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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2019

Comentarios a algunas observaciones amistosas con motivo de mis opiniones sobre el PIB

Ricardo J. Machado
Rebelin


He ledo gracias a Habana Insider los comentarios que los compaeros Julio Carranza y Pedro Monreal han escrito sobre mi ltimo artculo acerca del PIB. Agradezco la atencin de dos personas cuyos valiosos trabajos conozco. Sera difcil identificar aquellos de sus textos que no me hayan hecho pensar. Son dos cubanos ocupados y preocupados por el destino de la nacin .Y eso nos une. Tambin lo hace las diferencias de interpretacin que me hacen llegar sobre el tema del PIB y mi punto de vista sobre la posicin oficial del gobierno cubano al respecto que ellos no comparten.

Sus notas me obligan a reflexionar sobre el tema con mayor amplitud y a realizar una introduccin indispensable. Carranza y Monreal coinciden en el criterio de que mi enfoque pudiera interpretarse como una justificacin. No es as; explico no justifico. Lo que sucede es que me pareci correcta la actitud gubernamental de aceptar con rigor la dureza del hecho sin tratar de descalificar un indicador cuyas limitaciones ellos tambin conocen.Nada de por ciento de nios nacidos vivos y de cantidad de escuelas para criaturas discapacitadas en el lenguaje oficial.

No me pareci que destacaran los efectos demoledores de esa bestia de la naturaleza que fue el huracn Irma (desmantel 36.000 habitaciones hoteleras en 48 horas). Fueron discretos, ya que es poco frecuente esperar informes pesimistas de la realidad de los funcionarios gubernamentales de cualquier pas.

La diferencia entre los comentarios de Carranza y Monreal es que el primero fue ms suave y el segundo ms severo. Si ambos conocen mis textos sobre lo que est pasando en Cuba deben haberse percatado que la lnea principal de mi pensamiento no es la justificacin de las acciones del gobierno, lo que no es razn para desconocer lo spero de su trabajo, ni omitir el respeto que merecen. Creo que as los ayudo, porque ni la prensa ni la Mesa Redonda se ocupan demasiado de hacerlo. En realidad no quisiera estar en sus zapatos.

Dirigir Cuba

He repetido muchas veces que gobernar este pas es un trabajo duro, muy duro. No solo por el bloqueo, sino por el mismo carcter e idiosincrasia del cubano que junto a grandes virtudes muestra no pocos defectos, como por ejemplo la tcnica del invento y de querer hacer lo que le da la gana. (A muchos cubanos de adentro nos da risa cuando dicen que aqu hay una dictadura, lo que no significa desconocer cierto exceso de prohibiciones). En esto de hacer lo que nos viene en ganas nos parecemos pueblo y no pocos funcionarios gubernamentales. Muchos cubanos tienen un talento especial para generar caos, a veces vestido con la ropa de la organizacin. Vean algunas de la ltimas resoluciones gubernamentales, sobre todo la de transporte que se disfraz de experimento.

Nosotros somos desordenados y ellos tambin, al igual que los pases colonizados por Espaa (excepcin hecha de algunos sectores del deporte, la cultura y las Fuerzas Armadas). A ver si Daz Canel con su mente de ingeniero logra organizar un poco el Estado cubano como premisa para ordenarnos como pueblo. Dios y todos los santos lo ayuden. Sintetizando y con cierta licencia; somos buenos para la guerra, la msica, el baile y el deporte. Pero estas virtudes no tienen una relacin directa con el PIB, ni con el desarrollo de la base material de la sociedad cubana. Nos falta un estudio serio de antropologa nacional.

Por otra parte, las casi cuatro centurias de colonizacin espaola, los 60 aos de repblica y los 60 de revolucin han estado signados por el desorden, como en el resto de la mayora de los pases del continente. Es un error por tanto echarle toda la culpa al socialismo cubano de este estado de cosas. La etapa revolucionaria es un periodo relativamente pequeo de la historia del pas. Por tanto, a la historia lo que es de la historia y a la revolucin lo que le toca, pero no ms de lo que le toca.

Mis imprecisiones y la clasificacin del PIB como mito

Despus de esta introduccin paso a comentar solo algunas de las observaciones de Monreal que son nueve. Comienza diciendo que mi texto tiene imprecisiones (no es el nico de los que he escrito ltimamente que las tiene). Sin embargo en la nmero 8 asegura que cometo un grueso error por afirmar que el PIB no incluye la salud ni la educacin, lo cual no es una imprecisin, sino un error segn Monreal. Acepto lo de la imprecisin, pero no comparto del todo que sea un grueso error.Ya explicar por qu.

Cuando redactaba el texto anterior tena ante mis ojos un reporte de la BBC del 11 de agosto de este ao que haca tiempo un amigo me haba hecho llegar. Su ttulo es elocuente: Por qu muchos economistas, incluido su creador piensan que el PIB es una medida absurda.

Abunda en ejemplos donde se demuestra el carcter un tanto irracional de este instrumento citando a diferentes autoridades -altos funcionarios del gobierno britnico- que aportan muchos datos, incluso de diversos pases, entre ellos Japn.

No utilic esa informacin porque acostumbro a reducir al mnimo las referencias bibliogrficas en los artculos para las redes sociales. Son textos de opinin y no estoy dando una conferencia de posgrado, ni instrucciones a mis doctorantes. Por lo que consider superfluo citarlo. Adems, el descrdito del PIB es un lugar comn entre no pocos cientficos sociales, lo que el mismo Monreal reconoce de manera explcita. Sin embargo creo que deb hacerlo.

Ahora s voy a utilizar algunas partes del texto de la BBC, principalmente para explicar porque us la palabra mito en el ttulo del post, que reitero por considerarla justa. Si consultamos cualquier diccionario de Filosofa (N. Abaggnano, edicin cubana pgina 807) entre las diferentes acepciones que encontramos son las siguientes; una especie de relato que expresa una forma atenuada de lo intelectual, o un producto inferior de la mente, tambin lo define como algo verosmil, pero opuesto a la verdad considerada esta como un producto genuino del intelecto, algo que no es demostrable ni claramente concebible.

Todas estas expresiones le vienen de perillas al PIB, de ah la justeza del trmino para calificarlo. A continuacin Monreal se hace una pregunta pertinente que deja sin respuesta Cmo un indicador con tantas limitaciones se sigue utilizando? Yo sugiero que es porque a alguien le conviene y aqu recurro de nuevo a una de las acepciones de mito del diccionario; un instrumento de control social que no otra funcin cumple como mecanismo estadstico.

Aqu no hay espacio para el descuido y la inocencia. A los plutcratas que intentan instaurar un gobierno mundial les gusta el PIB porque oculta cosas desagradables para ellos y por la misma razn les gusta a los gobiernos de derecha con compromisos con el modelo neoliberal.

Podramos mencionar aqu la conocida analoga entre la estadstica y el bikini femenino; muestra lo secundario y oculta lo fundamental. Fue una iniciativa anglo-estadounidense que la ONU generaliz, creo yo sin pensarlo mucho.

No s si el amigo Monreal estar de acuerdo con ello? (no podemos desconocer tampoco que algunos neoliberales ms inteligentes se estn dando cuenta de la necesidad de la lucha contra la pobreza y de mejorar la salud de la poblacin. Recordemos aqu que Pinochet tena un programa de viviendas baratas para los obreros y otro para financiar acceso a bajos precios de los televisores ojala esto lo lean los directivos cubanos que tienen que ver con ello- y perdi el referndum por unos pelos).

Indicadores que nos faltan

Adems estoy seguro que coincidimos en la necesidad de utilizar algunos indicadores convencionales como el de la inflacin que hace aos no se menciona y el de la desigualdad mediante un GINI mejorado, que tambin desconocemos. Con relacin al de pobreza es necesario un comentario aparte. La pobreza cubana, como no pocos aspectos de nuestra realidad tiene carcter singular. Es distinta a la de otros pases del sur y con ventaja. Socilogos cubanos como Aurelio Alonso proponen denominarla pobreza con amparo, lo que considero un concepto ms adecuado.

Aunque se ha publicado el dato de la ingesta promedio diaria de kilocaloras, no aparece el de gramaje diario de protenas que en mi opinin es ms importante. Algunos especialistas como los de la iglesia catlica proponen con razn el consumo de energa elctrica mediante el Kw per cpita y alcance de la red, en el que Cuba tiene hace aos una posicin privilegiada.

Llegando al punto 8 ya mencionado- segn Monreal cometo el grueso error de afirmar que el PIB desconoce los indicadores de salud y educacin. Lo que puedo decir es lo siguiente: al primero que le escuch criticar al PIB fue a Fidel en la dcada del ochenta y precisamente por desconocer los indicadores de salud y educacin. Como vimos tambin Bob Kennedy que no era ni santico ni tonto- cay en el grueso error. Comparto la misma posicin equivocada de ambos o para ser ms exactos un criterio impreciso pero no del todo equivocado.

Me explico; en el mismo texto de la BBC el autor afirma: el PIB nos ayuda a saber cunto vamos a recibir en impuestos y por lo tanto cunto puede gastar el gobierno en salud y educacin. Pero es obvio que el dinero gastado en educacin y salud refleja solo el aspecto cuantitativo pero en ambos sectores se sabe que lo que decide es lo cualitativo, como reconoce el mismo texto de la BBC el PIB tiene cierta validez en lo cuantitativo pero muy poca en lo cualitativo. Y esto es exactamente lo que refleja mi punto de vista en el artculo anterior; es decir que el PIB no es una medida en modo alguno confiable para evaluar el nivel real de la salud y la educacin. Aqu debo mencionar tambin el hecho sin querer justificarme- que los editores me insisten en mantenerme dentro de las cuatro o cinco cuartillas.

Los que escribimos sobre temas tan multivariables como los de las ciencias sociales en mi opinin con ms frecuencia estamos expuestos a errores e imprecisiones. No soy un economista puro. En la universidad de Berln hice mi doctorado en el departamento de sociologa econmica, que era un invento inteligente de los alemanes para inculcar la doctrina de que las variables econmicas siempre operan articuladas a las de tipo social y poltico. Intentaban balancear la tendencia de algunos economistas de absolutizar el peso de los factores econmicos y aislarlos de los aspectos sociopolticos, lo que en la prctica es imposible. Es lo que propone la escuela neoliberal en su forma ms convencional.

A algunos economistas cubanos les encanta proponer diagnsticos sombros sobre la realidad del pas, (y a ciertos socilogos tambin) los escuch incluso en la dcada dorada de los 80. En la mayora de sus anlisis lo que dicen es verdad, pero no toda la verdad. La debilidad de estas valoraciones radica en lo que no dicen. Pero ni yo, ni ellos, ni Monreal tenemos un currculum por ejemplo como el de K. Polanyi, que le permita hacer valoraciones simultneas brillantes incluyendo las variables econmicas, sociolgicas e histricas en un mismo prrafo.

Es posible alcanzar un PIB del 6% a corto plazo?

Por ltimo me referir al criterio de ambos compaeros acerca de la necesidad de alcanzar un PIB de un 5 o 6% para iniciar el despegue. No tengo objeccin a tal criterio. No son pocos los economistas cubanos que piensan lo mismo. Estoy seguro que tienen razn. Solo que se trata de valorar el grado de probabilidad de que eso ocurra. Quisiera pensar otra alternativa, pero considero que la probabilidad es muy baja.

Esto es solo una hiptesis, pero es la que alcanzo despus de pensar mucho sobre esto. Voy a proponer una sntesis muy abreviada de mi interpretacin sobre el hecho que sin duda es multifactorial por razones de espacio.

Menciono por ejemplo un factor global externo y uno interno a los que les doy mucha importancia (por supuesto que no son los nicos). El fundamento de esta hiptesis es mi propia apreciacin de porqu se derrumb la URSS y el efecto domin sobre el resto del campo socialista. Ahora que medito sobre esto me viene a la memoria un texto del ilustre economista sueco G. Myrdal, que seguro tanto Monreal como Carranza conocen mejor que yo; Solidaridad o desintegracin? Myrdal fue proftico; desde entonces el mundo se ha movido ms hacia la desintegracin que hacia la solidaridad. Observemos nuestro continente; UNASUR agoniza y la CELAC padece una postracin como si estuviera en una unidad de cuidados intensivos, por no mencionar lo que sucede en otras regiones. Estos procesos de desintegracin global constituyen un entorno muy desfavorable para el desarrollo econmico cubano porque ralentiza la intensidad de las inversiones a nivel global, en general en pases de alto riesgo como Cuba y en particular en el petrleo, decisivo para nosotros. As es muy improbable obtener un monto de inversin extranjera que soporte un 5% de crecimiento (no desarrollo).

El factor interno se refiere al propio potencial de cambio del pas que reside principalmente en la estructura cuantitativa y cualitativa del sector dirigente del socialismo cubano. Mi interpretacin del derrumbe del socialismo se basa en la tesis de que la sociedad sovitica -la primera ficha en la filas del domin no fue capaz de generar una clase dirigente con los atributos ticos e intelectuales que les permitieran interpretar correctamente las fases ms complejas del socialismo. Para decirlo con un lenguaje de hoy; no hubo un proceso de acumulacin del capital tico ni el intelectual. En Cuba tenemos la masa crtica en el primero -no hay un gobierno corrupto- pero todava no la alcanzamos en el capital intelectual.

Creo recordar la tesis de un economista muy citado hace unos aos J. Timbergen (agradecera la confirmacin de Carranza y Monreal, pues son lecturas de hace dcadas) segn la cual el factor Gerencia para el desarrollo de un pas era tan importante como lo fue la tierra en otras pocas y lo incorporaba junto al capital, el trabajo y la tecnologa como factor de determinacin para el despegue. La comparto totalmente. Y aqu la capacidad de gestin gerencial se encuentra de regular a mal. Ni en el Estado ni en las empresas es satisfactorio.

El principal pivote de cambio econmico que es el sector de las empresas estatales (es inexacto decirle sistema porque no lo es) est lejos de mostrar el nivel de capacidad de transformacin que necesita el pas, por lo menos a corto plazo digamos a 5 o 10 aos.

Hace dcadas que funcionan como apndices administrativos del Estado, el que est encaramado arriba de ellas sin dejarlas respirar. Se sabe que en muchos pases entre los funcionarios estatales y los empresarios existe cierta antipata. Son perfiles sicolgicos opuestos. En el capitalismo los empresarios tienen el sartn por el mango y en el socialismo es al revs. El funcionario estatal cubano padece una enfermedad congnita; centralitis aguda.

No tolera que haya empresarios independientes que tengan iniciativas, aunque sean exitosas, sin pedirles permiso. Es ms, la hostilidad es mayor si tienen xito, sin contar con ellos. No conciben su vida sin estar todos los das controlando las empresas y dicindoles lo que tienen que hacer. De nada vale que hagan leyes separando las funciones estatales y empresariales; no les van ha hacer caso.

La cosa es tan grave que en que en el ao 2012 el vicepresidente de la comisin de implementacin del perfeccionamiento, general Andollo, en una reunin ampliada del Consejo de ministros seal la excesiva cantidad de acciones de control, en muchos casos carentes de integralidad (Granma, 18 de mayo de ese ao).

Siete aos despus el vendaval de controles se mantiene. Los daos ocasionados sobre las actitudes de nuestros empresarios por esa controladera fueron tambin mencionados por Ral Castro, segn el cual desarrollaron una alergia por el riesgo que entraa la accin de tomar decisiones, o lo que es lo mismo acertar o equivocarnos. Esa mentalidad de la inercia debe ser desterrada (discurso ante la Asamblea Nacional el 1 de agosto de 2011).

Por ejemplo en los hoteles del ministerio de turismo no los de Gaviota- el ritmo de visitas es de 16 mensuales como promedio (cada 36 horas), lo que me consta personalmente. As no se puede dirigir una empresa con eficiencia. Los casi sesenta aos de un aparato estatal orientado hacia el control de una parte y de otra esa alergia y mentalidad de la inercia han creado una lesin de carcter antropolgico, tanto en la mente de los empresarios como en la de los funcionarios estatales, muy difcil de superar a corto plazo. Tienen una fuerte mentalidad de mantenimiento, pero no de desarrollo.

Veamos por ejemplo el caso del Mariel equivale a entrar en las grandes ligas de la pelota de USA- y la posibilidad de nuestros empresarios de establecer negociaciones en trminos equivalentes de capacidad profesional. No tenemos an un modelo de formacin de empresarios de estndar internacional; solo cursitos y diplomados de medio pelo.

As no es fcil interactuar con la dinmica de los negocios a escala global que implica Mariel. Para tener una idea de las tendencias actuales de formacin de empresarios como jugadores a escala global: conforman un programa con diferentes cursos de varios meses con etapas de estudios en varios pases; una en Nueva York, otra en Londres, otra en Tokio y otra en Pekn o Shangai. Algunos de ellos deben haber visitado el Mariel. Es el clsico encuentro entre el len y el mono. El resto en su mayora poseen maestras en escuelas de elite.

Segn mi experiencia de aos, la mayora de nuestros empresarios estudia poco, tampoco muestran un alto compromiso con su desarrollo profesional. Esto es resultado de la tesis heredada del socialismo histrico de que dirigir o administrar es una tarea, no una profesin. Por lo tanto la administracin o gobernanza -como se le dice ahora- no es una ciencia. Este desconocimiento los estamos pagando muy caro, y es lo que nos mantiene como un pas mal administrado.

La principal oportunidad que se avizora hoy en Cuba es la manifiesta intencin del nuevo presidente de darle un mayor espacio en la toma de decisiones gubernamentales al estamento cientfico del pas, que es potente y bien formado y que tendr que empujar un poco para ocupar una parte del lugar que mantienen los restantes tres estamentos de la alta direccin cubana: la burocracia estatal, el aparato partidario (principalmente los departamentos del rgano auxiliar del Comit Central; que de auxiliar tiene muy poco, pues su peso es determinante, aunque Ral lo ha disminuido algo) y finalmente el poderoso estamento militar que ha venido ganando espacio rpidamente en el sector econmico desde mediados de los noventa.

Por todo ello, el escenario ms probable que espero para el pas en los prximos aos es un crecimiento por goteo, al menos por un quinquenio. No es lo que yo deseo, es lo que veo. Ojal me equivoque. Una aclaracin; hace aos que comparto las tesis esenciales de la Teora de la complejidad, en especial la idea del desarrollo no lineal y el papel del azar en la historia y la naturaleza. Podra aparecer un Amazonas de petrleo debajo de una provincia cubana, o tambin que llegaran dos eventos del tipo Irma, uno detrs de otro y se dividieran el trabajo; uno para las tres provincias orientales y el otro que diera vueltas encima de La Habana durante tres das. Quin sabe? Cuando Marx hablaba del viejo topo de la historia se refera a los fenmenos ocultos, que no se ven y que de pronto estremecen un pas, como un rayo en cielo sereno para usar sus propias palabras.

A la guerra contra Cuba solo le faltan las bombas

Quiero mencionar aqu una interesante reflexin de Maynard Keynes realizada en medio de la II Guerra Mundial, que cita el reporte de la BBC: no necesito saber cunto bienestar hay, porque estamos en una guerra y eso no es bueno para el bienestar. Lo que necesito saber es cunto puede producir la economa y cul es el mnimo (yo dira bsico; RJM) indispensable que la gente necesita consumir para saber cunto sobra para financiar la guerra, ya que el triunfo es lo ms importante.

Por supuesto que no suscribira todos los elementos de estas ideas del destacado economista britnico para la situacin cubana. Lo que s recojo es la idea de que una guerra es una guerra y esa es precisamente la que se nos hace, cada vez con ms furia el vecino del norte, ya casi fuera de s. Cuba s es una amenaza y fuerte para el sistema mundo del norte global, y no solo para Estados Unidos sino para el poder de la clase mundial dominante. Toda ella aora el desplome de Cuba. Y este desafo tiene un precio como seal en antolgica cancin Silvio Rodrguez.

Honestamente no creo en las posibilidades inmediatas de un despliegue econmico a corto plazo, pero s en la posibilidad de ganar esta guerra contra el norte global. La victoria est en la resistencia. Nos espera una muy larga marcha hacia el desarrollo. No debemos hacernos ilusiones.

Eso no significa eximir al gobierno cubano de la responsabilidad de atender con mayor intensidad la situacin de los grupos vulnerables, reconocer y mirar de frente nuestra pobreza para superarla, lo que s podemos y debemos hacer, as como priorizar el desarrollo de las entidades del sector agrcola (empresas estatales, cooperativas y privadas) la que se ha deteriorado. Recuerdo aqu una de las tesis principales del exitoso modelo nrdico: la libertad de un pas depende de su capacidad de producir su comida dentro de sus fronteras. Si algn da el ministerio de la agricultura la hiciera suya

En este punto la debilidad del gobierno cubano es no quitarle de arriba los ojos a la riqueza aunque sea lcita- sin darse cuenta de que si ella no crece no podemos luchar con xito contra la pobreza. Vencerla, s est al alcance de nuestras posibilidades y de casi ningn pas del sur.

Terminando. Carranza y Monreal estarn de acuerdo que esta notas estn imbuidas de una fuerte dosis de especulacin en el mejor sentido hegeliano, que el pensador alemn reconoca como algo legtimo en el campo del pensamiento. En realidad considero que mis reflexiones estaran ms contextualizadas en una conversacin entre amigos en el portal de una casa. No intento polemizar con ninguno, solo invitar a un dilogo sobre el destino de la nacin en un momento crucial de su historia.

No se me escapa que casi todo lo que digo aqu ambos compaeros lo dominan con amplitud. Lo hago principalmente para explicar mejor mis ideas y para la comprensin de aquellos que se interesen por este intercambio de criterios y que no sean profesionales del ramo.

Finalmente debo reconocer algo positivo en el PIB; tiene muy bien puesto el nombre, no es inteligente, porque es bruto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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