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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2019

Panorama de frica en 2018
El militarismo imperialista y la bsqueda de reconstruccin (III)

Abayomi Azikiwe
Pambazuka News

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Las constantes interferencias externas y la desestabilizacin del continente obstaculizan los intentos de lograr la unidad e integracin regional de frica

A lo largo de 2018 han aumentado los bombardeos del ejrcito estadounidense en Somalia, un Estado del Cuerno de frica.

Una vez que entr en funciones el gobierno del presidente Donald Trump hace casi dos aos se levantaron las supuestas restricciones impuestas a las operaciones del Pentgono por medio del Mando de frica de Estados Unidos (AFRICOM).

No obstante, no se debe malinterpretar en el continente o en la comunidad internacional esta nocin de levantar las restricciones a los ataques areos contra los llamados terroristas que operan en el pas. La guerra contra Somalia es otro de los muchos intentos de instalar regmenes vicarios al gusto de Washington, intentos que se constatan desde hace dcadas.

Tambin se han mejorado las unidades de comandos especiales que aunque afirman que su principal objetivo es adiestrar a las Fuerzas Armadas Somales, se dedican fundamentalmente a atacar a enemigos identificados, entre los que se incluyen la dos facciones principales de [el grupo yihadista fundamentalista] Al-Shabaab. A consecuencia de la implicacin cada vez mayor de AFRICOM decenas de personas han perdido la vida en los ltimos meses.

Grfico: Quin gobierna Somalia? (Leyenda: en amarillo claro: soldados y milicia local kenianos; en morado: milicia local apoyada por Etiopa; en rojo: soldados y milicia local etopes; en verde: controlado por islamistas; en azul: administraciones a favor del gobierno; en amarillo oscuro: controlado por la UA/el gobierno).

Una fuerza militar regional de mantenimiento de la paz conocida como Misin de la Unin Africana en Somalia (AMISOM, por sus siglas en ingls) opera en el pas desde ms de hace once aos. Los ms de 20.000 soldados de AMISOM se han cansado de la guerra ya que no se prev el final de esta guerra de Somalia.

Al mismo tiempo en 2018 Washington ha restablecido una misin diplomtica en Mogadishu despus de 28 aos. En 1991 cay el gobierno de Mohamed Siad Barre, respaldado por Estados Unidos, y desde entonces ha habido invasiones directas peridicas (1992-1994), se han utilizado ejrcitos regionales vicarios (2006-2009) y se estn llevando a cabo maniobras diplomticas para buscar beneficios potenciales de la exploracin de recursos petrolferos en el norte del pas.

En las vecinas Etiopa y Eritrea, dos naciones que han estado en guerra desde 1998, se lleg a un acuerdo de paz en julio de 2018. Los jefes de Estado de ambos gobiernos, el primer ministro Abiy Ahmed de Etiopa e Isaias Afwerki de Eritrea, se han visitado mutuamente en las respectivas capitales de Addis Abeba y Asmara. Reina el optimismo ya que estos acontecimientos prometen el inicio de proyectos comerciales y econmicos conjuntos en el Cuerno de frica. Ante los acuerdos de paz en la zona el Consejo de Seguridad de la ONU han levantado las sanciones que haba impuesto a Eritrea.

No obstante, tanto dentro de frica como fuera da que pensar el hecho de que la firma de al menos uno de los acuerdos entre Addis Abeba y Asmara el pasado mes de septiembre tuviera lugar en Arabia Saud mientras que los Emiratos rabes Unidos (EAU) desempeaban un papel fundamental para facilitar las negociaciones. Arabia Saud y los EAU siguen con su guerra genocida en nombre del imperialismo en Yemen. Estas monarquas son tristemente clebres por violar los derechos humanos y polticos tanto de sus propios ciudadanos y ciudadanas, como de las personas residentes en ellas.

Entre las motivaciones para este acercamiento en el Cuerno de frica est la posibilidad enormes beneficios financieros para Abu Dhabi y Riyadh debido a la construccin de un oleoducto en la zona. Tanto las consideraciones militares como los intentos de evitar que la Repblica Islmica de Irn cultive relaciones diplomticas con Sudn, Eritrea, Etiopa y Yibuti slo pueden servir a los intereses de Washington y sus aliados entre las monarquas del Golfo.

Un informe publicado en noviembre por el International Crisis Group cuya sede est en Blgica insista: En su campaa contra Irn Riad solicit la asistencia de sus antiguos aliados Sudn y Eritrea, que haban estrechado sus relaciones con Tehern mientras los tres pases eran objeto de sanciones internacionales. Desde la dcada de 1990 Sudn haba creado su industria de defensa con la asistencia y conocimientos tcnicos iranes; Eritrea haba ofrecido a la armada iran utilizar su puerto, Assab. Sin embargo, en 2014 ambos pases expulsaron a los diplomticos iranes. Un ao despus ambos pases accedieron a aportar soldados y recursos para la guerra de Yemen (The United Arab Emirates in the Horn of Africa , 6 de noviembre de 2018).

El mismo artculo contina ilustrando cmo [...] los EAU asumieron de facto la responsabilidad de las operaciones en el sur de Yemen y rpidamente se encontraron con la necesidad de una base naval y area en el Mar Rojo. El candidato natural era Yibuti, cuyo puerto haba sido construido por DP World. Sin embargo, para entonces las relaciones de Abu Dhabi con Yibuyi se estaban agriando debido a las acusaciones de corrupcin relacionadas con el contrato de DP World (DP World cuestiona las acusaciones). Altos cargos de ambos dos pases tuvieron una pelea en abril de 2015, cuando los EAU, con la infraestructura de DP World, trataron de utilizar Yibuti como plataforma de lanzamiento militar a Yemen. La coalicin encabezada por Arabia Saud se dirigi a otro puerto, el puerto Assab de Eritrea. Tambin en abril Riad firm un acuerdo de seguridad para utilizar Assab y dej que Abu Dhabi llevara a cabo los trminos del acuerdo. En septiembre el ejrcito de los EAU volaba con cazas bombarderos desde la costa de Eritrea.

El encuentro entre los lderes de Somalia, Etiopa y Eritrea en Mogadishu tambin fue histrico porque se acusa a Asmara de apoyar a Al-Shabaab, una acusacin que ha negado rotundamente a lo largo de los aos. Otras complicaciones en las relaciones entre Estados provienen de la larga disputa territorial entre Yibuti y Eritrea.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, se ha referido al desacuerdo al tiempo que expresaba su optimismo acerca de la reunin celebrada tambin en Arabia Saud, en la que se reunieron el Presidente de Eritrea Afwerki y su homlogo de Yibuti Ismail Omar Gullen. Un informe de la reunin afirmaba que este desacuerdo empez hace unos diez aos y proviene de una disputa fronteriza acerca del estatus de la montaa Dumeira y la isla Dumeira Island, frente a las costas de Yibuti y Eritrea, que han sido reclamadas por ambas naciones. El encuentro de Jeddah se produce tras una peticin hecha en julio por el embajador de Yibuti ante la ONU, Mohamed Siad Doualeh, solicitando ayuda para resolver la disputa con Eritrea. El domingo (16 de septiembre de 2018) el jefe de la ONU aplaudi otro paso importante para la paz en la regin con la firma del acuerdo de paz entre Etiopa y Eritrea que puso fin a dcadas de hostilidades en una zona fronteriza en disputa (UN News Centre, 18 de septiembre de 2018).

Yibuti es el principal puesto de avanzada de AFRICOM en el continente. Miles de soldados estadounidenses estn estacionados en Camp Lemonnier, que tambin utilizan Francia, Italia, Espaa y Japn. La repblica Popular China tiene una pequea presencia en Yibuti con el nico fin de reabastecer a sus tropas que participan en operaciones de mantenimiento de la paz en la zona.

No se pueden considerar estos intentos de unidad entre Estados del Cuerno de frica sin tener en cuenta el papel de las fuerzas militares aliadas del imperialismo. Todos estos gobiernos capitalistas occidentales estn all para promover sus propias estrategias de explotacin y contencin, que son divergentes de los intereses de las masas populares del continente y de la Pennsula arbiga.

El Sur de frica en transicin: la cuestin de la tierra y la bsqueda de una soberana duradera en Sudfrica y Zimbabue

El presidente Cyril Ramaphosa hered una economa sudafricana que se enfrenta a la recesin debido a la alta tasa de paro, la disminucin de los ingresos de las exportaciones y la incertidumbre entre las corporaciones multinacionales debido al fuerte debate en torno a las propuestas de un programa radical de redistribucin de la tierra. En los prximos meses podra haber elecciones en Sudfrica, el pas ms industrializado del continente, en las que el partido en el poder, el Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en ingls), tratar una vez ms de seguir siendo el partido mayoritario.

El ANC ha sido el partido dominante en todos los gobiernos desde que fuera derrocado el apartheid en 1994 cuando el lder del movimiento de liberacin, el presidente Nelson Mandela, pas de ser el principal preso poltico de la dcada de 1980 a ocupar las estancias del gobierno en Pretoria y Ciudad del Cabo. Ramaphosa debe hacer delicados equilibrios entre tratar de mantener alguna apariencia de estabilidad econmica al tiempo que aborda seriamente las aspiraciones y necesidades concretas de las personas trabajadoras, agricultoras y jvenes de Sudfrica.

Se puede aprender mucho de la vecina Zimbabue donde tras ms de un ao de presidencia de Emmerson Mnangagwa, [su capital] Harare contina bajo un rgimen de sanciones econmicas impuesto por Londres y Washington, un bloqueo que dura dos dcadas. El partido gobernante, la Unin Nacional Africana de Zimbabue - Frente Patritico (ZANU-PF, por sus siglas en ingls), se mantiene en el poder desde la liberacin nacional en 1980.

Las elecciones celebradas bajo supervisin internacional el 30 de julio de 2018 volvieron a situar al ZANU-PF en el gobierno de Harare. Con todo, se mantienen las sanciones occidentales porque el verdadero objetivo de los Estados capitalistas no es una democracia burguesa en Zimbabue, sino que lo que busca el imperialismo es revertir la trayectoria revolucionaria derrocando al ZANU-PF, un partido nacido en la lucha contra el colonialismo de asentamiento.

Sudfrica podra verse sometida a sanciones similares si el gobierno del ANC da pasos para expropiar la tierra y los intereses mineros a las empresas multinacionales, que son apndices del capital financiero internacional. El presidente estadounidense Trump ya ha advertido de graves consecuencias si se obliga a abandonar sus granjas e industrias extractivas a los agricultores colonos europeos que robaron la tierra al pueblo africano.

La Repblica de Namibia, que estuvo bajo el rgimen racista de apartheid hasta 1990, discute tambin una reforma agraria. Las comunidades herero y nama han entablado acciones legales para exigir indemnizaciones por el genocidio al que le sometieron los alemanes a principios del siglo XX.

Estos Estados, Sudfrica, Zimbabue y Namibia, obtuvieron la independencia gracias a la combinacin de las luchas de masas, sindical y armada. Aunque no han podido avanzar hacia un sistema econmico no capitalista, el carcter de sus respectivos movimientos los hizo beneficiarios de la solidaridad internacional de los Estados socialistas de la antigua Unin Sovitica, y las todava existentes Repblica Popular China y la Repblica de Cuba. En su condicin de bases de retaguardia de movimientos de liberacin nacional desde mediados de la dcada de 1970 a principios de la de 1990, Angola y Mozambique tuvieron sus propios experimentos de orientacin socialista en los primeros aos de independencia.

La Comunidad de Desarrollo de frica Austral (SADC, por sus siglas en ingls) sigue siendo el grupo regional ms estable y unificado del continente. La SADC est implicada en la resolucin de los conflictos internos desde su afiliada ms lejana en el norte, la Repblica Democrtica del Congo, pasando por Mozambique, Malawi, Botswana, Eswatini, Lesotho, Zambia y otros Estados hasta los Estados miembros del Ocano ndico de la Unin de las Comoras, Seychelles y Madagascar. Para llevar a buen trmino este proceso el subcontinente debe acabar unindose a otras organizaciones regionales para implementar una zona de libre comercio factible de todos los pases africanos, reforzada por unas estructuras legislativas viables que estn respaldadas por un alto mando militar integrado que opere independientemente del Pentgono, de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte y de sus aliados.

Reconstruir frica: los imperativos de una soberana duradera

Estos acontecimientos sucedidos a lo largo de 2018 en diferentes zonas de frica no hacen sino confirmar nuestra tesis de que para logar un verdadero desarrollo los Estados miembros de la Unin Africana deben emprender una campaa coordinada de unificacin que incluya a todos los elementos fundamentales de la sociedad contempornea. Literalmente existe todo lo necesario para llevar a cabo dicho programa internamente: abundancia de recursos naturales, potencial agrcola, una pujante mano de obra y unas vas fluviales esenciales y estratgicas junto con un patrimonio ideolgico que apela directamente a la necesidad de unificacin en un camino antiimperialista y anticapitalista.

Los principales centros imperialistas ubicados en Europa Occidental y Norteamrica se oponen y seguirn oponindose a este revolucionario programa de desarrollo panafricano. El empoderamiento de Europa y posteriormente de Estados Unidos proviene de la esclavitud, colonizacin y neocolonizacin de frica y otras zonas del planeta.

Por consiguiente, no cabe sino considerar que las personas trabajadoras, agricultoras o otros estratos de populares de frica solo superarn su difcil condicin de empobrecimiento e inestabilidad social por medio de un movimiento coordinado para erradicar los ltimos vestigios de la dominacin occidental, para lo que se requerir valor, conviccin programtica y disciplina poltica con el fin de lograr una existencia segura independiente de las instituciones de opresin nacional y de explotacin econmica.

Abayomi Azikiwe es director de Pan-African News Wire

Fuente: http://www.pambazuka.org/pan-africanism/africa-review-2018-part-iii-imperialist-militarism-and-quest-reconstruction

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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