Portada :: frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2019

El todos contra todos de Somalia

Pablo L. Orosa
La Marea

A los escenarios blicos superpuestos entre al Shabab y el ISIS se suman los piratas y la extrema sequa.


MOGADISCIO (SOMALIA) // Somalia lleva tanto tiempo en guerra que los nios y nias le han perdido el miedo. Es jueves y, como cada jueves, decenas de adolescentes acuden a la playa de Liido a dar comienzo al fin de semana. Aunque muchos no saben nadar, pocos son los que no se atreven a zambullirse en las aguas cristalinas de Mogadiscio. Los pequeos corren, las chicas ren, los adolescentes saltan una y otra vez sobre neumticos que son flotadores. Y entonces todos ren a la vez. Al otro lado, tras un enrejado que separa personas pero no la arena que pisan, los mayores (los que se lo pueden permitir) se protegen del sol en el Liido Seafood restaurant. Tranquilo, aqu podemos relajarnos, comenta socarrn el enlace de prensa de la African Union Mission to Somalia (AMISOM). Se quita el chaleco antibalas y deja el casco sobre la mesa. Con un chasquido, hace un sea al camarero para que nos traiga un zumo de frutas. Hace dos aos, otro jueves, un ataque de al Shabab la franquicia de Al Qaeda en el cuerno de frica dej una veintena de muertos en esta misma playa. En la puerta principal, en la que da acceso al restaurante desde la carretera, han instalado una garita. El resto sigue igual. Huele a pizza. A shawarma. A ese pollo especiado que llaman Digaag Duban. Seguir viviendo es la forma ltima de resistencia.

Buena parte de la poblacin somal ya naci as. En la guerra. De hecho, alrededor de un 70% de los habitantes de este pas africano no ha cumplido los 35 aos . Para ellos la vida siempre ha sido esto: una sucesin de atentados, de bombardeos extranjeros, de jueves en la playa de Liido. Desde la cada del dictador Siad Barre en 1991, Somalia se ha desmoronado vctima de la violencia sectaria. Los clanes, muchos de ellos liderados por seores de la guerra, han escenificado una batalla por el control territorial. Por las ruinas de un pas que lleva ms de 25 aos en conflicto. El resultado es una nacin fragmentada en la que la autoridad del presidente, Mohamed Abdullahi Farmajo, no alcanza ms all de los dominios de la capital y de las zonas controladas por las fuerzas de la AMISOM. En realidad son los clanes y seores de la guerra los que administran sus territorios.

Al norte, en el antiguo protectorado britnico, en la costa del golfo de Adn, Somaliland es de facto un Estado independiente. Pese a que carece de reconocimiento internacional, ha desarrollado sus propias instituciones y fuerzas de seguridad. Es, segn The Economist , la democracia ms fuerte de frica del Este, aunque en las elecciones celebradas el pasado noviembre y en las que fue elegido presidente el excomandante del Somali National Movement Musa Bihi Abdi se registraron importantes protestas con dos muertos y bloqueo de comunicaciones por las denuncias de fraude de la oposicin.

http://www.revista.lamarea.com/wp-content/uploads/2018/03/SOMALIA.jpg

Ruinas de una vivienda junto a la playa de Liido. P. L. O.

En las ltimas semanas las disputas entre las fuerzas de Somaliland y sus vecinos de Puntland por el control de las regiones de Sool y Sanag han hecho saltar las alarmas de la comunidad internacional: He pedido a los lderes de ambos territorios que declaren el cese de las hostilidades, retiren sus tropas, restauren el statu quo y abran canales de comunicacin, asegur el pasado 24 de enero el enviado especial de la ONU al pas, Michael Keating , ante el temor de que el despliegue de fuerzas para evitar la visita de Farmajo al norte derivase en violencia. A diferencia de sus vecinos de Hargeisa, el clan Daarood que domina Puntland no ansa la independencia sino la conformacin de una Somalia federal. Su vasto territorio, que se extiende frente a la isla de Socotra hasta los dominios de Mudug, resulta imposible de controlar, lo que ha sido aprovechado por el ISIS para impulsar su propia milicia en la zona. Puntland est luchando contra Al Shabab y contra el ISIS. El ataque por parte de Somaliland no hace ms que ofrecer refugio y apoyo a los grupos terroristas en la zona, declar el presidente de la regin autnoma de Puntland, Abdiweli Mohamed Ali, apelando al enemigo comn: los yihadistas.

La lucha por el control de la Yihad regional

http://www.revista.lamarea.com/wp-content/uploads/2018/03/SOMALIA2.jpg

Tropas de la AMISOM en el valle del Shabelle. P. L. O.

En el todos contra todos que es Somalia, los escenarios blicos se superponen. La misin internacional combate a los radicales yihadistas al Shabab al sur, el ISIS al norte, mientras ambas facciones dirimen su particular batalla por el control de la yihad en el cuerno de frica. El ISIS lleva aos intentando ingresar en Somalia, asegura el investigador del Institute for Security Studies, Omar S. Mahmood, pero se encontr con una importante resistencia por parte de al Shabab. El avance de la coalicin internacional hacia Raqqa intensific la apuesta por la yihad global de al-Baghdadi, quien encontr en la figura de Abdulqadir Mumin que haba llegado desde Reino Unido en 2010 para unirse a la filial de Al Qaeda un aliado en los territorios del clan Majerteen al este de Puntland. La incapacidad de al Shabab de canalizar el descontento de buena parte de las tribus locales de Puntland ofreci a Mumin el escenario perfecto para crear su propia insurgencia. Un ao despus de su creacin, en octubre de 2016, el ISIS se present ante el mundo en Somalia con su gran golpe de efecto: la toma, durante 40 das, de la ciudad costera de Qandala, enclave natal del propio Abdulqadir Mumin y centro histrico del comercio entre frica, Oriente Medio y Asia. Ms de 20.000 personas huyeron durante las cinco semanas en las que, con apenas medio centenar de soldados, el ISIS convirti Qandala en la capital del efmero califato islmico en Somalia . Aunque las fuerzas somales apoyadas por el ejrcito norteamericano lograron liberar la ciudad en diciembre de 2016, su audaz toma de Qandala y de un tramo importante de la costa aument el prestigio de Abdulqadir Mumin entre los yihadistas multiplicando su capacidad para reclutar hombres y financiacin, alertaba ya el pasado ao la ONG Crisis Group.

Desde entonces, las fuerzas del ISIS se han multiplicado. Segn el ltimo informe de la ONU , cuenta ya con ms de 200 combatientes, lo que ha llevado a la administracin Trump a extender sus bombardeos a las posiciones de Abdulqadir Mumin en el valle del Buqo. Segn nuestras informaciones, est vivo, declar a la prensa local el presidente Ali das despus de los ataques con drones de noviembre.

No obstante, pese a la espectacularidad del discurso de las huestes de Mumin, sigue siendo al Shabab la principal amenaza terrorista. Una dcada de intervencin militar no ha conseguido derrotarlos. En el momento en el que la AMISOM se retire, al Shabab volver a intentar tomar el control de Mogadiscio, reconoca el coronel Chris Ogwal, al frente del XXI batalln desplegado en Arbiska. Ni siquiera la vuelta de las tropas norteamericanas a suelo somal catorce aos despus del incidente inmortalizado para siempre en Black Hawk Down ha logrado detenerlos. Sus aclitos permanecen agazapados en el valle del Shabelle, apenas a 30 kilmetros de la capital, esperando su momento para volver a atacar. Como el pasado octubre, cuando un camin procedente de Lafoole explot en el centro de Mogadiscio y caus ms de 500 muertos. Semanas despus, en febrero, otro doble atentando contra Villa Somalia el palacio presidencial y la sede de los servicios de inteligencia dej otras 35 vctimas mortales.

Lo ms peligroso, seala el profesor de Historia Africana de la Universidad de Warwick, David M. Anderson, es que pese a que gran parte de las vctimas son civiles, al Shabab contina gozando del respaldo de la poblacin: A los somales puede que no les guste al Shabab, pero menos les gustan los invasores extranjeros.

La vuelta de los piratas de Adn

Un horizonte de plsticos de colores delimita ambos mrgenes de la carretera, plagada de artefactos explosivos y de sangre seca que deja tras de s cada emboscada de los yihadistas a las tropas de la AMISOM. Los chiquillos salen al encuentro del convoy, mientras los hombres, desconfiados, permanecen vigilantes desde la distancia. La intervencin militar no ha aliviado la situacin humanitaria de las miles de personas desplazadas del valle del Shabelle. En los ltimos meses, la cifra de recin llegados a estos campos improvisados no ha parado de aumentar. En 2017 se desplazaron ms de un milln de personas en el pas, segn Acnur .

La violencia, la suma de violencias, est detrs de este xodo, pero es la sequa prolongada el principal percutor. Sin lluvias en Deyr (octubre-diciembre) ni en Gu (abril-junio), la agricultura de subsistencia ha desaparecido, el precio de los cereales y el maz se ha duplicado, el kilo de arroz ronda los cuatro dlares y los rebaos han ido menguando hasta casi desaparecer. El resultado: 6,2 millones de personas, casi la mitad de la poblacin, necesita asistencia humanitaria y 2,7 millones se encuentran en riesgo de hambruna.

Al sur del pas, en los dominios de al Shabab en los entornos rurales del valle del Shabelle, los radicales han prohibido la asistencia humanitaria internacional, pero al mismo tiempo han puesto en marcha su propio sistema de ayudas. Son conscientes de que no pueden perder el apoyo de la poblacin local ni permitir que otros clanes canalicen el descontento social. Solo en Hoybo, bastin bucanero de la nueva oleada de piratas que volvi a apoderarse en 2017 de las aguas del golfo de Adn, parece que los yihadistas ven con buenos ojos que sean otros los que impongan su ley. Al igual que durante la gran hambruna de principios de la dcada, la Piracy Network ha vuelto a imponer el secuestro como negocio frente al hambre. Ahora han diversificado sus actividades: el trfico de armas, combustible e incluso personas forman parte del moderno engranaje delictivo del cuerno de frica.

En 2011, una investigacin de Reuters revel un pacto entre al Shabab y varios lderes piratas por el cual los yihadistas se quedaran con el 20% de los rescates de los piratas y estos, a cambio, podran fondear los barcos secuestrados en la localidad. Algunos expertos apuntan a un nuevo trato entre los extremistas y los bucaneros de Hoybo. Ms que un acuerdo entre ambas organizaciones, puntualiza Oma S. Mahmood, lo que puede existir es un pacto basado en alianzas de clanes. Una entente con la que al Shabab pretende salir victorioso de las mil batallas de Somalia.

Fuente: https://m.lamarea.com/2019/01/18/el-todos-contra-todos-de-somalia/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter