Portada :: Brasil :: Bolsonaro: amenaza fascista en Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2019

Brasil: tradicin autoritaria

Elaine Tavares
Rebelin


La generacin que vivi despus de acabada la dictadura civil / militar, a partir de 1984, aparentemente siempre tuvo la ilusin de que viva en un pas democrtico, capaz de caminar seguro para un tiempo de derechos y justicia. Nada ms falso. Brasil, histricamente, estuvo mucho ms cerca del autoritarismo que de la libertad y los tiempos llamados "democrticos" tambin fueron llenos de represin. Los avances conquistados con mucha lucha fueron pocos y ahora estn fragilizados ante una nueva avanzada del conservadurismo.

Primero es importante recordar que fue ese gigante dormido uno de los ltimos espacios de Amrica del Sur que se independiz de la servidumbre de la colonia. Mientras que los pases de la colonizacin espaola empezaran sus procesos en 1808, en Venezuela, con revolucin armada, Brasil slo cort lazos con Portugal en 1822 despus de un arreglo entre Don Joo VI y su hijo Pedro. Y, en esa llamada ruptura de lazos familiares, tampoco se hizo Repblica, y ella slo vendra en 1889, fruto de un golpe militar, prcticamente hecho a la sordina, sin mucho alboroto y tambin arreglado. Es decir, mientras el resto del continente ya respiraba una vida republicana por ms de medio siglo, Brasil dormitaba bajo un "imperio".

El mariscal Deodoro da Fonseca, que acab por delante de la cuartelada creadora de la Repblica, asumi la presidencia como interino, y slo en 1891 se realizaron elecciones que lo formalizaron en el cargo. Pero no eran elecciones generales, sino hechas dentro del Congreso Constituyente, por lo tanto indirectas. Deodoro cumpli dos aos y luego asumi su vice, Floriano Peixoto, de triste memoria para los moradores de la isla de Santa Catarina (obligados a cargar el nombre de Florianpolis). Este gobierno fue tan duro que se conoci como "Repblica de la Espada". Despus de l vinieron otros, de 1894 a hasta 1930, constituyendo la llamada Repblica Vieja, en la que hasta hubo elecciones, pero con bajsima participacin popular y compra de votos.

La Segunda Repblica o primera fase de la "Era Vargas" iniciada con la revolucin de 1930, tuvo Getlio Vargas como jefe provisional hasta 1934, siendo luego respaldado por la Asamblea Constituyente que lo llev, por eleccin indirecta, a la presidencia, en la que se qued hasta 1937. Ms un perodo, largo, con la poblacin fuera de las decisiones. En ese ao, cuando ya se preparaban las elecciones para presidente, Getlio da un golpe, alegando que Brasil pasaba por una grave "amenaza comunista", y sigue en el gobierno hasta 1945, cuando se cierra lo que se conoci como la Tercera Repblica. Fue un tiempo de profundo autoritarismo, en el que, incluso, Getlio entreg a Olga Benrio, embarazada, a los nazis.

La Cuarta Repblica va desde 1946 hasta 1964, pasando por la silla presidencial nueve personas, algunas de las cuales calentaron la silla durante muy poco tiempo. En ese perodo tambin sucedi el suicidio de Vargas, cuando estaba de nuevo en la presidencia. Perodo turbulento y lleno de intrigas en la alta cpula del poder. De nuevo, la llamada "amenaza comunista" fue mote para un golpe, comandado por los militares, pero con amplio apoyo de la clase dominante civil. Lo que sigui a la cada de Joo Goulart fue la dictadura, tenebroso perodo de torturas, muertes y desapariciones, que se configur llamar Quinta Repblica, en el que slo militares comandaron al gobierno. Tiempo duro, sin libertad y sin posibilidad de participacin en las decisiones de la vida nacional. En medio de un "milagro" responsable de una gran deuda, se viva la paz de los cementerios que tantos, hoy, se preocupan de saludar. La llamada democracia slo vino a dar aire de la gracia en Brasil en 1984 cuando la dictadura se desmont en la transicin a la Sexta Repblica, en un proceso que tampoco tuvo la participacin popular. A pesar de las grandes manifestaciones nacionales clamando por elecciones directas, el presidente civil fue elegido de manera indirecta: Tancredo Neves. Pero no asumi. Muri antes de la toma de posesin, asumiendo en su lugar, el vice, Jos Sarney. A partir de ah fue llegando el neoliberalismo que clav estaca en el corazn de la nacin. Collor, Itamar e FHC. Gobiernos difciles para los trabajadores, de mucha prdida de derechos y muchas batallas sindicales y populares.

A partir de 2003, con Lula y luego Dilma, ambos del Partido de los Trabajadores, el gobierno asumi una coloracin ms social, pero an atado a las polticas neoliberales. En ese perodo se garantizaron algunos avances, pero nada de cambiar las estructuras de la nacin. La participacin popular no fue estimulada y la democracia participativa no veng. Entonces, vino el golpe en 2016 y Temer asumi, iniciando la curva conservadora otra vez.

Vean que la historia poltica brasilea es una sucesin de situaciones complicadas, golpes, autoritarismos, caudillismo y muy poco, casi nada, de participacin real de las gentes. Y, si volvemos an ms en el tiempo, la herencia esclavista puede ser una explicacin para esa interminable hilera de conservadurismo y retraso. "La cosa es loca", se podra decir, al final, de toda esa gente que comand el pas desde el inicio de la Repblica slo 12 terminaron el mandato. Y la poblacin nunca fue llamada a decidir sobre cualquier cosa. Incluso los llamados consejos, creados en la poca neoliberal, no eran ms que espacios rituales, en los que el dominio segua en la mano del Estado.

As que la asuncin de Jair Bolsonaro, representando lo que hay de ms atrasado en la hacienda Brasil no es ninguna sorpresa. Estas fuerzas del oscurantismo nunca estuvieron por mucho tiempo escondidas. Dormitaban, pero con los ojos abiertos. Tampoco es novedad el poder estar tomado por fuerzas religiosas. Siempre fue as, slo que quien andaba de brazos dados con l era la iglesia catlica. Hoy, son las neo pentecostales. Hemos tenido un corto perodo, el de la Teologa de la Liberacin, en que algunos sacerdotes hicieron la diferencia entre la poblacin. Pero esta pastoral fue aplastada por la poltica del Vaticano, que no quera saber de transformaciones.

Dicho esto, el hecho de que todo parezca una increble pelcula de terror, sobre todo para las generaciones ms jvenes, que desconocen la historia, no debera paralizar a la gente. Pero, aparentemente muchos todava estn anestesiados por algunos aos de poltica "paz y amor", esa equivocada tctica de la conciliacin de clases llevada por el PT. La historia siempre mostr que cualquier alianza con la clase dominante siempre acaba mal para los trabajadores, para los indios, para los negros y para los campesinos. Por eso, el conocimiento profundo sobre el carcter del crculo de poder del pas es fundamental para la forma en que se movilizan las gentes. El anlisis correcto dar lugar a una decisin correcta sobre cmo enfrentar el gobierno que asume ahora, renovando el autoritarismo histrico que nos acompaa desde la invasin de los portugueses.

Los primeros das vienen causando una conmocin inexplicable. Al final, todo eso estaba bien claro en el discurso y en el sucinto plan de gobierno del entonces candidato Bolsonaro. Creado como un personaje del "whatsapp", l incorpor el discurso que vena de las calles. Y ese discurso peda rgimen militar, tortura, seguridad con mano dura, fin de la corrupcin. Era el Brasil esclavista expresndose. Brasil que ve el trabajo y las gentes del pueblo como "cosa inferior". Brasil que mata al indio para abrir camino, que poco se preocupa por el hambre de los pobres o con el dolor de los que nada tienen. "Si no tiene es porque no se ha esforzado", dicen las seoras cristianas.

Entonces, vencida la eleccin por la candidatura que se ancl en esa postura no podra ser sorpresa el gabinete que se fue componiendo. Todo lo que vendra sera para destruir los pocos avances ya conquistados y aplastar cualquier otra idea de autonoma o participacin popular. Por eso el ministro de educacin es contra la educacin, el del medio ambiente est a favor de la destruccin del ambiente, el de la salud ama a las farmacuticas, el de la hacienda es amigo de banquero y la de la agricultura quiere acabar con las tierras indgenas y quilombolas, etctera. Es todo lo contrario de lo que las fuerzas progresistas queran que fuera.

Y por qu es as? Porque ese pueblo que asumi, amparado por la clase dominante siempre lista para el retorno, sabe muy bien lo que es la lucha de clases. Entonces, hay que borrar todos los vestigios de las conquistas populares. No puede dejar piedra sobre piedra. Por eso todos los cartuchos sern usados contra lo que es ms caro para la izquierda o los progresistas, sea lo que eso signifique. Acciones contra Cuba, contra Venezuela, contra los pases africanos. Y muchas bendiciones para los Estados Unidos, para Israel, para Colombia. Nadie all est para hacer el juego del buen-joven. Por eso vendrn acciones contra la Universidad, contra la educacin, contra el patrimonio pblico, contra la agricultura familiar, los sin tierra, los trabajadores. Es la guerra, compas. No hay conciliacin. Y, de nuevo, el "comunismo" aparece como un enemigo a combatir y todo lo que no se encuadra en la pauta de la destruccin, es comunista. Ellos saben que no lo es. Pero, apuntan el dedo y la masa apunta el tiro. Es la guerra. La poblacin, sin conocimiento sobre lo que es socialismo o comunismo, cree que esa forma de gobiernos es cosa del "demonio" y as la nave va.

Ante eso, qu hacer? Bueno, lo que hemos hecho a lo largo de los siglos, como pueblo y como trabajadores: luchar. Pero lucha de verdad, reida y dura. No es tiempo para mociones, cartas de repudio, creencia en la Justicia o denuncias en el Ministerio Pblico. Los ltimos acontecimientos nacionales dejaron bien claro una verdad que se esconda: no hay justicia para los empobrecidos, para las vctimas del capital. El poder judicial es arma de la clase dominante, que es pequea, contra la mayora. La justicia es cosa para conquistar. Por eso es hora de los sindicatos, de los partidos polticos, de los movimientos. Hay que explicar, hay que ganar mentes, hay que organizar. Hay que tener batallas colectivas. No hay superhroes, aquellos que llegan a la hora H y salvan el mundo. No es una cruzada individual. Es una lucha de clase. Y tiene que ser enfrentado colectivamente.

Ellos no estn para los juegos. Saben bien lo que estn haciendo y dnde quieren llegar.

Y nosotros?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter