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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2006

La lucha contra nosotros mismos

George Monbiot
Znet


Quiero tomarme un momento para recordaros de dnde venimos.

Durante los primeros tres millones de aos de historia de la Humanidad, vivimos conforme a las circunstancias. Nuestras vidas se regan por las casualidades de la ecologa. Vivamos, como todos los animales, con temor al hambre, a los predadores, al clima y a las enfermedades.

Despus, durante unos miles de aos, cuando hubimos comprendido los rudimentos de la agricultura y el almacenamiento de las cosechas, disfrutamos de una mayor seguridad alimentaria, y pronto destruimos a muchos de nuestros depredadores no-humanos. Pero nuestras vidas las regan espadas, hachas y lanzas. La lucha principal se haca por la tierra. La necesitbamos no slo para sembrar nuestras cosechas sino tambin para proveernos de fuentes de energa (pasto para nuestros caballos y bueyes, madera para nuestro fuego).

Entonces descubrimos los combustibles fsiles y todo cambi. Ya no estbamos constreidos por la necesidad de vivir a merced de la energa ambiental; podamos mantenernos mediante la luz del sol almacenada desde haca 350 millones de aos. Las nuevas fuentes de energa permitan a la economa crecer, lo suficiente como para absorber a algunas personas expulsadas por las antiguas disputas por la tierra. Los combustibles fsiles permitan expandirse tanto a la industria como a las ciudades, lo que permita a los trabajadores organizarse y forzar a los dspotas a disminuir su abuso de poder. Los combustibles fsiles nos ayudaron a librar guerras de un horror nunca conocido, pero tambin redujeron la necesidad de las guerras. Por primera vez en la historia de la Humanidad, incluso por primera vez en la historia de la vida, haba un excedente de energa disponible. Podamos sobrevivir sin tener que luchar contra nadie por la energa que necesitbamos. La productividad agraria aume
nt de 10 a 20 veces. La productividad econmica se multiplic por 100. La mayora podamos vivir como nunca nadie haba vivido antes.

Y todo lo que veis a vuestro alrededor es el resultado de aquello. Hemos podido juntarnos aqu de todos los rincones del pas gracias a los combustibles fsiles. Los gobernantes no nos cobran comisin ni restringen nuestro consumo (o en cualquier caso todava no) gracias a los combustibles fsiles. Nuestras libertades, nuestro bienestar, nuestra prosperidad se los debemos a los combustibles fsiles.

La nuestra es la generacin ms afortunada de todas las que ha habido y habr. Vivimos el breve intervalo histrico entre la violencia ecolgica y la catstrofe ecolgica.

No tengo que recordaros cules son las dos fuerzas que convergen en nuestras vidas. Nos enfrentamos a una escasez inminente de una fuente de energa difcil de reemplazar: los combustibles fsiles lquidos. Y nos enfrentamos con las consecuencias medioambientales del consumo de combustibles fsiles que ha hecho posible que lleguemos a donde estamos.

La estructura, la complejidad, la diversidad de nuestras vidas, todo lo que conocemos, todo lo que dimos por sentado, todo lo que pareca slido e innegociable, de pronto parece contingente. Todo esto es como una enorme pila tambaleante que se balancea sobre una pelota a punto de comenzar a rodar montaa abajo.

Escucho a la gente hablar de la reduccin que les gustara ver en las emisiones de carbono. A m no me interesa lo que a la gente le gustara ver. Me interesa lo que dice la ciencia. Y la ciencia habla claro. No necesitamos un 20% de reduccin para 2020, ni un 60% para 2050, sino un 90% para 2030. Slo de esa forma conseguiramos mantener la concentracin de carbono en la atmsfera por debajo de 430 unidades por milln, lo que significa que slo as evitaramos algunas de las temidas consecuencias. Si dejamos que supere ese ndice no hay nada que hacer. La biosfera es la fuente primaria de carbono. Se nos escapa de las manos.

La idea de que podemos conseguirlo reemplazando los combustibles fsiles por energas renovables es una fantasa. Es verdad que tenemos fuentes de energa sin explotar en el viento, las olas, las mareas y la luz del sol, pero ni estn lo suficientemente concentradas ni son lo suficientemente consistentes como para que podamos utilizarlas y seguir como antes.

Una reduccin como esa requiere una gran restriccin en nuestro uso de energa. Se dispone de algunas tecnologas, pero seguramente no nos lleven muy lejos. Si se quiere reducir las emisiones de carbono en un 10%, el uso de la energa deber restringirse en un 50%. El nico mtodo para conseguirlo es un racionamiento nacional acompaado de una disminucin y convergencia mundiales.

Nosotros nos encontramos en una posicin extraordinaria. Se trata del primer movimiento poltico de masas para pedir menos, no ms. Somos los primeros en tomar las calles pidiendo austeridad. Los primeros en pedir que nuestro lujo, nuestra comodidad, se reduzcan.

Estos son los mayores retos polticos que ningn movimiento ha afrontado. Pero estamos alcanzndolos. Los estamos alcanzando. Pero no dejis que nadie os diga que ser fcil. Si slo se tratara de poner verde a George Bush, ya lo habramos conseguido. Pero no slo tenemos que luchar contra l, ni contra nuestro propio Gobierno, ni entre nosotros; tambin tenemos que luchar contra nosotros mismos. La lucha contra el cambio climtico es la lucha contra mucho de lo que hemos llegado a ser. Es una lucha contra algunos de nuestros impulsos ms bsicos.

No podemos pedir a los dems que dejen de volar si nosotros seguimos volando. No podemos pedir al Gobierno que nos fuerce a cambiar si no estamos preparados para el cambio . La batalla ms importante de nuestras vidas se librar no slo ah afuera, sino tambin en nuestro interior.

ZNet en espaol enero 2006
Ttulo original: Struggle Against Ourselves
Autor: George Monbiot
Origen: Znet Science; Lunes 05 de Diciembre, 2005
Traducido por Genoveva Santiago y revisado por Felisa Sastre
http://www.zmag.org/spanish/0106monbiot.htm


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