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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2019

El costo de hacer dao

Jess Arboleya
Progreso Semanal


El llamado Ttulo III de la ley Helms-Burton, es el que establece el derecho de cubanos cuyas propiedades fueron nacionalizadas en Cuba y con posterioridad hayan adoptado la ciudadana de Estados Unidos, a reclamar en cortes norteamericanas a empresas de otros pases, que hagan uso de las mismas mediante acuerdos con el gobierno cubano.

De esta manera se equipara estas reclamaciones con aquellas que eran propiedad de norteamericanos y estn reguladas por convenios internacionales, en su calidad de empresas extranjeras.

Por los problemas que entraa tal equiparacin, desde el 1996 hasta la fecha, todos los presidentes de Estados Unidos han decidido prorrogar cada seis meses su aplicacin, pero ahora se adopt una prrroga de solo 45 das, supuestamente para revisar esta decisin y ponerla en prctica.

La aplicacin de esta medida comporta tres grandes problemas para Estados Unidos: las afectaciones que conlleva para los reclamantes legtimos, el carcter extraterritorial de sus sanciones y las dificultades que entraa para el sistema legal norteamericano.

Los reclamantes norteamericanos estn debidamente reconocidos por ambos gobiernos, el gobierno cubano ha manifestado en todo momento la voluntad de indemnizarlos y la forma de hacerlo es parte de la agenda de negociaciones entre los dos pases. Incluir a los cubanos multiplicara cientos de veces a los reclamantes y colocara a la parte cubana en situacin de tener que renunciar a su soberana para aceptarlo.

En respuesta a esta posibilidad, Cuba ya anunci que, de aplicarse el Ttulo III, considerara nula cualquier reclamacin antes amparada por la ley y reconocida por ambos gobiernos en sus negociaciones. Lo que significa que miles de reclamantes norteamericanos se veran perjudicados por la aplicacin del polmico ttulo.

Cuando fue adoptada la ley Helms-Burton, muchos gobiernos comenzaron a hablar de aprobar leyes antdotos, que sancionaran a empresas que acataran esta medida norteamericana dentro de sus territorios. Para aplacarlos, entre otras cosas, Estados Unidos hizo la promesa de retener la aplicacin del Ttulo III, como ha venido ocurriendo hasta ahora.

Es por esto que, cuando el asesor de seguridad nacional John Bolton, anunci recientemente en Miami la posible reversin de esta prctica, varios gobiernos europeos recordaron a Estados Unidos que ello formaba parte de un acuerdo que deba ser honrado.

Otro problema que aconsej retener la aplicacin del Ttulo III de la ley Helms-Burton, fue lo que implicaba para el sistema legal norteamericano. Se trata de asumir cientos de miles de reclamaciones, cuya legitimidad y monto no pueden ser debidamente verificables. Aparte del riesgo de colapsar el sistema procesal, se estara implantando un precedente legal para cualquier ciudadano de otro pas que haya adoptado la ciudadana estadounidense y tenga propiedades que reclamar en su pas de origen.

Las leyes Torricelli y Helms-Burton establecieron pautas que afectaron muchos aspectos de la poltica exterior de Estados Unidos. Tanto George H. Bush como William Clinton se opusieron hasta ltima hora a sus respectivas aprobaciones, porque restringan considerablemente el poder del presidente en la conduccin de la poltica exterior. Si finalmente las aceptaron, fue bajo la presin de intereses electorales, en detrimento de preceptos constitucionales que regulan la separacin de poderes del pas, as como la ley internacional.

Tambin fue un estmulo para la utilizacin de sanciones unilaterales extraterritoriales, como mecanismo de imposicin de la poltica exterior de Estados Unidos. A partir de Cuba, ya resulta comn la aplicacin de este tipo de poltica contra muchos pases e incluso se ha construido una teora alrededor de su conveniencia para la hegemona norteamericana.

No obstante, pocas decisiones han sido tan cuestionadas como el Ttulo III de la ley Helms-Burton. Aparte del contrasentido legal que significa desconocer la autoridad de un gobierno extranjero sobre sus propios ciudadanos, la razn fundamental es que interfiere en los derechos de otros pases y perjudica a los propios Estados Unidos.

Recientemente, el senador Marco Rubio declar ufano que, esta vez, el gobierno de Donald Trump aplicara esta poltica. Es posible. Dadas las caractersticas de esta administracin, incluso llama la atencin que dediquen 45 das a pensarlo.

Sin duda, estn araando las paredes en bsqueda de nuevas acciones contra Cuba, dentro de la estrategia para Amrica Latina, que esta gente est alentando dentro de la administracin Trump. Pero igual que en sus orgenes, la revitalizacin de lo que pareca un muerto tiene fines electorales.

El Ttulo III fue escrito para satisfacer los intereses de la oligarqua cubana, la cual devino un componente director de la contrarrevolucin y de la articulacin de la derecha cubanoamericana. El gobierno de Donald Trump ha incitado a estos grupos y medidas como estas tienden a consolidar a estas fuerzas de cara a las elecciones del 2020.

De ocurrir que finalmente se apruebe la aplicacin de Ttulo III, Cuba tendr que enfrentar nuevas afectaciones en el campo de las inversiones extranjeras, pero stas ya se encuentran tan hostigadas por las persecuciones norteamericanas, que difcilmente una presin ms, haga una diferencia notable en los resultados.

Sin embargo, para Estados Unidos ser otro conflicto con sus aliados, un nuevo descrdito de su poltica exterior y ms cuestionamientos para un gobierno que hace agua por todas partes. A la larga, hacer dao cuesta.

Jess Arboleya. Doctor en Ciencias Histricas, profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales

Fuente: http://progresosemanal.us/20190124/el-costo-de-hacer-dano/


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