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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2019

La OIT, cien aos despus, trata de definir qu es el trabajo

Eduardo Camn
Rebelin


La Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) inaugur las festividades que marcarn su centenario a lo largo de este ao 2019 y dio a conocer las bases del informe que con el objetivo de medir los desafos que se avecinan encomend hace dos aos a una Comisin de expertos independientes sobre el futuro del trabajo.

Lo que sorprende del trabajo comenzado es que en la ausencia del mundo real de la informalidad, la fragmentacin del empleo y el trabajo no pagado directamente, el informe naufraga con recomendaciones con un mundo que ya no existe, todo resumido en un fondo de emergencia ambiental

Inicios y presente

Tal vez sea un hecho poco conocido, que la organizacin del trabajo naci en Versalles. De hecho, la Conferencia de Paz estableci una Comisin sobre el derecho internacional del trabajo y le orden que desarrollara la Constitucin de una organizacin internacional permanente. El contexto era por entonces importante para dar una respuesta creble a la "cuestin del trabajo", aunque el objetivo apenas velado estaba dirigido en particular para contener el riesgo de la internacionalizacin de la revolucin comunista de 1917 que pareca instalarse en Alemania.

Un siglo despus, el contexto es totalmente diferente. Con el fin de medir los desafos que se avecinan, la OIT encomend a una Comisin de expertos independientes hace dos aos que pensara en el futuro del trabajo.

Copresidida por el mandatario de Sudfrica Ciryl Ramaphosa y el primer ministro de Suecia Stefan Lfven, la Comisin propone una visin de un programa centrado en las personas, basado en la inversin en las capacidades de los individuos, las instituciones laborales y en el trabajo decente y sostenible. Entre las diez recomendaciones se encuentran:

Una garanta universal de empleo que proteja los derechos fundamentales de los trabajadores garantice un salario que permita un nivel de vida digno, horas de trabajo limitadas y lugares de trabajo seguros y saludables.

Una proteccin social garantizada desde el nacimiento hasta la vejez que atienda las necesidades de las personas a lo largo de su ciclo de vida.

Un derecho universal al aprendizaje permanente que permita que las personas se formen, adquieran nuevas competencias y mejoren sus cualificaciones.

Una gestin del cambio tecnolgico que favorezca el trabajo decente, incluso a travs de un sistema de gobernanza internacional de las plataformas digitales de trabajo.

Mayores inversiones en las economas rurales, verdes y del cuidado.

Una agenda transformadora y mensurable a favor de la igualdad de gnero.

La reestructuracin de los incentivos a las empresas a fin de estimular las inversiones a largo plazo.

Este informe es el resultado de un examen realizado a lo largo de 15 meses por los 27 miembros de la Comisin Mundial, constituida por destacadas personalidades del mundo empresarial, laboral y acadmico, grupos de reflexin y organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

La contracara del informe

Aquellos que esperaban una visin ambiciosa se decepcionarn. El genio de cada experto parece haber disminuido, por no decir silenciado, en este trabajo grupal, ya que el punto de partida y el estado de la realidad estn ausentes del informe. Como resultado, el texto flota en la ambigedad de las buenas intenciones y se hace evidencia misma la falta de cemento en el hormign del trabajo humano a comienzos del siglo XXI.

Si bien la definicin de trabajo adoptada por la OIT abarca toda actividad relacionada con la produccin de bienes, servicios individuales y colectivos, el texto de la Comisin slo se ha centrado en el trabajo remunerado. Deja por fuera dos universos socioeconmicos importantes: por un lado, trabajo remunerado en otros contextos como salarios (independiente e informalidad) y el trabajo que tiene lugar sin (plena) remuneracin directa como el trabajo domstico.

Recordemos que el trabajo domstico tan importante en volumen como el trabajo remunerado, segn la OIT, estimaba a 67 millones de personas es otro aspecto en que la Comisin no aborda realmente, excepto cuando habla del mundo rural en los pases en desarrollo. Este silencio tal vez sea menos sorprendente porque esta actividad escapa a toda estadstica seria de trabajo, de la misma forma que es ignorada por las estadsticas de produccin.

Las estadsticas de la OIT demuestran que, a nivel mundial, la ganancia salarial es menos de la mitad del trabajo remunerado. Si corresponde al 85% de los "puestos de trabajo" (en sentido estadstico) en los pases de ingresos altos, la proporcin recae en el 25% en los pases menos adelantados, donde el servicio pblico es el principal proveedor de este tipo de trabajo.

El resto es responsabilidad de los trabajadores autnomos y de los miembros de la familia. Incluso si la Comisin pide la ampliacin del dilogo social, el aprendizaje permanente, la cobertura universal de la seguridad social, las condiciones de trabajo decente y la garanta de un salario digno para todos, es una brecha abismal en el contexto actual de la locura capitalista.

El 82% de la riqueza mundial generada durante 2018, fue a parar a manos de 26 multimillonarios, el 1% ms rico de la poblacin mundial, mientras que el 50% ms pobre 3.700 millones de seres humanos- no se benefici lo ms mnimo de dicho crecimiento, segn el reciente Informe de Oxfam.

En realidad, el informe de los expertos propone la ampliacin al mundo de un modelo que se est agotando en la mayora de los pases como resultado de la "uberizacin" y la fragmentacin del trabajo.

Aunque est plenamente comprendida en la definicin de la labor adoptada por la propia OIT, la Comisin del centenario de la OIT no agota (y lejos est de hacerlo) el problema del futuro del trabajo. Destaca adems que la inteligencia artificial, la automatizacin y la robtica darn lugar a una prdida de empleos, en la medida que las competencias se volvern obsoletas.

Sin embargo, muchos son los que piensan que estos mismos avances tecnolgicos, junto a la ecologizacin de las economas, tambin crearn millones de empleos, si se aprovechan las nuevas oportunidades.

Este tipo de dilogo social puede contribuir a que la globalizacin nos beneficie a todos, declar el primer ministro sueco y copresidente de la Comisin Mundial, Stefan Lfven. El mundo del trabajo experimenta grandes cambios que crean numerosas oportunidades para ms y mejores empleos. Pero los gobiernos, los sindicatos y los empleadores necesitan trabajar juntos a fin de hacer que las economas y los mercados laborales sean ms inclusivos, aadi.  

Todo este tufillo de las festividades del centenario de la OIT tiene mucho sabor a la conciliacin de clases, cuesta aun admitir, sin tratarnos de trasnochados, que la lucha de clases es un fenmeno que se refiere al eterno conflicto entre las dos clases sociales existentes, entre los que producen y los que no producen, entre los que sin trabajar se aduean de la produccin y excluyen a los que trabajan.

Es la lucha entre explotadores y explotados; entre esos 26 multimillonarios, que destacan los informes, entre ese 1% ms rico de la poblacin mundial, que abarca la misma riqueza de 3.700 millones de seres humanos.

La lucha de clases, es decir, la lucha entre el trabajo y el capital no es en absoluto un concepto que pertenece al pasado. En un mundo de creciente desigualdad, es una realidad ms pertinente que nunca. 

Con la victoria del neoliberalismo, los gobiernos han dejado de actuar como mediadores entre el capital y el trabajo con el objetivo de mitigar la desigualdad. Por lo tanto, los sindicatos que todava slo se basan en la idea de asociacin, a menudo son incapaces de librar luchas ofensivas. En el mejor de los casos, luchan por mantener el statu quo y, aun as, la mayora de las veces no tienen xito.

Por ello se genera un sentimiento, cuasi una necesidad urgente de que se escuchen otras voces en 2019 y puedan proporcionar a la organizacin con sede en Ginebra otros anlisis y otras hiptesis de trabajo con el fin de enfrentar el mundo real de la informalidad, la fragmentacin del empleo y el trabajo no pagado directamente, todo en un fondo de emergencia ambiental. Inteligencia Artificial si, robotizacin s, pero aquello de la justicia social, dnde queda?

Eduardo Camn. Periodista uruguayo, miembro de la Asociacin de Corresponsales de prensa de la ONU. en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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