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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2019

Agricultura familiar libra una batalla difcil en Argentina

Daniel Gutman
IPS


Uno de los mercados callejero de frutas y verduras de Buenos Aires. El predominio de un modelo agrcola destinado a la exportacin, basado en cultivos transgnicos y con uso masivo de agroqumicos, les pone las cosas difciles a quienes producen alimentos en forma sostenible, destinados a la poblacin de Argentina. Crdito: Daniel Gutman/IPS https://c2.staticflickr.com/8/7897/45874425685_6048f282b1_o.jpg

Uno de los mercados callejero de frutas y verduras de Buenos Aires. El predominio de un modelo agrcola destinado a la exportacin, basado en cultivos transgnicos y con uso masivo de agroqumicos, les pone las cosas difciles a quienes producen alimentos en forma sostenible, destinados a la poblacin de Argentina. Crdito: Daniel Gutman/IPS

BUENOS AIRES, 18 ene 2019 (IPS) - Nuestra filosofa se basa en dos principios: cero tolerancia a los venenos y a los patrones, dice Leandro Ladr, mientras pone tomates y zanahorias en la bolsa ecolgica que le acerca una clienta, en un amplio saln de ventas de la capital argentina, ubicado entre depsitos y vagones de tren en desuso.

Leandro y su pareja, Malena Vecellio, son dos jvenes que cada sbado llegan hasta el Galpn de la Mutual Sentimiento, un espacio de economa social construido en madera con techo de latn, situado en el barrio de Chacarita, sobre el terreno de una de las principales estaciones ferroviarias de Buenos Aires.

All, agricultores familiares ofrecen personalmente, cuatro veces por semana, alimentos producidos de manera natural y cobran sus ventas mediante una caja comn, de cuya recaudacin se descuenta una parte para pagar el alquiler del espacio.

Todo lo cosechamos a mano. Es mucho trabajo y requiere paciencia. Una planta de brcoli que con agroqumicos est lista en un mes, a nosotros nos demora varios meses. Pero sabemos que vale la pena: Enrique Garca.

En un pas que en los ltimos 20 aos se entreg prcticamente por entero a un modelo de produccin agrcola basado en cultivos transgnicos destinados a la exportacin, con masivo uso de agroqumicos, el proyecto de esta pareja de agricultores con el nombre de Semillero de Estrellas- es un acto de resistencia.

Los productos transgnicos, que comenzaron a sembrarse en esta potencia agrcola en 1996, cubren unas 25 millones de hectreas en el pas, tres cuartes de la superficie dedicada a la agricultura.

Hoy son genticamente modificadas casi 100 por ciento de las semillas sembradas de los cultivos que ocupan ms territorio: soja y maz. Tambin es transgnico casi todo el algodn.

El modelo avanza y de hecho, al finalizar 2018, el gobierno aprob la comercializacin de un nuevo producto alimenticio genticamente modificado: una papa resistente al virus, que fue promocionado como el primero desarrollado ntegramente en el pas.

La agricultura transgnica est asociada en Argentina a un alto uso de agroqumicos. De hecho, el consumo de herbicidas, insecticidas y fertilizantes creci 850 por ciento entre 2003 y 2012, el ltimo ao en que se publicaron estadsticas.

En la zona en la que estamos nosotros, la mayora de los pequeos productores anda con una mochila en la que cargan los agroqumicos que pulverizan sobre los vegetales. Nosotros hacemos otra cosa: dejamos que las plantas crezcan a su ritmo, cont Vecellio a IPS.

La escasa sustentabilidad de la agricultura argentina est reflejada en el ndice de Sostenibilidad Alimentaria, elaborado por la fundacin italiana Centro Barilla para la Alimentacin y la Nutricin y la Unidad de Inteligencia de la revista britnica The Economist.

Se trata de un ranking que clasifica a 67 pases de acuerdo al promedio obtenido en tres categoras: desperdicios de alimentos y agua, agricultura sostenible y desafos nutricionales.

Malena Vecellio y Leandro Ladr, en su puesto de venta de vegetales ecolgicos en la estacin ferroviaria de Chacarita, en Buenos Aires, a donde llegan cada sbado desde Florencio Varela, en una de las zonas ms pobres de la periferia de la capital argentina, con su produccin y la de otros agricultores de parcelas vecinas. Crdito: Daniel Gutman/IPS 

Malena Vecellio y Leandro Ladr, en su puesto de venta de vegetales ecolgicos en la estacin ferroviaria de Chacarita, en Buenos Aires, a donde llegan cada sbado desde Florencio Varela, en una de las zonas ms pobres de la periferia de la capital argentina, con su produccin y la de otros agricultores de parcelas vecinas. Crdito: Daniel Gutman/IPS

Argentina figura en el 13 lugar de la clasificacin, (por delante de las otras tres naciones latinoamericanas incluidas: Brasil , Colombia y Mxico ), pero su puntaje es muy bajo tanto en agricultura sostenible como en desafos nutricionales. El pobre desempeo en esos dos rubros es compensando por una buena calificacin en desperdicios de alimentos y agua.

Iniciativas como la de Semillero de Estrellas van en la direccin de equilibrar esos dos dficits. Produce en un terreno de media hectrea en Florencio Varela, un municipio que est a solo 30 kilmetros al sur de la capital y es uno de los ms pobres del llamado Gran Buenos Aires, que es el principal concentrador de pobreza del pas.

Ladr y Veceillo comenzaron hace unos cuatro aos a vender sus productos ecolgicos en el Galpn de la Mutual Sentimiento.

Primero viajaban en tren con sus mochilas cargadas de verduras y frutas y ahora ya lo hacen en su propio vehculo, en el que traen tambin los vegetales producidos por otros vecinos que tambin cultivan sin agroqumicos.

Los agroqumicos se asocian generalmente a los transgnicos la gran mayora de los cuales fueron diseados para tolerar el glifosato y otros herbicidas- pero estos tambin se utilizan en la produccin de frutas y hortalizas que agricultores familiares realizan en el Gran Buenos Aires.

En este pas sudamericano de 44 millones de personas, con una brutal expansin de la agricultura industrial en las ltimas dcadas, el sector aporte 20 por ciento del producto interno bruto, al englobar las contribuciones directas e indirectas.

Adems, durante el primer semestre de 2018, solo las exportaciones de soja y maz aportaron 9.762 Lmillones de dlares, 32 por ciento del total, segn datos oficiales.

Los desafos de la agricultura familiar

Pero los agricultores familiares resisten, son determinantes en la alimentacin de los argentinos y son el ariete a favor de una agricultura ms sostenible y un consumo alimentario ms responsable.

De acuerdo a datos del Censo Agropecuario 2002, se realiza en 250.000 establecimientos, produce 40 por ciento de los vegetales que se consumen en el pas y da empleo a cinco millones de personas, que es cerca de dos por ciento de la poblacin del pas.

Enrique Garca cultiva de manera ecolgica vegetales en un terreno de cuatro hectreas, cerca de Buenos Aires, y vende l mismo sus productos en un mercado de economa social que es compartido por distintas cooperativas sociales en la capital de Argentina. Crdito: Daniel Gutman/IPS 

Enrique Garca cultiva de manera ecolgica vegetales en un terreno de cuatro hectreas, cerca de Buenos Aires, y vende l mismo sus productos en un mercado de economa social que es compartido por distintas cooperativas sociales en la capital de Argentina. Crdito: Daniel Gutman/IPS

Uno de los puntos lgidos es el de la comercializacin de los productos. Ladr explica que en las pequeas unidades productivas est expandida la figura del mediero.

El mediero es el pen rural que trabaja en tierra que no es suya. Luego, le entrega lo que cosecha al dueo, que lo lleva al Mercado Central y le da la mitad de lo que recauda, dijo a IPS.

El problema es que cuando el dueo no puede vender los vegetales, los termina usando para alimentos de los chanchos (cerdos) y el mediero no recibe dinero, agreg.

El acceso a la tierra y a crditos es un enorme obstculo para los pequeos productores, a pesar de que en diciembre de 2014 se sancion la Ley 27.118, de Reparacin Histrica de la Agricultura Familiar para la Construccin de una Nueva Ruralidad en Argentina , que declar de inters pblico al sector.

Esa norma cre un banco de tierras integrado por propiedades fiscales que deban ser adjudicados a familias campesinas e indgenas, que nunca se implement.

El descuido estatal tiene que ver con la ideologa que prevalece en el gobierno del centroderechista Mauricio Macri, segn not en septiembre la turca Hilal Ever, relatora especial sobre el Derecho a a la Alimentacin de las Naciones, Unidas, durante una visita a la Argentina.

Durante las entrevistas con funcionarios/as de la Secretaria de Agroindustria observ una tendencia a apoyar el modelo agroindustrial y a realizar serios recortes en el apoyo, el personal y el presupuesto del sector de la Agricultura Familiar, incluido el despido de casi 500 trabajadores/as y expertos/as, escribi en su informe.

Ever reclam al gobierno que favorezca un equilibrio entre la agricultura industrial y la familiar. El logro de dicho equilibrio sera la nica manera de lograr una solucin sostenible y justa para el pueblo argentino, seal.

Los agricultores familias, en ese contexto, buscan caminos para subsistir. En el barrio de Palermo, en un antiguo mercado municipal con techo de hierro y vidrios, funciona el Mercado Solidario Bonpland, donde comercializan sus productores distintas cooperativas que nacieron con la brutal crisis econmica de 2001.

Nuestro principio fundamental es que somos consumidores de nuestros propios productos. No hay trabajo esclavo, no hay reventa y todo es agroecolgico, explic a IPS el productor Mario Brizuela, de la Cooperativa la Asamblearia, que rene a unas 150 familias que producen desde vegetales hasta miel y conservas.

Otro de los que vende en ese mercado es Enrique Garca, quien llega al barrio de Palermo con su camioneta cargada de vegetales desde el Parque Pereyra Iraola, un rea de gran biodiversidad de ms de 10.000 hectreas, a unos 40 kilmetros al sur de Buenos Aires.

Tenemos unas cuatro hectreas que compartimos con mi hermano y todos los que trabajamos en el campo somos familiares, dijo a IPS mientras enseaba un tallo de cebolla de verdeo con una cabeza varias veces ms grande a la que suele conseguirse en las verduleras de Buenos Aires.

Garca agreg: Todo lo cosechamos a mano. Es mucho trabajo y requiere paciencia. Una planta de brcoli que con agroqumicos est lista en un mes, a nosotros nos demora varios meses. Pero sabemos que vale la pena.

Edicin: Estrella Gutirrez

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2019/01/agricultura-familiar-libra-una-batalla-dificil-argentina/



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