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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2019

A 45 aos de la ley de fuga de la dictadura
La masacre de Quillota

Hugo Alcayaga Brisso
Valparaso


Enero de 1974 qued en la memoria de todos los chilenos bien nacidos al advertir con espanto que la cruenta dictadura instalada por la fuerza de las armas 4 meses antes haba llegado para quedarse, al alero de la oligarqua multimillonaria y el imperio norteamericano, y con la adhesin de polticos conservadores desplazados por la voluntad del pueblo.

Hace 45 aos, el jueves 18 de enero ocho militantes de Izquierda fueron asesinados a sangre fra con rfagas de metralletas por soldados del Ejrcito en Quillota, zona interior de la Quinta Regin, en lo que inicialmente se present como la aplicacin de la ley de fuga tras un supuesto ataque a una patrulla militar.

Seis de ellos perdieron la vida en el paso nivel San Isidro, a donde haban sido llevados desde su lugar de reclusin, los calabozos del regimiento de esa ciudad, sin cargo alguno en su contra. La patrulla que los traslad y ejecut estaba al mando del capitn Fernando Prez Egart, secundado por los oficiales Pedro Aldunate Durcodoy y Daniel Walker Ramos, y el suboficial Len Arrao Sancho.

Las vctimas eran dirigentes sociales y vecinales, empleados de empresas estatales, trabajadores independientes y pequeos agricultores. Sin saber por qu reciban tanto odio murieron Vctor Fuenzalida Fuenzalida, Manuel Hurtado Martnez, Osvaldo Manzano Cortez, Julio Loo Prado, ngel Daz Castro y Hugo Aranda Bruna, quienes permanecan secuestrados desde poco despus del golpe de Estado.

Los otros dos eran destacados cuadros del Partido Socialista: Pablo Gac Espinoza, alcalde de la comuna, de destacado desempeo en favor de la poblacin afectada por el paro patronal de octubre de 1972, y Rubn Cabezas Pars, abogado fiscal de la Cora que con frecuencia alegaba en la Corte de Apelaciones de Valparaso en nombre de campesinos explotados por terratenientes que se resistan a la reforma agraria del gobierno popular. Gac y Cabezas fueron fusilados en los patios del cuartel militar pero sus cuerpos nunca se entregaron a sus familiares. Sus nombres estn en la lista de detenidos desaparecidos.

Todas las ejecuciones se llevaron a cabo por orden del entonces teniente coronel Sergio Arredondo Gonzlez, director de la Escuela de Caballera de Quillota. Este haba asumido luego de formar parte de la caravana de la muerte, que en su incursin por ciudades del norte y sur del pas asesin a ms de 70 personas. Era el segundo hombre de esa macabra caravana emblemtica del terrorismo de Estado encabezada por el general Sergio Arrellano Stark, enviado por el dictador con licencia para matar.

Arredondo se convirti en jefe del estado mayor de Arellano y lleg a ser su brazo derecho. Servil a la oligarqua pensaba que sobraban los chilenos de convicciones socialistas y, por tanto, haba que exterminarlos. Profesando el antimarxismo ms duro, haba sido uno de los principales instigadores del levantamiento subversivo contra el gobierno constitucional desde la direccin de la Academia de Guerra del Ejrcito.

Sin haber colaborado jams con la justicia, este coronel en retiro de reconocida crueldad se neg siempre a reconocer sus crmenes. Slo deca que no recuerdo bien, porque ha pasado tanto tiempo. Con desvergenza afirmaba que vivamos en estado de guerra, y es probable que haya habido uno que otro fusilamiento.

La llamada ley de fuga sirvi a los militares golpistas para encubrir numerosos asesinatos cometidos a plena luz del da, sin dejar testigos. En ese tiempo tenebroso, sta fue la mayor masacre perpetrada en la Quinta Regin interior.

Complacido por haber cumplido su misin de consumar la ejecucin de presos polticos fuera de todo proceso legal y recibiendo una jugosa pensin de jubilado de las FF.AA., Arredondo muri el ao pasado en Punta Peuco. Los cados han sido recordados especialmente en estos das por sus familiares, amigos y compaeros en Quillota, con emocin y respeto.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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