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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2019

Un proyecto renovado de cambio

Antonio Antn
Rebelin


La apuesta del Gobierno socialista es un paso positivo de cambio y regeneracin, pero insuficiente en lo socioeconmico, retrico en lo nacional y limitado, cuando no contradictorio, en las necesarias reformas sociales, laborales y polticas. Es un plan transitorio, sin garantas de su plena aplicacin ni de su continuidad en un sentido de progreso. Es dependiente de su prioridad partidista por el ensanchamiento de su base electoral para incrementar su poder institucional y su margen de maniobra en la negociacin de su preponderancia, programtica y gestora, dentro de los equilibrios a pactar a su derecha (Ciudadanos) o a su izquierda (Unidos Podemos), segn le convenga tras las prximas elecciones locales, autonmicas y, sobre todo, generales.

Sin embargo, esa calculada indefinicin genera desconfianza en ambos posibles socios, particularmente en los segundos que temen el aislamiento institucional y el bloqueo del cambio real. Los primeros (Cs) tienen la certeza de poder sumar con las derechas o, si no, con el PSOE, siempre con el deseo de neutralizar cualquier giro hacia la izquierda. Pero, particularmente, esa ambigedad estratgica gubernamental, junto con una gestin timorata y retrica, genera incertidumbre popular sobre el tipo de ciclo poltico probable que se va configurando: gran centro o de progreso. Esa posicin socialista difusa, sesgada ms por la opcin centrista y nacional-espaolista del susanismo, no rearma o moviliza a la gente progresista tras una mejora sustantiva, social y democrtica, siempre incierta y difcil. Y, adems, como en Andaluca, no tiene la garanta de conseguir ms apoyo ciudadano y poder frenar la involucin reaccionaria comandada por las derechas.

Por tanto, la principal insuficiencia de la direccin socialista es la falta de determinacin estratgica de los dos mbitos fundamentales: implementar una firme poltica social, econmica y fiscal progresista, empezando por el cumplimiento estricto de su acuerdo poltico con Unidos Podemos; articular una respuesta integradora del pluralismo nacional y democrtica respecto del conflicto cataln, con un proyecto de pas de pases y comenzando por una respuesta proporcional y democrtica a la peticin desproporcionada de rebelin y la prisin provisional. Son dos elementos clave para fortalecer la unidad y la decisin de las fuerzas que propugnaron el desalojo gubernamental del Partido Popular y facilitaron el cambio gubernamental. Pero, sobre todo, generara la dinmica y la expectativa necesarias para ganar las elecciones generales con un horizonte democrtico, igualitario, solidario y de progreso.

O sea, la direccin socialista, en la prctica y en su apuesta estratgica, est en una posicin intermedia, compatible con una inaplicacin real y sustantiva de esos gestos polticos y una posible alianza de gran centro con Ciudadanos. Ya ha sido adelantada segn los resultados previsibles, en algunas Comunidades Autnomas y sin descartar para el gobierno tras las elecciones generales. Es una realidad posible que se impone machaconamente y que desactiva la dinmica, la confianza y la expectativa de una estrategia conjunta por un cambio real de progreso.

As, se cuestiona la imagen y el discurso de la existencia de un mismo campo poltico y de alianzas comn con el bloque de las fuerzas del cambio o el bloque nacionalista. La direccin socialista, ms ante la nueva ofensiva de las derechas, se muestra no ms firme y definida, sino ms vacilante y temerosa respecto de sus anuncios de giro social, democrtico y plurinacional, quedando en gestos retricos, y dejando abierto el acuerdo centrista.

Pero ello supone un reajuste del anlisis de la relacin de fuerzas y las estrategias de cambio. No habra dos campos, el reaccionario-derechista y el democrtico-progresista sino tres (cuatro, con los nacionalistas), ya que en ese supuesto segundo hay dos polos diferenciados. La relacin de las formaciones del cambio con el Partido Socialista no se establece con un aliado estratgico del mismo bloque (histrico) con el que cooperar en un recorrido comn con un complemento de competencia virtual, con argumentos discursivos, para demostrar quin lo hace mejor. La cuestin es que, a veces, los caminos son distintos, incluso contrarios. La tarea conjunta es cmo asegurar el acuerdo o convivir en el desacuerdo, evitando el aislamiento propio alternativo.  

Por otra parte, esa dura realidad de refuerzo de las derechas no necesariamente significa una trayectoria imparable hacia una involucin poltica generalizada, tal como vaticinan las derechas y empieza a temer mucha gente. Pero no es un hecho aislado. Indica la existencia de una profunda pugna de fuerzas sociales y econmicas, con importantes corrientes conservadoras, segregadoras y reaccionarias. Igualmente, se consolidan dinmicas nacionalistas excluyentes de signo espaolista y centralizador, junto con el enquistamiento del conflicto cataln, que agudizan las dificultades para la articulacin plurinacional y la convivencia democrtica. As mismo, persiste cierta debilidad del impacto estructural de la movilizacin cvica, as como deficiencias polticas e institucionales.

Demuestra la existencia de un bloqueo transformador del poder establecido hacia un cambio de progreso sustantivo y la profundizacin democrtica, una falta de credibilidad ciudadana de las fuerzas y proyectos progresivos, una inconsistencia de discursos, estrategias y liderazgos alternativos. En consecuencia, existe un riesgo real de regresin autoritaria, de imposicin de la normalizacin institucional con cierre de la oportunidad de cambio de progreso y el retroceso de su apoyo popular.

En particular, explica la incapacidad representativa e institucional de las llamadas fuerzas del cambio para garantizar la consolidacin de un campo democrtico-progresivo e implementar un giro igualitario en lo social e integrador y pluralista en la articulacin de lo nacional. Esa relativa impotencia transformadora, la crisis de la confianza en una dinmica ganadora ascendente, con su impacto en la subjetividad popular, y el desconcierto interpretativo y de legitimacin de los distintos actores, acentan la oscuridad respecto de las salidas. La crisis actual en la direccin de Podemos en Madrid no solo expresa divisin sino impotencia para abordarlas de forma sensata y unitaria.

En definitiva, si se clasifica a la direccin socialista con los de arriba o con la derecha (o con una izquierda o centroizquierda similares a la derecha), automticamente y de forma estructural, seran adversarios estratgicos como las derechas. Solo cabran acuerdos muy puntuales o genricos (democrticos, de Estado, nacionales o procedimentales), pero no para el acceso y la gestin del poder institucional, sobre lo que primara la confrontacin o el antagonismo. Si se consideran en el mismo campo (de los de abajo, democrtico o de izquierdas) que la tendencia democrtico-igualitaria alternativa, se da por supuesto la dimensin estratgica de la pertenencia comn, los intereses compartidos y la cooperacin poltica, dejando como secundaria o en diferencias parciales la competencia, la crtica o la oposicin, o solo en el plano cultural o discursivo

No es solo ni principalmente una cuestin analtica; acertar con el diagnstico sobre los escenarios y las tendencias polticas y una adecuada elaboracin sobre el contenido y el tipo de alianzas a tejer tiene enormes implicaciones polticas y estratgicas. Sin embargo, sigue siendo fuente de divisin y conflictos en Podemos y dems confluencias, agudizado en estos momentos en Madrid. La articulacin de este conglomerado, tan diverso y plural es compleja: pero es un reto estratgico imprescindible, y tambin para la construccin de liderazgos democrticos y unitarios.

Desde una perspectiva ms amplia, una vez que los dirigentes alternativos han ido admitiendo que solos (y frente al resto) no cuentan con el apoyo de una mayora social suficiente y no pueden garantizar el control del poder institucional y cambiar los sistemas poltico, econmico y la articulacin nacional, pasa a primer plano la definicin de las alianzas: la tarea de ganar representatividad se asocia a gobernar juntos, con su equilibrio en la gestin y su carcter programtico.

El problema de fondo alternativo: tener credibilidad para garantizar un cambio real en las condiciones de la mayora social y la dinmica poltica e institucional, con la articulacin plural y unitaria correspondiente.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid

@antonioantonUAM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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