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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2019

Serpientes y escaleras en la historia del capitalismo

Alejandro Nadal
La Jornada


La relacin entre las fuerzas de mercado y el poder del Estado es el tema ms importante en la evolucin del capitalismo. Hoy da cobra ms relevancia, debido a la difcil coyuntura por la que atraviesan los pases subdesarrollados. En este contexto, la discusin sobre los instrumentos de poltica econmica de que dispone el Estado es de gran importancia.

El punto de arranque de esta reflexin es que ningn pas se ha industrializado sin la participacin activa del Estado. Es falsa la afirmacin de que un repliegue de la poltica econmica sea la va para alcanzar el desarrollo industrial. Desde Inglaterra, la primera potencia industrial del planeta, hasta los ltimos llegados al escenario industrial, como Japn y Corea del Sur, pasando por todos los pases europeos, la transformacin industrial se llev a cabo con la intervencin activa del Estado. Y ese apoyo se manifest mediante distintos instrumentos de poltica econmica. El proteccionismo comercial fue slo una de las diferentes vertientes de la poltica econmica para la industrializacin.

Hace unos 15 aos el economista coreano Ha-Joon Chang public su libro Retirar la escalera sobre poltica industrial. Su anlisis se refera al paquete de polticas que los pases desarrollados usaron como escalera para subir al piso de la industrializacin y que ahora buscan impedir sea utilizado por los pases subdesarrollados. El ttulo en ingls es ms certero: Patear la escalera. Es mejor descripcin, pues no deja de tener un matiz de violencia lo que los pases industrializados hicieron para lograr su objetivo. Esos instrumentos que ahora estn prohibidos van ms all del proteccionismo e incluyen subsidios, el poder de compra del Estado, la regulacin de la inversin extranjera y los requisitos de desempeo. Otros instrumentos pertenecen al campo de la poltica tecnolgica e incluyen prcticas de asimilacin de tecnologas que hoy estn vedados por los acuerdos sobre patentes y marcas.

Cuando Chang public su libro, se argumentaba en la Organizacin Mundial de Comercio (OMC) que los instrumentos de poltica econmica a nivel sectorial distorsionaban los flujos de comercio. A las negociaciones de la Ronda Uruguay, que desembocaron en la creacin de la OMC, los pases subdesarrollados llegaron en posicin de debilidad despus de la crisis de la deuda de los aos 1980. Por eso los pases industrializados pudieron imponer la creacin de una OMC en 1995, que protega sus intereses e impeda el surgimiento de nuevos competidores en la escena econmica. Y por eso en el seno de la OMC se impide el acceso a instrumentos clave de poltica econmica. No solamente se trataba de poltica sobre industrializacin: la idea de que no hay que perturbar el buen funcionamiento de los mercados abarcaba todos los sectores y por eso se qued flotando en el ambiente la idea de que el retiro de la escalera se limitaba a polticas sectoriales.

En realidad, la lucha por derribar la escalera para que otros pases no la usaran se aplic tambin en el plano de la poltica macroeconmica. El primer episodio de la lucha por retirar la escalera se dio en los debates sobre teora y poltica macroeconmica de los aos 1970. Fue en esa dcada que se asest el primer golpe a la vieja escuela keynesiana, argumentando que la poltica macroeconmica activa era intil y hasta daina. En las dcadas siguientes se fue afianzando en la academia la idea de que la mejor poltica fiscal era la que se orientaba por una postura pasiva. La pasividad de la poltica fiscal se justific desde la academia mediante dogmas como el del desplazamiento del sector privado o de la llamada equivalencia ricardiana.

En el plano de la poltica monetaria, el esfuerzo para derribar escaleras lleg al pinculo con la autonoma del banco central. En realidad, los bancos centrales ya haban estado perdiendo importancia en la medida en que se desarroll el sistema bancario y los bancos comerciales adquirieron el control de la oferta monetaria. Eso llev a una transformacin de la poltica monetaria, pero ese es otro tema. Aqu lo que queremos subrayar es que la autonoma del banco central priv al poder pblico de un recurso que le haba costado mucho conseguir.

Es cierto que algunos gobiernos abusaron de su facultad para monetizar dficits crnicos, que slo sirvieron para financiar obras suntuarias y desperdicio. Pero en lugar de establecer controles democrticos sobre el financiamiento del Estado, se procedi a amputarle la facultad de gozar de su propia fuente de recursos financieros y se le arroj al mercado de capitales como cualquier hijo de vecino. Quitar al Estado el recurso ltimo para financiar una poltica para el desarrollo fue la culminacin de esta historia de patear la escalera. Como en el juego de serpientes y escaleras, el resultado fue un retroceso histrico en la lucha por consolidar la libertad financiera del poder pblico.


Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/01/16/opinion/020a1eco



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