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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2019

La nueva lectura de Marx de Michael Heinrich (XII)
Demostracin de la teora del valor-trabajo?

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Seguimos en el captulo III -Valor, trabajo y dinero- del libro de MH. Ocho apartados en total como apuntamos. El segundo de ellos: Una demostracin de la teora del valor-trabajo? (actuacin individual y estructura social). En l nos ubicamos.

 

 

Antes de entrar en materia, el comentario de un lector, de un lector crtico y muy documentado, Manuel Martnez Llaneza [1], sobre la nota anterior: Valor de uso, valor de cambio, valor [2].

Dos comentario o apostillas, por si te son tiles.

1. La divisin del trabajo es el presupuesto del cambio pero la inversa es falsa: el cambio no es presupuesto de la divisin del trabajo. Basta pensar en lo que ocurre en cualquier fbrica: existe produccin con elevada divisin del trabajo y existe ausencia de intercambio entre los productos (piezas intermedias) que all se elaboran.

No encuentro correcta la afirmacin de la primera frase (o no he entendido lo que quiere decir con presupuesto) ni acertado el ejemplo de la segunda. Por supuesto, para iniciar el intercambio se necesitan al menos dos productos distintos que requieren al menos dos trabajos diferentes: es el famoso ejemplo del ciervo y el castor; pero, a partir de ah, el incremento del cambio y el de la divisin del trabajo siguen caminos paralelos que se retroalimentan, al mismo tiempo que intervienen factores de desarrollo cientfico, tecnolgico y comercial que crean nuevas especialidades de trabajo y nuevos productos que intercambiar.

Elegir el ejemplo de una fbrica es dar valor de prueba general a una situacin muy particular en el complejo tinglado de la produccin moderna de mercancas; solamente servira si negase una ley general, que no es el caso. Pero, aun as, el ejemplo est mal tratado, porque en una fbrica hay diferentes especialidades de trabajo que se repiten en otras fbricas con distintos productos que intercambian entre ellas (basta pensar en un torno o una estampadora o un programa informtico que estn en mil sitios distintos). Incluso la afirmacin de que no se intercambian los subproductos de una fbrica es muy arriesgado, pues hay muy diferentes configuraciones de la fabricacin de un producto y de la consideracin de compra o fabricacin por sus distintos departamentos.

2. Entre las cosas materiales y los servicios solo hay una diferencia en cuanto a la materia, pero cuando se trata de mercancas se hace referencia a su forma social, y esta depende de que las cosas y los servicios se intercambien o no.

Me parece muy importante este planteamiento y lo he sealado en mis escritos, pero no me parece tan obvio como para afirmarlo sin ms y sin sacar las consecuencias que requiere. Por otra parte, no est nada claro que esa fuera la opinin de Marx (cosa que no me importara si se contribua a mejorar su modelo, pero que, obviamente, habra que sealar). No conozco en profundidad el libro segundo de El capital, pero, en todo lo que recuerdo de l, los servicios los remunera de la plusvala obtenida por los trabajos industriales (mercanca material), aunque en estos servicios se intercambien y requieran trabajadores a sueldo. La nica excepcin que recuerdo y no est en ese libro- es la consideracin del transporte como trabajo productivo (de plusvala).

Es defendible y yo creo que necesaria- una ampliacin de la definicin de trabajo productivo que usa Marx, manteniendo el resto de sus consideraciones bsicas sobre el valor y la plusvala, pero, como dije, no es obvio ni fcil. Desde luego, tendra que basarse en el concepto tan suyo de socialmente necesario en una configuracin histrica de la produccin y la propiedad; habra que contrastar, aunque fuera para estar en desacuerdo-, lo que dice Marx sobre la banca, el comercio, etc. para ver los lmites de este intercambio; analizar las nuevas profesiones, y, lo que es ms importante, entrar a fondo en el problema de reducir a trabajo simple la diversidad de trabajos con sus diversos requisitos para aprenderlos y ejercerlos. Si no se hace esto, no pasaremos de una consideracin de inters, pero improductiva (cientficamente).

Hasta aqu MMLl.Cojo el hilo de nuevo.

El concepto de demostracin no tiene aqu, no puede tenerlo, el mismo sentido que tiene cuando hablamos de la demostracin del teorema de incompletud de Gdel o de la demostracin del teorema de Gauss-Mrkov en el mbito de la estadstica. Tampoco el sentido que pueda tener el concepto cuando hablamos de la demostracin de las leyes keplerianas o de los teoremas de Emma Noether.

Con la pregunta por la diferencia entre la teora clsica del valor y la teora marxiana, comenta MH, est conectada otra pregunta posterior: Marx ha demostrado la teora del V-T, ha probado de manera incuestionable que es el trabajo y solo el trabajo lo que constituye el valor de las mercancas?

MH nos recuerda que en la literatura sobre la obra de Marx se ha discutido frecuentemente esta cuestin. Su posicin: Marx no tiene ningn inters en tal demostracin.

Su argumentacin, la argumentacin del autor de Cmo leer El Capital de Marx? Indicaciones de lectura y comentario del comienzo de El Capital, puede resumirse as:

Adam Smith [AS] haba demostrado la determinacin del valor de las mercancas por el trabajo. Su argumento: el trabajo supone esfuerzo; estimamos el valor de una cosa segn cunto esfuerzo nos cueste procurrnosla. Aqu, en la teora clsica, el valor se atribuye a las consideraciones racionales de los individuos [la segunda cursiva es ma].

De manera similar argumenta la teora neoclsica: esta teora (ms bien cosmovisin filosfica) parte de que los individuos maximizan su utilidad; se fundamenta las relaciones de cambio en los clculos de utilidad que realizan los individuos.

Clsicos y neoclsicos parten, pues, del individuo particular -y, seala MH; de sus estrategias humanas de actuacin supuestamente universales- e intentan, a partir de ellos, de esos individuos , explicar el contexto social (cuando es el caso: recordemos el lema ontoantropolgico de miss Thatcher: solo existen individuos, no percibo ninguna sociedad).

Para ello, comenta MH, tienen que proyectar (un truco muy til para cerrar su crculo explicativo de manera consistente) en los individuos una buena parte de la estructura social que pretenden explicar. Por ejemplo: Adam Smith hace de la propensin natural, antropolgica, al cambio de los seres humanos la caracterstica, la propiedad, que diferencia el mundo animal del humano. Nada menos. Y entonces, seala MH:

No es difcil deducir a partir de la racionalidad de este hombre (el poseedor de mercancas) las estructuras de una economa que se basa en el intercambio de mercancas, y declararlas as como universales para todos los hombres.

El truco es eficaz. Pero Marx no es eso. La inversin (no slo cientfica, ontoantropolgica escribira probablemente Joaqun Miras) es ntida.

Para el autor de EC lo fundamental no son las reflexiones de los individuos, sino las relaciones sociales en las se encuentran en cada caso.MH cita (como ilustracin, no como fuente de autoridad) este paso de los Grundrisse:

La sociedad no consiste en individuos [el lema central de la ideologa neoclsica y de las teoras econmicas anexas] sino que expresa la suma de relaciones y condiciones en las que los individuos se encuentran recprocamente .

Estas relaciones, remarca MH, establecen una determinada racionalidad a la que los individuos tienen que atenerse si quieren mantenerse dentro de ellas. Al actuar conforme a esta racionalidad, reproducen por medio de su actuacin las relaciones sociales que estn en su base. Si no lo hacen, les espera la marginacin o la locura social.

El ejemplo que nos facilita el autor: en una sociedad que se basa en el intercambio de mercancas, todas y cada una de las personas tienen que seguir la lgica del cambio si quieren sobrevivir.

No es simplemente resultado de mi comportamiento maximizador de la utilidad el que yo quiera vender cara mi propia mercanca y comprar la mercanca ajena barata, es que no me queda ms remedio.

No hay otra, a no ser, seala MH, que sea uno tan rico que pueda pasar, que pueda no interesarse por las relaciones de intercambio (aado: tan rico o tan disidente digamos). De hecho, como no percibimos otras alternativas, el individuo tiende a ver su comportamiento como natural, ya no slo como racional. Si la mayora, como es el caso, se comporta del modo indicado

entonces se reproducen las relaciones sociales que se basan en el intercambio de mercancas y con ello tambin la coaccin a la que est sometido cada individuo para comportarse reiteradamente de esta manera.

Pero Marx, insiste MH, no fundamenta en cambio la teora del valor en las reflexiones de los individuos que intercambian. Lo suyo, su perspectiva, su punto de vista que dira Quine, es otra cosa.

Ms aun: en contra de un frecuente malentendido, su tesis no es que los valores de las mercancas corresponden al tiempo de trabajo necesario para su produccin porque los individuos que intercambian as lo quieren. No, no es eso. Por el contrario, Marx sostiene que las personas en el intercambio no saben realmente lo que hacen. Con la teora del valor, Marx quiere poner al descubierto (sera su tarea, su finalidad cientfica) una determinada estructura social que los individuos deben seguir independientemente de lo que piensen al respecto. MH apunta aqu a los captulos VI y VIII del tercer libro de El Capital.

El planteamiento de Marx, insiste MH, es aqu completamente distinto (una verdadero cambio de paradigma podra decirse) al de los clsicos y neoclsicos:

Smith comenzaba considerando un acto de intercambio particular y se preguntaba cmo se puede determinar aqu la relacin de cambio; Marx, por el contrario, ve la relacin de cambio particular como parte de un determinado contexto global (un contexto global en el que, en el caso del MPC, la reproduccin de la sociedad est mediada a travs del cambio) y se pregunta qu significa esto para el trabajo gastado por la sociedad en su conjunto.

MH cita a continuacin un fragmento de una carta de Marx, del 11 de julio de 1868, a su amigo Ludwig Kugelmann en la que queda claro que para l no se trata de ninguna demostracin de la teora del V-T:

La verborrea sobre la necesidad de demostrar el concepto de valor se debe solo a la ms completa ignorancia tanto del tema en cuestin como del mtodo de la ciencia. Hasta un nio sabe que cualquier nacin morira de hambre si cesara en ella el trabajo, no digo por un ao, sino por unas cuantas semanas. Del mismo modo que sabe que las masas de productos correspondientes a las distintas masas de necesidades requieren masas de trabajo social global distintas y cuantitativamente determinadas. El hecho de que esta necesidad de la divisin social del trabajo en determinadas proporciones no pueda ser suprimida de ningn modo por una formadeterminada de la produccin social, sino que esta solo puede transformar su modo de manifestarse, es self-evident [es de por s evidente] (...). Y la forma en que se realiza esta divisin proporcional del trabajo en un estado de la sociedad en el que el trabajo social se presenta como cambio privado de los productos del trabajo individual es, precisamente, el valor de cambio de estos productos [3]

MH no lo cita (no es ninguna crtica a su hacer, desde luego que no) pero la carta de Marx contina as:

La tarea de la ciencia consiste, concretamente, en explicar cmo se manifiesta la ley del valor. Por tanto, si se quisiera explicar de golpe todos los fenmenos que aparentemente se contradicen con la ley, habra que hacer que la ciencia antecediese a la ciencia. Esta es justamente la equivocacin de Ricardo cuando, en su primer captulo sobre el valor [David Ricardo. On the Principles of Political Economy, and Taxation (A propsito de los principios de la Economa Poltica y de los impuestos), London, 1821, pp. 379-442] , supone dadas todas las categoras posibles, que deben ser an desarrolladas, para demostrar su conformidad con la ley del valor.

De otro lado, como usted acertadamente supone, la historia de la teora demuestra que la concepcin de la relacin de valor ha sido siempre la misma, ms o menos clara o ms o menos nebulosa, ms o menos envuelta en ilusiones o ms o menos cientficamente precisa. Como el propio proceso discursivo dimana de determinadas relaciones, como es un proceso natural, el pensamiento que concibe realmente puede ser slo uno, distinguindose nicamente en cuanto a su grado, en cuanto a la madurez de su desarrollo y, consiguientemente, en cuanto al grado de desarrollo del propio rgano pensante. Todo lo dems es puro devaneo.

MH seala a continuacin que si en las condiciones de la produccin de mercancas la divisin del trabajo privado gastado en cada una de las ramas de la produccin est mediada por el valor de las mercancas (no existe un control consciente o una divisin fijada de manera tradicional), la pregunta interesante es cmo en definitiva es posible esto, o, ms en general, cmo el trabajo privado gastado puede convertirse en parte constitutiva del trabajo social global.

Por consiguiente, concluye MH: la teora del valor no pretende demostrar que la relacin de cambio particular est determinada por las cantidades de trabajo necesarias para la produccin [4]. Ms bien pretende explicar el carcter especficamente social del trabajo que produce mercancas.

Esto lo hace Marx ms all de las siete primeras pginas de EC de las que ya ha hablado MH anteriormente, consideradas por el marxismo tradicional, as como por muchos crticos de Marx, como lo ms importante de la teora marxista del valor.

No es el caso en su opinin.

Recordemos que MH es el autor de Die Wissenschaft vom Wert. Die Marxsche Kritik der politischen konomie zwischen wissenschaflticher Revolution und klassischer Tradition [ La ciencia del valor. La crtica marxiana de la economa poltica entre la revolucin cientfica y la tradicin clsica], una obra traducida al portugus pero no todava al castellano (una razn ms para apoyar, racionalmente, una Repblica federal ibrica).

El siguiente apartado, el 3.III lleva por ttulo: Trabajo abstracto: abstraccin real y relacin de validez. Es un poco ms duro de pelar.

 

Notas:

(1) Cit un trabajo del autor en la nota dedicada a la dialctica, lo doy de nuevo: Manuel Martnez Llaneza, La ciencia mal-tratada. Crtica a Razn y Revolucin de Alan Woods y Ted Grant. http://www.rebelion.org/docs/60179.pdf . Sobre los temas que se discuten en esta y en posteriores notas, vale la pena detenerse en los argumentos esgrimidos en Entrevista a Manuel Martnez Llaneza: No hay que tomar la obra econmica de Marx como algo cerrado y acabado http://www.rebelion.org/docs/251182.pdf

(2) La nueva lectura de Marx de Michael Heinrich (XI). Valor de uso, valor de cambio, valor. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=251538

(3) La traduccin de https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/m11-7-68.htm es muy semejante:

La chchara acerca de la necesidad de demostrar la nocin de valor se basa nicamente en la ignorancia ms crasa, tanto del tema en cuestin como del mtodo cientfico. Cada nio sabe que cualquier nacin morira de hambre, y no digo en un ao, sino en unas semanas, si dejara de trabajar. Del mismo modo, todo el mundo conoce que las masas de productos correspondientes a diferentes masas de necesidades, exigen masas diferentes y cuantitativamente determinadas de la totalidad del trabajo social. Es self evident que esta necesidad de la distribucin del trabajo social en determinadas proporciones no puede de ningn modo ser destruida por una determinada forma de produccin social; nicamente puede cambiar la forma de su manifestacin. Las leyes de la naturaleza jams pueden ser destruidas. Y slo puede cambiar, en dependencia de las distintas condiciones histricas, la forma en la que estas leyes se manifiestan. Y la forma en la que esta distribucin proporcional del trabajo se manifiesta en una sociedad en la que la interconexin del trabajo social se presenta como cambio privado de los productos individuales del trabajo, es precisamente el valor de cambio de estos productos.

(4) En nota a pie de pgina, la 2 de este captulo, MH nos recuerda que Marx muestra en el libro III de EC que las relaciones de cambio efectivas no corresponden a las cantidades de trabajo empleadas en la produccin, en el apartado VII.II.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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