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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2019

Sobre la nueva poltica y el nuevo sujeto de cambio

Marisa del Campo Larramendi
Rebelin


Las palabras no son etiquetas neutras, denominaciones sin origen, voces heredadas de un lenguaje adnico. Las palabras y sobre todo algunas palabras son por el contrario espacios semnticos conflictivos, terrenos de significados en pugna, campos de batalla ideolgica. Llamar a las cosas por su nombre no es tanto una reivindicacin de un hipottico sentido primordial de un trmino, cuanto un poner en claro lo que realmente cada uno quiere decir con dicho nombre, esto es, un hacer bien explcita nuestra concepcin de la cosa. Ese llamar al pan, pan; y al vino, vino consiste en exigir que se enuncie con todas y cada una de las letras, no ya solo lo que se quiere significar con lo dicho, sino tambin por qu y para qu se ha sido dicho lo afirmado.

A esto se le llama Higiene Semntica Social y es un aspecto fundamental de la lucha ideolgica y poltica para la consecucin de la hegemona.

Ahora bien, para que esta higiene en el hablar de las cosas tenga razn de ser es necesario pensar: primero, que tales cosas existen fuera de nuestras cabezas; segundo, que nos condicionan independientemente de nuestros deseos; y tercero, que de alguna manera podemos conocerlas y nombrarlas.

Y es esta concepcin del mundo, el realismo crtico, la que est puesta en solfa en estos tiempos de gaitas y eufemismos, de neolenguas y neopijos, de significantes vacos y significados vaciados, y de ni esto, ni lo otro, sino todo lo contrario y a ti te encontr en la calle mareando una perdiz a orillas del Pisuerga que pasa por Valladolid.

Al pan, pan; y al vino, vino.

Limonos el realismo crtico a la cabeza y ensayemos un poco de Higiene Semntica Social. Analicemos, pues, ese al pan, pan y al vino, vino ms de cerca. Con tal objeto, supongamos que el pan es la atractiva pareja de palabras nueva poltica; y el vino el lujurioso trio de voces nuevo sujeto de cambio. Empecemos por el vino:

Creo que existen pocas dudas de que el hipottico sujeto de cambio en las sociedades capitalistas ms avanzadas es muy diferente del proletariado sepulturero de la burguesa de los tiempos del Manifiesto Comunista o de la clase obrera fordista, fundamento del estado de bienestar posterior a la segunda guerra mundial. Este presunto sujeto de cambio actual se caracterizara por su gran estratificacin, fragmentacin, dispersin, precarizacin y feminizacin. Ms all del estado objetivo que le constituye como posible sujeto de cambio ser explotado y dominado, habra en su seno un amplio abanico de situaciones, una gran diversidad de intereses y unos muy diferentes niveles de conciencia poltica. Situaciones, intereses y niveles, contradictorios, en ocasiones conflictivos, e incluso contrarios, y siempre difciles de compaginar. Estamos, pues, ante un sujeto de cambio en extremo frgil y tendente a la disgregacin. Un sujeto de cambio adems y esto se olvida con excesiva frecuencia muy colonizado ideolgicamente por la clase dominante: sociedad de consumo, individualismo posesivo, ascenso social, competitividad, meritocracia y pragmatismo.

Es de este vino del nuevo sujeto de cambio del que nace o debera nacer la necesidad del pan de una nueva poltica, y no como a veces parece que se quiere dar a entender de un repentino descenso del espritu santo desde el mundo de las ideas a las desconcertadas cabezas de los apstoles de aqu abajo y de los de abajo, gracias al cual, de forma milagrosa y definitiva, los nuevos predicadores se veran conferidos del don de lenguas del conocimiento de las sociedades postmodernas y preparados para extender por el mundo la nueva buena nueva de la transformacin social.

Dar gato por liebre

Pero, como ya advertamos, en el saco de las palabras caben muchas acepciones, desde las corteses y valientes a las villanas y traidoras. Y como ahora avisamos, el viejo adagio de que todo es bueno para el convento nos puede conducir a meter al ladrn en casa, a que nos den gato por liebre o a caer en la ilusin de que la totalidad del monte es organo. Convendra entonces precisar bien el significado de la expresin nueva poltica, no solo para saber a ciencia cierta qu es lo que realmente se quiere decir con ella, sino tambin, y una vez bien aquilatado el modismo, para comprobar si se lleva o no a la prctica lo que se supone que esa locucin predica, es decir, si esa nueva poltica es de verdad nueva, o si en realidad es pan viejo para hoy y hambre para maana.

Entonces, si hemos caracterizado al nuevo sujeto de cambio como profundamente estratificado, fragmentado, disperso, precarizado y feminizado, parece evidente que la nueva poltica ha de ser una teora y una praxis que lidie con estas caractersticas.

Reglas tales como la bsqueda de acuerdos a travs del dilogo permanente y la negociacin respetuosa; las concesiones mutuas, primando siempre lo que une frente a lo que separa; la renuncia a la posesin de la verdad y a dogmas de catecismo; el rechazo a los cainismos, las capillas y las luchas tribales; la defensa del debate riguroso y en igualdad de condiciones; la resolucin democrtica de las diferencias; el respeto a las minoras; el fomento de la participacin y de las iniciativas de individuos y colectivos; la asuncin de la heterogeneidad no solo como mal inevitable sino como potencial riqueza; la lealtad y la confianza entre los representantes y seguidores de las diferentes corrientes y opiniones pareceran ser los principios ms adecuados para tratar de construir un nuevo sujeto de cambio en cuyo seno, como ya dijimos ms arriba, y a pesar del estado comn de sufrir explotacin y dominio, cohabitaran distintas situaciones, una gran diversidad de intereses y unos muy diferentes niveles de conciencia poltica. Situaciones, intereses y niveles, repitamos, contradictorios, conflictivos, incluso contrarios y siempre difciles de compaginar.

El fin es el mensaje

Hemos dicho principios pero quizs deberamos haber dicho medios. Y ahora tal vez tendramos que repetir lo de principios pero para significar fines. Porque esa nueva poltica tiene que definir con claridad no solo sus formas y maneras, sino lo que se pretende alcanzar con ellas.

Si el porqu de la nueva poltica nace de las caractersticas del nuevo sujeto de cambio, el para qu de la nueva poltica tendr que venir caracterizado por el tipo de cambio que se propone. La nueva poltica tambin tiene que decirnos qu vieja sociedad no quiere y qu nueva sociedad propugna. Y en esta tesitura convendra no embarrar el terreno, sino delimitar bien los trminos de la cuestin. No se trata de que se defienda la toma para maana por la tarde del palacio de invierno, tampoco de que se pretenda que los nada de hoy pasado maana por la noche todo lo han de ser, ni siquiera de que se crea en la posibilidad de una sociedad perfecta en un ms lejano futuro; se trata de responder a preguntas tales como:

Es injusto de forma intrnseca el capitalismo?, es sostenible ecolgica y humanamente el modo de produccin capitalista?, cabe la vuelta, tras la reciente crisis, a un capitalismo de rostro humano?, es posible la libertad, la igualdad y la fraternidad dentro de un rgimen capitalista?, se debe tener como aspiracin o fin ltimo acabar con el sistema capitalista?, existe alguna alternativa, ms justa y que sea factible, al capitalismo?, de existir cul es y cmo se realiza?, de no existir estamos abocados a la explotacin permanente o podemos organizar mecanismos de defensa que palien la barbarie?...

En una palabra: qu hacemos aqu y ahora con esa cosa llamada capitalismo?

La cuadratura del crculo?

Si la nueva poltica quieres ser algo ms que una frase publicitaria, ha de construir una praxeologa crtica, abierta, arraigada molecularmente en los de abajo, tan pedaggica como atenta a aprender, tan alejada de los grandes diseos estratgicos como del pragmatismo tctico y oportunista, fundamentada en el conocimiento cientfico y en el anlisis riguroso y realista, guiada por una tica pblica y ciudadana, fortalecida por el optimismo de la voluntad y atemperada por el pesimismo de la inteligencia, capaz de trabajar en las instituciones, pero sin institucionalizarse, creadora de espacios de debate, gestin y decisin horizontales y de base, no desnaturalizada en sus fines, ni descafeinada en sus medios

En definitiva una prctica poltica racional y amable entre los de abajo, con los de abajo y de los de abajo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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