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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2019

Entrevista a Karol Modzelewski, disidente polaco, miembro fundador de Solidaridad en 1980 y crtico lcido de la deriva autoritaria del rgimen actual
Hemos conocido una libertad vivida activa, combativa y colectivamente

Florent Georgesco
A lencontre


Karol Modzelewski, nacido en 1937, es historiador, especialista de la Edad Media; su suma LEurope des barbares. Germains et Slaves face aux hritiers de Rome (Aubier, 2006) es una obra de referencia. Pero se dio a conocer en el mundo entero como figura central de la disidencia polaca al rgimen comunista, desde los aos 1960 a la creacin del sindicato Solidaridad ("Solidarnosc" en polaco). La aparicin en francs de sus Memorias, Nous avons fait galoper lhistoire (publicadas en Polonia en 2013), ofrece la ocasin de repasar con l las etapas de ese largo combate por la libertad, cuyo recuerdo, en una Polonia ahora en manos de nacionalistas del Partido Derecho y Justicia, se revela ms vital que nunca.

-Usted fue educado en una familia en la que las bondades del rgimen sovitico no eran nunca puestas en cuestin. Su padre adoptivo, Zygmunt Modzelewski (1900-1954), fue, tras la guerra, Ministro de Asuntos Exteriores de lo que sera luego la Repblica Popular de Polonia. Cmo se realiz el cambio que hizo de Vd. uno de las principales figuras de la oposicin polaca?

Comenc mi recorrido poltico descubriendo la verdad sobre el estalinismo. Nadie hablaba de poltica conmigo en casa. Pero yo era curioso, y comenc a or cosas. Y luego, en 1956, cuando era estudiante, se produjo el XX congreso [del Partido Comunista de la Unin Sovitica, durante el cual Nikita Kurchtchev, entonces secretario general, desvel un informe que denunciaba la represin cometida bajo Stalin, muerto tres aos antes]. Eso fue un choque inmenso. La gente no saba. No se atreva a decir nada. Y, en ese momento, se quera an creer en el comunismo. La conclusin para m y la gente de mi generacin, como Jacek Kuron (1934-2004), mi amigo ms cercano, fue que los ideales eran buenos, pero que el sistema era totalmente intolerable. Haba por tanto que derrocarlo. Cmo? Mediante una revolucin. Es lo que se llama, en el pensamiento comunista, revisionismo, trmino muy cercano a la nocin religiosa de hereja: se pone en cuestin la versin eclesistica de la fe en nombre de la propia fe, de su pureza. Creamos, con un centenar de jvenes cuadros, un grupo revisionista en la Universidad de Varsovia, donde recib mi primera formacin poltica consciente.

-Cules fueron las consecuencias del XX Congreso en Polonia?

La revolucin con la que sobamos fue desmontada, apenas emprendida, por Wladyslaw Gomulka [el primer secretario del POUP, el Partido Obrero Unificado Polaco], que condujo a una liberalizacin muy limitada, con el efecto de transformar la dictadura totalitaria estalinista en dictadura comunista autoritaria. Es una distincin que es til cuando se est en Ciencias Polticas. Pero es muy prctica tambin cuando te ves confrontado a ella. En la dictadura autoritaria, mientras no pongas en cuestin el rgimen, puedes vivir en paz. No se te exige ninguna ortodoxia ideolgica. Resultado: la mayora opta por no protestar. Reina el conformismo.

-Es el momento en que decide especializarse en historia medieval? Qu motiv esa decisin?

Hoy dira que alguien se haca medievalista por una doble razn. La ms seria es que es un desafo de imaginacin: cuando te enfrentas con sociedades y culturas medievales, ests forzado a penetrar a travs de la muralla que separa nuestro mundo del mundo estudiado. Este desafo me impresionaba, aunque no lo formulara as. El segundo motivo, era que estudiando historia medieval uno no se senta condicionado por la presencia de un comisario poltico imaginario o real detrs de nuestras espaldas. Las cuestiones sobre las que trabajbamos no eran importantes para las y los comunistas.

-Tuvo la tentacin del conformismo? Vd. habra podido consagrarse tranquilamente a la Edad Media...

Estaba demasiado indignado. El poder haba aplastado en el huevo una revolucin con la que me identificaba. Me senta ante todo opositor. Es cierto que, cuando me hice doctorando y profesor adjunto en la Universidad de Varsovia me dije que poda abandonar un poco la actividad poltica, para consagrarme a la investigacin. Pero en 1961 obtuve una beca de un ao para ir a estudiar a Venecia. Y all vi la libertad, una libertad que se poda tocar con los dedos. Recuerdo una huelga, en la universidad. El rector sali de su oficina, se sent en medio de las y los estudiantes en huelga, y se puso a discutir, buscando un compromiso sin decirles que estaban haciendo una contrarrevolucin, un atentado contra el rgimen, etc. Me sent celoso. Cuando volv, senta ms que nunca el deseo de arrancar la mordaza que se nos haba puesto en la boca. Retom el contacto con mi amigo Jacek Kuron, y comenzamos un trabajo poltico juntos. Fue entonces, en 1964, cuando redactamos, ambos, la Carta abierta al Partido. Contena todas las crticas posibles del rgimen y dibujaba el programa de una democracia obrera pluralista, libre. Acabamos siendo detenidos. Fui condenado a tres aos y medio de prisin y Jacek a tres aos.

-Cul fue el destino de ese texto?

Se llev a Occidente, en particular a Pars, donde fue publicado, en polaco, por las Editions de lInstitut littraire de Paris, es decir en los ambientes de la intelectualidad polaca crtica hacia el rgimen, y en francs por Franois Maspero. Supe que las Juventudes Comunistas Revolucionarias [trotskistas] lo difundan. Luego, fue ledo, en polaco, en la antena Radio Free Europe, lo que permiti que se conociera en los pases del Este. Lo que constituy para m un verdadero placer fue que fuera traducido al checo y abiertamente publicado en Checoslovaquia en 1968, durante la "primavera de Praga", con una gran tirada.

-Qu lnea poltica se defenda en l?

A grandes rasgos, tombamos nuestras distancias tanto respecto a la dictadura comunista, como respecto a la democracia parlamentaria del tipo occidental, en beneficio de una democracia de consejos obreros, fundada en una combinacin entre los niveles locales y el nivel nacional, con, eventualmente, en paralelo, un Parlamento elegido. Pero al ser los consejos la expresin de la clase obrera organizada, eran ellos, y no el Parlamento, quienes deban ser importante. Ese era nuestro programa.

-Usted se alej progresivamente de l...

Tras nuestra liberacin, en 1967, nos alejamos de muchas cosas. Concretamente, en primer lugar, puesto que en 1968 Jacek Kuron y yo fuimos detenidos por segunda vez -permaneceramos an tres aos y medio en la crcel. Pero, sobre todo, la desventura de nuestros amigos checoslovacos nos hizo cambiar nuestra forma de pensar la situacin internacional. Creamos inocentemente que, siendo internacional por naturaleza, la revolucin, una vez comenzada en cualquier parte del imperio sovitico, iba a alcanzar a la propia Rusia. El aplastamiento de la "primavera de Praga" por la intervencin sovitica nos ense que eso era una utopa. Haba por tanto que proceder de otra forma, buscar ms bien cambios parciales, quizs tolerables por Mosc, e intentar avanzar as. La revolucin, pero autolimitada por las exigencias del realismo.

-Esta forma de ver coincidi en su caso con una retirada de la accin poltica. Cuando fue liberado en 1971, Usted retoma su oficio de historiador...

Si, salvo que ya no estaba en Varsovia, donde me estaba prohibido ejercer, sino en Wroclaw, y no en la Universidad, sino en la Academia de Ciencias, el equivalente al CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) francs: poda investigar, pero tena prohibida la enseanza. Hacer la revolucin y hacer historia medieval son actividades incompatibles. Las dos exigen tu esfuerzo, tu cerebro, tu corazn, tu cuerpo. Uno no puede dividirse en dos. Me consagr por tanto, con gran placer, a mis investigaciones.

-En 1980 comienza la gran huelga en el astillero de Gdansk, y lo que se convertir en el sindicato Solidaridad comienza a organizarse. Dud Vd. en sumarse al movimiento?

No. Era irresistible. Hubo que seguirla. La libertad haba llevado al pueblo a las barricadas. Deba seguir al pueblo. E integrarme en el movimiento del pueblo de forma que aportara a l la dosis necesaria de razn.

-Entonces usted fue a Gdansk

S, pero a causa de un malentendido. Se me dijo que los consejeros del comit de huelga, donde se comenzaba a reflexionar sobre la creacin de un sindicato libre, queran tenerme cerca de ellos. Ahora bien, yo era conocido como un tipo que quera derrocar al rgimen, lo que haca de m un aliado peligroso. De hecho, cuando llegu al astillero, Bronislaw Geremek [1932-2008] y Tadeusz Mazowiecki [1927-2013] me explicaron inmediatamente que no era una buena idea. Lo comprend perfectamente. Volv a Wroclaw, donde haba tambin una huelga. No fui: haba comprendido la leccin. Pero, una vez acabada la huelga, me llamaron a participar en el comit de huelga, que se haba convertido en el comit de fundacin del sindicato, y me enviaron a Gdansk con un proyecto de estatutos.

All vi, con horror, que nuestros amigos, en sentido contrario de lo que acababa de proponer, no prevean mas que dos escalones sindicales: el de la fbrica y el de la regin, con nada por encima. Esto significaba que se prefera crear varios sindicatos regionales ms que un gran sindicato nacional. Intent explicar que era suicida. Fue en esta ocasin cuando vi a Lech Walesa por primera vez. No quiso responderme. Deca que tena un enorme dolor de cabeza. Era evidente que la gente de Gdansk tena miedo a crear una fuerza demasiado grande que, inevitablemente, habra debido enfrentarse a otra gran fuerza: el partido que diriga el pas.

-Poco tiempo despus, Solidaridad, que no se llamaba aun as, organiza una reunin nacional de las y los representantes de los comits regionales. Estamos en septiembre de 19870. Qu tendencia gana?

Al comienzo, la cosa pareca decidida a favor de la lnea de Gdansk. Yo estaba presente como presidente de la delegacin de Wroclaw. Hubo que pelear. La mayora de las delegaciones presentes estaban de mi lado: queran un sindicato nacional. Saban que, sin unidad, seran aplastados uno tras otro por las autoridades. Tom la palabra. Defend la unidad nacional. Mi mocin fue aprobada por aclamacin.

-Cul fue la posicin de Walesa?

Estuvo a favor: cambi en el ltimo momento. Su dolor de cabeza se disip cuando comprendi que iba a convertirse en el jefe de este sindicato nacional. Su mayor conviccin hasta hoy es la de su grandeza. Si no ha sucumbido jams, si no se ha dejado someter por las autoridades ha sido porque eso habra sido contrario a su grandeza. Esta grandeza no era por otra parte una invencin. Estaba destinado al papel que jug. Las multitudes obreras de Polonia, en gran parte venidas del campo, se reconocan en este antiguo campesino que no encarnaba precisamente la cultura proletaria, sino ms bien la cultura campesina tradicional polaca. Era algo asombroso. Saba adaptarse a la multitud. Es lo que hizo durante esta reunin nacional. En muchas ocasiones estuve furioso contra l, pero saba que nadie poda haber tomado su lugar. Era imposible. Cuando en enero de 1982, tras el golpe de Estado militar y la proclamacin de la ley marcial se encontr aislado en una casa vigilada cerca de Varsovia, rechaz totalmente, a pesar de las presiones de todo tipo, lo que se llamaba en el ministerio del interior el plan renacimiento, es decir el renacimiento de Solidaridad como fantoche en manos del partido. Era el momento clave. Tras eso, para decir que fue cmplice del rgimen, es preciso amar enormemente la mentira.

-Fue en la misma reunin nacional de 1980 cuando impone usted el nombre de Solidaridad.

En el tren de vuelta, tras mi primera estancia en Gdansk, vi, en la pared de una enorme fbrica, una gran pancarta roja con letras blancas, del tipo de pancartas en las que se sola leer: El programa del partido, es el programa del pueblo. En ella estaba escrito: Solidaridad. Esto quera decir que su huelga era la misma que la de Gdansk, y que solo la acabaran cuando triunfaran todas. Esta palabra me haba impresionado. En 1980, la noche que precedi a la reunin nacional, pens de repente en ella, escribiendo la mocin que iba a presentar. Es ah donde decid proponer ese nombre para nuestro movimiento.

-El comienzo del estado de sitio, el 13 de diciembre de 1981, y la detencin de todos ustedes marcan el final de lo que llamis la gran Solidaridad

La intimidacin, a partir de la instauracin de la ley marcial, fue muy fuerte. Haba tanques en las calles, patrullas por todas partes, carteles que amenazaban con tribunales militares en caso de huelga Qued marcado por lo que me cont un obrero, ms tarde. Su fbrica, como algunas otras, se haba puesto en huelga a pesar de todo. Un tanque del ejrcito vino entonces, hizo un agujero en la pared de la fbrica, a travs del cual unos 700 hombres armados de fusiles automticos entraron en el gran patio de produccin. El oficial jefe grit: Salid!. Silencio. No sals?. Silencio. Di orden a los soldados de cargar sus armas. Los obreros vieron los caones de los fusiles dirigirse hacia ellos. Al cabo de un momento, un obrero se levant, luego otro, y todo el mundo acab por dejarse llevar a la puerta de la fbrica. Algunos fueron detenidos. La mayor parte fueron mandados a su casa, con la orden de presentarse educadamente al trabajo el da siguiente. Toda esa gente, que se haba comportado con una valenta inaudita, cambi de golpe su visin de si misma. Haban cedido ante la fuerza armada. Y eso te rompe la columna vertebral. Se puede decir que, en tanto que movimiento obrero de masas, Solidaridad, que lleg a contar hasta con 9.200.000 afiliados y afiliadas, fue destruido en ese momento. Solo quedaba una resistencia clandestina, que contaba con ms intelectuales que obreros. Otro rostro apareci entonces, y otro lenguaje: un lenguaje de anticomunismo duro, que estaba ausente anteriormente.

-Hasta entonces, el movimiento se haba mantenido cercano al sueo que usted tena en el inicio...

Si. Solidaridad era un hijo ilegtimo del Partido Comunista y de la Iglesia Catlica. Lo que reivindicaba era: Cumplid vuestras promesas!.

-Creyendo en esas promesas?

No, sin creer en ellas, pero exigiendo no obstante, con fuerza, que se llevaran a la prctica. Luego, se volvi una conspiracin anticomunista de cuadros.

-Cul fue su reaccin?

No vea nada: estaba en la crcel.

-Pero cuando sali, en 1984, qu descubri?

Primero la polica me llev a Sobotka, un pueblecito en el que viva mi mujer de entonces, a unos 40 kilmetros de Wroclaw. Haba all una pequea fbrica de caramelos y una mina, con comisiones clandestinas y una cincuentena de tipos que me saludaron inmediatamente como su gur. V que la conspiracin estaba agotada. El propio rgimen haba implosionado. Pero no ramos nosotros quienes le habamos destruido: era el ejrcito. La Nomenklatura estaba muerta. En cuanto a Solidaridad, lo que quedaba vivo de l era el mito, la memoria. No se puede olvidar que durante diez y seis meses, tras cuarenta aos de una vida de esclavo voluntario, se conoci una libertad vivida activa, combativa y colectivamente. El mito era lo que daba aliento. Quien lo encarnara sera el vencedor. Pero a condicin de dejar creer que Solidaridad exista an, lo que era absolutamente falso.

-En qu medida?

Porque Solidaridad era una accin de masas, y era eso lo que haba desaparecido. Se poda ir a votar, despus de 1989, a candidatos del comit cvico de Solidaridad. Pero eso era todo. El tipo de activismo que el sindicato representaba, una vez aplastado por el miedo, ya no sali adelante nunca. Pero su mito no muere nunca. Solo se le puede matar utilizndole para engaar a sus fieles. Es lo que se hizo, en el momento de lo que se llam la transformacin econmica, a la cada del rgimen, con el hundimiento de las fbricas, con el paro, con una cierta nota de desprecio respecto a toda la gente que perdi en esta transicin.

-Haba otras opciones econmicas posibles?

No s. Pero la gente que diriga la transformacin no saba ms que yo, a la vez que afirmaba lo contrario. El paso del sistema comunista al capitalismo contemporneo se hizo de una forma particularmente dura. Toda la gente que se ha considerado como perdedora en esta gran mutacin sistmica se ha convencido poco a poco de que la democracia no es ms que una conspiracin engaosa que oculta una dictadura de las lites. Lo que es, hoy, la fraseologa de Derecho y Justicia. No digo que no hayamos vivido una veintena de aos de democracia y que esta democracia no tuviera un apoyo mayoritario. Pero ste se ha disuelto poco a poco y ha dejado lugar a una decepcin cada vez ms profunda, que ha llevado al triunfo de Derecho y Justicia.

-Qu opinin tiene Vd. de lo que est haciendo?

Es un partido que, de una forma muy coherente, construye un Estado policial. Hacen todo lo que pueden para destruir la democracia atacando, en particular, a los tribunales. Para tener un Estado policial es necesario que los jueces sean marionetas. Por otra parte, han hecho lo mismo con los medios.

-Es an posible impedirles alcanzar su objetivo?

Pienso que, en las prximas elecciones legislativas, ganarn sin tener necesidad de falsificar las papeletas. Lo que han hecho para su base social -la Polonia popular, a la que aos de poltica ultraliberal han pauperizado-, se lo permitir. Por ejemplo, los 500 de ms: cada familia recibe, por su segundo hijo y cada uno de los siguientes, 500 zlotsys, unos 120 euros, lo que representa mucho en Polonia. Luego, han aumentado el salario mnimo. Entonces, la poblacin afectada puede plantearse cuestiones sobre la abolicin de la separacin de poderes (y por tanto, a medio plazo, la democracia), pero para ella, lo ms importante, es saber quin puede sacarles de la pobreza. No digo como algunos periodistas de nuestro campo liberal, que el populacho se ha dejado comprar por 500 zlotys, lo que es la mejor forma de echar al pueblo en brazos de Derecho y Justicia. Lo que es necesario es devolver a la gente el gusto por la democracia. No se si es posible.

-Cmo trata el gobierno la memoria de Solidaridad?

Intenta destruirla. Hace todo lo que puede para calumniar a Walesa y monta de arriba abajo acusaciones de corrupcin contra otras figuras del movimiento. No se crea un Estado policial manteniendo vivo el recuerdo del tiempo en que un pueblo entero se levant y enfrent a la dictadura.

-Cmo le tratan a usted?

No s. Me importa un comino. Pueden hacer algo contra m? que lo intenten!

Las batallas de una vida

Si se quisiera resumir en grandes rasgos la vida de Karol Modzelewski bajo el rgimen comunista polaco, se podra decir que ha pasado una mitad de ella estudiando las sociedades brbaras de la Edad Media y la otra en prisin o cerca. Esas Memorias1/, en las que la historia medieval tiene, por supuesto, su parte, se interesan sobre todo por la segunda, y ms precisamente, aunque tambin tratan del universo carcelario, por los mtodos empleados por el autor para provocar a la dictadura, aunque fuera a costa de frecuentar los calabozos.

Del descubrimiento de la naturaleza del rgimen a la Carta abierta al partido (1965), de las revueltas estudiantiles de 1968 al nacimiento de Solidaridad en 1981, todas las etapas de la batalla son presentadas, analizadas, contadas con humor y finura. Se desprende de ah la historia de una vida que un deseo todopoderoso de libertad habr sin cesar desviado de su curso, para lanzarla de una forma terca, indomable, de herosmo, que Karol Modzelewski sabe hacer prxima y como familiar.


Nota

1/ Nous avons fait galoper lhistoire. Confessions dun cavalier us (Zajezdzimy kobyle historii. Wyznania poobijanego jezdzca), de Karol Modzelewski, traducido del polaco al francs par Elzbieta Salamaka, prefacio de Bernard Guetta, Editions de la Maison des sciences de lhomme, 544 p., 29 .


https://www.lemonde.fr/livres/

http://alencontre.org/

Traduccin de Faustino Eguberri Viento Sur

https://www.vientosur.info/



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