otras fuerzas democrticas las que hubieran impulsado tal resolucin. No se puede dejar en manos del bloque independentista el mensaje crtico con el Estado espaol y su Constitucin. En realidad, las izquierdas tradicionales se han acomodado excesivamente al llamado orden constitucional, y no tendran que haber dejado a las derechas nacionalistas antes, y a las independentistas ahora, el liderazgo de la protesta en contra tanto de la lectura que se da de la Constitucin para defender las relaciones de poder existentes en el pas, as como de los principios constitucionales (y sus artculos) que facilitan tal funcin.

Dicho esto, es tambin importante sealar que sera aconsejable que En Com Podem sumara sus votos con otros partidos tambin no independentistas para denunciar la gran insensibilidad de la Generalitat de Catalunya hacia la enorme crisis social que se vive hoy en Catalunya y en el resto de Espaa (la mayora de los jvenes no vivirn mejor que sus padres). Y otra mocin que debera hacerse, aunque es improbable que fuera aceptada, es una con la denuncia tanto del anterior gobierno espaol del Partido Popular, como del mismo gobierno de la Generalitat por la aplicacin de unas polticas impuestas a la poblacin por las derechas gobernantes en Espaa y tambin en Catalunya, que aun perteneciendo a sensibilidades nacionalistas opuestas, coinciden en unas polticas econmicas y sociales que distan mucho de estar informadas por los derechos sociales que existen en la Constitucin. Espero que lo hagan. En realidad, comenzaron ya a hacerlo al denunciar la independencia unilateral y podran continuar denunciando la insensibilidad social de aquellos que propusieron tal unilateralidad. As sera de desear.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2019/01/14/debate-sobre-la-constitucion-entre-las-izquierdas/



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