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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2019

Violencia de gnero
No estbamos ya en el siglo XXI?

Rachel D. Rojas
Progreso Semanal


Aproximadamente unas 2300 mujeres admitieron algn tipo de maltrato por parte de su pareja en el perodo de un ao. La cifra es de 2016, cuando el Centro de Estudios de la Mujer de conjunto con la Federacin de Mujeres Cubanas (FMC) realiz la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Gnero (*), cuyos resultados fundamentales fueron anunciados a la prensa recientemente. Otras 1955 lo reconocieron, pero en diferentes momentos de su vida.

Algn tipo de maltrato y he aqu un logro entre tanta bruma se refiere y fue reconocido tambin como violencia psicolgica (humillaciones, gritos, insultos) y econmica (depender de los ingresos de la pareja incluso para gastos personales), adems del bruto maltrato fsico y/o sexual.

Pero las cifras, que son mujeres de carne y hueso, son una evidencia de nuestros rincones turbios. El hecho de que no prevalezcan las golpizas no significa que el problema sea menor. Asumamos que ningn derecho es ms importante que otro; que ninguna injusticia o vctima es mayor que otra. As que, por esta vez, evitemos el ejercicio autocomplaciente de comparar a Cuba con el resto de Latinoamrica solo para sentirnos mejor al respecto. Que haya menos no significa que no haya.

Segn la Encuesta, la violencia no es un problema reconocido por la mayora de la poblacin entre los tres principales de la actualidad en el pas (bajos ingresos econmicos, escasez de viviendas, y problemas del sistema de transporte); solo un 10,5 por ciento la ubic como un problema para las mujeres, sealado especialmente por las de oriente, ms que por las de otras regiones del pas. De hecho, de manera general hay un alto nivel de aceptacin y reconocimiento de los logros de las polticas del pas hacia los derechos de las mujeres.

Ms de un 80 por ciento de la poblacin encuestada considera que en Cuba se aplican leyes que protegen los derechos de las mujeres (88,7); que existen polticas y acciones especficas a su favor (88,7); que existen lugares o servicios que dan atencin a las que son vctimas de violencia (85,5); y que existen organizaciones donde ellas pueden plantear sus necesidades o preocupaciones (83,7). Por debajo de esos grandes porcentajes solo se ubicaron las opciones que se referan al apoyo de las organizaciones de las comunidades para ayudarlas a resolver problemas concretos, y al respeto de sus derechos al interior de las dinmicas familiares.

Esta amplia comprensin de los logros se divorcia, no obstante, del resto de los resultados sobre asuntos claves y concepciones sexistas aun naturalizadas en la poblacin. Resulta que son muy largas las calles de este siglo XXI, tanto que a veces es muy fcil olvidar cunto cambian o necesitan ser cambiados los tiempos. El tiempo en una isla es como un trapo que se gasta rpidamente; pasa y pasa, la tierra gira una y otra vez, y an hay cosas que permanecen intactas en su formol.

Los primeros anlisis de los resultados de la encuesta citada arrojan que la mayora de las causas de conflicto en las parejas vienen dadas por adoptar los mismos roles de gnero de antao, con lo cual la mayora de los hombres contina discutiendo por celos, precariedad econmica, o por que dedica mucho tiempo al trabajo. Y luego, la mayora de las mujeres lo hace por la sobrecarga domstica que siempre ha debido asumir, las infidelidades y los abusos de sus parejas en el consumo de alcohol.

A esto se suma la fuerte presencia de concepciones como que la mujer siempre debe complacer sexualmente a su pareja (opiniones de ambos sexos), que los efectos de las bebidas alcohlicas son la causa de la violencia, que lo ocurrido entre una pareja (incluida la violencia) es un asunto privado, o la aberradsima sentencia popular que reza as: la mujer soporta el maltrato porque le gusta. Y segn esta lgica, los pobres son pobres porque no les gusta trabajar, cierto?

Estas ideas no tienen la prevalencia dentro de las opiniones recabadas. Respecto a la ltima encuesta de este tipo, realizada en 1989 por la FMC, hay avances. Hay una mayor autonoma de las mujeres, porque, qu bien, el 66 por ciento de ellas no tiene que pedir permiso a su pareja para trabajar o estudiar. O, por ejemplo, que los hombres ya no declaran malestar con el hecho de que las mujeres tengan una mejor preparacin acadmica, un mejor trabajo o mejores condiciones econmicas.

Pero mientras los aos se van convirtiendo en efemrides, todava en Cuba hay un 11,7 por ciento entre las mujeres encuestadas que pide permiso a su pareja para salir sola de da, salir sola de noche (23,3 %), para hacer gastos cotidianos (8,8 %), para visitar amistades (11 %), para visitar familiares (9,3 %), para trabajar (7,3 %), para usar anticonceptivos (9,6 %), para estudiar (8,9 %), para participar en actividades de la comunidad (9,7 %), y para ocupar responsabilidades de direccin (10,7 %). Piden permiso, en las largas calles de siglo XXI.

Son tambin ellas las que dedican unas 14 horas semanales ms que los hombres, como promedio, al trabajo no remunerado, continan asumiendo en su mayora las tareas domsticas y de cuidados temporales o permanentes a familiares dependientes (incluso cuando tambin se ocupan de la economa del hogar), y en consecuencia estos patrones son reproducidos en la educacin de los hijos e hijas.

El hecho de que los hombres, dentro de las responsabilidades domsticas, solo tengan mayor participacin que las mujeres en lo referente a reparaciones caseras y botar la basura habla por s solo.

Persiste tambin la idea de los oficios adecuados para uno u otro sexo: para las mujeres no es adecuado ser polica, agricultora, constructora, pescadora, mecnica; para los hombres, no se ve bien ser auxiliar de limpieza, secretario, cuidador de otras personas, maestro de nios pequeos, enfermero.

No es como el viejo cuento del rosado y el azul: si lo halan, se descobija. Es como el machismo: no tiene ningn sentido a estas alturas, pero ah est, llamando locas, histricas, machorras o putas a aquellas que se levantan y luchan. No tiene argumentos, pero contina usando razonamientos que han sido desmontados durante aos una y otra vez como los posibles comentarios a textos como este, cuando alguien diga que no es para tanto, o que en Cuba al menos no nos matan como en Mxico o Guatemala, o que hay cosas ms importantes de las que preocuparse. Y ah est. Sin ser descobijado an.

Nota:

(*) La Encuesta Nacional sobre igualdad de Gnero fue realizada en noviembre de 2016 por el Centro de Estudios sobre la Mujer de la Federacin de Mujeres Cubanas. Abarc las 15 provincias del pas y el municipio especial Isla de la Juventud. El cuestionario fue aplicado mediante entrevistas cara a cara a una muestra de 19 189 personas de 15 a 74 aos residentes permanentes en el pas, en una muestra seleccionada al azar de entre 14 099 viviendas. La poblacin de 15 a 74 aos en Cuba ascenda en el momento de la encuesta a 8 489 874 personas. El estudio se plante como objetivos identificar avances en la igualdad de gnero en Cuba, manifestaciones de desigualdad existentes, y profundizar en estereotipos y prejuicios de la poblacin sobre este tema.

Fuente: http://progresosemanal.us/20190117/no-estabamos-ya-en-el-siglo-xxi/



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