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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2019

La Amazona en peligro
El pulmn puede tener cncer

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Hace ms o menos cuarenta aos que empezaron a sonar las alarmas por las consecuencias para la vida en este planeta del modelo de desarrollo que, sobre todo el mundo occidental, haba implementado desde la revolucin industrial. Un modelo que, entre otros graves problemas, generaba una destruccin ms o menos sistemtica de la naturaleza. La contaminacin de tierras y aguas, la desaparicin de los bosques y el consiguiente aumento de la desertificacin, el uso sin lmite de los recursos no renovables que empezaba a provocar el vrtigo ante el abismo al darse cuenta de que el planeta es finito, eran tambin resultado de estas actuaciones. Al igual que el empobrecimiento creciente de millones de personas, atrapadas en unos pases esquilmados y explotados por la voracidad del desarrollo impuesto que, irnicamente, se les denominaba como en vas de desarrollo, mientras su futuro se les hipotecaba y clausuraba. En suma, se extenda la preocupacin por el hecho de que podamos estar acabando con las opciones de una vida digna para las generaciones presentes y futuras.

Desde esos aos se multiplicaron los estudios, investigaciones y cumbres en las que los lderes del mundo no resolvan prcticamente nada a pesar del agravamiento continuado de la situacin de riesgos diversos y cada da ms evidentes. Y alcanzamos as los tiempos actuales en los que los peligros son ms que puras alarmas. El cambio climtico es incuestionable y todas y todos somos conscientes del mismo, por mucho que algunos pseudoliderazgos (D. Trump) se afanen en negarlo y otros decidan mirar para otro lado para no incomodar en exceso al lder. El calentamiento global ya no est en la puerta, sino que ha entrado en la casa y sus consecuencias todava no alcanzamos a medirlas con exactitud, como todo futuro, pero si sabemos que sern graves para muchosterritorios y para millones y millones de personas. Ahora sabemos que hay recursos y situaciones vitales para el sistema y para la vida que estn llegando al lmite y que se agotarn en breve, no habindose generado an alternativas suficientes.

Pues bien, precisamente cuando empezaron esas preocupaciones hace cuatro dcadas uno de esos recursos vitales, pero finitos, que se identific con rapidez es la selva amaznica. De una parte, en ella viven varias decenas de pueblos con formas de vida diversas y que, como tales pueblos, tienen derecho a seguir disponiendo de ese territorio y de su futuro. De otra parte, a este espacio natural se le nombr rpidamente como el pulmn verde del planeta, por su generacin de elementos imprescindibles para la vida. Mltiples estudios sealaban las graves consecuencias de su desaparicin, generando cambios profundos en el mismo clima de todo el planeta y aumentando el calentamiento global, entre otros efectos. La Amazona era uno de los territorios vitales para el mundo.

Pero ya en esos momentos el pulmn tena, cuando menos, asma. Una enfermedad que limitaba su capacidad pulmonar y la de seguir generando, entre otros, el oxgeno necesario para el planeta. Se entenda ya entonces que da a da era atacado por los intereses mercantilistas, propios del sistema neoliberal, que destruan diariamente miles de hectreas de selva, constriendo su capacidad de respiro. Deforestacin continua, minera destructiva, agronegocios de monocultivos en una tierra altamente vulnerable, iban de la mano de las peridicas grandes declaraciones que la llamada comunidad internacional haca para mantener a salvo la selva amaznica y los derechos humanos de los pueblos que la han conservado durante miles de aos.

Y de esta forma, en este caminar esquizofrnico entre la preocupacin por la conservacin y la dominante de seguir aumentando los intereses econmicos inmediatos se nos iba el tiempo. Hoy, la ultraderecha est en el poder en Brasil, pas que tiene en sus fronteras la mayor parte de esta cuenca de enorme biodiversidad. Y este puede ser el cncer definitivo que la mate; que el asma evolucione a lceras cancerosas y la metstasis puede hacer el resto, mientras el mundo mira para otro lado y elude su responsabilidad en la salud del enfermo.

Las primeras decisiones en firme del gobierno del neofascista Jair Bolsonaro, en consonancia con sus declaraciones en campaa electoral, son un ataque frontal a la Amazona y a los pueblos que la habitan. Hasta ahora la Fundacin Nacional del Indio (FUNAI) ha sido el organismo del estado, dependiente del Ministerio de Justicia, que se encargaba de la salvaguarda, con mayor o peor fortuna, de los derechos de los pueblos amaznicos y, entre otros, de la delimitacin de las reas indgenas protegidas. Pues esas primeras decisiones pasan la demarcacin de tierras indgenas al Ministerio de Agricultura, el cual hoy est en manos de Tereza Cristina Correa, quien ha sido desde hace aos la lder del bloque de los hacendados rurales, que defienden a ultranza el agronegocio y, un ejemplo ms, el uso irrestricto de agroqumicos. El Servicio Forestal Brasileo tambin pasa del Ministerio de Medio Ambiente al de Agricultura. Por ltimo, la FUNAI, totalmente vaciada de atribuciones y competencias ahora depender del nuevo Ministerio de Mujer, Familia y Derechos Humanos, el cual est bajo la autoridad de la pastora ultraevanglica Damares Alves. Esta ministra es una ferviente antiabortista que, entre otras declaraciones, dijo que ha llegado el momento de implantar el gobierno de las iglesias o que la escuela pblica ya no es un lugar seguro y el nico espacio con estas caractersticas son las iglesias evanglicas.

Con esta situacin la previsin, o mejor dicho parece que la promesa, es que los avances de la deforestacin y desaparicin del pulmn del planeta se multipliquen exponencialmente. Nunca han sido frenados, pero lo que en los prximos pocos aos puede ocurrir es que sea totalmente irreversible la destruccin de la Amazona. Las caractersticas de la selva y de sus suelos no los hacen recuperables; adems, estos espacios se agotan en muy poco tiempo, por lo que no son ni tiles para la agricultura. Es mucho ms fcil que la Amazona se convierte en breve en un erial o en inmensas reas de pasto para el ganado de los hacendados que veamos volver a crecer los rboles.

El ascenso de la ultraderecha, no solo en Brasil sino tambin en EE.UU. y en la vieja Europa, as como los ataques de sta contra la igualdad y el ejercicio de derechos de las mujeres, ha hecho recuperar una sentencia de la filsofa feminista Simone de Beauvoir. Seal que no podemos olvidar nunca que bastar una crisis poltica, econmica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados, (porque) esos derechos nunca se dan por adquiridos. Por ello, concluye la cita subrayando la importancia y necesidad de que las mujeres permanezcan vigilantes sobre dichos derechos durante toda la vida. Desgraciadamente la premonicin de Simone de Beauvoir resulta ser cierta en su absoluta totalidad y profundidad, pero tambin desgraciadamente, no solo si hablamos de los derechos de las mujeres, sino tambin si lo hiciramos de la naturaleza (Amazonia), de los pueblos indgenas o de la grandes mayoras (sectores empobrecidos, clases medias) que este sistema, hoy ultraneoliberal, sigue considerando como bienes explotables para el aumento desenfrenado de sus cuentas de beneficios econmicos. Las lites son as y por lo tanto hoy hay que estar ms que vigilantes que nunca para conseguir verdaderamente que los derechos de las personas (mujeres y hombres), pueblos y de la naturaleza si sean realmente derechos adquiridos y no cuestionados permanentemente por el sistema dominante. Hay instrumentos internacionales de derechos que los protegen y que hoy estn en riesgo de ser ignorados, violados, olvidados, de forma definitiva. Estamos a tiempo de eliminar el cncer, pero la metstasis empieza a crecer y no hay tiempo que perder.

Jesus Gonzlez Pazos es miembro de Mugarik Gabe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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