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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2019

Leinier Domnguez y el eco de una decisin

Eduardo Grenier Rodriguez
Somos Jvenes


El movimiento que provoca el jaque mate siempre golpea. Da igual si lo esperabas o te toma de improviso. Solo cuando descubres la amenaza inminente y sientes cmo el filo de la daga te recuesta a la pared, comienzas a crertelo. No ves casilla disponible y el sudor fro destila inevitablemente hasta que inclinas el rey, resignado. Es un instinto humano. Un instinto horrible, adems, de los que joden. Sin embargo, no hay nada peor que saberte causante directo del desenlace.

El ajedrez cubano haba tenido, hasta los ltimos dos o tres aos, un siglo XXI slido, de satisfacciones y figuras encumbradas en la lite. Era de los pocos deportes cuyo da a da apenas mostraba matices grisceos. Todo en colores vivos, salvo alguna que otra escaramuza o tropiezo pasajero. Al menos en apariencia, el juego ciencia fue una de esas disciplinas con la fortaleza suficiente para sortear los numerosos obstculos incrustados en el sendero del deporte cubano.

Nunca todo fue totalmente impoluto, sin embargo. Figuras importantes se esfumaron de un da para otro sin dejar rastros y su ausencia afect, pero no trascendi; siguieron compitiendo por otros lares y sus altos coeficientes jams figuraron en las listas cubanas. Nadie tuvo el atrevimiento de citarlos luego de su partida, de analizar por qu algunos deciden llevar sus piezas y su tablero a otra parte, y la vida, a lo Julio Iglesias, sigue igual que antes, tan insulsa.

Cualquier agorero lo hubiera vaticinado. Cuando el ro suena es porque mueve sus piedras y los rumores en un pas tan pequeo tienen un estrecho margen de fallo.

El sacudn lleg hace poco. El equipo olmpico que asisti hace unos aos a Khanty-Mansiysk, con un sptimo lugar histrico, sufri una desintegracin progresiva: Fidel Corrales, Yuniesky Quesada, Holden Hernndez, Lzaro Bruzn, Leinier Domnguez Pero la bomba ms potente deton con el dolo de Gines. Ahora solo quedan cenizas.

Opinar sobre la decisin personal de alguien constituye de por s una osada, mas la profesin periodstica obliga a tomar determinados riesgos. De antemano, la polmica suscitada en torno al cambio de bandera por parte de Leinier representa, cuando menos, una expresin lgica de la disconformidad de gran parte de la aficin cubana al ajedrez, muy numerosa y fiel hasta las vsceras.

Cuando el asunto se cocinaba, con la sospechosa estancia del dolo ginero en tierras norteas, trascendieron unas declaraciones que rompieron de forma momentnea con las preocupaciones; rumores, en cualquier caso.

Dijeron algunos que Leinier garantizaba no cambiar de bandera aunque, sinceramente, resulta ineludible que el ser humano tiene esa tendencia a hablar para salir del atasco y a veces dice lo que no quiere solo para repeler problemas. Un carpe diem en toda la lnea.

Domnguez aludi a un ao sabtico para solventar el murmullo en torno a su inactividad en los tableros y el daino secretismo que corroe estas situaciones impidi conocer, a ciencia cierta, el objetivo de este perodo de descanso.

Pas el tiempo y los doce meses iniciales se alargaron para convertir la saga en una incgnita mayscula. Ni siquiera fuentes oficiales de la comisin de ajedrez pudieron discernir la estada del mejor trebejista cubano del siglo en la nacin anglosajona. Y Leinier, en mutis absoluta.

Al final, un buen da deton la granada. Lo dicho: hay verdades que duelen, da igual cuanto se anuncien. El cono del ajedrez cubano, heredero de Capablanca, cambi de bandera.

Escndalo mundial. Abandon la de la estrella solitaria, la ms bella que existe, para enfundarse en una pletrica de barras y estrellas. Un tipo que dice asere y de apellido Domnguez, acompaado de la insignia americana. Se dice y no se cree.

Entonces lleg el aluvin de opiniones, a modo, tambin, de cruce de declaraciones, en las cuales el nico que continu en su silencio perenne, fue el protagonista de la noticia.

Uno de los que expres su parecer fue Lzaro Bruzn, segundo tablero de Cuba antes de este torbellino, quien dej fuertes palabras en su perfil de Facebook, evidentemente concebidas en caliente, aunque con detalles que invitan al detenimiento. Ac les va un resumen:

Para defender la bandera de forma digna no hay que hacerlo viviendo en Cuba precisamente. Peor es que los que toman esas decisiones dictan su verdad absoluta y punto. Este no representa ms a Cuba y listo, ya no es ms deportista cubano, acaban con todo y luego tranquilamente rectifican y dicen: ay, nos equivocamos. Tengo la seguridad que no se le pregunt a Leinier ni a los dems qu haca falta para que ellos se mantuvieran jugando por Cuba, como mismo llevo cinco meses aqu (en Estados Unidos) y nadie me ha consultado al respecto. Es ms fcil mantener el silencio y luego fabricar una nota oficial.

La Federacin Cubana de Ajedrez, por su parte, sali al ruedo con una declaracin publicada en el sitio web del INDER, Jit, en la cual mostr, como es lgico, su inconformidad con el cambio de Leinier y aclar que esta se concret a instancias personales y bajo las prerrogativas de la Federacin Internacional de Ajedrez. No aceptamos que Leinier cambie de Federacin o que juegue por ningn otro pas. No es un asunto de indemnizaciones, es una cuestin de principios.

Cuesta sacar una conclusin para aquel que desconoce las interioridades del asunto, ms all de las palabras que salen a la palestra, siempre edulcoradas con un tono conservador.

Ser difcil ver la bandera norteamericana acompaando un nombre tan comn en las calles de este pas, de aquel que se hizo ajedrecista en Cuba, con las bondades y desaciertos del movimiento deportivo tpico de la Isla, pero beneficiado al fin y al cabo por una formacin que no fue del todo inefectiva, cuando ostenta en su repertorio un buen puado de logros. Echo de menos una explicacin de Leinier a su gente, a la aficin que siempre le mostr su apoyo y ha quedado algo trastocada.

Cambiar de bandera es siempre un asunto complejo y a algunos nos sigue costando entenderlo. Pudieron existir cientos de obstculos, pero el sentimiento patritico, que no tiene que ver siquiera con inclinaciones polticas, merece siempre un esfuerzo superior. De todas formas, hay un tema que martilla ltimamente y las fuertes palabras de Bruzn han metido el dedo en la herida con furia.

Las interrogantes del tunero son las mismas que encontramos un da s y otro tambin en todos los foros de debate. Por qu los deportistas cuando deciden establecerse en otra nacin comienzan a encontrar dificultades? Los protagonistas siempre sern ellos y parece, en ocasiones, como si perdieran sus derechos y debieran pedir de favor defender a su pas. Me viene a la mente, ahora mismo, aquel futbolista que vive en Inglaterra y quiere jugar por la seleccin de su patria y, casi rogando ser aceptado, termin con la frustracin de una respuesta negativa.

Quin les explica hoy a los tantos peloteros cubanos que juegan en MLB y no podrn defender nunca ms su bandera, que se abre un nuevo captulo y ahora los nacidos aqu tendrn el derecho de probarse al ms alto nivel y regresar con toda la normalidad del mundo?

Subestimamos el tiempo y obviamos, en muchas ocasiones, que las aperturas siempre son bienvenidas, pero una hora de tardanza es una hora menos en la carrera de un atleta.

Resulta imposible mirar de reojo al mundillo de la cultura, con tantos y tantos artistas que hacen vida en Europa y luego vuelven a Cuba y son tratados como hroes. El deportista sale y, cuando regresa, choca con una puerta cerrada en sus narices.

Quizs por eso siga Cuba siendo una referencia en un campo, mientras en el otro mantiene su tozuda decisin de restar y restar. Quien quiera irse en esas circunstancias, que le vaya bien. Pero mirmonos tambin por dentro, hagmonos una radiografa y meditemos. Urge cambiar la mentalidad. Maana es tarde.

Fuente: http://medium.com/somos-j%C3%B3venes/leinier-dom%C3%ADnguez-y-el-eco-de-una-decisi%C3%B3n-e548db15954e?fbclid=IwAR0WEbtEUze-Ca1mNfdS2dZTy0rSdZsdm0WNPWD1Er4o3esbKt2YUTfFcpQ



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