Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2019

Negociar la guerra, construir la paz

Dairo Ruiz
Rebelin


Ante la ofensiva criminal del ultraderechista, rgimen Colombiano del presidente Duque-Uribe Vlez, la oligarqua colombiana, y el gran capital contra la determinacin de paz de las grandes mayoras populares, y de la comunidad internacional; de nuevo los seores de la guerra, niegan la participacin de la sociedad a quien criminalizan y aterrorizan por el creciente ascenso de la movilizacin popular, que reclama el dialogo y cambios estructurales del modelo econmico, que solo ve la paz de su clase, pero con el afn de reconcentrar la riqueza, los territorios y el poder; y para perpetuar la guerra, y la histrica desigualdad econmica, social, cultural y poltica, que han enfrentado por ms de 60 aos el pueblo y los [email protected]; con la lucha, la organizacin, la rebelin, y la movilizacin social, siempre perseguidas o desmovilizadas con el terrorismo de estado, el engao; hasta buscar hoy, su exterminio total pero en una etapa signada por reemerger un nuevo ciclo de intervenciones militares y paramilitares, a pases y pueblos hermanos, de la mano de la OTAN, el imperialismo, el narco-estado, o del espectro fascista que recorre el continente.

Para esta ofensiva, el Estado Colombiano, saca de sus entraas una nueva guerra contra el proceso de paz que se niega a reconocer o a continuar, pues esto implica trasformaciones democratizadoras que debiliten los privilegios histricamente arraigados de la oligarqua, conseguidos por las vas del terror de un estado totalmente ilegitimo, que se niega al dialogo, y menos a redistribuir los medios de decisin poltica, que articulen una mueva esfera pblica, que vaya ms all del estado, y que garanticen la justicia, la distribucin de la tierra y de la riqueza, desde una nueva gobernabilidad por la paz con cambios, no centralista, y con gran incidencia poltica a nivel nacional e internacional, promoviendo la soberana, la defensa de la vida y los territorios; afectados por la violencia para- militarista que protege el saqueo y el despojo por parte de las multinacionales, y en una guerra por la riqueza estratgica de los pueblos, en la que el Estado Colombiano est inmerso como aliado y sirviente del imperialismo, que exige de nuevo adems del silencio de los pueblos, la humillacin y su exterminio.

Duque -Uribe, para ocultar, - su inocultable- crisis, recurren a romper o violentar las iniciativas de paz del pueblo y de la sociedad, que con sus diferentes agendas, ponen en la mesa nacional el tema de la paz completa.

Recompone el Estado, su aparato terrorista y militar, para detener los reclamos sociales, criminalizar las luchas, profundizar la miseria, el saqueo, el despojo de los territorios, la profunda crisis de la salud, la educacin pblica, vivienda, o el trabajo; el sistema de pensiones, entre otros derechos del pueblo.

En este periodo en Colombia se reconoce la radicalizacin de las luchas de resistencia de los empobrecidos por la fuerte presin de los opresores que siguen la guerra, con sus prcticas de despojo y desplazamiento y asesinato de lderes y lideresas en los territorios, que niegan garantas para la paz, la vida, para la participacin y las luchas sociales y populares, es una disputa por los territorios y la vida, entre fuerzas pro-hegemnicas burguesas, neoliberales y capitalistas que pujan por la mayor concentracin de la riqueza en pocas manos, los de siempre; y la creciente fuerza organizada de los sectores populares que vienen de un largo periodo de resistencias y reconstruccin de propuestas desde lo local, regional y continental; poder de los pueblos en movimiento.

Hoy el autodenominado Estado Colombiano, continua imponiendo en el pas un Estado autoritario, excluyente, que amenaza a la comunidad internacional, a los pueblos y pases hermanos, que ha sobrepasado sus propios lmites constitucionales y legales, para actuar como un Estado terrorista, que aun sin golpes de Estado, como los sucedidos en Amrica Latina, continua actuando como una democracia genocida.

As, el estado burgus, le teme a la paz del pueblo colombiano, a su determinacin de construir la paz, con sus propios mecanismos de participacin y decisin, por una Colombia en paz y equidad, que se atreve a vencer con su liberacin social y humana, enfrentando adems, la guerra cultural que aspira a que todo horizonte de vida cotidiana, de realizacin personal y de convivencia sea controlado o amedrentado por el capitalismo, que ha llegado en Colombia tambin, a un callejn sin salida, por su propia naturaleza actual, excluyente para las mayoras, parasitaria en economa, depredadora del medio, antidemocrtica, militarista y criminal, y que combate la paz con el terror del Estado, pues est convencido que no puede haber nada opuesto al capitalismo, ni que -nunca-, ocurra el fin de las dominaciones de su clase, pues los colombianos elegimos la urgencia de vivir de un modo diferente, de exigir y construir la paz y querer cambiar el pas, hoy en rebelin contra la guerra y el capitalismo, en resistencia, y vinculando histricamente cambios sociales, humanos y revolucionarios capaces de construir la paz desde nuestros pueblos indgenas, campesinos, diversos, con sus historias de vida, lenguas, revoluciones, y territorios, que permean ya una revolucin que acabe con el sistema de dominacin que les niega todo, y que transforme las relaciones entre las personas, y de ellas con la naturaleza; para todo un pueblo, en una superacin del colonialismo encabezados por [email protected] rebeldes, que no se subordinaran, pues estn derribando el muro de las opresiones no solo opuestas a capitalismo, sino inventando un nuevo modo de vida como smbolo de paz, humanidad y valenta de un pueblo que ha combatido el sistema de dominacin, enfrentndose a l, con los valores y capacidades que asumen con amplios sectores sociales, por la paz, contra la explotacin y por la liberacin nacional.

No podrn Uribe, Duque ni el fascismo, destruir la decisin de paz del Pueblo Colombiano, ni embotar su conciencia para humillarse, o para desmontar sus rebeldas, o aumentar la cultura del terror, el miedo, la indiferencia, la traicin, el oportunismo , o el slvese quien pueda.

Siempre Junto al Pueblo


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter