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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2019

Historiador o trapero?

Agustn Guillamn
Rebelin


Un fantasma amenaza a la ciencia histrica, el fantasma de la falsificacin. La amnesia, pactada por los sindicatos y partidos polticos de la oposicin democrtica con los ltimos gestores del Estado franquista, fue otra derrota ms del movimiento obrero en la Transicin, que tuvo importantes consecuencias para la memoria histrica. La amnista signific tambin amnesia, e impuso el olvido deliberado y "necesario" de toda la historia anterior a 1978. Era preciso reescribir una nueva Historia Oficial, puesto que la versin franquista y la antifranquista ya no servan al nuevo poder establecido.

En la actualidad (2018), desvanecida de la memoria colectiva cualquier referencia conflictiva, antagnica, o que pusiera de manifiesto que la Guerra civil fue tambin una guerra de clases, ha culminado ya la tarea de su recuperacin como episodio de la historia burguesa. Los mandarines de la Historia Oficial, minimizado, oculto e ignorado el carcter proletario y revolucionario de la Guerra civil, acometen la recuperacin del pasado como relato de la formacin y consolidacin histrica de la democracia representativa, o en las autonomas histricas, como justificacin de su constitucin en nacin.

La objetividad, como idea platnica, no existe en la realidad de una sociedad dividida en clases sociales. En el caso concreto de la Guerra civil, la Historia Oficial se caracteriza por su extraordinaria ineptitud y su no menos extravagante actitud. La ineptitud radica en su incapacidad absoluta para alcanzar, o siquiera intentarlo, un mnimo rigor cientfico. La actitud viene dada por su consciente negacin de la existencia de un potentsimo movimiento revolucionario, mayoritariamente libertario, que condicion, se quiera o no, todos los aspectos de la Guerra civil.

La Historia Oficial plantea la Guerra civil como una dicotoma entre fascismo y antifascismo, que facilita el consenso entre los historiadores acadmicos de izquierda y derecha, los nacional-catalanistas y los neoestalinistas que, todos juntos, coinciden en descargar el fracaso republicano en el radicalismo de anarquistas, poumistas y masas revolucionarias, convertidas as en chivo expiatorio.

Con la ignorancia, omisin o minimizacin de las connotaciones proletarias y revolucionarias que caracterizaron el perodo republicano y la Guerra civil, la Historia Oficial consigue ponerlo todo del revs, de forma que sus principales popes se imponen la tarea de reescribirlo todo de nuevo, y consumar de este modo la expropiacin de la memoria histrica.

La derrota poltica (que no militar) de los anarquistas en mayo de 1937, en Barcelona y en toda Catalua, y la represin contra el movimiento libertario durante el verano de 1937 fue acompaada por una campaa de infamias, degradaciones, falacias, insultos y criminalizacin, que sustituy la realidad social e histrica por una nueva realidad: la leyenda negra antilibertaria. Por primera vez en la historia una campaa de propaganda poltica sustitua la realidad de lo acaecido por una realidad inexistente, artificialmente construida. George Orwell, testigo y vctima de esa campaa denigrante de falsedades y demonizacin, llev a sus novelas al omnipotente Gran Hermano. Como escriba en su novela 1984: Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado.

Hay una contradiccin flagrante entre el oficio de recuperacin de la memoria histrica, y la profesin de servidores de la Historia Oficial, que necesita olvidar y borrar la existencia en el pasado, y por lo tanto la posibilidad en el futuro, de un temible movimiento obrero revolucionario de masas. Esta contradiccin entre el oficio y la profesin se resuelve mediante la ignorancia de aquello que saben o deberan saber; y eso les convierte en intiles. La Historia Oficial pretende ser objetiva, imparcial y global. Pero se caracteriza por su incapacidad para reconocer el carcter clasista de su pretendida objetividad. Es necesariamente parcial, y no puede adoptar ms perspectiva que la perspectiva de clase de la burguesa. Excluye del pasado, del futuro y del presente a la clase obrera. La Sociologa Oficial insiste en convencernos que ya no existe la clase obrera, ni el proletariado, ni la lucha de clases; a la Historia Oficial le toca convencernos de que nunca existi. Un presente perpetuo, complaciente y acrtico banaliza el pasado y destruye la conciencia histrica. Mejor trapero y coleccionista de papeles viejos que historiador.
 

Agustn Guillamn, Coleccionista de papeles viejos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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