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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2019

Inundaciones en Argentina
La necesidad de cambiar el modelo productivo

Juan Guahn
Rebelin


A las preocupaciones habituales de los argntinos sobe inflacin, empleo, seguridad, se agregaron este verano los temas de las lluvias, las inundaciones y sus efectos. Pero de qu se habla, cuando se habla de lluvias e inundaciones? Hay una cuota de cinismo en los principales comunicadores cuando se refieren a estos temas.

Es cierto que todo lo vinculado a la inflacin, los temores sobre el empleo, las cuestiones de seguridad, forman parte de los problemas cotidianos que agobian a la mayora de las personas comunes que transitan por nuestro territorio y padecen las dificultades de la sobrevivencia diaria.

Sin embargo, en estos das, los temas climticos con su avalancha de malas noticias (particularmente las incesantes lluvias e inundaciones) ocupan un lugar importante en las charlas familiares.

Es un momento oportuno para meternos un poco ms en esos fenmenos climticos; algunas de sus consecuencias o efectos; el porqu son cada vez ms intensos y recurrentes; el motivo por el cual se relativiza o niega la responsabilidad humana en los mismos, las relaciones entre el modelo econmico y estos fenmenos de la naturaleza.

Tambin preguntarnos, cmo cambiar? y las razones por las cuales es difcil modificar esta realidad y crear nuevas condiciones que contribuyan a que estas situaciones disminuyan o sus efectos no sean tan graves.

Variaciones climatolgicas: hoy inundaciones

La lluvia no cesa, algunos especialistas lo atribuyen al Fenmeno del Nio. En algunos casos, el volumen del agua cada en un mes- equivale al total anual, la acumulacin del agua y su lenta absorcin hacen subir las napas y favorecen estas inundaciones. En lo inmediato, los pronsticos aventuran que, desde ahora y hasta fines de enero, tendremos tiempos mejores.

Los comunicadores que tienen espacios en la gran prensa portea, sa que dice que informa a todo el pas, hablan de una tragedia de la naturaleza, sera algo as como algo que est fuera del control y la responsabilidad humana. Ya veremos cunto tiene de cierto o mentiroso esa afirmacin.

Ahora veamos algunos datos de los efectos del actual fenmeno en las provincias argentinas del norte. La situacin es particularmente grave en Chaco, Santa Fe, Entre Ros, Corrientes y Santiago del Estero. Con menor incidencia en Tucumn, Salta y Crdoba.

Los muertos suman 4, los evacuados o autoevacuados rondan las 5 mil familias, cerca de 3 mil personas solamente en 15 localidades chaqueas. Las prdidas globales se pueden estimar en unos 2,2 mil millones de dlares. Dentro del rea mencionada fueron afectados varios millones de hectreas de tierras, solo en Santa Fe denuncian unos 3 millones. Entre los efectos especficos tenemos el caso de algunos cultivos: al girasol, en el rea con dificultades, an le falta cosechar el 60%; el maz, en la misma zona, tiene pendiente de sembrar un 40%; en cuanto a la soja hay 13,8% del sembrado bajo agua.

Recordemos que -hace un ao atrs- sta y otras zonas tambin fueron afectadas por otro fenmeno natural, aquello fue una fuerte sequa.

Cambio climtico: es un inexorable fenmeno natural?

El calentamiento global, como un efecto del cambio climtico, est influyendo en las variaciones del clima. Por eso no debe extraar que una significativa sequa sea sucedida por una intensa lluvia.

Estas inundaciones son un producto de ese fenmeno. Sus consecuencias negativas son aumentadas por actividades humanas, que ya se mencionarn.

Es conocido el debate mundial en torno a este tema. Son 195 los pases que han firmado el Acuerdo de Pars (ao 2015) por el cual se comprometen a reducir las emanaciones de gas de invernadero para evitar que el calentamiento global siga creciendo por encima de ciertos lmites.

Hasta hace poco tiempo, la inmensa mayora de la dirigencia acordaba en esta necesidad y as naci la citada responsabilidad estatal, que se aprob con amplio acuerdo y baja efectividad. Los intereses econmicos influan sobre los Estados para ir demorando aquellas disposiciones, que mermaban sus ganancias.

Ahora hay una novedad, con los triunfos de Donald Trump y Jair Bolsonaro viene una corriente mundial que no acuerda con ese Tratado o lo hace con mucha reticencia. EE.UU y Brasil estn cuestionando el Acuerdo de Pars y su futuro es incierto. A este paso puede correr la misma suerte el futuro de la humanidad.

Los responsables son muchos, pero no todos son iguales

Como en todos los casos la principal responsabilidad descansa en polticos y gobiernos, por accin u omisin. No hacen lo que deben, por ignorancia o conveniencia. Generalmente sus propios intereses o de aquellos que los apoyan son los que se benefician con esa situacin.

En esta direccin, la principal actividad depredadora de los humanos es la deforestacin. La destruccin de bosques es tres veces ms nociva para el calentamiento global que los combustibles fsiles (hidrocarburos), tan justamente cuestionados.

En este sentido nuestra regin es un modelo (psimo modelo) de lo que est pasando y el futuro pinta mucho peor. Con el conformismo de un satisfecho, la impotencia de un intil o el cinismo de un oportunista, el Presidente nos acaba de avisar, cuando sobrevolaba la zona inundada: Tendremos que acostumbrarnos a que esto (las inundaciones) va a pasar en distintas zonas, en distintos lugares del pas.

Luego erra sobre las causas y la solucin cuando dice: nuestra infraestructura no alcanza para contener estas situaciones, en la que las lluvias son siempre superiores a todo lo conocido, como el ao pasado lo fue la sequa. Estos fenmenos no son un desastre natural ni empiezan cuando aparecen, ellos son el ltimo eslabn de una larga construccin social cuyo eje es el modelo econmico que se aplica.

Mientras no se modifique este modelo, que pone el centro en las ganancias de los individuos y sus empresas y no en el buen vivir de las personas y la comunidad, estos hechos se van a seguir repitiendo. La existencia y utilidad de las mentadas obras de infraestructura de la que habla el Presidente, son la derivacin del modelo aplicado.

La deforestacin en el centro del debate

En una reciente investigacin del INTA, expuesta en un video documental, se dice que el rbol es una bomba extractora de agua. Cuando el rbol no est la bomba extractora deja de funcionar y la napa comienza a subir. Al llover mucho el suelo ya no absorbe el agua y la inundacin es el efecto. Segn el mismo INTA, la regin ms afectada por la ltima inundacin es la conocida como chaquea.

En esa zona el bosque absorbe hasta unos 300 milmetros de agua de lluvia; los campos destinados a pasturas para animales absorben 3 veces menos que el bosque y los campos sojeros lo hacen 10 veces menos. Los datos ms recientes indican que en los ltimos 35 aos se han deforestado unos 12 millones de hectreas de bosque nativo, a razn de algo ms de 300 mil hectreas por ao.

Todo ello no obstante haberse aprobado en el 2007 la Ley 26.331 de proteccin de los montes nativos. Fue larga y difcil su aprobacin y ms an su reglamentacin. Esa norma dej en manos de las Provincias la responsabilidad de su aplicacin. En el mismo perodo explot el cultivo de la soja, el hada mgica de la economa argentina. Ella ocupa cerca de 19 millones de hectreas, el 60% de nuestra tierra cultivada. Salta y Chaco, dos de las provincias afectadas por esta inundacin estn a la cabeza de la deforestacin.

En el caso de Salta se avanz, incluso contra las normas legales, a travs de los permisos de rezonificacin otorgados a los amigos del poder de los Urtubey, de la familia del Jefe de Gabinete, Marcos Pea Braun y de la Coca Cola.

En Chaco la vctima fue la zona boscosa conocida como el Impenetrable, asentamiento de poblaciones indgenas que hoy mueren lentamente al habrseles destruido el hbitat donde residan y del cual vivan. La depredacin chaquea, por fuera de la ley, rondara un 45% del total deforestado.

Algunas estimaciones evalan que por cada 70 mil hectreas deforestadas hay un desplazamiento de 400 personas. Si tenemos presente esa cifra, el total de poblacin desplazada por la deforestacin -en estos ltimos 35 aos- es de unas 200 mil personas, en su mayora indgenas y campesinos pobres.

El modelo productivo argentino, pensado hacia afuera, forma parte del extractivismo que nos han impuesto. En l se saquea la riqueza en beneficio de las trasnacionales y unos pocos socios locales- y queda la miseria, para los sectores populares.

Su aplicacin ha sido promovida y exaltada sin vergenza- por los diferentes gobiernos de todos estos largos aos. Esa es la causa que est en la raz de estas inundaciones. Aunque de ello no hablen nuestra cultura urbana y los medios de prensa ms poderosos.

Tampoco lo hacen aquellos sectores muchas veces, polticamente progresistas- que siguen atados a esa idea y la defensa de esa forma productiva y este modelo, aunque afecten y destruyan la naturaleza y terminen perjudicando la vida humana. Esos pensamientos forman parte de una cultura que coloca el eje en la perspectiva de un progreso y desarrollo que imaginan infinitos.

Juan Guahn. Analista poltico y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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