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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2019

Desde la perspectiva ecuatoriana
Estos 60 de Cuba

Juan Montao Escobar
Rebelin


Se acaba esa guardia generacional, no es vieja ni joven, es solo una franja de mujeres y hombres que se asomaron a la vida de las Amricas desde definiciones laterales ideolgicas: izquierda o derecha. Nunca mejor dicho eso de eran otros tiempos. Imposible apresarlo en un valor cualitativo, solo fueron esos tiempos que se los vivi como en una encrucijada combativa para cuestionar toda forma de gobierno poltico y aunque faltara una propuesta pragmtica se deslizaba hacia uno de los lados. La calle se empezaba a calentar desde los sindicatos o desde las universidades, luego se amaneci ms temprano con los colegiales, muchachos y muchachas, no siempre con buenos argumentos, pero donde aquellos faltaban sobraba valiente necedad.

Ocurri ah donde se quiso y se pudo. O se lleg hasta donde la fibra radical de la edad preuniversitaria dur. Los veteranos motivaban lecturas de libros de autores con nombres raros que despus fueron populares: Lenin, Stalin y Mao-Tse-tung. La mezcla era tal que un da argumentabas desde la citas del Libro rojo, te enredabas con materialismo y empiriocriticismo, jodas con Trosky para desafiar la ortodoxia de los que iban rumbo a la militancia partidista o pasaban las horas de la madrugada, antes de pintar frases incendiarias en las paredes, escuchando a Soledad Bravo o Mercedes Sosa. No llegaba an la Nueva Trova. O los que soaban montaas nos molan la paciencia escuchando la lectura de la carta del Che leda, unas cien veces, por Fidel.

Un da de esos, porque alguien mir para un lado y volvi la mirada para el otro empezaron las necesarias preguntas sobre qu pasaba con la gente negra en Esmeraldas y en el Ecuador. Fue cuando ingresaron en lecturas y conversaciones Martin Luther King, Jr, Malcolm X, Angela Davis, en ese orden. Unos momentos despus el Black Panther, las guerras de liberacin en frica. Un pas: Congo. Una personalidad: Patrice Lumumba. Luego vino la liberacin de Angola con la solidaridad del pueblo y Gobierno de Cuba. Con algunos amigos la repetida discusin, en la cancula del medioda esmeraldeo, se volvi interminable, solo el llamado impaciente de ven a buscar tu jartacin! maternal o de la hermana mayor aplazaba la porfa, con riesgo de insolacin, para los prximos das. Se repetan denominaciones hoy en desuso: social imperialismo, revisionistas, reaccionarios de izquierda, mercenarios castro-comunistas, internacionalismo proletario, bueno, hagan memoria.

Aunque sin vacuna, no estbamos para los dogmas, la olla de grillos que era la izquierda ecuatoriana tena un nombre de convergencia: Cuba. Se aproximaban al tema los teologistas de la liberacin, socialistas, foquistas de verba, cabezones [1] , chiriboguistas [2] y rupturista de todas las lneas. Se convocaban desde sus orillas defensores del proceso cubano, crticos, matizadores, adversarios y confusos analistas. La Babel apasionada del Cuba s, yanquis no. Casi nunca al revs. Un libro sacudi el tribalismo izquierdista: En Cuba, de Ernesto Cardenal. Era de pasta rojiblanca y pas de mano en mano. En esos aos fue de impacto y qued algo definido: habr que ir a Cuba. A como pinte la situacin. El sacerdote no se guard sus emociones y dudas, permiti las voces en desacuerdo que pudo, dijo aquello que nadie deca (episodios de represin o discordancias) y nos dio la razn a casi todos. Los cercanos a la Iglesia Catlica dijimos mucho ms de aquello que tenamos en la punta de la lengua. Un da las seoras de la misa de 10, en el principal templo de Esmeraldas, expres su inconformidad con esos negros comunistas, as lo cont divertido el padre ngel Lafita, ayudante del obispo de Esmeraldas de esos aos, Enrique Bartolucci. A En Cuba no lo he vuelto a leer.

El proceso poltico de Cuba fue parte de nuestras conversaciones, porque a ello incorporamos sones, guarachas, rumba y guaguanc. No renunciamos a la Sonora Matancera, disfrutamos de la voz de Celia Cruz y de cuanto msico emigr de la isla. Remilgos ideolgicos de por medio no dejamos de escuchar a Arturo Sandoval o Paquito DRivera, menos mal, porque algunos paramos de leer a Mario Vargas Llosa hasta que nos dimos cuenta de esa bobera. Fue un tiempo espacial de jvenes, la edad no fue marcador separatista de generaciones, porque se admitan encanecidos que formulaban la complejidad de sus anhelos polticos. Cuba y su revolucin tambin parecan jvenes, los discursos de Fidel era la constancia que aunque las canas asomaban en las barbas, tena el vigor romntico de lo perpetuo en su renovacin.

De este lado las prdicas religiosas y polticas alertando sobre el peligro caribeo, con regularidad se pasaban documentales televisivos de advertencias y ninguna revista sin importar seriedad o frivolidad no dejaba prevenir sobre el fantasma de tentacin. Cuidado otra Cuba! Sucedi el efecto contrario: hay que ver para creer. El entusiasmo era como la marea segn el episodio heroico y se demostraba con las imitaciones: barbas fidelistas, camisetas con efigie del prcer argentino o apurarse a escuchar la impactante Nueva Trova cubana. La mugre capitalista invitaba a mirar para all. La analoga de David frente a Goliat con las simpatas para justificar sus errores de cualquier tamao. El mrito del chiquiln es tumbar al grandote con las armas del sacrificio.

Muchos aos despus y llegando a los 60 de la Revolucin cubana, queda una fe en suspense, el romanticismo ya es pragmatismo para entender que las polticas sociales no derrotan al humano depredador. Al menos alcanza para cierta justicia comunitaria, pero no es suficiente para desarrollar el mejor contenido de la equidad diversificada. La juventud de la cual provengo prefera la definicin dura e incuestionable del ser revolucionario. Se crea que era consustancial con la edad. El encanto de esas certezas hizo crisis a inicios de los aos 90, hubo renunciamientos y reencuentros. Para un sector de esos no-jovencitos ya fue tarde para renunciar a la calidez del credo, ms personal que partidista, al proyecto colectivo escuchado o gritado en muchos discursos, defendido aun con las evidencia en contra o aceptado por la costumbre de saber que "tomemos en serio la revolucin, pero no nos tomemos en serio a nosotros mismos". Como fue escrito hace ms de 50 aos, por otros jvenes que ahora mismo ya no lo son.

Notas:

[1] Afines al Partido Comunista del Ecuador (PCE).

[2] Seguidores de Jorge Chiriboga Guerrero, poltico esmeraldeo de izquierda, de mucha influencia en los aos 60, 70 y 80 del siglo XX, en el Ecuador y en la provincia de Esmeraldas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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