Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2019

Los 14 sntomas del fascismo eterno

Umberto Eco
CTXT

Discurso pronunciado por Umberto Eco el 24 de abril de 1995 en la Universidad de Columbia, Nueva York, recogido despus en Cinco escritos morales (Penguin Random House, 2010) y en Contra el fascismo (Lumen, 2018).


El Ur-Fascismo puede volver con las apariencias ms inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el ndice sobre cada una de sus formas nuevas, cada da, en cada parte del mundo. Libertad y liberacin son una tarea que no acaba nunca

<p>Estatua en el foro itlico de Roma.</p>

Estatua en el foro itlico de Roma. FLICKR

 

El trmino fascismo se adapta a todo porque es posible eliminar de un rgimen fascista uno o ms aspectos, y siempre podremos reconocerlo como fascista. Qutenle al fascismo el imperialismo y obtendrn a Franco o Salazar; qutenle el colonialismo y obtendrn el fascismo balcnico. Adanle al fascismo italiano un anticapitalismo radical (que nunca fascin a Mussolini) y obtendrn a Ezra Pound. Adanle el culto la mitologa celta y el misticismo del Grial (completamente ajeno al fascismo oficial) y obtendrn uno de los gurs fascistas ms respetados, Julius Evola. A pesar de esta confusin, considero que es posible indicar una lista de caractersticas tpicas de lo que me gustara denominar Ur-Fascismo, o fascismo eterno. Tales caractersticas no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen mutuamente, y son tpicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas est presente para hacer coagular una nebulosa fascista.

1. La primera caracterstica de un Ur-Fascismo es el culto de la tradicin. El tradicionalismo es ms antiguo que el fascismo. No fue tpico slo del pensamiento contrarrevolucionario catlico posterior a la Revolucin Francesa, sino que naci en la edad helenstica tarda como reaccin al racionalismo griego clsico. En la cuenca del Mediterrneo, los pueblos de religiones diferentes (aceptadas todas con indulgencia por el Olimpo romano) empezaron a soar con una revelacin recibida en el alba de la historia humana. Esta revelacin haba permanecido durante mucho tiempo bajo el velo de lenguas ya olvidadas. Estaba encomendada a los jeroglficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, an desconocidos, de algunas religiones asiticas. Esta nueva cultura haba de ser sincrtica. Sincretismo no es slo, como indican los diccionarios, la combinacin de formas diferentes de creencias o prcticas. Una combinacin de ese tipo debe tolerar las contradicciones. Todos los mensajes originales condenen un germen de sabidura y, cuando parecen decir cosas diferentes o incompatibles, lo hacen slo porque todos aluden, alegricamente, a alguna verdad primitiva. Como consecuencia, ya no puede haber avance del saber. La verdad ya ha sido anunciada de una vez por todas, y lo nico que podemos hacer nosotros es seguir interpretando su oscuro mensaje. Es suficiente mirar la cartilla de cualquier movimiento fascista para encontrar a los principales pensadores tradicionalistas. La gnosis nazi se alimentaba de elementos tradicionalistas, sincretistas, ocultos. La fuente terica ms importante de la nueva derecha italiana, Julius Evola, mezclaba el Grial con los Protocolos de los Ancianos de Sin, la alquimia con el Sacro Imperio Romano. El hecho mismo de que, para demostrar su apertura mental, una parte de la derecha italiana haya ampliado recientemente su cartilla juntando a De Maistre, Gunon y Gramsci es una prueba fehaciente de sincretismo. Si curiosean ustedes en los estantes que en las libreras americanas llevan la indicacin New Age, encontrarn incluso a San Agustn, el cual, por lo que me parece, no era fascista. Pero el hecho mismo de juntar a San Agustn con Stonehenge, esto es un sntoma de Ur-Fascismo.

2. El tradicionalismo implica el rechazo del modernismo. Tanto los fascistas como los nazis adoraban la tecnologa, mientras que los pensadores tradicionalistas suelen rechazar la tecnologa como negacin de los valores espirituales tradicionales. Sin embargo, a pesar de que el nazismo estuviera orgulloso de sus logros industriales, su aplauso a la modernidad era slo el aspecto superficial de una ideologa basada en la sangre y la tierra (Blut und Boden). El rechazo del mundo moderno se camuflaba como condena de la forma de vida capitalista, pero concerna principalmente a la repulsa del espritu del 1789 (o del 1776, obviamente). La Ilustracin, la edad de la Razn, se ven como el principio de la depravacin moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como irracionalismo.

3. El irracionalismo depende tambin del culto de la accin por la accin. La accin es bella de por s, y, por lo tanto, debe actuarse antes de y sin reflexin alguna. Pensar es una forma de castracin. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes crticas. Desde la declaracin atribuida a Goebbels (cuando oigo la palabra cultura, echo la mano a la pistola) hasta el uso frecuente expresiones como cerdos intelectuales, estudiante cabrn, trabaja de pen, muera la inteligencia, universidad, guarida de comunistas, la sospecha hacia el mundo intelectual ha sido siempre un sntoma de Ur-Fascismo. El mayor empeo de los intelectuales fascistas oficiales consista en acusar a la cultura moderna y a la intelligentsia liberal de haber abandonado los valores tradicionales.

4. Ninguna forma de sincretismo puede aceptar el pensamiento crtico. El espritu crtico opera distinciones, y distinguir es seal de modernidad. En la cultura moderna, la comunidad cientfica entiende el desacuerdo como instrumento de progreso de los conocimientos. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traicin.

5. El desacuerdo es, adems, un signo de diversidad. El Ur-Fascismo crece y busca el consenso explotando y exacerbando el natural miedo de la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definicin.

6. El Ur-Fascismo surge de la frustracin individual o social. Lo cual explica por qu una de las caractersticas tpicas de los fascismos histricos ha sido el llamamiento a las clases medias frustradas, desazonadas, por alguna crisis econmica o humillacin poltica, asustadas por la presin de los grupos sociales subalternos. En nuestra poca, en la que los antiguos proletarios se estn convirtiendo en pequea burguesa (y los lumpen se autoexcluyen de la escena poltica), el fascismo encontrar su pblico en esta nueva mayora.

7. A los que carecen de una identidad social cualquiera, el Ur-Fascismo les dice que su nico privilegio es el ms vulgar de todos, haber nacido en el mismo pas. Es ste el origen del nacionalismo. Adems, los nicos que pueden ofrecer una identidad a la nacin son los enemigos. De esta forma, en la raz de la psicologa Ur-Fascista est la obsesin por el complot, posiblemente internacional. Los secuaces deben sentirse asediados. La manera ms fcil para hacer que asome un complot es apelar a la xenofobia. Ahora bien, el complot debe surgir tambin del interior: los judos suelen ser el objetivo mejor, puesto que presentan la ventaja de estar al mismo tiempo dentro y fuera. En Amrica, el ltimo ejemplo de la obsesin del complot est representado por el libro The New World Order de Pat Robertson.

https://ctxt.es/get_img?ImageRatio=30&ImageWidth=1240&ImageId=17825

 

8. Los secuaces deben sentirse humillados por la riqueza ostentada y por la fuerza de los enemigos. Cuando era nio, me enseaban que los ingleses eran el pueblo de las cinco comidas: coman ms a menudo que los italianos, pobres pero sobrios. Los judos son ricos y se ayudan mutuamente gracias a una red secreta de recproca asistencia. Los secuaces, con todo, deben estar convencidos de que pueden derrotar a los enemigos. De este modo, gracias a un continuo salto de registro retrico, los enemigos son simultneamente demasiado fuertes y demasiado dbiles. Los fascismos estn condenados a perder sus guerras, porque son incapaces constitucionalmente de valorar con objetividad la fuerza del enemigo.

9. Para el Ur-Fascismo no hay lucha por la vida, sino ms bien, vida para la lucha. El pacifismo es entonces colusin con el enemigo; el pacifismo es malo porque la vida es una guerra permanente. Esto, sin embargo, lleva consigo un complejo de Harmaguedn: puesto que los enemigos deben y pueden ser derrotados, tendr que haber una batalla final, de resultas de la cual el movimiento obtendr el control del mundo. Una solucin final de ese tipo implica una sucesiva era de paz, una Edad de Oro que contradice el principio de la guerra permanente. Ningn lder fascista ha conseguido resolver jams esta contradiccin.

10. El elitismo es un aspecto tpico de toda ideologa reaccionaria, en cuanto fundamentalmente aristocrtico. En el curso de la historia, todos los elitismos aristocrticos y militaristas han implicado el desprecio por los dbiles. El Ur-Fascismo no puede evitar predicar un elitismo popular. Cada ciudadano pertenece al mejor pueblo del mundo, los miembros del partido son los ciudadanos mejores, cada ciudadano puede (o debera) convertirse en miembro del partido pero no puede haber patricios sin plebeyos. El lder, que sabe perfectamente que su poder no lo ha obtenido por mandato, sino que lo ha conquistado con la fuerza, sabe tambin que su fuerza se basa en la debilidad de las masas, tan dbiles que necesitan y se merecen un dominador. Puesto que el grupo est organizado jerrquicamente (segn un modelo militar), todo lder subordinado desprecia a sus subalternos, y cada uno de ellos desprecia a sus inferiores. Todo ello refuerza el sentido de un elitismo de masa.

11. En esta perspectiva, cada uno est educado para convertirse en un hroe. En todas las mitologas, el hroe es un ser excepcional, pero en la ideologa Ur-Fascista el herosmo es la norma. Este culto al herosmo est vinculado estrechamente con el culto a la muerte: no es una coincidencia que el lema de los falangistas fuera Viva la muerte!. A la gente normal se le dice que la muerte es enojosa, pero que hay que encararla con dignidad; a los creyentes se les dice que es una forma dolorosa de alcanzar una felicidad sobrenatural. El hroe Ur-Fascista, en cambio, aspira a la muerte, anunciada como la mejor recompensa de una vida heroica. El hroe Ur-Fascista est impaciente por morir, y en su impaciencia, todo hay que decirlo, ms a menudo consigue hacer que mueran los dems.

12. Puesto que tanto la guerra permanente como el herosmo son juegos difciles de jugar, el Ur-Fascista transfiere su voluntad de poder a cuestiones sexuales. ste es el origen del machismo (que implica desdn hacia las mujeres y una condena intolerante de costumbres sexuales no conformistas, desde la castidad hasta la homosexualidad). Y puesto que tambin el sexo es un juego difcil de jugar, el hroe Ur-Fascista juega con las armas, que son su Ersatz flico: sus juegos de guerra se deben a una invidia penis permanente.

13. El Ur-Fascismo se basa en un populismo cualitativo. En una democracia los ciudadanos gozan de derechos individuales, pero el conjunto de los ciudadanos slo est dotado de un impacto poltico desde el punto de vista cuantitativo (se siguen las decisiones de la mayora). Para el Ur-Fascismo los individuos en cuanto individuos no tienen derechos, y el pueblo se concibe como una cualidad, una entidad monoltica que expresa la voluntad comn. Puesto que ninguna cantidad de seres humanos puede poseer una voluntad comn, el lder pretende ser su intrprete. Habiendo perdido su poder de mandato, los ciudadanos no actan, son llamados slo pars pro toto a desempear el papel de pueblo. El pueblo, de esta manera, es slo una ficcin teatral. Para poner un buen ejemplo de populismo cualitativo, ya no necesitamos Piazza Venezia o el estadio de Nremberg. En nuestro futuro se perfila un populismo cualitativo Televisin o Internet, en el que la respuesta emotiva de un grupo seleccionado de ciudadanos puede ser presentada o aceptada como la voz del pueblo. En razn de su populismo cualitativo, el Ur-Fascismo debe oponerse a los podridos gobiernos parlamentarios. Una de las primeras frases pronunciadas por Mussolini en el parlamento italiano fue: Hubiera podido transformar esta aula sorda y gris en un xivac para mis manipulas. De hecho, encontr inmediatamente un alojamiento mejor para sus manpulos, pero poco despus liquid el parlamento. Cada vez que un poltico arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la voz del pueblo, podemos percibir olor de Ur-Fascismo.

14. El Ur-Fascismo habla la neolengua. La neolengua fue inventada por Orwell en 1984, como lengua oficial del Ingsoc, el socialismo ingls, pero elementos de Ur-Fascismo son comunes a formas diversas de dictadura. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un lxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crtico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality-show.

Despus de haber indicado los posibles arquetipos del Ur-Fascismo, concdanme que concluya. La maana del 27 de julio de 1943 me dijeron que, segn los partes ledos por radio, el fascismo haba cado y Mussolini haba sido arrestado. Mi madre me mand a comprar el peridico. Fui al quiosco ms cercano y vi que los peridicos estaban, pero los nombres eran diferentes. Adems, despus de una breve ojeada a los ttulos, me di cuenta de que cada peridico deca cosas diferentes y compr uno al azar, y le un mensaje impreso en la primera pgina firmado por cinco o seis partidos polticos, como Democracia Cristiana, Partido Comunista, Partido Socialista, Partido de Accin, Partido Liberal. Hasta aquel momento yo crea que haba un solo partido por cada pas, y que en Italia slo exista el Partido Nacional Fascista. Estaba descubriendo que en mi pas poda haber diferentes partidos al mismo tiempo. No slo esto: puesto que era un chico listo, me di cuenta enseguida de que era imposible que tantos partidos hubieran surgido de un da para otro. Comprend, as, que ya existan como organizaciones clandestinas. El mensaje celebraba el final de la dictadura y el regreso de la libertad: libertad de palabra, de prensa, de asociacin poltica. Estas palabras, libertad, dictadura Dios mo era la primera vez en mi vida que las lea. En virtud de estas nuevas palabras yo haba renacido hombre libre occidental. Debemos prestar atencin a que el sentido de estas palabras no se vuelva a olvidar. El Ur-Fascismo est an a nuestro alrededor, a veces con trajes de civil. Sera muy cmodo, para nosotros, que alguien se asomara a la escena del mundo y dijera: Quiero volver a abrir Auschwitz, quiero que las camisas negras vuelvan a desfilar solemnemente por las plazas italianas!. Por desgracia, la vida no es tan fcil. El Ur-Fascismo puede volver todava con las apariencias ms inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el ndice sobre cada una de sus formas nuevas, cada da, en cada parte del mundo. Vuelvo a darle la palabra a Roosevelt: Me atrevo a afirmar que si la democracia americana deja de progresar como una fuerza viva, intentando mejorar da y noche con medios pacficos las condiciones de nuestros ciudadanos, la fuerza del fascismo crecer en nuestro pas (4 de noviembre de 1938).

Libertad y liberacin son una tarea que no acaba nunca. Que ste sea nuestro lema: No olvidemos. Y permtanme que acabe con una poesa de Franco Forfini:

En el pretil del puente

las cabezas de los ahorcados.

En el agua de la fuente

las babas de los ahorcados.

En el enlosado del mercado

las uas de los fusilados.

En la hierba seca del prado

los dientes de los fusilados.

Morder el aire morder las piedras

nuestra carne no es ya de hombres.

Morder el aire morder las piedras

nuestro corazn no es ya de hombres.

Pero nosotros lo lemos en los ojos de los muertos

y en la tierra haremos libertad

pero apretaron los puos de los muertos

la justicia que se har.

Traduccin: Helena Lozano Miralles.

Fuente: https://ctxt.es/es/20190116/Politica/23898/Umberto-Eco-documento-CTXT-fascismo-nazismo-extrema-derecha.htm



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter