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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2019

Minera, desastres ambientales y accidentes

Juan Lpez de Uralde y Pilar Calvo
Pblico


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En Brasil se ha repetido otro accidente minero de un alcance terrible, 254 personas sepultadas por la rotura de una represa de residuos, al tiempo que ha supuesto una catstrofe ambiental. Ambos desastres, humanos y ambientales, provocados por accidentes, suelen ir de la mano afectando a las poblaciones ms vulnerables.

Una vez ms un accidente que hemos visto una y otra vez en las minas a cielo abierto: la rotura de la presa de los residuos del tratamiento del mineral y el vertido al medio ambiente de millones de toneladas de fangos con alto contenido en metales pesados. En Espaa vivimos el drama de Aznalcollar y los vertidos txicos sobre Doana.

Esta vez ha sido en Brumadinho, la tragedia mil veces repetida y no slo en Brasil, donde haca slo tres aos que Minas Gerais haba sufrido otro accidente similar, la tragedia de Mariana. En este caso el impacto ha sido brutal, con cientos de vctimas humanas; pero tambin lo ser el ambiental, por la contaminacin que causarn las miles de toneladas vertidas a lo largo de kilmetros de cauce del ro.

Las investigaciones de estos grandes accidentes deben servir para que se apliquen medidas de control de los riesgos y no se vuelvan a repetir, pero lo cierto es que ni se pagan las multan ni se aumentan los controles ni se paraliza la actividad cuando el riesgo es intolerable. En algunos casos, aunque se realicen comisiones de investigacin en el Parlamento, alguno de sus integrantes han recibido fondos de la minera para sus campaas polticas. En el Brasil de Bolsonaro hay pocas esperanzas siquiera de que se exijan responsabilidades a la empresa, porque Bolsonaro ha hecho del antiecologismo una de sus banderas. Quin se puede creer ahora que har algo contra los responsables de este desastre?

La legislacin de la minera en materia de seguridad siempre ha sido objeto de controversia, como lo ha sido ligar los sueldos a la produccin bajo cualquier condicin laboral y sin prevencin de riesgos. La cuestin cobra especial gravedad en lo que a baldas de residuos mineros se refiere, porque son infraestructuras inseguras y peligrosas.

La amenaza del desempleo se convierte en el mantra que las empresas extienden como un virus por las poblaciones donde se instalan. La falta de visin de alternativas ligadas a los escasos recursos de esas poblaciones, las convierte en doblemente vulnerables.

Tenemos varios factores subyacentes donde se gestan las catstrofes: pobres legislaciones en materia de seguridad unidos a la financiacin de campaas polticas o legislaciones que siendo correctas no se hacen cumplir, inspecciones complacientes, connivencia con representantes de trabajadores que han de elegir entre susto o muerte, entre desempleo o empleo miserable, poblaciones con pocos recursos, en situacin de vulnerabilidad y por ltimo empresas que slo invierten para enriquecerse, depredan el lugar y llevan al lmite los riesgos sin invertir en seguridad.

El debate sobre las explotaciones mineras a cielo abierto est muy presente en Espaa. Decenas de nuevos proyectos mineros se extienden por toda nuestra geografa. Sus promotores se aprovechan de dos factores: el abandono del territorio que deja campo libre a su explotacin ms impactante, y las necesidades de empleo.

Razmig Keucheyan, en su libro La Naturaleza es un campo de batalla comienza el captulo dedicado a la ecologa poltica que viene,con estas palabras: Si a las asociaciones ambientalistas tradicionales les cuesta trabajo reconocer la dimensin social de la ecologa, el movimiento obrero, por su parte, mantiene desde los orgenes una relacin ambivalente con las problemticas ambientales. Tras la explosin de la planta qumica AZT en Toulouse, los sindicatos y los damnificados se dividieron, mientras los primeros gritaban que la qumica era una necesidad y la seguridad una exigencia, pidiendo seguridad y empleo, las vctimas, los ribereos y asociaciones ambientalistas clamaban Nunca ms, ni aqu ni en otra parte.

Contina diciendo Keucheyan Esta ruptura es reveladora de una divisin que estructur el campo poltico en el siglo XX. A los sindicatos la defensa de los empleos y de la industria que los proporciona, a veces con exclusin de otras preocupaciones como la seguridad de los vecinos o de los mismos asalariados. Una lectura productivista del marxismo tambin influy en esto as como la distincin entre el trabajo (sindicatos) y fuera del trabajo(sociedad civil).

La naturaleza no escapa a las fuerzas sociales, es la ms poltica de las entidades. Por ello las explotaciones mineras estn ligadas no slo a las crisis ecolgicas sino a los incumplimientos repetidos de las medidas de seguridad que acaban afectando tanto a trabajadores como a la poblacin. Todo ello teido de un clasismo ambiental donde la ubicacin de las grandes explotaciones mineras perpeta las desigualdades vulnerando derechos cvicos, como son la seguridad, la salud y el ambiente, justamente en los territorios o comunidades ms pobres.

Bhopal, un drama de consecuencias que an perduran, Chernbil o Fukushima tienen en su gnesis causal pobres medidas de seguridad. Tantos accidentes mineros, como dice el cantautor asturiano en La Planta 14 la tragedia repetida, una tarde amarilla, los hombres no volvieron.

Contra la mercantilizacin de la naturaleza se necesita de una revolucin poltica y social en cuanto a la rebelin contra la sociedad de consumo, y ah es donde no debemos dejarnos vencer para evitar que las tragedias se repitan.

Fuente: https://blogs.publico.es/ecologismo-de-emergencia/2019/01/28/mineriadesastresaccidentes/



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