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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2019

El tigre y el ganso

scar Garca Gonzlez
Rebelin


La guerra es la continuacin de la poltica por otros medios

Clausewitz


La guerra contra el robo de gasolina, se ha convertido para la Cuarta Transformacin en la madre de todas las batallas, segn lo dicho por el propio presidente y sus intelectuales. Dicha guerra adquiere sentido estratgico cuando se advierte que su uso tiene por objetivo legitimar ante la opinin pblica y sus votantes la aprobacin legal de la creacin de la Guardia Nacional, asunto de trmite en el Congreso de la Unin donde incluso el PRI ha votado en favor de la iniciativa. Pretende ignorarse que la gendarmera francesa es ahora la encargada de reprimir a los chalecos amarillos o que las policas militares hacen lo mismo en contra de los disidentes mapuches en Chile y Argentina. Desmemoria o amnesia selectiva.

Nada nuevo bajo el sol, en los estados nacin de todo el mundo (Mxico no tendra que ser la excepcin), expresidentes de todos los signos han empleado tcticas similares para ganar las mentes y los corazones de masas, electores u opinin pblica en temas controvertidos como el que en una democracia, la seguridad pblica deba militarizarse, o la urgente creacin de un poder transexenal, mismo que no podr ser modificado en las urnas.

Si Carlos Salinas se legitim encarcelando al lder del sindicato petrolero (PEMEX) y jubilando al de la educacin (SNTE), Felipe Caldern lo hizo iniciando la guerra contra el narcotrfico, cuyos efectos an padecemos. Vicente Fox, por su parte, ofreci firmar la paz con el EZLN en 15 minutos, permitindoles recorrer buena parte del pas y dejndolos argumentar en la mxima tribuna del pas (aunque la contrareforma posterior no recogi el espritu de los Acuerdos de San Andrs, firmados entre el gobierno y los zapatistas). Sin embargo, AMLO no tendra la necesidad de legitimarse despus de haber obtenido la votacin ms numerosa de la historia, a menos que su legitimacin estuviera relacionada con una decisin controvertida de la que posteriormente pueda justificarse, o hasta deslindarse de sus consecuencias como podra ser la militarizacin del pas.

La guerra del huachicol, lo mismo que la guerra contra el narcotrfico est perdida de antemano, porque ambas se iniciaron para justificar razones polticas de estado y no para resolver los problemas que discursivamente las causaron. Ambas atacan la distribucin y autores materiales (generalmente pobres y con escasa instruccin); mientras dejan intactos al poder financiero, poltico y de cuello blanco de los autores intelectuales, quienes no slo no son molestados, sino a los que incluso se les ofrece impunidad e inmunidad con leyes de amnista y punto final. Ambas guerras necesitaron primero de la construccin del enemigo interno. Arriba perdn y olvido, abrazos y no balazos; abajo la aplicacin estricta de la ley y el estado de derecho, as como la condena de la opinin pblica.

La reciente tragedia en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde una toma clandestina de gasolina hizo explosin quemando, lo mismo a curiosos que, a familias que ilegalmente aprovechaban la oportunidad de obtener combustible gratis, bajo la mirada de efectivos militares que durante horas permanecieron a la expectativa, demuestra que el accidente, premeditadamente o no, est siendo aprovechado por algunos lderes de opinin para justificar la necesidad de una Guardia Nacional capacitada para evitar ese tipo de desastres humanos y terminar con la corrupcin.

Al final de su campaa electoral el presidente advirti a quienes hoy votan con l en la Cmara de Diputados no despertar al tigre! refirindose al pueblo, porque l no podra amarrarlo, amagando con una revolucin si se cometa otro fraude, como aquellos con los que sus otrora enemigos haban realizado para impedirle su acceder al poder. Como hbil domador el presidente no slo ha cooptado a sus antiguos adversarios con puestos en su gabinete, ha logrado tambin domar al tigre, ese ejrcito de reserva que furioso y con mensajes de odio, se apresta a justificar en las benditas redes sociales, lo que considera son decisiones en favor de la Cuarta Transformacin. Un tigre similar al que se ha rugido en contra de la candidatura indgena de Marichuy, las caravanas migrantes de hondureos, los neozapatistas, y que ahora afila dientes y garras contra los huachicoleros. Esos villanos y enemigos de la patria del momento.

El ganso por su parte quiere, no slo escribir, sino reescribir la historia. Su plumaje blanco, como l mismo, es impecable. Sabe volar, caminar sobre la tierra, nadar y si es necesario sumergirse al lago de Texcoco. Un discurso conciliador como el de Madero, a quin pretende emular. Un hombre de buenas intenciones con aciertos iniciales en poltica exterior o sus pretensiones de soberana alimentaria y energtica, pero acechado por militares que parecen chantajearlo con aplicarle el mismo trato que al apstol de la democracia o a Salvador Allende. La nacin camina al filo de la navaja entre la voluntad del ganso y los rugidos del tigre.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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