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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2019

Cultura popular, cultura impotente, cultura insurgente

Ibon Cabo Itoiz
Rebelin


En los ltimos tiempos existen algunas cuestiones relativas a la cultura y a sus espacios que estn en la opinin pblica diaria. Ampliaciones y cierres de museos como el Bellas Artes de Bilbo o el de Artzeniaga, gastetxes como centros culturales autnomos en pie de guerra, programacin y propaganda en centros culturales de las capitales como Alhondiga y Tabacalera, fallecimientos de ilustres del mundillo y un largo nmero de cuestiones relacionadas con ella. Si unimos todo ello al tema de la libertad de expresin, atacada en los ltimos aos con tanta facilidad, podemos encontrarnos ante el que puede ser el debate que abre todo lo dems: Cul es el sentido del actual modelo cultural imperante? Hacia dnde debe avanzar? Cules deben ser las luchas culturales del S.XXI?

La cultura popular viene siendo acadmicamente definida como toda aquella expresin que surge del pueblo y permanece o arraiga entre sus gentes. Siendo crticos, es cierto que cada vez que alguien se apropia de este trmino, normalmente lo hace para ponerle un copyright o para popularizar sus producciones o simplemente para decolorar el moho con el que expresa sus opiniones a la sociedad. Sin embargo no tenemos otra definicin ms correcta. La cultura popular puede ser algo tan vano como los trajes de moda de las mascotas para el 2019 o tan poltico como los himnos que surgieron del cantar de los pueblos cuando se levantaron en armas ante la tirana. Lo primero puede llevar al despido de un director de actividad en un antiguo almacn reconvertido en centro cultural, lo segundo a una guerra, a una revolucin o simplemente a un grito en el aire. En todos los casos, es la independencia del hecho cultural y su aplicacin institucional lo que est en juego cuando la fuente pasa de popular a populosa. La cultura para ser popular debe ser independiente y esto no siempre es fcil de asumir. El resto lo convierte simplemente en populosa.

Cuando choca la cultura con la realidad o se le encorseta en una jaula disfrazada de teatro de pulgas pierde su esencia. Al perder su valor referencial para despertar las inquietudes y la visin crtica de las personas se convierte en cultura impotente. Esfuerzo baldo de sus creadores salvo en los estrictos trminos econmicos en los que se mueve el sistema actual. El concepto pan y circo o el ms reciente de ftbol, toros y debates polticos, se convierten a los ojos de las masas en espectculos entretenidos pero sin fondo ni valor real.

Que se lo digan sino a la recin fallecida Lolo Rico. En su laureada (pero por el PSOE marginada) Bola de Cristal, le otorg la presidencia del pas a la bruja Avera para los prximos 1500 aos y elega a Amperia Tartana para ministra bajo el lema la basura es tambin cultura. Posteriormente en el mismo programa la nueva presidenta del pas deca a los electroduendes y dems seres poco humanos que iba a establecer la democracia de la desgracia. Lolo Rico nos avisaba de lo que se nos vena encima desde su mbito utilizando la crtica cida. Eran los aos ochenta pero. quin ejerce hoy en da esta tan necesaria labor pedaggica desde el mbito televisivo? Y quin lo hace mirando a los ms jvenes? Terminara hoy en da clausurado un programa de este tipo?

Hoy en da la cultura se muestra impotente ante estas preguntas. Tanto en la programacin de los medios generalistas como en los grandes edificios singulares. Si algo se lleva hoy son los falsos directos. La cultura sino es reaccionaria o abre melones se consume como las patatas fritas de multinacional: Sin darte cuenta. Eso s, luego llenamos las tumbas de falsas alabanzas pues la cultura con epitafio siempre est ms valorada que la stira en vivo y en directo. As llenamos Tabacalera o la Alhondiga de productos de consumo y vaciamos las mentes de libertad. Antes los reyes traan casetes para grabar y eso era un avance `para cualquier adolescente pues podan elegir. Ahora reciben MP4 con listas de reproduccin ya definidas. Dnde queda la libertad fuera de youtube?

Ante esta situacin, explotan como bolas de fuego Gastetxes y lugares que buscan la auto gestin como va de escape. Sin ms razn que la supervivencia, la independencia y la libertad, tratan de seguir su camino y chocan con la cubificacin de la cultura, con las normas de convivencia y con las trifulcas polticas. Estas ltimas en Gernika logran su espacio. En Irua solo benefician al propio sistema. Pero en cualquiera de los casos, qu ms da! El debate cultural vuelve a la calle. Eso s, no hay que olvidar nunca quin es el rival y quin es el enemigo. La bruja Averia lo tena claro: viva el mal! Viva el capital!

As pues como deca Kortatu, cuando la impotencia te quema la sangre, la duda disipa la evidencia de las cosas, la falta de precisin te nubla la cabeza, es el odio quin gua tus pasos y les falt aadir (con el mximo de los respetos a un temazo): no es la cultura la que abre camino, es tus ganas de luchar lo que te hacen confundir el verdadero enemigo al ver a tu igual vestido de traje. La cultura debe ser pues como las hormigas, incansable, miguita a miguita construyendo el hormiguero, el bien comn. Adems a la vez debe ser libre e insurgente para poder abrir nuestras angostas y anquilosadas cabezas. Todos estamos cerca de la anarqua por momentos ante tanto folletn pero debemos contemplar tambin cuales son los daos colaterales. Sarajevo fue un triunfo para el capitalismo no para la libertad cultural a pesar de las mltiples obras que se han hecho al respecto. La lnea de frente est ms cerca de lo que creemos en muchas ocasiones y la cuarta columna tambin. Y eso s, los que mandan a reflexionar. La cultura siempre abre, nunca cierra puertas. El enemigo est siempre atento y la burocracia esta sin analizar desde Marx.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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