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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2019

Paradoja de la deuda (o cmo evitar caer de nuevo en el error de la austeridad)

Jorge Ux y Nacho lvarez
La paradoja de Kaldor


El anlisis macroeconmico nos ensea que los comportamientos que parecen razonables cuando se analizan a nivel individual pueden dar lugar a resultados distintos a los esperados cuando se generalizan en el conjunto de la economa, o cuando quien los adopta es un agente con tanta capacidad para influir en la situacin global de la economa como el sector pblico. Normalmente, nos referimos a estas situaciones como paradojas, y el economista canadiense M. Lavoie seala siete bien conocidas ( aqu ). Una de ellas es la paradoja de la deuda, que aplicada al caso de la poltica econmica nos dira que los intentos de reducir la ratio deuda/PIB congelando o reduciendo el gasto pblico pueden acabar, de hecho, elevndola.

Esto es mucho ms que una curiosidad terica: ha ocurrido recientemente, y puede volver a ocurrir en Espaa si seguimos las recomendaciones que estn haciendo instituciones como la Comisin Europea ( aqu ), el Fondo Monetario Internacional ( aqu ) o el Banco de Espaa ( aqu ). Veamos por qu.

Los cambios en el cociente de la deuda pblica sobre el PIB se pueden descomponer en dos efectos. El primero est vinculado al dficit o supervit primario del gobierno, es decir a la diferencia entre el gasto pblico (excluido el pago por intereses de la deuda) y los ingresos pblicos. Si hay dficit, el cociente deuda/PIB tiende a aumentar, porque el gobierno tiene que emitir nuevos ttulos en el mercado primario (dado que, actualmente, el banco central tiene prohibido prestar directamente al Estado). Si lo que se registra es un supervit primario, ocurre lo contrario: la ratio deuda/PIB tiende a reducirse.

Pero tambin hay un segundo efecto, que suele denominarse bola de nieve, y que puede ser positivo o negativo. Por un lado, el gobierno tiene que pagar los intereses de la deuda actual, y esto eleva el gasto y la necesidad de emitir nueva deuda. En sentido contrario, si el PIB est creciendo, estos pagos supondrn un porcentaje cada vez menor de la renta. Por tanto, el efecto bola de nieve tiende a reducir el peso de la deuda pblica en el PIB cuando la tasa de crecimiento de la economa es mayor que el tipo de inters, y viceversa.

Planteado de esta forma, si lo que se quiere conseguir es una reduccin de la ratio deuda/PIB, la recomendacin de limitar el gasto pblico para tener supervits primarios parece una recomendacin razonable. Sin embargo, esto solo es cierto si lo que el gobierno decide con su poltica fiscal no tiene efectos en la tasa de crecimiento de la economa, o si este efecto (lo que llamamos el multiplicador del gasto pblico sobre el PIB) es pequeo. En caso contrario, puede ocurrir que lo que gana el gobierno con el supervit primario (emitir menos deuda en trminos nominales) lo pierda provocando un parn de la actividad econmica (se reduce el denominador del cociente y hace que el efecto bola de nieve sea negativo).

De hecho, es bastante probable que esto ltimo sea lo que ocurra si intentamos reducir la deuda con una vuelta a las polticas de austeridad. En un artculo publicado en 2013, el economista portugus P. Leao ( aqu ) calcul a partir de qu valores del multiplicador esta paradoja se verificara. Aplicando su trabajo al caso de Espaa obtendramos que con valores del multiplicador superiores a 0,7 las reducciones de gasto tienen el efecto contrario al esperado: aumentan la ratio deuda/PIB. La evidencia emprica disponible sobre el tamao del multiplicador del gasto pblico en nuestro pas permite afirmar que es muy probable que este se site por encima de ese valor de 0,7 (por ejemplo, el trabajo de Martnez y Zubiri, aqu ). Por tanto, la cuestin no es solo si se debe reducir o no la ratio deuda/PIB, sino cules son las mejores polticas para conseguirlo.

Los resultados de las polticas de austeridad llevadas a cabo en Europa para abordar el aumento del dficit y la deuda despus de la Gran Recesin deberan advertirlos del elevado riesgo de repetir el mismo error.

Hace ya unos aos, B. Eichengreen y U. Panizza se mostraban ( aqu ) muy escpticos con la posibilidad de reducir la deuda pblica en Irlanda, Italia, Portugal, Grecia o Espaa a travs de supervit fiscales primarios elevados sostenidos en el tiempo, a la vez que reconocan la excepcionalidad histrica que supondran y la dificultad econmica, poltica y social de aplicar esta estrategia.

A pesar de ello, las autoridades europeas la impusieron, y no solo nos llevaron a una autntica dcada perdida en trminos econmicos y sociales sino que tuvieron muy poco xito para alcanzar sus propios objetivos de contencin de la deuda pblica. A. Fats y L. Summers han publicado recientemente un artculo sobre los efectos permanentes de las polticas de consolidacin fiscal en la tasa de crecimiento ( aqu ) cuya conclusin no puede ser ms rotunda: los intentos de reducir la deuda a travs de polticas de consolidacin fiscal han provocado muy probablemente una subida de la ratio deuda/PIB por su impacto negativo a largo plazo sobre la produccin.

Puede pasar otra vez que en los prximos aos tropecemos con la misma piedra? Todo indica que si no conseguimos liberarnos de la influencia de unas ideas preconcebidas sobre la poltica fiscal que se han mostrado errneas, asistiremos al retorno de la austeridad.

Por ejemplo, la Comisin Europea sigue recomendando para los prximos aos polticas de consolidacin fiscal y limitaciones del gasto pblico con dos argumentos.

En primer lugar, aunque ella misma prev que la ratio deuda/PIB va a reducirse en Espaa en los prximos aos ( aqu ), estima que es necesario acelerar el ritmo al que disminuye. Bruselas teme la vulnerabilidad de la economa espaola ante posibles subidas del tipo de inters: el riesgo de una rpida retirada de los estmulos monetarios por parte del BCE invitara a acelerar el proceso.

Desde nuestro punto de vista y dado que la subida de tipos que se espera para la Eurozona se prev limitada y muy progresiva este argumento no justica la vuelta a la austeridad. Pero adems, el problema es que el resultado esperable sera precisamente el contrario: menor crecimiento y, con ello, una ratio deuda/PIB ms elevada. Aunque sea importante reducir el peso de la deuda pblica sobre el PIB, intentarlo con ms austeridad resulta contraproducente y est abocado al fracaso.

Es ms, esta aproximacin a la poltica fiscal resulta particularmente disfuncional en un escenario de desaceleracin econmica como el que hoy se vislumbra, a pesar de que los resultados han sido algo mejor de lo esperado en trminos de crecimiento y creacin de empleo en el tercer trimestre de este ao. Si este escenario se materializa finalmente, la tasa de paro acabar estabilizndose en un valor muy por encima del que se registraba antes de la crisis, y desde luego muy superior a la media europea. En este contexto, obsesionarse con alcanzar un dficit ms bajo carece de sentido en 2018 se situar ya por debajo del 3%, y en 2019 se reducir hasta el 2% aproximadamente. La obsesin austeritaria no har sino reforzar la desaceleracin.

Pero la Comisin maneja tambin un segundo argumento para justificar la necesidad de proseguir con la reduccin del dficit: segn Bruselas, casi todo el dficit actual es estructural es decir, que no responde al ciclo econmico cuando lo deseable para la economa es que se alcance un equilibrio estructural.

Cualquier economista con un mnimo sentido crtico sabe que las estimaciones de este dficit estructural son metodolgicamente muy discutibles, por lo que usarlas como nica gua para tomar decisiones de poltica fiscal es ms que arriesgado. El supuesto que se esconde detrs de la afirmacin de que la mayor parte del dficit es estructural pasa por sostener que Espaa se encuentra actualmente en su PIB potencial, y que por tanto la oferta es ya la principal restriccin al crecimiento (con un 15% de paro!). Que, sin ningn tipo de justificacin, la Comisin interprete que con este volumen de recursos ociosos Espaa ya ha alcanzado su PIB potencial solo constata la falta de utilidad prctica que tienen las actuales estimaciones del dficit estructural. Utilizarlas para orientar la poltica fiscal conlleva importantes efectos negativos, tal y como se comprueba, por ejemplo, en el trabajo de P. Heimberger y otros ( aqu ).

Es ms, la propia idea de que para cualquier economa el equilibrio estructural de sus finanzas pblicas es un objetivo deseable tambin carece de fundamento terico y emprico (esto requiere otro artculo, pero el lector impaciente puede encontrar buenos argumentos en los trabajos de M. Sawyer, por ejemplo aqu ). Lamentablemente, esta ortodoxia fiscal se ha plasmado no slo en una serie de ideas muy sesgadas sobre la necesidad de alcanzar equilibrios presupuestarios. Tambin en un conjunto de reglas cuyo cumplimiento ha adquirido absurdamente el rango de las Tablas de la Ley.

Frente a esta lgica, ha llegado el momento de desterrar la pretensin de mantener supervits primarios sostenidos en el tiempo, para dirigir la poltica fiscal hacia otros objetivos: contrarrestar la desaceleracin para que el paro siga bajando, revertir los recortes en los servicios pblicos fundamentales, implementar un programa de ingresos mnimos para reducir la desigualdad y la pobreza, y poner en marcha un programa de inversin pblica que impulse un cambio real de nuestra estructura productiva. Estos objetivos son, adems, compatibles con una reduccin progresiva de la ratio deuda/PIB, si la poltica fiscal se disea con la intencin de contribuir positivamente al crecimiento econmico.

Hace unas semanas, el Gobierno present su Plan Presupuestario para 2019. Las grandes lneas de este plan son ya conocidas, y parte de ellas se han plasmado en el acuerdo poltico alcanzado con Unidos Podemos.

El acuerdo puede abrir el camino de una nueva agenda fiscal para Espaa, revirtiendo parte de los recortes de la ltima dcada gracias a los ingresos adicionales que proporcionarn los cambios tributarios que se llevarn a cabo.

Sin embargo, su alcance puede verse parcialmente limitado por un cors del que el Gobierno no quiere liberarse: en su Plan Presupuestario vuelve a persistir en el error de mantener para los prximos aos la poltica de reduccin acelerada del dficit, fruto de la obsesin por alcanzar el equilibrio presupuestario. Si preguntramos a sus autoras por qu se mantiene esta tendencia, estamos seguros de que la respuesta no obedecera tanto a un anlisis detallado de lo que conviene en la actual coyuntura a la economa espaola, sino a algo ms prosaico: es lo que exigen las reglas de Bruselas.

Desde hace demasiado tiempo, las discusiones sobre la poltica fiscal en Europa y por tanto en Espaa se ven siempre limitadas a esta cuestin casi burocrtica: cumplir las reglas, y poco ms. Es el momento de iniciar un debate que vaya ms all, y que abra el espacio a la deliberacin democrtica de las mejores opciones de poltica econmica.

Jorge Ux (Universidad de Castilla La Mancha). Nacho lvarez (Universidad Autnoma de Madrid).

Fuente: https://paradojadekaldor.com/2018/12/17/la-paradoja-de-la-deuda-o-como-evitar-caer-de-nuevo-en-el-error-de-la-austeridad/



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