Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2019

Golpes de Estado
Dos historias, dos pocas

Vctor Arrogante
Rebelin


Estamos siendo testigos de un golpe de Estado. El presidente del Parlamento de Venezuela, Juan Guaid, sobre el escenario de una manifestacin en las calles de Caracas, se proclama por su cuenta "presidente encargado" del pas, con la ayuda interesada de Estados Unidos.

Con este golpe, me viene al recuerdo uno de los tantos que se han dado en Espaa; me refiero al de Miguel Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1923, que gobern bajo dictadura hasta el 27 de enero de 1930 (se cumplen ahora 88 aos), cuando present su renuncia al rey Alfonso XIII. Sera el principio del fin de la monarqua.

El golpe en Venezuela estaba cantado. El presidente de EEUU reconoci como legtimo presidente al titular de la Asamblea Nacional, minutos despus de que Guaid anunciara que asuma las competencias del Ejecutivo, lo que hace pensar que el acontecimiento estaba pactado. El senador estadounidense Bernie Sanders pidi a Donald Trump, que "no apoye golpes" o "cambios de rgimen" en Latinoamrica, recordando que EEUU ha sido patrocinador oficial de golpes de Estado en Amrica Latina desde mediados del siglo XX. Por su parte, la UE redact en tiempo rcord un comunicado que se vena trabajando haca das. Guaid ya haba anunciado el da 10 de enero una "ruta" que culminaba el 23 de enero con una manifestacin y la reclamacin del poder. A Trump y a sus aliados no les interesa la democracia, es el petrleo que huelen cerca.

El presidente del Gobierno, Pedro Snchez, ha anunciado que Espaa da un plazo de ocho das a Nicols Maduro para convocar elecciones libres, democrticas y transparentes. De no ser as, Espaa reconocer a Juan Guaid como presidente de Venezuela. El presidente del Gobierno ha hecho estas declaraciones tras liderar el proceso negociador con los diferentes lderes de la UE para adoptar una postura comn en busca del reconocimiento de Guaid como presidente. Francia y Alemania se suman a Espaa en su ultimtum a Maduro.

La comunidad internacional no reconoci la legitimidad de las elecciones del pasado mes de mayo en las que se sustenta la presidencia de Nicols Maduro. Por el contrario, s se reconoce la legitimidad de la Asamblea Nacional venezolana, elegida democrticamente con arreglo a las previsiones constitucionales. Juan Guaid es la persona que encarna la mxima representacin de la Asamblea al ostentar su presidencia y, en consecuencia, segn el Presidente del Gobierno espaol, es la persona que debera liderar la transicin hacia las elecciones libres.

Pablo Casado, exigi al presidente del Gobierno, que "reconozca ya" a Guaid como "legtimo" presidente, avisando que Snchez puede ser responsable de la aniquilacin de venezolanos. Tanto Pablo Iglesias como Alberto Garzn, califican los hechos de "golpe de Estado" y exigen a Espaa y a Europa que "defiendan la legalidad internacional, el dilogo y la mediacin pacfica". El PP y Cs, que acusan a los independentistas catalanes de golpistas por el 1-O, aplauden el golpe en Venezuela, como en los peores tiempos de los aos 70.

La historia reciente presenta diferentes hechos que desmontan los argumentos que niegan la legitimidad del gobierno de Maduro: Hubo elecciones el 20 de mayo de 2018; fue la oposicin quien solicit el adelanto electoral; participaron 16 partidos polticos y se postularon 6 candidatos; Maduro gan con un amplio margen, 6.248.864 de votos (67,84%); controlaron el proceso electoral 14 comisiones de 8 pases; las elecciones se realizaron con el mismo sistema electoral de las elecciones de diciembre de 2015; y ninguno de los candidatos impugn los resultados. As las cosas, son otros los usurpadores, ilegtimos y antidemocrticos.

El ultimtum de Pedro Snchez a Maduro no tiene precedentes. Si Snchez quiere apoyar el golpe que promueven Trump y el Grupo de Lima, que lo respalde sin complejos como Felipe Gonzlez y Jos Mara Aznar lo han hecho desde el minuto cero. El ultimtum a un estado soberano, inmiscuyndose en sus asuntos internos va contra la Carta de Naciones Unidas, que inhabilita a Espaa como actor en el dilogo. Hay que defender el derecho internacional y una solucin pacfica y democrtica, que puede pasar por impulsar la mediacin propuesta por Mxico y Uruguay.

Pero vayamos a nuestro golpe. En Espaa, el 13 de septiembre de 1923, el general Primo de Rivera (capitn general de Catalunya) puso en marcha desde Barcelona un pronunciamiento que condujo a la dictadura. Los objetivos del golpe eran acabar con el sistema parlamentario, al que Primo de Rivera tachaba de "inmoral y corrupto"; garantizar el orden pblico; terminar con el separatismo y solucionar el problema marroqu. Primo de Rivera tena valores tradicionales castrenses y su lema: "patria, religin y monarqua". Los sublevados declararon el estado de guerra, suspensin de las garantas constitucionales y disolucin de las Cortes. El rgimen de la Constitucin de 1876 era sustituido en medio de la indeferencia popular y sin resistencia.

En el manifiesto que explica su accin, realiza un pormenorizado listado de todos los males que, desde su punto de vista, aquejaban al pas y respaldaban su conducta: la crisis y degeneracin del sistema poltico de la Restauracin; el descontento del ejrcito por la guerra de Marruecos; la agudizacin de los conflictos sociales; el auge y la radicalizacin de los nacionalismos perifricos; y el triunfo del fascismo en Italia. Se constituye un Directorio militar en Madrid apoyado por Alfonso XIII, vinculando de esta forma la suerte de la monarqua a la de la dictadura. Las primeras medidas del Directorio Militar fueron: Prohibir la bandera y el himno cataln y restriccin de la lengua catalana al terreno privado. Un puro 155 de la actualidad como quiere la derecha.

La dictadura de Primo de Rivera intent atajar desde un primer momento los dos principales problemas: Marruecos y el orden pblico. En el primer caso, tras el desembarco de Alhucemas, se consigue la pacificacin. En cuanto al orden pblico, la protesta es reprimida y sin desaparecer, se mitiga. La oposicin a la dictadura surge sobre todo del mundo universitario e intelectual. Unamuno, desterrado a Fuerteventura, ser el smbolo de la lucha contra Primo de Rivera. La oleada de protestas en la universidad, iniciada en 1928 al concederse a la Iglesia la capacidad de expedir ttulos universitarios, acaba con el cierre de la Universidad de Madrid en 1929.

Apenas hubo oposicin al golpe de Estado. Sus apoyos sociales se encontraban entre la oligarqua de terratenientes e industriales catlicos, el ejrcito, gran parte de las clases medias y tambin en el mundo obrero. Los socialistas no ofrecieron resistencia e incluso colaborarn con el rgimen. Anarquistas y comunistas fueron los nicos que se opusieron, convocando manifestaciones y huelgas en contra del golpe de estado, lo que servir de justificacin al dictador para su ilegalizacin.

Aunque la dictadura, en un primer momento, logr notables xitos econmicos, fracasa por el sistema poltico incapaz de gestionar las demandas sociales. Se crearon los Comits Paritarios, que eran unos organismos oficiales de influencia fascista, compuestos por representantes de patronos y obreros y un representante del gobierno, con la funcin de resolver los conflictos laborales. Los socialistas de UGT, dirigidos por Largo Caballero, participaron en estos Comits. Fueron muy criticados por los comunistas y anarquistas, que eran perseguidos por el rgimen.

Durante la dictadura, hubo un fuerte intervencionismo estatal controlando todos los sectores productivos, reforzndose el proteccionismo; se subvencionaron empresas con dinero pblico y se incrementaron las inversiones pblicas en infraestructuras (carreteras, escuelas, obras hidrulicas). Aparecieron las Confederaciones Hidrogrficas y los monopolios: Tabacalera, Telefnica, Loteras y CAMPSA. Los mayores beneficiarios de esta poltica fueron los grandes capitalistas. El Estado se endeud en exceso y aunque los obreros, con salarios bajos, mejoraron su nivel de vida, la situacin de los jornaleros era miserable.

La oposicin a la Dictadura abarcaba un amplio espectro poltico: algunos liberales y conservadores, republicanos, socialistas, anarquistas, intelectuales o el movimiento estudiantil. Un elemento clave para la cada, fue el creciente descontento en las filas del Ejrcito ante las arbitrariedades de Primo de Rivera. Tras el crash de la bolsa de Nueva York, en 1929, los problemas econmicos se extendieron con gran rapidez por el mundo. En Espaa de devalu la peseta. El descontento social, con la vuelta de los movimientos huelgusticos, vino a acrecentar la oposicin a la dictadura. Anciano, enfermo y sin apoyos sociales, el 27 enero 1930, Primo de Rivera (padre del fundador de la Falange Espaola) present su dimisin al monarca, quin se apresur a aceptarla. Dos meses despus, el dictador falleca en el exilio en Pars.

Ante el fracaso de la dictadura, Alfonso XIII quiso volver al rgimen parlamentario y nombr jefe de gobierno al general Berenguer con la tarea de reponer la Constitucin de 1876 y salvar la figura real, cada vez ms impopular por considerarle responsable directo de la dictadura. Berenguer mantuvo un rgimen dictatorial suavizado conocido como la "dictablanda". En agosto de 1930 se firm el Pacto de San Sebastin entre todos los opositores republicanos, socialistas, radicales y catalanistas de izquierda; la CNT no particip pero dio su adhesin. Acordaron poner fin a la monarqua.

Un ltimo apunte sobre Venezuela. EEUU no est detrs del golpe de Estado en Venezuela; est delante, a la vanguardia, sin mscaras, ni disimulo. En Washington disearon y ejecutan abiertamente el plan, dando rdenes a los gobiernos y actores satlites en el mundo (Canciller de Venezuela Jorge Arreaza).

En enero de 1931 el rey nombr al almirante Aznar quin convoc elecciones municipales para abril. Los candidatos del Pacto de San Sebastin triunfaron en las principales ciudades y Alfonso XIII se exili. El 14 de abril de 1931 se proclam la Segunda Repblica, ante el entusiasmo popular.

@caval100

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter