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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2019

Por un frente amplio de fuerzas del campo popular en Argentina
Coyuntura de emergencia en una etapa de cambio

Daniel Escotorin
Rebelin


Al momento de iniciar estas lneas la crisis poltica en Venezuela toma vuelo y pone en evidencia el nivel de la ofensiva desatada desde el conjunto de los factores de poder nacionales e internacionales en la regin, con la clara intencin de afianzar la restauracin de su orden integral. Sudamrica vir bruscamente hacia la derecha en menos de un quinquenio y se realine con los dictados del Departamento de Estado yanqui que busca recuperar su influencia y poder en estas tierras, dada la guerra de intereses con China y Rusia (tambin con la Unin Europea) por el dominio de los mercados y los recursos naturales. As hoy el bloque pro yanqui se ampli desde el original de Colombia, Chile y Per con Argentina, Brasil, Paraguay, Per y Ecuador. Bolivia mantiene su autonoma y Uruguay opt por un equilibrio ciertamente difcil.

En el caso de Argentina la restauracin se dio inicio en el 2015 cuando despus de un siglo la derecha volvi al poder poltico con una fuerza poltica propia y claramente identificada como tal, la paradoja fue que volvi en alianza con el partido que cien aos atrs la haba destronado de la presidencia democrtica, la UCR. Ciclos histricos que se cumplen y fuerzas sociales que se agotan y renuevan en otros formatos y contenidos. La Alianza CAMBIEMOS (PRO-UCR-CC) lleg al poder con dos claros objetivos: 1) Restablecer el patrn de distribucin desigual de la renta nacional y 2) Disciplinar y reeducar al conjunto de la sociedad y en especial a las clases subalternas, esto quiere decir reintroducir los patrones ideolgicos del liberalismo (individualismo, despolitizacin, competencia, darwinismo social, etc.) como forma de construir consenso en torno al nuevo modelo restaurador. El brutal ajuste, nunca visto en el pas, con tarifazos del 2.000 y hasta el 4.000 % en los servicios, ms en los alimentos de la canasta bsica, combustibles, remedios, etc., se explica por la aceptacin del discurso hegemnico y por el bajo nivel poltico de las organizaciones del campo popular que no acertaron o no quisieron plantarse y conformar un frente poltico de real oposicin. El macrismo, la nueva derecha en Argentina, avanz a paso redoblado y cuatro aos despus mira con optimismo el escenario electoral del 2019.

Es posible que ganen y sean reelectos para un nuevo periodo? S, es muy posible y es as porque la conciencia social se construye con la realidad material pero por sobre sta se edifica el imaginario individual y colectivo que es una sumatoria de smbolos, representaciones y modelos muchas veces contradictorios entre si mismos y antagnicos pero que son convertidos en valores por la eficaz maquinaria educativa y meditica del sistema. A una parte de la sociedad le peg fuertemente el ajuste y aun as despotrica contra algo inentendible y difuso como el populismo, culpable de todos los males habidos, venidos, por haber y por venir. El hbil discurso de la derecha apunt contra ese nuevo demonio remozado como es el populismo y luego contra los que fueron beneficiarios de sus polticas: el sentimiento de culpa fue otro elemento que jug a favor del apoyo tcito al ajuste perpetuo que somete el gobierno a la sociedad argentina, un fenmeno sociolgico tan interesante como extrao (no nos merecamos tantos beneficios, tenemos que pagar la fiesta, repiten).

No obstante esto el modelo, de continuar despus del 2019, puede convertirse en la imagen de tierra arrasada, con consecuencias para la sociedad y la economa imaginables solo en trminos catastrficos. Nos encontramos con un escenario poltico claramente volcado a la derecha: Macri, Vidal, Bullrich, Massa, Urtubey, Pichetto, Morales, Olmedo, entre otros forman parte de la secuencia de continuidad herencia del proyecto restaurador. Ese bloque ms all de discrepancias particulares y las tpicas de las coyunturas electorales, son expresiones de los intereses de las fracciones de las clases dominantes de Argentina y dominan el espacio poltico. Frente a esto la dispersin y la debilidad del campo popular es una realidad innegable y que se intenta disimular con la imagen aun potente de la principal figura de la oposicin poltica parlamentaria, la senadora nacional Cristina Fernndez.

El peronismo se descompone paulatinamente en fracciones de forma irremediable; el PJ es ya una estructura dbil y vaciada con sus componentes jugando sobre el carril de la derecha en funcin de los intereses de una dirigencia convertida en profesional de la poltica dentro de las reglas de juego del orden establecido, de igual manera que el radicalismo que de forma notoria es el sostn de la alianza gobernante. El progresismo se diluy en sus vertientes liberales dentro de la derecha o en su formato popular en el seguidismo a la gestin anterior perdiendo capacidad de crtica y de superacin alternativa por izquierda y sta, identificada y con claro predominio del trotskismo mantiene un piso aceptable de votos pero con un techo igualmente bajo: es reconocida como oposicin pero no como fuerza de gestin y gobierno posible.

Los movimientos sociales y sindicales no han tenido una actuacin destacable, salvo escasas excepciones, a la hora de proponer y activar acciones contra las medidas de ajuste; sus expresiones fueron espordicas, disgregadas y sectorizadas. El movimiento sindical no termina de ajustar sus internas (CGT y CTA respectivamente) y eso aprovech el gobierno para llevar a cabo las medidas de ajuste social. La debilidad de estas fuerzas radica en la carencia de entidad poltica que les permita ofrecer o al menos vislumbrar horizontes alternativos; sus formas organizativas son en su mayora verticales e impermeables al debate y a la transversalidad programtica e ideolgica que a su vez son endebles: si carecen de propuestas polticas es porque sus bases fundantes estn debilitadas tambin. Lo grave de esto es que no estamos hablando de una alternativa anticapitalista, sino de una salida de la restauracin neoconservadora y neoliberal.

Este es el escenario donde se va a desarrollar una batalla estratgica en el plano electoral y que va decidir el futuro inmediato de los argentinos. La derecha galvanizada contra un conjunto de la oposicin que por ahora aparece disperso y dbil con muy pocos referentes claros que aglutinen a los diversos sectores sociales que se oponen al actual gobierno y todo plantea que las presidenciales se dirimirn otra vez en ajustado ballotage. Un triunfo de la coalicin gobernante significara abrir las puertas a una ofensiva ya integral contra los derechos de los trabajadores, desarticulacin de las instituciones del Estado que puedan ser presa de los negocios del capital en cualquier mbito: Salud, Educacin, Investigacin, Ciencia y Tecnologa, etc., profundizando el predominio del capital extranjero financiero y extractivista. Pero adems tambin con el conflicto social en el tablero cotidiano el avance contra los derechos y las libertades individuales ser otra prioridad para garantizar un marco represivo y control social adecuados a la nueva etapa.

Esta posibilidad solo puede ser abortada en la medida que se conforme un frente amplio de las fuerzas populares y progresistas que bajo acuerdos programticos anti neoliberales, anti corrupcin y de recuperacin y ampliacin de derechos sociales, soberana alimentaria, proteccin ambiental y nuevo modelo agrcola y minero. Esto como punto de partida para imponer un freno a esta avanzada regional y es que no se trata solo de vencer a CAMBIEMOS sino que su derrota debe significar el punto de inicio de una nueva etapa poltica para las clases populares donde adems de la recomposicin de sus derechos y beneficios, sea tambin un salto cualitativo en el plano de la identidad poltica como aprendizaje de esto aos tanto en su protagonismo limitado como en su resistencia parcial. Que en Argentina se derrote a la derecha sera un golpe eficaz a las pretensiones de recolonizacin por parte de Estados Unidos y los organismos financieros, equilibrara el escenario continental y oxigenara a los gobiernos populares de Bolivia y Venezuela, establecera nuevas perspectivas para las futuras elecciones en Chile y Uruguay.

Las lecciones del gobierno kirchnerista de carcter reformista (progresista para algunos, populista para otros, con tinte de ambas categoras seguramente) deja aun mucha tela para cortar en el anlisis pero seguro conclusiones valiosas acerca de las formas de construccin poltica si se trata de confrontar contra el poder hegemnico de las clases dominantes: construir una fuerza amplia democrtica con un liderazgo reconocido y con programa mnimo de gobierno, respaldado por la organizacin y la movilizacin popular con autonoma del Estado.

En conclusin, estamos frente a un escenario crtico, vital para la sociedad y las mayoras populares de Argentina y tambin para el esquema de poder en la regin. A la derecha argentina, resurgida con amplio apoyo social, solo ser posible derrotarla con una coalicin de amplio espectro en el campo popular, adems porque la nueva etapa y ms all de quien triunfe, sobrevendrn momentos de alta conflictividad social y poltica, una nueva etapa en la lucha de clases con condimentos propios consecuencia de las experiencias de los gobiernos anteriores: nuevas conciencias, nuevos actores y nuevas formas de luchas.

Daniel Escotorin es historiador

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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