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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2019

Nicaragua, la otra revolucin traicionada

Eric Toussaint y Nathan Legrand
CADTM

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos*


La violenta represin de las personas manifestantes que protestaban por las brutales polticas neoliberales y que provoc la muerte de ms de 300 personas a manos de las fuerzas del rgimen desde abril de 2018 no es sino una de las razones por las que diferentes movimientos sociales de izquierda han condenado el rgimen nicaragense dirigido por el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo. La izquierda tiene muchas otras razones para denunciar las polticas del rgimen. Para entenderlo debemos remontarnos a 1979.

La Revolucin Sandinista

En julio de 1979 triunf una autntica revolucin que reuna un levantamiento popular, la autoorganizacin de las ciudades y de los barrios insurgentes, as como la accin del FSLN, una organizacin poltica cvico-militar de inspiracin marxista-guevarista. La revolucin acab con los 42 aos del gobierno autoritario de la dinasta de Somoza que se haba apropiado del Estado (de sus fuerzas armadas, la administracin y parte importante de sus bienes econmicos) y establecido una firme alianza con Estados Unidos (la dictadura de Somoza demostr ser un baluarte eficaz contra las fuerzas polticas progresistas) cuyas multinacionales pudieron mantener e incrementar su saqueo de los recursos nacionales de Nicaragua a cambio de comisiones que se sumaban a la cada vez ms importante riqueza de los Somoza.

El FSLN fue fundado en la dcada de 1960 como un grupo de izquierda que se opona al gobierno sobre todo por medio de la guerra de guerrilla. Hasta que en diciembre de 1974 en una accin espectacular una de sus guerrillas tom como rehenes a varios miembros destacados de la clase dirigente nicaragense no se consider una amenaza potencialmente grave para la dictadura somocista. A principios de aquel ao algunas facciones liberales de la burguesa que se oponan a la concentracin de riqueza y poder en manos de la camarilla gobernante somocista ya haban creado la Unin Democrtica de Liberacin (UDEL) liderada por Pedro Joaqun Chamorro Cardenal, director del peridico liberal La Prensa, para tratar de aglutinar fuerza poltica a favor de la liberalizacin del rgimen. Tras la accin de la guerrilla sandinista el rgimen declar el estado de emergencia, aument la represin de la sociedad nicaragense y persigui al FSLN.

Ante las dificultades cada vez mayores el FSLN acab dividindose en tres facciones. La faccin de la guerra popular prolongada permaneci fiel a la estrategia de acumulacin de fuerzas en zonas remotas hasta tener fuerza suficiente para liberar regiones enteras del pas y emprender el ataque final contra el ejrcito de Somoza. La tendencia proletaria emergi para desafiar la estrategia de guerra popular prolongada, que no consideraban adecuada teniendo en cuenta la ausencia de un ejrcito permanente de ocupacin (de ah que las poblaciones rurales no fueran testigos directos de los intentos imperialistas y no se unieran masivamente a la guerrilla) y el desarrollo de un modo capitalista de produccin en el pas (el desarrollo econmico de las dcadas de 1959 y 1960 haba generado un proletariado agrcola e industrial, que para el ao 1978 constitua respectivamente el 40 % y el 10 % de la poblacin activa). Por consiguiente, la tendencia proletaria se centr en estructurar organizaciones obreras de masas en las zonas urbanas y obtener el apoyo de los trabajadores industriales con la perspectiva de emprender una insurreccin rpida cuando se reunieran las condiciones para ello. Por ltimo, los terceristas, cuyas figuras ms destacadas eran Daniel Ortega y su hermano Humberto, defenda tambin una estrategia insurreccional, pero estaba abiertos a alianzas tcticas con las facciones liberales de la burguesa opuesta a Somoza. Mientras que la tendencia proletaria insista en la necesidad de un levantamiento de masas y de la autoorganizacin, los terceristas mostraban tendencias sustitutivas que implicaban que una insurreccin armada dirigida por guerrillas organizadas, sin un levantamiento de masas simultneo, sera suficiente para derrocar el rgimen y tomar el poder.

Finalmente, el rgimen levant el estado de emergencia en 1977 pensando que la guerrilla estaba derrotada y que se reunan condiciones para iniciar negociaciones con la oposicin liberal. Pero los grupos del FSLN se apresuraron a reanudar sus acciones armadas en las zonas urbanas. En enero de 1978 se grab en vdeo el asesinato de Pedro Joaqun Chamorro Cardenal a manos de soldados del rgimen, lo que provoc la ira de tanto de la oposicin liberal como de las masas trabajadoras. Se emprendi una huelga general apoyada por la burguesa liberal mientras que los grupos del FSLN emprendan acciones armadas contra la Guardia Nacional de Somoza. En agost se convoc otra huelga general mientras la guerrilla sandinista emprenda un ataque contra el Palacio Nacional donde se celebraba una reunin conjunta de las dos cmaras del Parlamento y tomaba cientos de rehenes, lo que se resolvi con la liberacin de varios presos polticos de las crceles de Somoza. Ms importante an, se produjeron levantamientos espontneos contra el rgimen que dieron ventaja a la izquierda sobre la oposicin liberal. Esto culmin en varios levantamientos urbanos en septiembre de 1978 despus de que el FSLN llamara a la insurreccin. Aunque la Guardia Nacional acab duramente con estos levantamientos, espantaron a la oposicin liberal cuyos representantes deseaban iniciar negociaciones con el rgimen con la mediacin de la dominada por Estados Unidos Organizacin de Estados Americanos (OAS). Los terceristas lo denunciaron y se retiraron del Frente Amplio Opositor (FAO) que haban constituido junto con la oposicin liberal, de modo que se abri as el camino a la reunificacin de las tres corrientes sandinistas.

En enero de 1979 Somoza rechaz las propuestas de la oposicin liberal. Los sandinistas se vieron entonces fortalecidos. Dominaban el Frente Patritico Nacional (FPN) creado en febrero de 1979 y en el que la oposicin liberal estaba marginada. Despus de su reunificacin el FSLN convoc una huelga general para junio y prepar una amplia ofensiva militar para emprenderla al mismo tiempo.

La poblacin acompa eficazmente estas acciones por medio de levantamientos urbanos. A medida que la insurreccin armada liberaba rpidamente una zona del pas tras otra el ejrcito de Somoza se descompona y cuando el 19 de julio de 1979 se liber finalmente su ltimo bastin en la capital, a lo que quedaba de su ejrcito no le qued ms opcin que huir al extranjero (en particular a la vecina Honduras). Una vez en el gobierno las fuerzas polticas revolucionarias, en las que el FSLN era dominante, prometieron instalar un rgimen democrtico, garantizar el no alineamiento de la poltica exterior de Nicaragua (con lo que se pona fin a la alianza con Estados Unidos) y desarrollar una economa mixta en la que se fomentara el desarrollo de cooperativas y empresas estatales sin amenazar la existencia del capital privado mientras fuera considerado patritico, es decir, leal a la Revolucin sandinista y no al derrocado rgimen somocista o al imperialismo estadounidense.

Durante los dos aos posteriores al triunfo de la revolucin se produjeron importantes cambios radicales, diferentes de otras experiencias en que las izquierda haba llegado al poder mediante elecciones, como en Chile en 1970, en Venezuela en 1998-1999, en Brasil en 2002-2003, en Bolivia en 2005-2006, en Ecuador en 2006-2007. Efectivamente, dada la destruccin del ejrcito somocista y la fuga del dictador, el FSLN no solo accedi al gobierno (lo que los otros hicieron mediante las urnas), sino que tambin sustituy al ejrcito somocista por un nuevo ejrcito que puso al servicio del pueblo, tom el control completo de los bancos y decret el monopolio pblico del comercio exterior. Se distribuyeron armas entre la poblacin para defenderse debido al peligro de una agresin exterior y de un intento de golpe de mano de la derecha. Son unos cambios fundamentales que no se produjeron en los pases antes citados. En Cuba s tuvieron lugar entre 1959 y 1961, para profundizarse despus en la dcada de 1960.

En la dcada de 1980 se produjeron en Nicaragua importantes progresos sociales en los mbitos de la salud, la educacin, la mejora de las condiciones de las viviendas (aunque siguieran siendo rudimentarias), mejora del derecho de organizacin y protesta, acceso al crdito para los pequeos productores gracias a la nacionalizacin del sistema bancario, etc. Estos cambios supusieron un progreso innegable.

No obstante, a lo largo de la dcada de 1980 el gobierno del FSLN tuvo que luchar una guerra de una dcada de duracin contra las fuerzas contrarrevolucionarias conocidas como la Contra, fuertemente apoyada por Estados Unidos que nunca pudo cumplir su ambicin de una intervencin militar directa para derrocar a los sandinistas sino que se conform con un conflicto de baja intensidad que iba a estrangular econmicamente a Nicaragua y a aislar polticamente el FSLN. El imperialismo estadounidense y sus vasallos (como el rgimen de Carlos Andrs Perez en Venezuela o las dictaduras como la de Honduras) consideraron necesario contener la difusin de este extraordinario experimento de liberacin social y de recuperacin de la dignidad nacional. De hecho, la revuelta social fue galopante en la regin, en particular en El Salvador y Guatemala donde las fuerzas revolucionarias cercanas a los sandinistas haban estado activas durante dcadas.

En 1990 el FSLN perdi las elecciones generales frente a la derecha y Violeta Chamorro, viuda de Pedro Joaqun Chamorro Cardenal, fue elegida presidenta. Bajo Chamorro Nicaragua iba a adoptar totalmente la austeridad neoliberal promovida por el consenso de Washington, a consecuencia de la cual para finales de la dcada Nicaragua se haba convertido en el segundo pas ms pobre de las Amricas despus de Hait.

Cambiar la sociedad sin tomar el poder?

Debido a las esperanzas frustradas en los aos 1990 algunas personas afirmaron que era necesario cambiar la sociedad sin tomar el poder. Un aspecto de su punto de vista era bastante pertinente: es absolutamente vital favorecer los procesos de cambio que tengan lugar en la base de la sociedad y que presupongan autoorganizacin de las y los ciudadanos, libertad de expresin, manifestacin y organizacin. Pero no se justifica la idea de que no es necesario tomar el poder ya que es imposible cambiar realmente la sociedad si el pueblo no toma el poder del Estado.

La cuestin es ms bien cmo construir una autntica democracia en el sentido original de la palabra, esto es, el poder ejercido directamente por el pueblo para su emancipacin. En otras palabras, poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Creemos que era necesario derrocar la dictadura de Somoza por medio de la accin conjunta del levantamiento popular y de la intervencin de una organizacin poltico-militar. Y en este sentido la victoria de julio de 1979 sigue siendo un triunfo popular que merece celebrarse. Pero tambin debemos sealar que sin el ingenio y la tenacidad del pueblo durante la lucha el FSLN no habra logrado asestar el golpe definitivo a la dictadura de Somoza.

La direccin del FSLN no hizo lo suficiente para tomar medidas a favor del pueblo

Podemos plantearnos varias preguntas: Quizs el FSLN no hizo todos los cambios que debera haber hecho en la sociedad? Opt por una lnea equivocada? O acaso los decepcionantes acontecimientos posteriores son resultado de la agresin del imperialismo estadounidense y de sus aliados en Nicaragua y otros lugares de la regin?

En este sentido, destacaremos los errores cometidos en dos mbitos fundamentales.

En primer lugar, la direccin del FSLN no hizo lo suficiente para tomar medidas radicales a favor de los sectores de la poblacin ms explotados y ms oprimidos (empezando por la poblacin rural pobre y tambin las personas trabajadoras industriales, sanitarias y docentes que generalmente estaban mal pagadas). Hizo demasiadas concesiones a los capitalistas agrcolas y urbanos.

En segundo lugar, la direccin del FSLN con su consigna Direccin: ordena no apoy lo suficiente la autoorganizacin y el control obrero. Fij unos lmites que fueron muy perjudiciales para el proceso revolucionario.

Por supuesto, la responsabilidad del inicio de la guerra incumbe exclusivamente a los enemigos del gobierno sandinista, que no tuvo ms opcin que hacer frente a la agresin. No obstante, se cometieron errores en la manera de librar la guerra: Humberto Ortega, el jefe del ejrcito, form un ejrcito regular equipado con tanques pesados y caros, que no eran adecuados para luchar contra los mtodos de guerrilla de la Contra y la poblacin no acogi bien el reclutamiento obligatorio de los jvenes del pas para reforzar el ejrcito. Todo ello unido a los errores cometidos en el mbito de la reforma agraria tuvo unas consecuencias perjudiciales. En una entrevista reciente Henry Ruiz, uno de los nueve miembros de la direccin nacional en los aos 1980, lo subraya en estos trminos: Los campesinos no fueron favorecidos[en la reforma agraria], en cambio fueron afectados por la guerra. La guerra [de la] Contra y la guerra nuestra.

Errores cometidos por la direccin sandinista

Qu errores se cometieron? Ofrecemos una presentacin sinttica de una cuestin que merece una larga explicacin.

La cuestin agraria no se abord de forma correcta. La reforma agraria haba sido muy insuficiente y la Contra supo aprovecharse de ello. Habra hecho falta distribuir entre las familias rurales muchas ms tierras (con ttulos de propiedad) puesto que haba una enorme expectativa entre una gran parte de la poblacin que las necesitaba y luchaba para que las tierras cultivables de los grandes terratenientes, como las del clan Somoza (pero no solo ellas), se repartieran a quienes quisieran trabajarlas. Sin embargo, la orientacin que prevaleci en la direccin sandinista consisti en centrarse en las grandes propiedades de Somoza y dejar a salvo los intereses de los grandes grupos capitalistas y de las grandes familias, a quienes algunos dirigentes sandinistas queran transformar en aliados o compaeros de viaje.

Se cometi otro error: el FSLN quiso crear rpidamente un sector agrario estatal y cooperativista para reemplazar a las grandes propiedades somocistas. Pero eso no se corresponda con la postura y expectativas de la poblacin rural. Se tendran que haber priorizado las pequeas (y medianas) explotaciones campesinas privadas distribuyendo ttulos de propiedad y proporcionando ayuda material y tcnica a las y los nuevos propietarios campesinos. Tambin habra sido necesario apoyar prioritariamente la produccin para el mercado interno (que ya era importante pero se poda haber mejorado y aumentado) y regional, y tratar, adems, de utilizar al mximo los mtodos de agricultura biolgica.

En resumen, la direccin del FSLN combin dos graves errores: por una parte, hizo demasiadas concesiones a la burguesa como aliados del cambio que se estaba produciendo y, por otra parte, se empe en una poltica demasiado estatista y de cooperativismo artificial.

El resultado no se hizo esperar: la Contra atrajo a una parte de la poblacin decepcionada por las decisiones del gobierno sandinista. La Contra tuvo la inteligencia de adoptar un discurso dirigido a las y los campesinos decepcionados para convencerlos de que si ayudaban a derrocar al FSLN habra una verdadera distribucin de tierras y se efectuara una verdadera reforma agraria. Era propaganda engaosa, pero se difundi ampliamente.

Esto fue corroborado por una serie de estudios sobre el terreno (a los que ric Toussaint, uno de los autores de este artculo, tuvo acceso a partir de 1986-1987 tras varias estancias en Nicaragua para llevar solidaridad internacional), especialmente estudios llevados a cabo en las zonas rurales donde la Contra haba logrado apoyo popular. Determinadas entidades dentro del propio movimiento sandinista realizaron estudios muy rigurosos sobre el terreno y alertaron a la direccin sandinista sobre lo que estaba sucediendo. Entre esos estudios estaba el trabajo coordinado por Orlando Nuez, cuya evolucin poltica posterior le llev a permanecer fiel a Ortega a pesar de su postura inicial dentro de la izquierda sandinista. Otros organismos independientes del gobierno y relacionados con los sectores de la Teologa de la Liberacin realizaron trabajos que llegaban a las mismas conclusiones. Varias asociaciones rurales ligadas al sandinismo (UNAG, ATC, etc.) tambin eran conscientes de estos problemas, pero se autocensuraron. Y tambin expertos internacionalistas especialistas en el mundo rural dieron la seal de alarma.

En cuanto a la autoorganizacin y al control obrero, el FSLN haba heredado la tradicin cubana que promova la organizacin popular, pero dentro de un marco muy controlado y limitado. Cuba, que a principios de la dcada de 1960 haba experimentado un gran movimiento de autoorganizacin, haba evolucionado progresivamente hacia un modelo mucho ms controlado desde arriba, sobre todo a partir del aumento de la influencia sovitica a finales de la dcada de 1960 y la de 1970. Una parte de los dirigentes del FSLN se form en Cuba en esa poca. Toda una generacin de marxistas cubanos defini la dcada de 1970 como el perodo gris. En resumen, la direccin sandinista hered una tradicin fuertemente influenciada por la degeneracin burocrtica de la Unin Sovitica y por su impacto destructivo en una gran parte de la izquierda internacional, incluso en Cuba.

Igualmente, otro error cometido por el gobierno sandinista fue la aplicacin a partir de 1988 de un programa de ajuste estructural, que se pareca mucho a los programas dictados a otros pases por el FMI y el Banco Mundial. Sobre esa cuestin varios militantes sandinistas presentaron una crtica muy clara de la lnea seguida por la direccin. Expresaron su punto de vista tanto dentro de sus organizaciones como pblicamente pero, por desgracia, esa crtica no llev a corregir los errores. El gobierno profundiz una poltica que llevaba al proceso a un callejn sin salida y que iba a provocar el rechazo popular en las elecciones y la victoria de la derecha en las elecciones de febrero de 1990.

Lo que debilit a la revolucin sandinista no fue una orientacin demasiado radical. Lo que le impidi avanzar lo suficiente con el apoyo de una mayora de la poblacin fue el no haber puesto al pueblo en el centro de la transicin tras el derrocamiento de la dictadura de Somoza.

En pocas palabras, el gobierno mantuvo una orientacin econmica compatible con los intereses de la rica burguesa nicaragense y de las grandes corporaciones privadas extranjeras, es decir, una economa orientada a la exportacin y basada en bajos salarios para seguir siendo competitiva en el mercado mundial.

Esto no estaba abocado a suceder, se podan haber implementado polticas alternativas. El gobierno debera haber prestado ms atencin a las necesidades y aspiraciones del pueblo tanto en las zonas rurales como en las urbanas. Debera haber redistribuido la tierra a beneficio de las y los campesinos, desarrollando y/o fortaleciendo las pequeas propiedades y, en la medida de lo posible, las formas de cooperativas voluntarias. El gobierno debera haber favorecido el aumento de los salarios de las personas trabajadoras tanto en el sector privado como en el pblico.

Si las y los sandinistas realmente hubieran querido romper con el modelo extractivista orientado a la exportacin que depende de la competitividad en el mercado internacional deberan haber ido en contra de los intereses de los capitalistas que todava dominaban la industria extractivista orientada a la exportacin. Deberan haber hecho ms para implementar gradualmente polticas a favor de las y los pequeos y medianos productores que abastecan el mercado interno, como medidas proteccionistas para limitar las importaciones. Esto habra permitido a las y los campesinos y a las pequeas y medianas empresas no tener que hacer sacrificios en aras de la competitividad en el mercado internacional.

En lugar de animar a las masas a seguir las rdenes de la direccin del FSLN, se debera haber promovido la autoorganizacin ciudadana a todos los niveles y se debera haber dado a las y los ciudadanos el control tanto de la administracin pblica como de las cuentas de las empresas privadas. Las instituciones polticas creadas por el FSLN no diferan fundamentalmente de las de una democracia parlamentaria con un fuerte papel presidencial, lo que iba a dificultar la capacidad de las masas para constituir un contrapoder cuando la derecha result elegida en 1990.

Se hicieron concesiones al gran capital local, el cual fue considerado errneamente patritico y un aliado del pueblo: los aumentos salariales fueron limitados y se concedieron incentivos fiscales a los patrones en forma de impuestos ms bajos. Se debera haber rechazado cualquier alianza de este tipo.

En cada etapa importante hubo crticas en el seno del FSLN. Por ejemplo, en 1981 se fund la revista Envo como una publicacin que ofreca apoyo crtico al proceso revolucionario de Nicaragua desde la perspectiva de la opcin de la Teologa de la Liberacin para los pobres. Pero en realidad estas crticas no fueron tenidas en cuenta por la direccin, que cada vez estaba ms dominada por Daniel Ortega, su hermano Humberto y Vctor Daz Tirado, los tres de la tendencia tercerista (que, como se explic antes, no entenda bien la necesidad de la autoorganizacin y era partidaria de aliarse con la burguesa), a la que se sumaron Toms Borge y Bayardo Arce, provenientes de la tendencia de la guerra popular prolongada. Adems, los otros cuatro miembros de la direccin nacional no formaron un bloque para oponerse a que continuaran y se profundizaran los errores que se estaban cometiendo.

Es muy importante sealar que tanto en el seno del FSLN como fuera del mismo, grupos polticos que deseaban ahondar el proceso revolucionario en curso formularon propuestas de polticas alternativas.

Las voces crticas constructivas no esperaron al fracaso electoral de 1990 para proponer una nueva orientacin, pero solamente consiguieron una escasa audiencia y permanecieron relativamente aisladas.

La deuda ilegtima y odiosa

La direccin del FSLN tambin debera haber cuestionado el pago de la deuda pblica heredada del rgimen de Somoza y debera haber roto con el Banco Mundial y el FMI. Como pas dependiente y alineado con Estados Unidos la Nicaragua de Somoza haba sido receptora de los prstamos externos, en auge en la dcada de 1970, por parte tanto de instituciones multilaterales como el Banco Mundial y el FMI como de bancos privados internacionales. Aunque oficialmente los prstamos estaban destinados al desarrollo beneficiaron el fortalecimiento de un rgimen autoritario y el aumento de la riqueza de Somoza y su camarilla. Despus de que este abandonara el pas con la mayora de sus bienes los nuevos gobernantes sandinistas de Nicaragua necesitaban urgentemente financiacin para implementar las polticas progresistas y fomentar la industrializacin del pas. La deuda de Somoza pronto se convertira en una carga e impedira la implementacin de estas polticas. Cuando el FSLN lleg al poder la deuda externa ascenda a 1.500 millones de dlares y en 1981 su servicio representaba el 28 % de los ingresos por las exportaciones del pas.

Los sandinistas deberan haber realizado una auditora de la deuda con una amplia participacin ciudadana. Es un punto fundamental. El hecho de que el gobierno sandinista aceptara seguir pagando la deuda estaba en consonancia con su defensa de los intereses de una parte de la burguesa nicaragense que haba invertido en la deuda contrada por Somoza y pedido prestado dinero a bancos estadounidenses. Para el gobierno sandinista era tambin una forma de evitar un enfrentamiento con el Banco Mundial y el FMI, a sabiendas de que haban financiado la dictadura. A pesar de los esfuerzos del gobierno por mantener la colaboracin con esas dos instituciones, estas decidieron suspender las relaciones financieras con las nuevas autoridades nicaragenses, lo que demuestra que es intil hacerles concesiones.

Hay que reconocer que no era fcil para el gobierno de un pas como Nicaragua afrontar aislado a los acreedores, pero podra haber empezado por cuestionar la legitimidad de las deudas que le reclamaban el Banco Mundial, el FMI, los Estados y los bancos privados que haban financiado la dictadura. El gobierno podra haber emprendido una auditora de estas deudas llamando a la participacin ciudadana y podra haber obtenido el apoyo del amplio movimiento internacional de apoyo al pueblo nicaragense a una demanda de abolicin de esas deudas.

En vez de ello en 1988, despus de que la deuda externa alcanzara los 7.000 millones de dlares, el gobierno lleg incluso a implementar un plan de ajuste estructural que degrad las condiciones de las personas pobres sin afectar a las ricas, muy similar a las condiciones habituales impuestas por el FMI y el Banco Mundial, aunque estas instituciones an no haban reanudado sus relaciones financieras con Nicaragua.

Nunca nos cansaremos de decir que negarse a un enfrentamiento con los acreedores cuando stos reclaman el pago de una deuda ilegtima generalmente constituye el primer paso hacia el abandono de un programa de cambio. Si no se denuncian las cadenas de la deuda ilegtima, se condena al pueblo a cargar con ellas.

En 1979, dos meses despus del derrocamiento de Somoza, Fidel Castro declaraba en un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: La deuda de los pases en vas de desarrollo alcanza ya los 335.000 millones de dlares. Se calcula que el monto total del servicio de su deuda externa se eleva a ms de 40.000 millones de dlares por ao, lo que representa ms del 20 % de sus exportaciones anuales. Por otro lado, el ingreso medio por habitante de los pases desarrollados es ahora catorce veces superior al de los habitantes de los pases subdesarrollados. Esta situacin se ha vuelto insostenible.

En el Dilogo Continental sobre la Deuda Externa celebrado en el Palacio de Congresos de La Habana el 3 de agosto de 1985 afirm: Las deudas de los pases relativamente menos desarrollados y en una situacin desventajosa son posiblemente insostenibles y sin salida. Esas deudas deben ser anuladas!.

En el marco de una gran campaa internacional por la abolicin de las deudas ilegtimas, Castro avanzaba una serie de argumentos totalmente aplicables al caso de Nicaragua. Declaraba que a todas las razones morales, polticas y econmicas que justificaban el rechazo a pagar la deuda se podra agregar una serie de razones jurdicas: Quines han firmado el contrato? Quin gozaba de soberana? En virtud de qu principio se puede afirmar que el pueblo se haba comprometido a pagar, que recibi o concert esos crditos? La mayora de esos crditos fueron concertados entre dictaduras militares, con regmenes represivos, sin jams consultar a las clases populares. Por qu las deudas contradas por los opresores de los pueblos, los compromisos que toman, tendran que ser pagados por los oprimidos? Cul es el fundamento filosfico, el fundamento moral de esta concepcin, de esta idea? Los parlamentos no fueron consultados, el principio de soberana fue violado, qu parlamentos fueron consultados a la hora de contraer la deuda, o en todo caso, simplemente informados?.

Subrayamos la cuestin de la deuda ilegtima porque en caso de derrocamiento del rgimen opresor de Daniel Ortega y Rosario Murillo, sera fundamental que un gobierno popular cuestionara el pago de la deuda nicaragense.

Despus de la derrota electoral de febrero de 1990 Daniel Ortega profundiz una lnea poltica de colaboracin de clases.

En 1989 el gobierno del FSLN lleg a un acuerdo con la Contra que puso fin a los combates lo cual fue, por supuesto, un acontecimiento positivo. Se present como el resultado victorioso de la estrategia que se haba adoptado, aunque fue una victoria prrica. La direccin sandinista convoc elecciones generales en febrero de 1990 y estaba segura de ganarlas. Los resultados de las elecciones sumieron a la direccin sandinista en un estado de pnico: la derecha haba ganado, en parte debido a la amenaza de que la lucha se iba reanudar si ganaba el FSLN. Muchas personas queran evitar que continuara el bao de sangre, as que votaron a regaadientes a la derecha con la esperanza de que la guerra acabara de una vez por todas. Algunas tambin estaban decepcionadas por las polticas del gobierno del FSLN en el campo (una reforma agraria deficiente) y en las ciudades (consecuencias negativas de las medidas de austeridad impuestas por el programa de ajuste estructural iniciado en 1988), aunque las organizaciones sandinistas todava podan contar con un amplio apoyo tanto entre las personas jvenes, trabajadoras y funcionarias, como entre una parte importante de las personas trabajadoras campesinas.

La direccin sandinista esperaba obtener el 70 % de los votos en las elecciones, de modo que se qued atnita puesto que no haba percibido el creciente descontento de una parte importante de la poblacin. Esto ilustra el abismo que haba entre la mayora del pueblo y una direccin que se haba acostumbrado a dar rdenes.

Despus de la derrota electoral de febrero de 1990 Daniel Ortega adopt una actitud que oscilaba entre el compromiso con el gobierno y la confrontacin.

La direccin sandinista, con Daniel y Humberto Ortega a la cabeza, negoci la transicin con el nuevo gobierno de Violeta Chamorro. Humberto segua siendo General en Jefe de un ejrcito extremadamente reducido. Se haba destituido a los miembros ms de izquierda del ejrcito con el pretexto de que haban proporcionado misiles al Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional (FMLN), que todava intentaba provocar un levantamiento general en El Salvador. En el contexto del acercamiento entre los presidentes Gorbachov y Bush las autoridades soviticas haban denunciado el hecho de que unos misiles SAM-7 y SAM-14 suministrados por la URSS a los sandinistas se haban entregado al FMLN y utilizado para disparar contra helicpteros del ejrcito estadounidense que operaban en El Salvador. Cuatro oficiales sandinistas fueron encarcelados por orden de Humberto Ortega con la siguiente explicacin: Cegados por su pasin poltica y guiados por argumentos extremistas este pequeo grupo de oficiales se burl del honor militar y la lealtad a la Institucin y al Comando Militar, que es lo mismo que burlarse de los intereses sagrados, patriticos y revolucionarios de Nicaragua.

Esto provoc fuertes crticas del Frente Nacional de Trabajadores (que inclua a organizaciones sindicales sandinistas), de la Juventud Sandinista y tambin de varios activistas del FSLN. Por otra parte, un grupo de izquierda de antiguos miembros de la faccin de la guerra popular prolongada que publicaba el boletn Nicaragua Desde Adentro no aprob la decisin de Humberto Ortega de seguir siendo el jefe del ejrcito bajo una presidencia de derecha en vez de dejar este puesto a su segundo, que tambin era miembro del FSLN, de modo que Humberto Ortega pudiera seguir en la direccin del FSLN y unirse a la oposicin poltica al nuevo rgimen.

Pocos meses despus de que Violeta Chamorro iniciara su mandato como presidenta se extendi un movimiento masivo por todo el pas en julio de 1990 en protesta tanto por los despidos generalizados planificados en los servicios pblicos como por otros problemas relacionados con la implementacin de polticas econmicas orientadas al mercado. Managua y otras ciudades se vieron ocupadas por barricadas sandinistas y los sindicatos emprendieron una huelga general, lo que tuvo como resultado un compromiso con el gobierno de Violeta Chamorro que se vio obligado a retirar algunas de las medidas, pero las bases sandinistas estaban descontentas porque la direccin del FSLN haba detenido las acciones de protesta. Posteriormente la direccin del FSLN fue haciendo gradualmente concesiones a Chamorro al aceptar el desmantelamiento del sector bancario pblico, la reduccin del sector pblico tanto en la agricultura como en la manufactura y el fin del monopolio estatal del comercio exterior. Chamorro tambin organiz la limpieza de las fuerzas de polica e incorpor en ella a antiguos miembros de la Contra.

Hay que sealar que tras la victoria de la derecha unos cuantos dirigentes sandinistas se apropiaron de una parte importante de las haciendas que se haban expropiado a los somocistas tras la victoria de 1979 y adoptaron el papel de capitalistas. Este proceso se denomin piata. Quienes lo organizaron lo justificaron asegurando que se deba a la necesidad de asegurar bienes para el FSLN frente a la posibilidad de que el gobierno confiscara los bienes del partido.

A pesar de la radicalizacin de algunos integrantes del FSLN a lo largo de los aos 1990 y 1991, otros como el exministro sandinista Alejandro Martinez-Cuenca mencionaron abiertamente la necesidad de un co-gobierno, una especie de apoyo externo condicional al gobierno de Violeta Chamorro, y apoyaron la poltica aplicada por el FMI, que en cierto modo se poda considerar acorde con la poltica que sigui el gobierno sandinista desde 1988. Como participante en el III Foro de So Paulo ric Toussaint fue testigo de primera mano de estas polticas de colaboracin de clases defendidas por Daniel Ortega y otros dirigentes del FSLN en 1992.

En 1992 ric Toussaint acompa en Managua a Ernest Mandel, un dirigente de la Cuarta Internacional que haba sido invitado a ofrecer la conferencia inaugural en el III Foro de So Paulo. Ese foro, creado en 1990 por el Partido de los Trabajadores (PT) cuyo lder era Lula, agrup a un amplio abanico de la izquierda latinoamericana que iba desde el PC cubano al Frente Amplio de Uruguay, pasando por organizaciones guerrilleras como el FMLN de El Salvador.

Ernest Mandel titul su conferencia Hagamos renacer la esperanza. Partiendo de una observacin acerca de las muy difciles condiciones a las que se enfrentaban las fuerzas de izquierda radical a nivel mundial, Mandel afirm que haba que dar prioridad a enfatizar las reivindicaciones cuyo objetivo era conquistar derechos humanos fundamentales, manteniendo al mismo tiempo la perspectiva en el socialismo. En su conclusin, subrayaba: Este socialismo debe ser autogestionario, feminista, ecologista, radical-pacifista y pluralista; debe extender la democracia directa de forma cualitativa, y ser internacionalista y multipartidista. [] la liberacin de los trabajadores ser la obra de los propios trabajadores. No puede ser obra de los Estados, de los gobiernos, de los partidos o de dirigentes supuestamente infalibles, ni expertos de ninguna clase. 

En ese Foro Vctor Tirado Lpez, uno de los comandantes ms prximos a Daniel Ortega en esa poca, deseaba tener una reunin privada con Ernest Mandel, el cual pidi a ric Toussaint que lo acompaara. Vctor Tirado Lpez comenz diciendo que senta mucha admiracin por la obra de Ernest Mandel y, en especial, por su Tratado de economa marxista ( Era, Mxico, 1969 ) . Despus el comandante expuso su anlisis de la situacin internacional: en su opinin, el sistema capitalista haba llegado a la madurez y no iba a sufrir ms crisis, y llevara al socialismo sin que hubiera necesidad de nuevas revoluciones. Era totalmente absurdo y Ernest Mandel se lo dijo clara y enrgicamente. Cuando entonces Mandel le replic que las crisis iban a seguir producindose y que en algunos lugares de Amrica Latina, como el Noreste de Brasil, las condiciones de vida de los ms explotados se estaban degradando claramente, Tirado Lpez respondi que a esas regiones todava no haba llegado la civilizacin trada por Cristbal Coln cinco siglos antes. Ernest Mandel y ric Toussaint pusieron entonces fin bruscamente a esta delirante conversacin.

Al da siguiente Daniel Ortega expres su deseo de reunirse en privado con Mandel para presentar el programa alternativo que quera defender pblicamente como FSLN frente al gobierno derechista de Violeta Chamorro. Despus de leerlo nos dimos cuenta de que el programa no reuna las condiciones mnimas para ser una alternativa. En pocas palabras, el programa era compatible con las reformas emprendidas por el gobierno de derecha de Chamorro y no iba a permitir retomar la ofensiva contra la derecha. Mandel se lo dijo claramente a Daniel Ortega, al cual no le gust en absoluto.

Estas dos discusiones muestran hasta dnde haba llegado la deriva poltica de algunos dirigentes del FSLN. A principios de la dcada de 1990 ya se poda percibir claramente la evolucin posterior de Daniel Ortega y de quienes le acompaaron en su vuelta al poder.

La consolidacin del poder de Daniel Ortega en el FSLN

Una parte importante de la militancia sandinista del perodo revolucionario rechaz esta nueva lnea poltica en los aos siguientes. Pero tom su tiempo y Daniel Ortega se aprovech de esta lenta toma de conciencia del peligro para consolidar su influencia en el seno del FSLN y marginar o excluir a quienes defendan una lnea diferente. Simultneamente, Ortega consigui mantener relaciones privilegiadas con varios dirigentes de organizaciones populares sandinistas que, a falta de algo mejor, lo consideraron el dirigente ms apto para defender los logros de la dcada de 1980. Esto explica en parte por qu en 2018 el rgimen de Daniel Ortega todava conserva el apoyo de una parte de la poblacin y del movimiento popular, a pesar de utilizar unos mtodos represivos extremadamente brutales.

Quien mejor resume la consolidacin del poder de Ortega dentro del FSLN en la dcada de 1990 es Mnica Baltodano, excomandante guerrillera, ex miembro de la direccin del FSLN y actualmente miembro de Movimiento por el Rescate del Sandinismo (MpRS):

La disputa que se dio al interior del Frente Sandinista entre 1993-1995 [que culmin con la escisin de gran cantidad de personas profesionales, intelectuales y de otros mbitos, muchas de las cuales fundaron el Movimiento de Renovacin Sandinista (MRS), que es diferente del MpRS de Mnica Baltodano fundado posteriormente] persuadi a Ortega y a su crculo de hierro de la importancia de controlar el aparato partidario. Y eso se concret ms precisamente en el Congreso del Frente de 1998, en donde se comenz a diluir totalmente lo que eran los restos de la Direccin Nacional, lo que eran la Asamblea Sandinista y el Congreso del Frente, sustituyndolos por una asamblea en la que participaban principalmente los lderes de las organizaciones populares fieles a Ortega. Poco a poco, incluso esa asamblea dej de reunirse. En aquel momento se dio una importante ruptura. Para entonces, ya era evidente que Ortega se alejaba cada vez ms de las posiciones de izquierda y centraba su estrategia en cmo ampliar su poder. Su nfasis era el poder por el poder.

Mnica Baltodano contina explicando la construccin de alianzas que en ltima instancia llev a la vuelta de Daniel Ortega a la presidencia:

A partir de ah, para aumentar su poder, comenz procesos sucesivos de alianzas. La primera con el presidente Arnoldo Alemn produjo las reformas constitucionales de 1999-2000. La proposicin central de la alianza con Alemn consisti en reducir al 35% el porcentaje necesario para ganar las elecciones, repartir entre los dos partidos los puestos de todas las instituciones del Estado [como el Consejo Electoral, el Tribunal de Cuentas y el Tribunal Supremo] y garantizar la seguridad de las propiedades y de las empresas personales de los dirigentes del FSLN [adquiridas durante la piata]. A cambio, Ortega garantiz a Alemn la gobernabilidad: las huelgas y las luchas reivindicativas acabaron. El Frente Sandinista dej de oponerse a las polticas neoliberales. Las organizaciones cuyos principales dirigentes se convirtieron en diputados en los aos siguientes o se integraron en las estructuras del crculo de poder de Ortega dejaron de resistir y de luchar.

En aquellos aos tambin se dio el amarre -yo no le llamara alianza- con el jefe de la jerarqua catlica, el Cardenal Obando. Este amarre tena como propsito principal el control del Poder Electoral, a travs de la relacin personal, ntima, que tiene Obando con quien presida desde el ao 2000 el Poder Electoral, Roberto Rivas. Con este amarre Ortega consigui tambin control e influencia en la jerarqua catlica y tambin entre la feligresa catlica.

Despus de que Alemn fuera acusado de corrupcin y condenado a 20 aos de crcel el acuerdo al que haba llegado con Ortega demostr ser rentable: Ortega se asegur de que los hombres que haba colocado en el sistema judicial dictaminaran un trato preferencial para Alemn que le permitiera cumplir su condena en arresto domiciliaria. Ms tarde, en 2009, dos aos despus de su eleccin como presidente de Nicaragua, Daniel Ortega dio su apoyo a la decisin del Tribunal Supremo de anular la condena de Alemn y ponerlo en libertad. Pocos das despus Alemn devolvi el favor asegurando que el grupo parlamentario del Partido Liberal que l encabezaba votaba a favor de elegir a un sandinista a frente de la Asamblea Nacional.

Las reformas constitucionales de 1999-2000 redujeron el porcentaje necesario para ganar las elecciones presidenciales en la primera vuelta a un 35 % de los votos si el candidato aventajaba al menos por un 5 % al candidato que quedara en segundo lugar. Ortega fue elegido con el 38.07% de los votos en noviembre de 2006 y asumi la presidencia en enero de 2007. Fue reelegido en noviembre de 2011 y en noviembre de 2016, tras lo cual Rosario Murillo, con la que se haba casado en la iglesia en una ceremonia oficiada por el Cardenal Obando y que haba sido la portavoz del gobierno desde 2007, se convirti en vicepresidenta.

La Revolucin traicionada

Desde 2007 las polticas que han implementado Ortega y Murillo han sido ms similares a una continuacin de las polticas que siguieron los tres gobiernos de derecha que se sucedieron entre 1990 y 2007 que una continuacin de la experiencia sandinista de 1979 a 1990. En este sentido, merece la lectura completa el artculo de Mnica Baltodano publicado en enero de 2014 y que hemos citado antes.

En los ltimos once aos el gobierno de Daniel Ortega no llev a cabo ninguna reforma estructural: ninguna socializacin de los bancos, ninguna nueva reforma agraria a pesar de la fuerte concentracin de tierras en manos de grandes terratenientes, ninguna reforma urbana a favor de las clases trabajadoras, ninguna reforma fiscal a favor de una mayor justicia social. Se han ampliado los regmenes de las zonas de libre comercio. Se ha seguido contrayendo deuda interna y externa en las mismas condiciones que favorecen a los acreedores a travs de los pagos de intereses que reciben y que les permiten imponer por medio del chantaje polticas que les son favorables.

En 2006 el grupo parlamentario sandinista vot junto con los diputados de derecha a favor de una ley que prohiba totalmente el aborto. Fue bajo la presidencia de Daniel Ortega, el cual se neg a cuestionar la medida, cuando se incluy la prohibicin en el nuevo Cdigo Penal que entr en vigor en julio de 2008. No hay excepcin alguna a la prohibicin, ni siquiera en los casos de peligro para la salud o la vida de la madre gestante o de embarazo a consecuencia de una violacin. Esta legislacin retrgrada fue acompaada de graves ataques a organizaciones de defensa de los derechos de la mujer, que han sido de las ms activas en la oposicin al gobierno de Ortega. Otro hecho muy preocupante es que el rgimen ha utilizado sistemticamente las referencias a la religin catlica. En especial lo ha hecho Rosario Murillo, que ha denunciado a las organizaciones de defensa de los derechos de la mujer y el apoyo que reciben del exterior en su defensa del derecho al aborto calificndolo de obra del diablo.

Nicaragua se puede caracterizar todava por sus salarios muy bajos. ProNicaragua, el organismo oficial que promueve la inversin extranjera en el pas, se jacta de que el salario mnimo es el ms competitivo a nivel regional, lo cual hace de Nicaragua un pas ideal para establecer operaciones intensivas en mano de obra. La inseguridad laboral ha aumentado drsticamente en los ltimos aos: la economa informal representaba el 60 % del empleo total en 2009, una cifra que ascendi al 80 % en 2017. No se hicieron progresos para disminuir las desigualdades sociales y aument la cantidad de personas millonarias. El aumento de la riqueza producida no se distribuy a las clases trabajadoras sino que benefici al gran capital nacional e internacional con la ayuda del gobierno de Daniel Ortega. Adems, tanto l como su familia tambin se hicieron ricos.

El principal desencadenante de las protestas sociales que empezaron en abril de 2018 fue el anuncio por parte del gobierno de Ortega de que se iban a tomar una serie de medidas neoliberales concernientes a la seguridad social, en particular una reforma de las pensiones. El FMI, con el que Ortega haba mantenido unas excelentes relaciones desde que asumi la presidencia en 2007, defenda estas medidas. En una declaracin publicada en febrero de 2018 el FMI felicit al gobierno por sus logros: Los resultados econmicos en 2017 superaron las expectativas y las perspectivas para 2018 son favorables. [...] El personal [del FMI] recomienda que el plan de reforma del INSS [Instituto Nicaragense de la Seguridad Social] asegure su viabilidad a largo plazo y corrija las injusticias dentro del sistema. El personal acoge con satisfaccin los esfuerzos de las autoridades para paliar las necesidades de financiacin del INSS.

Las medidas ms impopulares fueron una bajada de las pensiones un 5% con el fin de financiar los gastos mdicos y una limitacin de la indexacin anual de estas pensiones sobre la tasa de inflacin. Se pretenda basar las pensiones futuras de los cerca de un milln de trabajadores afiliados al sistema de pensiones en un clculo menos favorable, lo que habra provocado unos recortes en las pensiones que podran haber llegado hasta el 13%.

Estas medidas provocaron un movimiento de protesta masiva, al principio compuesto principalmente por estudiantes y jvenes. El movimiento se uni rpidamente a otras protestas, en particular al movimiento en su mayora campesino e indgena contra la construccin de un canal transocenico concebido como una alternativa al Canal de Panam que pondra en peligro una parte importante del medio ambiente y de medios de vida.

Finalmente, Ortega renunci a estas reformas, pero no fue antes de haber iniciado una espiral criminal de represin que provoc la muerte de ms de 300 personas manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad y de milicianos partidarios del rgimen. Las protestas, a las que se sumaron partes de la poblacin horrorizadas por la respuesta represiva del gobierno, se radicalizaron y acabaron pidiendo la cada del rgimen.

El gobierno acus a las personas manifestantes de ser golpistas y terroristas que trataban de hacer caer el rgimen con el apoyo del imperialismo estadounidense. Sin embargo, el gobierno no pudo ofrecer ninguna prueba de esas acusaciones que no fuera inventada. De hecho, Estados Unidos, que tiene poco que decir acerca de las polticas econmicas neoliberales de Ortega, adopt unas sanciones bastante tmidas como reaccin a la represin. Del mismo modo, los acontecimientos de la primavera de 2018 no hicieron que el Senado de Estados Unidos se apresurara a examinar la Nicaraguan Investment Conditionality Act (NICA) de 2017 [Ley de condicionalidad de las inversiones nicaragenses (NICA)], que se debe denunciar por ser una poltica imperialista que vulnera la soberana nacional de Nicaragua. El Senado no la aprob hasta noviembre de 2018 y el 20 de diciembre de 2018 se convirti en ley.

Adems, Ortega y Murillo utilizaron an ms las referencias religiosas fundamentalistas y denunciaron que las personas manifestantes tenan rituales y prcticas satnicas, a diferencia del resto del pueblo nicaragense, porque el pueblo nicaragense es el pueblo de Dios!. El 19 de julio de 2018, durante el mitin organizado por el aniversario de la Revolucin sandinista para tratar de fortalecer su legitimidad, Ortega repiti estas absurdas afirmaciones y pidi a los obispos catlicos que exorcizaran a las personas manifestantes y expulsaran al diablo que supuestamente se haba apoderado de ellos.

A mediados de julio la poltica de terror del gobierno le permiti recuperar el control de las calles. Desde entonces se han producido detenciones masivas y siguen encarceladas varios cientos de personas a las que el gobierno califica de terroristas . Se estn celebrando varios juicios y las personas acusadas se enfrentan a penas extremadamente duras. En diciembre de 2018 Medardo Mairena, coordinador del Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, el Lago y la Soberana (el movimiento en contra del canal transocenico ) fue condenado a 76 aos de crcel.

A modo de conclusin

La revolucin sandinista fue en sus inicios una experiencia extraordinaria de liberacin social y recuperacin de la dignidad nacional en un pas dependiente cuya condicin de patio trasero del imperialismo estadounidense haba sido aceptada durante dcadas por sus gobernantes autoritarios y dinsticos. Sin embargo, los logros del gobierno sandinista entre 1979 y 1990 no fueron lo suficientemente lejos. Aunque permitieron mejorar significativamente las condiciones de vida de la mayora de las y los nicaragenses, no rompieron con el modelo extractivista orientado a la exportacin, el cual estaba dominado por el gran capital, ni fomentaron significativamente la participacin activa de las masas en los procesos de toma de decisiones econmicas y polticas. Las instituciones polticas y la organizacin interna del FSLN no se desarrollaron como herramientas que podan haber empoderado a las masas, un error que permiti que el FSLN degenerara durante el camino de regreso al poder de Ortega.

Esta forma de entender la Revolucin nicaragense y su degeneracin pone de relieve la necesidad tanto de que las personas revolucionarias y activistas socialistas fomenten una participacin lo ms amplia posible de las masas en la lucha por su emancipacin, como de contribuir a garantizar su autoorganizacin. Un corolario de esta idea es la necesidad de que las personas revolucionarias luchen contra la burocratizacin de la direccin de sus organizaciones, lo cual empieza por la creacin de organizaciones que respeten la democracia interna. El FSLN no le dio apenas importancia. Sigui siendo una organizacin poltico-militar tras tomar el poder y esper hasta 1991 para organizar su primer congreso como organizacin poltica. Aunque la direccin sandinista tom la decisin correcta cuando reconoci la victoria de la derecha en 1990, los siguientes pasos dados por la direccin del FSLN bajo Daniel Ortega tenan a todas luces el objetivo de su vuelta al poder debido a su apego a este. La izquierda del FSLN, que se organiz como corrientes crticas durante la dcada de 1990, fue demasiado tmida en su oposicin a estos pasos.

Por ltimo, la izquierda internacional debe hacer un anlisis materialista de los procesos sociales y polticos, sin aferrarse a ideas fantasiosas de experiencias de socialismo realmente existente. La evolucin del FSLN y las polticas que llev a cabo en Nicaragua desde el 2007 se deberan analizar por lo que son y no en base a lo que supuestamente representaron Daniel Ortega y Rosario Murillo como activistas del FSLN durante las dcadas de 1970 y 1980. En este sentido, la izquierda internacional debera denunciar tanto el hecho de que Ortega y Murillo profundizaran las polticas neoliberales de sus predecesores de derecha como su prohibicin total del aborto. Adems, la izquierda debe denunciar enrgicamente la actual represin criminal organizada por parte del rgimen contra las personas manifestantes y exigir la liberacin inmediata de todas y todos los presos polticos. Al adoptar esta postura, la izquierda no se debe comprometer en modo alguno apoyando a una oposicin de derecha y proimperialista. Por el contrario, esta postura debe ir acompaada de un esfuerzo por vincularse y reforzar a las personas sandinistas crticas y a otras personas integrantes de la oposicin progresista a Ortega y Murillo, en particular a la juventud que se moviliz muy activamente desde abril de 2018, al movimiento feminista y al movimiento campesino e indgena que se opuso al proyecto del canal transocenico y a otros proyectos destructivos vinculados al modelo capitalista orientado a la exportacin.

ric Toussaint visit frecuentemente Nicaragua y el resto de Amrica Central entre 1984 y 1992. Particip en la organizacin de brigadas de trabajo voluntario de sindicalistas y otras personas militantes de la solidaridad internacional que acudieron desde Blgica a Nicaragua entre los aos 1985 y 1989 . Fue uno de los activistas de la FGTB (Federacin General del Trabajo de Blgica) en temas relacionados con Nicaragua. D urante el perodo 1984-1992 s e reuni  con diferentes miembros de la direccin sandinista: Toms Borge, Henry Ruiz, Luis Carrion, Vctor Tirado Lpez. Tuvo un estrecho contacto con la ATC, la organizacin sandinista de trabajadores y trabajadoras agrcolas . Estuvo invitado en el I Congreso del FSLN en julio de 1991 y en el III Foro de So Paulo celebrado en Managua en julio de 1992. En la dcada de 1980 dio clase en el International Institute for Research and Education de Amsterdam sobre la estrategia revolucionaria del FSLN antes de su llegada al poder y sobre el perodo posterior a 1979.

Nathan Legrand es un activista internacionalista y miembro del Comit para la Abolicin de las Deudas Ilegtimas (CADTM) en Blgica.

* N. de la t.:

Para esta traduccin hemos tomado partes de artculos anteriores traducidos por Griselda Piero y Alberto Nadal.

Fuente: http://www.cadtm.org/Nicaragua-The-other-revolution-betrayed

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a los autores, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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