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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2019

Neomachismo & Posmachismo
'Not all women'

Miguel Lorente Acosta
www.huffingtonpost.es

Sobre la estrategia del neomachismo o posmachismo de "negar para confundir, confundir para negar", sobre la manida frase de "no todos los hombres hacemos eso... o no todos somos as..."


Si no fuera porque cuentan con el peso de la palabra y la tarjeta de visita de la credibilidad, los argumentos del machismo para cuestionar la desigualdad existente y la necesaria igualdad seran considerados como absurdos y pueriles.

Muchos machistas, acostumbrados a llenarse la boca con referencias a los espaoles, a los inmigrantes, a las feministas, a los empresarios, a los patriotas... sin hacer distincin alguna, bien sea para incluirlos entre sus elogios o sus ataques, cuando se habla de los hombres para reflejar conductas violentas llevadas a cabo por ellos como consecuencia de las referencias dadas por la cultura patriarcal impuesta a toda la sociedad, entonces s hay que hacer distinciones y dicen eso de, cuidado, que no son todos los hombres!

El machismo es cultura, no conducta, y por ello impregna a toda la sociedad. Por eso cuando el machismo habla lo hace con el convencimiento que da el poder, y, por ejemplo, cuando el eurodiputado ultraderechista Janusz Korwin-Mikke afirma que las mujeres deben cobrar menos que los hombres porque son "mas dbiles y menos inteligentes", no dice que "not all men" son ms inteligentes y ms fuertes que "all women".

Imagino que el siguiente paso del razonamiento machista ser el "not all women" para justificar de manera similar que la violencia de gnero, la discriminacin, los abusos, el acoso, las violaciones... no las sufren "todas las mujeres", sino slo "unas pocas", casualmente las discriminadas, maltratadas, asesinadas, acosadas, violadas... por "not all men".

Esa normalidad de la violencia de gnero es la que lleva a que el 80 % no sea denunciada.

Cuando desde organismos internacionales, universidades, instituciones, organizaciones... se habla de violencia de gnero, lo que se pone de manifiesto es la construccin cultural que crea una identidad para hombres y mujeres que lleva una especie de pack con los roles, funciones, espacios, tiempos... que deben desempear de manera diferente unos y otras; y que, adems, establece las normas de relacin a partir de lo que los hombres han considerado conveniente para "all society" y "all people".Y entre los elementos de esa cultura han incluido la violencia contra las mujeres para corregirlas o castigarlas cuando hacen aquello que no deben, bien sea dentro o fuera de las relaciones de pareja. Esa normalidad de la violencia de gnero es la que lleva a que el 80% no sea denunciada, a que exista una actitud pasiva en la mayor parte de la sociedad ante un problema que supone que cada ao asesinen a 60 mujeres de media y 600.000 sean maltratadas, y a que cuando se denuncia, en lugar de cuestionar a los hombres que maltratan se ponga en duda la palabra de la vctima, o directamente se la culpe por provocar o haber hecho algo mal.

Ese mismo escenario es el que da lugar a que cuando se plantean medidas especficas para solucionar este grave problema, en lugar de encontrar un apoyo generalizado surja una parte de la sociedad que cuestione estas iniciativas, y pida medidas para "otras violencias" que se llevan a cabo bajo diferentes motivaciones, en circunstancias distintas y buscan objetivos que nada tienen que ver con los de la violencia de gnero.

Y no deja de resultar curioso que ante tanta generalizacin sean incapaces de ver los elementos comunes, y por tanto generales, a cada uno de los casos de violencia y al resto de las consecuencias derivadas de la desigualdad. La clave para entender esta situacin no se reduce a las decisiones individuales de los hombres que maltratan, agreden y matan, sino que se encuentra en la cultura machista que da razones para que cada uno de ellos inicie la violencia como algo propio de las relaciones de pareja, y permite que a pesar del dao que produce se mantenga invisible y callada dentro de la normalidad en el 80% de los casos. Es la propia normalidad social la que acta como argumento y como cmplice para ocultar y justificar la violencia de gnero, por eso quien acta desde ella, es decir, los hombres que lo deciden, cuentan con la ventaja de sentirse "justificados" por una sociedad que aporta argumentos para recurrir a la violencia contra las mujeres. Y esa misma situacin es la que hace que las mujeres que la sufren se sientan cuestionadas y culpables de lo que les pasa, y crean que su responsabilidad est en continuar en la relacin para intentar "hacer cambiar" al hombre que las agrede, sin ser conscientes de que en realidad quedan atrapadas dentro de la propia violencia.

La estrategia del machismo es clara, "negar para confundir y confundir para negar".

Ejercer la violencia desde esas circunstancias da una serie de ventajas, entre ellas el hecho de que lo ms probable es que el agresor no sea denunciado (se denuncia un 20%), si lo denuncian lo ms probable es que no sea condenado (se condena un 23%), y de ese modo la relacin contina bajo los dictados impuestos por l a travs de la violencia con la ayuda de la amenaza de que vuelva a ocurrir, y junto a una sociedad que cuestiona a la mujer en lugar de hacerlo al hombre agresor. Esa es la superioridad del hombre que utiliza la violencia de gnero, cuyo sentido es dado por la cultura que la "normaliza", no por las circunstancias individuales del caso. Y eso es lo que reconoce el Tribunal Supremo en su jurisprudencia, como hemos visto recientemente.

La estrategia del machismo es clara, "negar para confundir y confundir para negar". Esa es la razn por la que antes negaban la violencia de gnero, puesto que no haba estadsticas ni una definicin especfica de ella en la ley, y ahora que s la hay y conocemos su dimensin y significado, intentan negar el machismo de la violencia, es decir, la construccin de gnero que hay tras ella para ocultarla entre otras violencias.

En algo tienen razn, hoy "not all women" estn dispuestas a aceptar las imposiciones del machismo, y "not all men" son ya machistas, por eso el machismo cada vez tiene menos espacio y menos poder, de ah su reaccin y los bulos que levantan, porque el machismo sin el andamio de la mentira solo es escombros.


Fuente:https://www.huffingtonpost.es/amp/miguel-lorente/not-all-women_a_23644448/?__twitter_impression=true&ec_carp=8673090076011073495



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