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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2019

Nueva Constitucin en Cuba: los "pro" y los "contra"

Domingo Amuchstegui
Cuba Posible


El Anteproyecto no fue el resultado de una amplia Asamblea Constituyente -como algunos reclamaron-, sino obra de una pequea y muy selecta Comisin. Este Documento fue puesto a discusin a lo largo y ancho del pas entre agosto y noviembre de 2018. Se trataba, as, de un proceso a la inversa, consistente en presentar un hecho consumado, un texto completo, de punto a cabo, con toda la autoridad del Partido y del Gobierno respaldndolo. Esta circunstancia tenda a inhibir y a frenar el flujo de ideas y propuestas que podan originarse de haberse procedido de abajo hacia arriba. El cmulo de opiniones, comentarios, crticas, recomendaciones y contrapropuestas surgido de los debates populares, fueron recepcionados por dicha Comisin y se confeccion un reducido nmero de modificaciones tentativas a considerar por los diputados de la Asamblea Nacional. Unas pocas fueron aceptadas con cambios o precisiones; mientras que otras fueron completamente desestimadas. Entonces, por unanimidad, se aprob el Documento final que pasa ahora a ser el proyecto definitivo de nueva Constitucin, cuyo texto ha sido circulado por todo el pas este mes de enero de 2019, y ser llevado a votacin mediante referendo el 24 de febrero.

Entre los aspectos ms sobresalientes del proyecto y de algunos de sus cambios, se destacan los siguientes:

-Aunque el uso del trmino comunismo no apareca en el Anteproyecto, en el texto actual se plasma el mismo como aspiracin ltima, en tanto que la realidad de Cuba es definida como la de un Estado socialista de Derecho y justicia social. Ciertamente, en el orden de una sociedad basada en el Derecho y la justicia social, es donde mayores precisiones se hacen en todos los rdenes. Son los casos de la igualdad de derechos, derecho y garantas a la defensa jurdica; la validez del habeas corpus; la libre expresin de las ideas y la libertad de cultos dentro de un Estado definido como laico; los derechos de reunin, manifestacin y asociacin; el pleno ejercicio de los derechos laborales y el protagonismo de los trabajadores sobre la gestin empresarial. Unido a lo anterior se consagran todas las realizaciones sociales, como la gratuidad de la educacin; un salario decoroso; una vivienda digna; los servicios de salud; la propiedad social sobre los bienes naturales (subsuelo, bosques, playas, yacimientos minerales y otros). Aunque el nuevo texto contempla el concepto de no transferir medios de dominio pblico () existe -precis el diputado Homero Acosta, Secretario del Consejo de Estado y conocido jurista- la posibilidad de una excepcionalidad que evaluar y regular el Consejo de Ministros con sus requerimientos sin afectar los fundamentos polticos.

-Se jerarquiza, en lo ms alto, el concepto de soberana popular, de lo que se deriva una clara subordinacin de cualquier alusin supra-vanguardista del Partido Comunista de Cuba (PCC) a dicha soberana popular.

-Se ratifica el reconocimiento de la propiedad privada (definindose que los sujetos que la detentan son personas naturales y jurdicas, nacionales y extranjeras, sin definir reas, alcances y lmites, ni tampoco la funcin y espacios del mercado). El concepto de sociedad multi-estructural utilizado, en ocasiones, por dirigentes y economistas- no fue incorporado en momento alguno, como tampoco se tuvo en cuenta una conceptualizacin del lugar y papel del cooperativismo en todas sus formas. Se persiste en el uso repetido de la frase medios fundamentales, tanto para identificar las reas sobre la que ejerce su poder la propiedad estatal, como para obviar identificar cules medios no son fundamentales; imprecisin sta que se observa tambin cuando se enuncia el concepto de medios fundamentales de comunicacin social.

-La hostilidad destacada contra el manido artculo 68 (que contemplaba la unin matrimonial entre personas del mismo sexo), oblig a una nueva frmula que, mediante un juego de palabras, dice exactamente lo mismo; ahora se pasa a emplear el trmino conyugues.

-El proceso de descentralizacin ocup un espacio importante, enfatizando los poderes autonmicos y facultades de las provincias y los municipios, pero todava muy distantes de su aplicacin prctica, pues hasta ahora slo se cuenta con las limitadas experiencias de Mayabeque y Artemisa. En este punto, hubo fuertes reclamos para que la mxima autoridad provincial no fuera designada, sino elegida, y que su cargo no fuera identificado como gobernador. Ambos reclamos fueron desestimados. Se nombrarn gobernadores y sern propuestos por el Presidente, y ratificados por las Asambleas Provinciales.

-Un considerable nmero de opiniones se pronunciaron a favor de la eleccin directa (tanto para los niveles provinciales, como para el Presidente de la Repblica), pero la idea de la eleccin directa fue desestimada. Persiste, en todos los niveles, el sistema de eleccin indirecta, ms tpico de sistemas parlamentarios y no de sistemas presidencialistas. Y Cuba, con su Parlamento actual, que apenas sesiona 72 horas y dos veces por ao, tiene muy poco de parlamentario y mucho de presidencialista. Por otra parte, es bien sabido que el 51 por ciento de sus ms de 650 diputados no son electos por circunscripciones electorales reales, sino por designacin oficial, atendiendo a sus cargos en el Partido, el Gobierno, las Fuerzas Armadas, las llamadas organizaciones de masas y por ser figuras renombradas de la cultura y de las ciencias. Todas las crticas y propuestas favorables a superar estos aspectos -y que abundaron en los medios intelectuales y acadmicos- no fueron ni siquiera consideradas. Tampoco prosperaron aquellas que abogaban por una autonomizacin mayor de los rganos de la Contralora y del Tribunal Supremo, como tampoco la idea de un Tribunal Constitucional.

Con vistas al referendo constitucional, las presiones mediticas oficiales no se han hecho esperar. Muy divulgado fue el comentario de un diputado del municipio La Lisa -despus de la votacin unnime de los diputados- que clam: los cubanos dignos daremos un S a la Constitucin, atemperada a los tiempos actuales y futuros. Implica que cualquier cubano que quiere abstenerse, o votar en contra, no est ejerciendo su derecho, sino que es un cubano indigno? O es que acaso hay preocupacin de que la votacin depare algunos resultados desagradables? Esto ltimo parece poco ms probable. No pasemos por alto dos referencias importantes:

-El propio diputado Homero Acosta seal que en las discusiones del Anteproyecto entre la poblacin en un 62 por ciento predominan las opiniones favorables al proceso de consulta y las crticas en un 3 por ciento. Segn esta apreciacin quedara una zona gris de un 35 por ciento.

-En las elecciones de noviembre del 2017 -como ha sido costumbre desde hace ya dcadas- el Partido y el Gobierno llamaron a la poblacin a votar por toda la candidatura, o sea, el llamado voto unido. Qu ocurri en esta ocasin? No slo se abstuvo el habitual 12 por ciento de la ciudadana -segn las cifras oficiales-, sino que alrededor del 25 por ciento no sigui la consigna de votar por todos; votaron de manera selectiva. Acaso este patrn de votacin se manifiesta en esa zona gris que omite mencionar o detallar el diputado Homero Acosta en sus cifras? Ser bien interesante observar los resultados de la votacin del referendo constitucional y la disposicin oficial a reflejar los resultados finales como lo hizo en el 2017. Mayora habr, sin dudas, pero el porcentaje de votacin contraria al S, bien pudiera ser una clarinada para los rumbos futuros del pas.

Fuente: http://cubaposible.com/nueva-constitucion-cuba-los-pros-los-contras/?fbclid=IwAR3-9oGTMpK_ipVGJZHhPOriTqZqAn7nrc92H0a7h6WMGJhRsX_lgzwWlJU



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