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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2019

Venezuela y la disputa geopoltica

Carlos Fazio
La Jornada


Despus de la reunin del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el sbado pasado en Nueva York, el conflicto en Venezuela ha adquirido dimensiones geopolticas. Y como siempre, el petrleo es la sustancia de fondo de la cuestin.

Auspiciado por la administracin de Donald Trump, el golpe de Estado en curso contra el presidente constitucional y legtimo, Nicols Maduro, tiene como objetivo instaurar un gobierno paralelo de facto, carente de legalidad y sustento popular con el propsito encubierto de generar caos, anarqua y una guerra civil entre venezolanos como va para justificar una intervencin militar humanitaria de algunos pases del rea bajo el paraguas del Pentgono.

Para eso, dos propsitos centrales del plan criminal impulsado por los sper halcones de la Casa Blanca, el secretario de Estado Mike Pompeo y el director del Consejo de Seguridad Nacional, John Bolton auxiliados ahora por Elliott Abrams, operador de las guerras sucias y las actividades clandestinas de la Agencia Central de Inteligencia en Amrica Latina en los aos 80− es encontrar un Pinochet o un Videla en el seno de la patritica Fuerza Armada Nacional Bolivariana y potenciar una contra venezolana, como la que desangr a Nicaragua a comienzos de la revolucin sandinista.

El guion, que pretende reditar una dualidad de poder similar a la del caso libio, se ha ejecutado por medio de una guerra hbrida sin precedentes, que junto con las operaciones sicolgicas y otras tcnicas clandestinas, incluye las acciones diplomticas de la maloliente Organizacin de los Estados Americanos (OEA), viejo ministerio de colonias de Washington, del inefable Grupo de Lima y la Unin Europea; las sanciones y el bloqueo econmico-financiero de Estados Unidos y Gran Bretaa para colapsar la cotidianidad de la poblacin venezolana: sabotajes contra instalaciones estratgicas del Estado y objetivos simblicos en barriadas y urbanizaciones populares, actividades paramilitares de tipo insurreccional con mercenarios camuflados, guarimberos encapuchados y malandros a sueldo; el terrorismo meditico y en las redes digitales (desinformacin, fake news, uso de cuentas influenciadoras), el uso de ONG como herramientas de infiltracin en la sociedad para generar desestabilizacin, fanticos crmenes de odio contra personas identificadas con el chavismo e intentos de balcanizacin del territorio en las fronteras con Colombia y Brasil.

Bajo la tutela de Washington y en una accin coordinada con los regmenes cipayos de Colombia, Brasil y Argentina −principales integrantes de la patota de Lima, de la que inexplicablemente Mxico an forma parte−, el diputado Juan Guaid se autoproclam presidente encargado, la figura paragubernamental necesaria para seguir la hoja de ruta de la poltica de cambio de rgimen del Comando Sur del Pentgono.

La fabricacin al vapor de una nueva narrativa sobre el joven pacifista Guaid, que busca alejarlo de la brutalidad paramilitarizada que el ala dura del antichavismo protagoniz en Venezuela los recientes aos, y en la que particip como operador del caos y el vandalismo extremista callejero, slo busca encubrir el inicio de un nuevo ciclo de violencia prolongada como los que fracasaron de 2014 a 2017, dirigido entre otros objetivos clave a intentar fracturar la cadena de mando cvico-militar de la Revolucin Bolivariana.

El multipublicitado relanzamiento remasterizado del esquema de la lucha pacfica y popular contra la dictadura de Nicols Maduro, bajo el liderazgo del hasta hace dos semanas prcticamente desconocido diputado Guaid −cuya imagen e incluso su color de piel se sale un poco de la siempre caucsica fisonoma de los lderes del ultraderechista partido Voluntad Popular−, busca forzar una transicin que estaba paralizada ante la ausencia de dirigentes opositores capaces de erosionar al gobierno de Maduro.

La puesta en escena del fantoche Guaid −el presidente que nadie eligi−, ahora es una fabricacin de la diplomacia secreta de Washington, que tuvo como principal responsable al cubano-estadunidense Mauricio Clavier, integrante del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca. El esquema que trata de imponer el tro Bolton, Pompeo, Abrams, con apoyo de legisladores de la mafia cubano estadunidense de Miami (el senador Marco Rubio y el congresista Mario Daz-Balart, republicanos), sigue el formato libio.

Washington ha logrado posicionar en Europa y Amrica Latina a la Asamblea Nacional opositora como nica autoridad con legitimidad de origen en Venezuela y busca potenciar a un Consejo Nacional de Transicin Democrtica, smil del Consejo Nacional de Transicin libio, que fue reconocido en 2011 por la Liga rabe, Estados Unidos, pases europeos y finalmente la ONU, como gobierno legtimo de Libia, con el apoyo de milicias de mercenarios provenientes de Al Qaeda y armados por la OTAN, llamados mediticamente rebeldes (los luchadores de la libertad de Ronald Reagan y George Bush padre, creados por Abrams y John Dimitri Negroponte).

Lo ocurrido en Libia se calc luego en Siria. Pero all el campo de batalla, adems de Estados Unidos, incluy a Rusia, tras aprender la experiencia libia. Y el Pentgono sufri una derrota. El factor geopoltico se reaviva ahora en Venezuela, que cuenta con el apoyo de Rusia y China, lo que podra generar un incendio en la regin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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