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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2019

Venezuela y Amrica Latina
La paz y la soberana son siempre el mejor camino

Javier Tolcachier
Rebelin


Quisieron avanzar con la estrategia de los hechos consumados en Venezuela. El ataque frontal a la soberana y la institucionalidad de la Repblica Bolivariana por parte de opositores radicales y gobierno estadounidense tambin ocupado por extremistas-, se top con la firmeza del gobierno de Nicols Maduro, el apoyo cerrado de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la multitudinaria movilizacin del pueblo chavista.

De fundamental importancia fue el amplio rechazo internacional al evidente intento de quiebre constitucional. Las posturas claras de China y Rusia, decisivas por su peso geopoltico econmico y militar, fueron dirigidas directamente a Estados Unidos, advirtiendo sobre las nefastas consecuencias de su intervencin.

A la par, un amplio arco de organizaciones populares, sindicales, acadmicas, periodsticas y polticas, junto a connotados dirigentes e intelectuales denunciaron el intento de golpe y exhortaron igualmente a los Estados Unidos a abandonar su poltica intervencionista. Muchas declaraciones pusieron en duda la veracidad del inters de aquel pas en los derechos humanos o la democracia, sealando la larga historia de intrigas y guerras de invasin, de incitacin a golpes y proteccin a dictadores que ha caracterizado la poltica exterior de la nacin del Norte.

Como era previsible, varios pases satlites se plegaron a la escenificacin de un levantamiento que semeje la cada del dictador Prez Jimnez en 1958, reconociendo la autoproclamacin callejera de Juan Guaid, diputado del Estado Vargas y militante de la agrupacin derechista Voluntad Popular.

En Amrica Latina, el presidente de Mxico, Andrs Manuel Lpez Obrador junto al gobierno de Tabar Vzquez, de Uruguay, marcaron el camino de la coherencia, junto a las quince naciones caribeas del CARICOM y los pases de la ALBA-TCP, solicitando respeto a la soberana, despegndose as de la ristra de gobiernos latinoamericanos de derecha, prestos a sumarse a la aventura golpista al toque de silbato de Estados Unidos.

Gobiernos conservadores, cuya falta de real espritu democrtico le es tan propia como sus rdenes ajenas. Fresco est en el corazn del pueblo hondureo el recuerdo de la noche del 29 de Noviembre de 2017, en la que un abrupto corte en el conteo de votos cambi el curso de la hasta entonces victoria del opositor Salvador Nasralla. Por no mencionar las numerosas irregularidades constatadas por observadores de organismos internacionales incluso afines al gobierno- antes y durante el proceso electoral. O el expreso mandato de la Constitucin hondurea, que entre sus artculos ptreos (o inmodificables) prohbe la reeleccin presidencial (art. 239).

Gobiernos como el de Bolsonaro, llegado al poder en andas del golpe parlamentario-meditico contra Dilma Rousseff (2016), el posterior encarcelamiento sin pruebas y proscripcin electoral del inmensamente popular ex presidente Lula da Silva y una venenosa campaa de odio, financiada ilegalmente, a travs de redes de mensajera digital.

Gobiernos como el de Vizcarra, quien luego de su estancia como embajador en Canad fue llamado en su doble condicin de vicepresidente a asumir la presidencia del Per, despus del escndalo que coloc al banquero neoliberal Kuczynski en la larga fila de ex mandatarios procesados. Escndalo que lejos de cesar, ha destapado un entramado de venialidad en las ms altas esferas del poder judicial, ha llevado a prisin preventiva a la sucesora poltica e hija del dictador Fujimori y que contina, bajo intensa presin popular, haciendo pblica la intrnseca corrupcin institucional en ese pas. Pas que difcilmente puede erigirse en fiscal sobre prcticas democrticas.

Gobiernos como el del empresario Mauricio Macri, enriquecido en base a concesiones estatales y contratos de obra pblica, procesado por contrabando de autopartes aunque finalmente absuelto en controvertido y dividido fallo de la Suprema Corte de Justicia- e imputado por una deuda millonaria con el Estado. Macri se convirti en presidente gracias al monumental fraude meditico ejecutado por el multimedios Clarn a lo largo del gobierno de Cristina Fernndez. Multimedio que logr su salto empresarial luego de apropiarse de la empresa Papel Prensa nica fabricante de papel de diario- durante la dictadura de Jorge Rafael Videla. El da del golpe militar, el 24 de Marzo de 1976, el gran diario argentino titulaba en nota destacada Total Normalidad. Las Fuerzas Armadas ejercen el gobierno. Multimedio que acta como blindaje comunicacional del gobierno de Macri a cambio de ejercer su posicin monoplica sin limitacin alguna, adems de la jugosa pauta publicitaria que aqul paga a cambio del favor periodstico.

Gobiernos como el de Guatemala, que luego de una larga pugna y mltiples interferencias, expuls a la Comisin Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), comisin que logr a travs del mandato de Naciones Unidas identificar decenas de estructuras delictivas. Ivn Velzquez, su titular, expres en una nota periodstica reciente que en Guatemala hay una ruptura del estado de Derecho. Tambin aqu el clamor popular exige severos cambios ante la deslegitimacin crnica de los poderes pblicos, intervenidos desde siempre por la oligarqua econmica, verdadera gobernante del pas.

Gobiernos como el de Colombia, dnde da a da son asesinados lderes y lideresas campesinos, dnde el asesinato poltico una y otra vez se ha encargado de eviscerar la democracia, donde contina gobernando el poder conservador, los terratenientes y grupos econmicos concentrados, donde los derechos humanos fundamentales son poco ms que una frase de discurso.

A gobiernos como stos se han sumado por estas horas con un ultimtum el cuarteto de las otrora potencias coloniales Espaa, Francia, Alemania y el Reino Unido, instando al gobierno de Venezuela a convocar elecciones dentro de los prximos ocho das. La dinstica monarqua espaola, cuyo rey Juan Carlos I quiso acallar a Chvez en una Cumbre Iberoamericana, vuelve a las andadas con exigencias de virreinato a travs del actual presidente de gobierno. Secundado por el francs Macron con un chaleco amarillo en el cuello, una primera ministro britnica conservadora y un gobierno alemn demcrata cristiano, siempre dispuestos a cooperar con las derechas del mundo, mucho ms, si esas derechas dirigen militarmente la OTAN. Europa, asfixiada socialmente por el poder de la banca, su Unin en riesgo de desintegracin y gobernada crecientemente por fascistas sin uniforme, apuesta por la amenaza en vez de sumar su cooperacin para el dilogo y la mantencin de la paz.

Este relato puede resultar penoso. Sin embargo, no es ocioso por varias razones. Ante todo, por la desinformacin del crtel oligoplico de la informacin, que demoniza al gobierno electo en Venezuela y presenta a sus detractores como paladines o defensores de la democracia. El recuento es til tambin para entender, cmo la imagen de un rgimen satnico-remanido pero an eficaz producto de la propaganda de la Guerra Fra- sirve a todos esos gobiernos para ocultar su propio desprestigio y desviar la mirada de los pueblos. Pero hay un motivo ms para este muestreo.

Modelos y alternativas

No hay un nico modelo de organizacin social, ni de gobierno. Mucho menos de democracia. Los Estados Unidos de Amrica se han esforzado en una indignante soberbia absolutista y amparados en su poder de comunicacin y propaganda durante el siglo XX- por hacer creer que son los dueos del nico modelo posible. Que junto a sus protectorados militares y polticos son ellos quienes deciden qu es democrtico y qu no, aunque eso vaya acompaado de flagrantes contradicciones, de las que hemos dado apenas algunos ejemplos.

La democracia liberal surgida del impulso antimonrquico de la burguesa en Europa no contempl en sus inicios la igualdad de derechos para todas y todos. De su letra y prctica estuvieron excluidas durante muchos aos las mujeres, esclavizados y segregados los negros, diezmados y encerrados los pueblos originarios, discriminados los mulatos y criollos, sumergidos los pobres y reprimidas sus organizaciones. Con esa enorme violencia se enriqueci Europa, la que hoy clama por democracia y derechos humanos en vez de abocarse a un profundo y consistente proceso de reparacin histrica.

La plutocracia gobierno de los ricos- se formaliz a travs de elecciones censitarias, feudalismos provincianos, fraude, extorsin y persecucin de toda disidencia. Su mismo espritu encarn, maquillado en formato neoliberal, en la actual democracia, donde el dinero contina separando el bien del mal, ms all de las formalidades del derecho.

Ese estado natural de la poltica y la sociedad, en el que el pobre nace para servir a sus patrones, fue cuestionado por las revoluciones, algunas armadas, otras por el voto popular, que intentaron mostrar que otra realidad social es posible.

Las revoluciones sociales del siglo XX y XXI propusieron modelos incipientes que pretendieron reafirmar la efectiva equidad de oportunidades de los seres humanos como condicin de libertad y por ello debieron, deben y debern resistir la inclemencia de violentas reacciones conservadoras. Modelos nacientes e imperfectos, que sin duda sufrieron tambin las imperfecciones de arrastres de paisajes anteriores, desviando en parte su propsito.

La Revolucin Bolivariana liderada por Hugo Chvez -como lo fueron en su momento la revolucin cubana, la de la Unidad Popular en Chile o la nicaragense- es un poderoso efecto demostracin, un modelo alternativo, en el que derechos sociales como la alfabetizacin, la salud, la educacin, la alimentacin o la vivienda constituyen pilares fundacionales.

En ese mismo surco, sin duda abonado por la hecatombe social de la globalizacin neoliberal de las ltimas dcadas del siglo anterior, emergieron gobiernos populares como el de Lula, Nstor Kirchner, Evo Morales o Rafael Correa, por slo mencionar algunos. Incluso en pases considerados feudos de la derecha como Honduras, Guatemala o Paraguay surgieron alternativas progresistas. La izquierda y el progresismo demostraron su capacidad de gobierno y mejora social. Cada uno con su matiz distintivo, todos esos gobiernos tenan algo en comn: ser eminentemente representativos de las mayoras y sus anhelos. De all deriva un sustrato de legitimidad imposible de alcanzar por los lacayos que hoy rasgan sus vestiduras contra los gobiernos populares.

De esa voluntad de soberana y justicia social surgieron espacios de integracin y cooperacin como ALBA-TCP, Petrocaribe, Unasur, CELAC y en su estela, asumieron un cariz ms social y de independencia poltica, articulaciones existentes como el Mercosur, el CARICOM o el SICA.

La integracin soberana se constituy as en competencia indeseada para la pretensin de regencia estadounidense y las apetencias comerciales neocoloniales de las corporaciones europeas. Asistimos desde entonces a la reaccin de estos poderes ante las nuevas libertades y dignidad conseguidas por los pueblos a partir de la representatividad real de gobiernos progresistas. Cuando esos gobiernos hablan de recuperar la democracia, quieren decir recuperar los privilegios.

La reaccin conservadora busca eliminar todo modelo alternativo de gobierno o democracia, ya que stos muestran, con sus virtudes y defectos, que otro mundo es posible. Esa posibilidad, en conjunto con la visible decadencia e ineficacia social y ecolgica del sistema actual, es un componente explosivo para el poder establecido, que debe ser ahogado, cueste lo que cueste.

sa es, sumada a la avidez por las riquezas naturales del pas caribeo y la competencia geopoltica global contra China, una de las pulsiones ms importantes del actual golpe contra Venezuela y su revolucin.

Paz y soberana

El presidente de Mxico, recientemente electo por una mayora abrumadora, ha demostrado en el primer posicionamiento internacional de su gobierno, que las esperanzas depositadas en l son fundadas.

En apego a los principios constitucionales de no intervencin, autodeterminacin de los pueblos, solucin pacfica de controversias internacionales, igualdad jurdica de los Estados, respeto, proteccin y promocin de los derechos humanos y de lucha por la paz y la seguridad internacionales, Mxico no participar en el desconocimiento del gobierno de un pas con el que mantiene relaciones diplomticas ., manifest la Secretaria de Relaciones Exteriores en un comunicado.

A continuacin, el gobierno mexicano en conjunto con el de Uruguay llamaron a encontrar una solucin pacfica y democrtica frente al complejo panorama que enfrenta Venezuela. Para ello, propusieron un nuevo proceso de negociacin incluyente y creble, con pleno respeto al Estado de Derecho y los derechos humanos. y expresaron su completo apoyo, compromiso y disposicin para trabajar conjuntamente en favor de la estabilidad, el bienestar y la paz del pueblo venezolano.

Postura que coincide con la apreciacin que hiciramos en una nota anterior, en la que comentamos: Las fuerzas progresistas celebran la victoria de Lpez Obrador porque sta implica el debilitamiento de uno de los principales gobiernos satlites del intervencionismo forneo en Amrica Latina y el Caribe, propulsado sobre todo por los Estados Unidos de Amrica pero tambin por algunos gobiernos europeos.

De particular importancia ser la defensa de la Paz en la regin. El nuevo gobierno en Mxico, en oposicin a la postura tomada durante el sexenio que ahora llega a su fin, podra convertirse en una suerte de mediador regional, amortiguando la andanada de acciones y sanciones del Norte, por ejemplo hacia Venezuela, Cuba o Nicaragua.

Sealamos entonces que dicha postura mexicana sera consistente con su tradicin diplomtica, de la cual emergieron tratados seeros como el de Tlatelolco vigente hasta la actualidad a travs del cual Amrica Latina y el Caribe se convirtieron en la primera zona libre de armas nucleares del mundo. De esa postura de dilogo y concertacin surgieron tambin las eficaces mediaciones del Grupo de Contadora, en el que Mxico, junto a Panam, Colombia y Venezuela tuvieron un rol central en el logro de los acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra en Amrica Central.

El Grupo de Contadora fue el antecedente del Grupo de Ro y de la creacin (2011) de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (CELAC), mbito que sera hoy deseable pudiera acompaar la concertacin de voluntades polticas en Venezuela y propiciar el dilogo poltico entre las naciones al Sur del Ro Bravo, sin intervencin ni injerencia.

La propuesta conjunta de Mxico y Uruguay de crear una iniciativa internacional de dilogo entre las fuerzas polticas en Venezuela fue inmediatamente respaldada por el presidente Maduro, quien seal como objetivo de la misma buscar un acuerdo en el marco de nuestra Constitucin, que garantice estabilidad y paz a todas y todos los venezolanos.

El vocero opositor Guaid, sin embargo, rechaz esa posibilidad, tildando la oferta como un dilogo falso.

El Secretario de Estado de los EEUU y ex jefe de la CIA, Mike Pompeo, poco amigo de las palabras y presto para la accin, convoc este sbado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para intentar una condena al gobierno venezolano y un reconocimiento internacional a su marioneta poltica. Declaracin que hubiera constituido el preludio de un escenario de nuevas sanciones incluida la amenaza blica-, pero que no prosper, gracias a la cordura de los pases que ven en la maniobra una violacin del derecho internacional y una injerencia en los asuntos internos de otras naciones, contrario por completo a la Carta y al espritu de las Naciones Unidas.

An as, el gobierno estadounidense y los pases europeos han conseguido darle dimensin internacional a un conflicto poltico que compete slo a los venezolanos, pero que compromete las posibilidades de emancipacin y autonoma de todos los pueblos del mundo.

Nada bueno traen las guerras. No son ni justas, ni santas, ni buenas. Son mortferas. No traen desarrollo, democracia o libertad, sino destruccin, sufrimiento y dominacin.

Nada bueno traen los golpes de Estado, son siempre duros, nunca blandos. Mucho menos, si vienen de la mano de una potencia en declive y un sistema decadente, en su desesperado intento por impedir nuevos vientos.

Javier Tolcachier es investigador del Centro de Estudios Humanistas de Crdoba, Argentina y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.



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