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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2019

Violencia & Estructuras psicosociales
Las estructuras elementales de la violencia de Rita Segato

Eliana Gilet
https://brecha.com.uy/

La argentina Rita Segato lleva quince aos poniendo el dedo en la llaga. La lnea de estudio que alumbr entrevistando a violadores en las crceles de Brasilia, actuando como perito en los femicidios de Ciudad Jurez y en el caso Sepur Zarco, que repar a un grupo de mujeres maya qeqchi vctimas de torturas sexuales por el Ejrcito guatemalteco, le permiti identificar las estructuras elementales de la violencia.


Segato seal tres procesos: la aparicin de un tipo de crimen, el expresivo; el crimen utilitario, y la presencia de un mandato de violacin que forma parte de los mecanismos de fraternidad masculina.

Ahondando, estableci su teora del desdoblamiento paramilitar del Estado, sobre todo en Latinoamrica evidente en Colombia, Centroamrica y Mxico, que implica una tercerizacin del control de la vida de sectores cada vez ms amplios de poblacin, dijo a Brecha.

En nuestro continente el Estado se funda para recibir la herencia colonial. Su finalidad es administrar, desde el exterior, la riqueza de los pueblos. Se funda trasladando la gestin del otro lado del Atlntico hacia el territorio, un cambio de manos que inventa naciones. Ese es el error fundacional, en el que un Estado continuista, siempre colonial, inventa naciones extremadamente vulnerables a la inflacin del control paraestatal de la vida, explic.

Nada sustituye a su lectura, pero van unas pastillitas de sus reflexiones actuales planteadas en una exposicin que dio en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (Ceiich), de la mexicana Unam, y en una charla posterior que sostuvo con Brecha.

El origen histrico del binarismo

Una de las cosas que estoy pensando con mayor empeo y gran dificultad, y es indispensable, es el gran fracaso en los intentos de los barbudos por tomar el Estado y, a partir de l, de su burocracia y blindaje, reconducir la historia a un mundo ms beneficioso y de ms bienestar para ms personas. Esos intentos de toma del Estado han fracasado sin excepcin, comienza diciendo la antroploga ante un auditorio estudiantil mayormente femenino.

Insiste en descartar la intencin utpica y rgida de un molde preciso de sociedad imaginada, para echar mano al trnsito hacia horizontes abiertos que enunci el recientemente fallecido Anbal Quijano, otro terico latinoamericano fundamental.

Ese Estado burocrtico va apareciendo en mis textos como el ltimo momento de la historia patriarcal. La burocracia, en una definicin ma muy poco weberiana, es aquel blindaje del poder en que se transforma la manera protocolar de los hombres en las sociedades tribales, aquella faena de parlamentacin, primero entre casas, luego entre pueblos, con el frente colonial y luego el estatal, sostiene.

La conversacin masculina siempre ha tenido un formato retrico protocolar, pero en el trnsito de la historia hacia la colonial modernidad el protocolo poltico del mundo comunal se transforma en burocracia, seal.

Vuelta a Quijano. La colonial modernidad es el concepto con el que Segato sigue la lnea abierta por el terico peruano: La colonizacin fue indispensable para la modernizacin. No hay posibilidad de modernidad sin colonizacin. Lo que inventa la modernidad es el proceso colonial, explic la argentina en dilogo con Brecha.

La tarea de parlamentacin a la que refiere puede verse claramente en el personaje del palabrero en la pelcula Pjaros de verano, de Cristina Gallego y Ciro Guerra, un policial finsimo que tiene como protagonistas a los wayuu de la Guajira colombiana, en el extremo norte de Amrica del Sur.

Vuelta a Segato: En la transicin a la colonial modernidad se impone una estructura donde se abre una esfera pblica y un sujeto universal (y esto el feminismo lo ha dicho durante mucho tiempo) que va a ser el vocero de las verdades de inters general, la poltica, la economa. La sociedad dual del mundo comunal se transforma as en el Hombre con mayscula, sinnimo de humanidad y vocero enunciador de todo lo que pretenda ser dotado de politicidad, que secuestra todo lo poltico.

Segato seala que, aunque exista previamente un orden jerrquico de prestigio entre los gneros, al operarse el secuestro de lo poltico el espacio domstico colectivo, plenamente habitado, donde muchas deliberaciones tenan lugar, se transform en esa cosa miserable que hoy es la familia nuclear y su pequeo espacio despolitizado, residual con relacin a la poltica, al margen. Un resto de la vida real, que es lo que sucede en la esfera pblica y el mundo del Estado.

En esa expulsin de la poltica que sufri la vida familiar, el espacio domstico nuclear se privatiza y se transforma en el espacio de lo ntimo, cosa que la vida comunal no tiene. Ah se perdi la politicidad femenina. Entonces pasamos a elogiar la vida privada. En esa idea morimos las mujeres.

El mandato de masculinidad

Son muy bonitinhas las minoras polticas, las identidades polticas, pero en realidad son colocadas ah por un error de lectura de la estructura que se impone en la transicin a la colonial modernidad. Aunque parezca escandaloso, creo que la frmula de la transversalizacin es eufemstica, consolida la idea de un centro y sus minoras, y por eso es insatisfactoria, dispara la entrevistada, contra la perspectiva ms extendida en los estudios recientes (y financiados) del feminismo.

Segato dice que la perspectiva transversal consolida la minoritizacin de nuestro tema y nuestra posicin en el mundo porque afianza la asimetra binaria entre los temas netamente polticos y el resto. Deconstruir este proceso, dice, es un proyecto fundamental.

Esto siempre ha sido un escndalo, porque numricamente no somos minora, porque nuestros intereses han sido despolitizados y expulsados del reino de lo plenamente poltico. Es por eso tambin que no podemos llevar nuestra vulneracin a la justicia, que a los jueces les cuesta entender que el crimen sobre las mujeres es un crimen sobre un sujeto plenamente poltico, porque nosotras no somos ciudadanas (vase recuadro).

Esa asimetra est sustentada en el mandato de masculinidad, dijo para introducir su segundo concepto central actual y traerlo al auditorio con la ancdota que va a continuacin. Segato explicaba un da sus estructuras elementales en una charla en Buenaventura, un lugar muy violento en la costa del Pacfico de Colombia habitado por poblaciones negras desde hace 200 aos. Desde 1991 esas poblaciones tienen derecho constitucional a alojarse en ese lugar. Slo que en un momento, ese pequeo puerto se ve interesantsimo para construir all el ombligo del Acuerdo Transpacfico, estratgico para el comercio con Asia. Y las poblaciones fueron masacradas.

Segato describi escenas de horror, como descuartizamientos, crucifixiones y las mil y una maneras de la extrema crueldad arbitraria. Hay bandas contratadas por el inters inmobiliario para desplazar a esta gente y dejar esos espacios para la toma del capital y la construccin de estos emprendimientos. All una muchacha me pregunt cmo parbamos esta guerra para la que no hay acuerdo de paz ni armisticio posible. Segato le respondi: La nica manera es desmontando el mandato de masculinidad.

En el continente hay una mano de obra blica reclutable entre nios y jvenes, porque estn formateados por el mandato de masculinidad en su versin hipertrofiada del tiempo presente, dice la argentina. La posicin masculina se ha precarizado por el efecto de intemperie de la vida laboral. Esa seguridad proveedora del hombre de familia no pueden tenerla ms. Y eso es violentognico, sostuvo. No podemos ver cunto la violencia intrafamiliar forma sujetos violentos y es violentognica con relacin a todos los crmenes que ocurren en toda la vida social.

El carcter totalizante de lo binario que domina la esfera pblica, sostiene Segato, enmascara los crmenes de gnero relegndolos a una condicin menor, cuando son centrales en la reproduccin de la violencia.

Sin embargo, advierte, los hombres mueren muchsimo antes de lo que deberan. La hipertrofia y el mandato producen nios asesinos que empiezan a matar a los 10 y 14 aos y que se perciben como machitos cuando ya mataron. Es una mano de obra blica y perecible, obsolescente al extremo.

Las cifras de muertes masculinas por enfermedades cardacas evidencian vidas sujetas a la presin: No poder estar a la altura de la exigencia de potencia, control y dominacin, aunque demostrar potencia todo el tiempo lleva a una infelicidad permanente, dijo.

La antroploga concluy con un mensaje para los hombres: Lo que quiero decirles es que estn haciendo un mal negocio. Es poltico y estratgico convencerlos de esto, porque lo pagamos todos. Ese es mi discurso. La manera de parar la guerra es desmontar el mandato de masculinidad, y una de las formas de desmontarlo es atravesarles un espejo que les muestre que las primeras vctimas son ellos.


Sin justicia para las mujeres

Cuando Rita Segato lleg a Mxico acababa de emitirse en Argentina el fallo sobre el caso de Luca Prez, una adolescente de 16 aos que fue violada y asesinada, pero que la justicia no consider que hubiera sufrido femicidio. Los autores del crimen fueron procesados slo por vender drogas.

La nia fue empalada, muri de un paro cardaco causado por el dolor, y no fue considerado un feminicidio. Las mujeres golpeamos a la puerta del Estado y de la justicia y no entramos, porque no hemos pensado lo suficiente para deconstruir la falacia que est por detrs de lo poltico. Todo lo que nos pasa no es del orden de la ciudadana, no es del orden de la poltica, porque la estructura lo ha exiliado al margen de lo ntimo, sostuvo.

Segato fue la primera en sealar que detrs del crimen sexual no se encuentra la libido, sino un crimen netamente poltico. El empalamiento es una relacin sexual? Todo lo que nos pasa a nosotras es libidinizado y acorralado en el residuo de vida que es lo ntimo, el deseo sexual, cosas que la justicia y el derecho no pueden alumbrar plenamente. Creo que una poltica a partir de ahora debe consistir en deconstruir el binarismo que est ah.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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