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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2019

Entrevista al socilogo Antonio Casilli
El mito del robot se emplea desde hace siglos para disciplinar la fuerza de trabajo

Erwan Cario
CTXT


<p>Antonio Casilli</p>

 

Antonio Casilli. LAMIOT / WIKIMEDIA COMMONS

 

La revolucin de la inteligencia artificial (IA) no puede prescindir de los datos producidos y seleccionados por el hombre, usuario o pequea mano invisible de micro-trabajo. Para el socilogo Antonio Casilli, es urgente proteger estas actividades laborales contra la depredacin de las plataformas.

Casilli es uno de los observadores ms sagaces de las mutaciones provocadas por las tecnologas de la informacin. Desde hace algunos aos, se interesa en concreto por el digital labour y realiza con su ensayo En attendant les robots. Enqute sur le travail du clic (Seuil) un brillante anlisis de los movimientos profundos que estn a punto de transformar radicalmente el mundo del trabajo. La entrevista la realiz Erwan Cario.

Cul es su definicin de digital labour?

Este trmino, ante todo, es una expresin que se mantiene en ingls por razn de su sentido. A causa de la polisemia de la lengua francesa. En francs, se tiende a hacer converger el trmino trabajo con el trmino empleo o el de gesto productivo. En otras lenguas, en ingls, se separan esos significados. Se dice work cuando es una actividad productiva, y labour cuando es una relacin social. Y adems, si se habla de digital y no numrico, es que es un trabajo del dedo, digitus en latn. As pues, la definicin que doy es: toda actividad que produce valor y que se basa en los principios de tarificacin y de datacin (tratamiento automtico de la informacin). La tarificacin, es la reduccin a tareas simples, fragmentadas y estandarizadas la tarea ms simple, es la pulsacin- y la datacin es la produccin de datos para las plataformas y las inteligencias artificiales, que esas plataformas se esfuerzan en producir y en mercantilizar, y se basan en realidad en un flujo constante de datos producidos y tratados.

Usted identifica tres grandes familias de trabajadores digitales, cules?

La primera y la ms visible, aquella con la que el pblico francs y europeo ya est familiarizado es la que se llama el trabajo a demanda. Pasa por las aplicaciones en tiempo real inmediato para permitir a nuestros consumidores acceder a servicios o productos. Son Uber, Deliveroo, servicios personales que estn ahora por todas partes en el debate pblico, pues han centrado lo que en su momento se llam la uberizacin .

NOS ENFRENTAMOS A LA ENSIMA MARAVILLOSA SOLUCIN PARA PAGAR CADA VEZ MENOS A LA FUERZA DE TRABAJO, PRECARIZNDOLA Y EXCLUYNDOLA DE UN RECONOCIMIENTO FORMAL

La segunda familia, mucho menos conocida, menos visible, y sin embargo claramente presente incluso en pases como Francia es la del micro-trabajo. Es todo lo que hace referencia a plataformas en las que multitud de trabajadores se dedican a la realizacin de tareas profundamente fragmentadas, y sobre todo micro-remuneradas. Se pagan a uno o dos cntimos. Y an se tiene la suerte en Francia de que estn relativamente bien pagadas. Son tareas que exigen entre algunos segundos o algunos minutos para llevarse a cabo, que van desde la maquetacin de imgenes, la re-transcripcin de pequeos fragmentos de texto, registro de voces u organizacin de informacin. Es un fenmeno global, no nicamente situado a escala de una ciudad, como puede serlo Uber, es una forma de poner a trabajar a personas que estn en pases lejanos.

La tercera familia viene a continuacin de la segunda, pues en el micro-trabajo, se encuentra haciendo tareas banales que consisten en mirar videos, fotos, escribir pequeos textos, organizar la informacin, siendo pagado por muy poco, lmite cero. Esta tercera familia, es por lo tanto el, por as decirlo, trabajo gratuito, el que nosotros como usuarios realizamos en las plataformas sociales. Se lleva a cabo en las redes sociales como Facebook, YouTube o Instagram. Publicamos contenido, desde luego, pero hacemos mucho ms que eso. Se realiza un trabajo de seleccin y clasificacin de la informacin, sealando lo que es problemtico respecto a las propias normas de la plataforma.

Su primer captulo se titula Los humanos reemplazarn a los robots? No es un claro guio de humor, necesario para destruir el mito del fin del trabajo

El mito del robot, que es el de la automatizacin completa, que embruja al imaginario industrial, primero occidental y hoy global, desde hace tres siglos, es una promesa siempre renovada, un espejismo que se aleja siempre... Es un horizonte utpico, pero que tiene un impacto concreto sobre nuestra vida cotidiana. Porque desde hace siglos este mito se ha empleado para disciplinar a la fuerza de trabajo, obligar a los trabajadores a dejarse de tonteras pues siempre se les puede reemplazar por una mquina de vapor, despus por una mquina industrial y ahora por una mquina inteligente. El robot del que se habla no es un autmata antropomorfo, hoy es un robot de datos; es decir, una forma da automatizar los procesos funcionales. Y esta automatizacin pasa hoy por lo que se llama inteligencia artificial, que se basa en la presencia de datos. Pero cuando se dice esto, se olvida siempre decir quin produce esos datos. Los producen las mismas personas que conocen el riesgo de ser expulsados del empleo formal. Porque se necesita alguien que pinte las imgenes; que seleccione los datos; que limpie la informacin, y ese alguien, no es un ingeniero ni un data scientist , somos usted y yo, y cientos de miles de personas, entre las Filipinas y Costa de Marfil, que durante una jornada, han de producir esos datos que son indispensables para el aprendizaje estadstico y la economa de los robots. Finalmente, no se puede prescindir de tales personas. Al contrario, ese mercado paralelo de micro-trabajo, de trabajo invisible, de trabajo digital explota ahora, pese a un esfuerzo de ocultacin; pese a un esfuerzo de invisibilizacin que es crucial para poder vender a los inversores el sueo del robot.

Cuando hablamos de los efectos de la IA sobre el empleo, el estudio de Oxford de 2013, ya predijo que el 47% de las tareas actuales tienen grandes posibilidades de desaparecer. Se explica que eso es un anlisis que torna regularmente

LOS DATOS COMUNES NO PUEDEN SEGUIR SIENDO OBJETO DE LA DEPREDACIN CAPITALISTA

Tengo tendencia a creer que cada generacin tiene su propio estudio Oxford. La generacin precedente haba probado la prosa de alguien como Jeremy Rifkins quien a mediados de los 90, afirmaba prcticamente lo mismo. Nos podemos remontar hasta 1801 con el primer padre de la economa poltica inglesa, Thomas Mortimer, que ya distingua dos tipos de tecnologas: una que acompaa al trabajo humano y otra que lo reemplaza. En su poca, hablaba del molino mecnico! Esta misma profeca se renueva constantemente con una repeticin impresionante. Depende de nosotros ver por qu necesitamos someternos a esto. Nos enfrentamos a la ensima maravillosa solucin para pagar cada vez menos a la fuerza de trabajo, precarizndola y excluyndola de un reconocimiento formal; alejando a los trabajadores de todo un conjunto de protecciones vinculadas al empleo clsico, herencias de luchas sociales, y por lo tanto restringiendo cada vez ms la masa salarial.

Cmo actuar frente a esos ataques frontales contra el trabajo asalariado?

La situacin est en constante evolucin, es ciertamente febril. Hay tres ejes de reacciones que surgen para desplegar formas organizativas. La primera es emplear instrumentos surgidos de las luchas sociales para reafirmar la dignidad del trabajo; su reconocimiento y su remuneracin. Se trata de las formas de sindicalizacin, ya sea en forma de sindicatos clsicos que tratan de lograr su propia transformacin numrica, o con nuevas formas sindicales expresadas mediante gremios, asociaciones ms o menos informales o grupos de usuarios de plataformas.

El segundo aspecto, es la constitucin de alternativas viables a ese capitalismo de plataformas introduciendo una forma de cooperativismo de plataformas. Es la reactivacin del movimiento mutualista, de la inscripcin de plataformas y tecnologas digitales en el contexto de la economa social y solidaria. Eso consiste en crear el Uber del pueblo, el Twitter colectivizado , etc. Es un movimiento que adquiere envergadura hoy. Pero subsiste la cuestin respecto a su solidez y su capacidad para que no se lo apropien las plataformas capitalistas. Cuando vemos a Google financiar tales iniciativas, hay que replantearse el asunto.

El tercer elemento, para m el ms interesante, es el de los comunes. Lo que estamos a punto de crear con nuestro trabajo de teclear, son conocimientos comunes, datos comunes, recursos informativos comunes, y esos elementos comunes no pueden seguir siendo objeto de la depredacin capitalista. Al contrario, hay que dotarlos de lgicas diferentes; de puesta en comn; de desarrollo de gobernacin colectiva, y finalmente crear un conjunto de derechos: quin tiene el derecho de hacer qu con esos datos? Basta con ver su perfil de Facebook, vinculado a otros cientos, para darse cuenta: no hay nada ms colectivo que un dato personal. Y si nos referimos a la remuneracin ligada a esos datos, hay que llegar a la renta universal e incondicional. No uno de los muchos falsos amigos que han aparecido en los ltimos tiempos, me refiero desde luego a una renta universal con todas las prestaciones sociales iguales por doquier y que se financiar mediante una fiscalidad de la tecnologa digital.

Este texto fue publicado previamente en sinpermiso.info. Traduccin de Ramn Snchez Tabars. Texto original:
http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article47503

Fuente: https://ctxt.es/es/20190123/Politica/24067/capitalismo-de-plataforma-uber-antonio-casilli.htm

 



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