Portada :: Brasil :: Bolsonaro: amenaza fascista en Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2019

Las fakenews han elegido a un fakepresident

Emir Sader
Rebelin


El gobierno que Brasil tiene hoy es el resultado directo de los mecanismos empleados para ganar las elecciones, al precio que fuese, mediante cualquier accin, ilegal o inmoral, y contando con la complicidad del poder judicial y de los medios. Nadie tiene derecho a sorprenderse ahora mismo en relacin con el presidente que result elegido, ya sea porque sus declaraciones mostraban claramente de quin se trataba, ya sea porque eran conocidos sus vnculos y los de sus hijos, o porque su falta de preparacin para una funcin pblica era evidente.

Pero fue el candidato que le qued a la derecha tras la debacle del PSDB y la incapacidad de articular un candidato ajeno a la poltica tradicional, como el juez Joaquim Barbosa o el presentador de televisin Luciano Huck. La radicalizacin de sectores de clase media desde 2013, intensificados en la campaa de desestabilizacin del gobierno de Dilma Rousseff, hicieron que la candidatura de Bolsonaro fuese la nica de la derecha con cierto caudal de votos.

Aun as, Bolsonaro hubiese perdido las elecciones en primera vuelta frente a Lula y en segunda frente a Haddad, sino se hubiese prohibido arbitrariamente la candidatura del ex presidente y no hubiese tenido lugar una brutal operacin de fakenews y robots, que dio un vuelco a la campaa electoral y termin modificando su resultado. Un presidente elegido por fakenews se convirti en un fakepresident.

Bastaron pocos das para que todos se diesen cuenta de que no rene las condiciones mnimas para asumir el cargo. Su miedo a cualquier entrevista que no le hagan sus adeptos o ante cualquier debate pblico, muestran su falta de preparacin para afrontar situaciones en las que debera defender sus opiniones y sus posturas, responder a preguntas y expresar su pensamiento.

Pero ahora, inmediatamente despus de haber prestado el servicio de impedir la victoria del PT y de haber formado gobierno, un gobierno cuyo eje central son los militares, el ultraneoliberal ministro de economa y el juez Moro, ya no es til. Al contrario, su torpeza se vuelve un obstculo. Por eso la derecha est buscando la forma de sustituirlo, porque el blindaje institucional est garantizado con el vice presidente, militar de confianza de la derecha. Se completara, de ese modo, la operacin de la guerra hibrida, reapropindose del Estado y del gobierno.

Un fakepresident fue utilizado para esa operacin, confirmando la afirmacin de Gramsci de que la derecha no tiene partido, se vale de distintas fuerzas y liderazgos, segn las circunstancias. La derecha brasilea se ha valido de las FFAA durante la dictadura, de Collor y de Cardoso en la era neoliberal y de Temer y Bolsonaro en el rgimen de excepcin.

Tratan de blindar el poder, para intentar impedir que la izquierda pueda volver a elegir un presidente que diverja de los intereses de las elites dominantes. El llamamiento a los militares vuelve a ser un elemento estructural da la derecha, en el momento en que se han agotado los partidos y los liderazgos tradicionales. El debilitamiento del PSDB como partido que representaba la alternativa neoliberal, oblig a la derecha a la judicializacin de la poltica con el objetivo de apartar a Lula y al PT de un enfrentamiento democrtico.

Hoy en da la prisin de Lula es la condicin de supervivencia del Estado de excepcin. El nico lder poltico con credibilidad y prestigio, circulando por todo el pas, diciendo al pueblo lo que realmente pasa en Brasil y recordndole al pueblo que ya vivi un tiempo mejor y las razones y los motivos por los que vuelve a sufrir condiciones de miseria, hambre, desempleo y desamparo, pondra en peligro a ese gobierno, ya que no tiene nada que ofrecer al pas, salvo discursos efmeros y de efectos ilusorios, que sirven para ganar elecciones, pero no son suficientes para gobernar un pas.

La izquierda tiene que mejorar sus formas de accin jurdica y de internet, que finalmente se han vuelto las instancias decisivas para la victoria electoral de la derecha. Es cierto que son espacios de accin difciles porque el poder judicial se ha mostrado, aunque con algunas excepciones, un instrumento slido de implantacin del rgimen de excepcin y de persecucin poltica de la izquierda. Es cierto tambin que la izquierda no puede apelar a fakenews, por cuestiones de principio.

Pero la va democrtica es la nica va posible de la izquierda, que tiene que pelear incesantemente por ensancharla, por valerse de los espacios existentes y, a partir de ah, ampliar los niveles posibles de accin. No hay otra va. Tiene que encontrar los medios de retomar las luchas en el plano judicial de forma ms eficiente, empezando por dar una respuesta al discurso de los jueces que consideran que realmente estn luchando contra la corrupcin y por encontrar un nuevo espacio para actuar. As como encontrar nuevas y ms eficientes formas de accin en el mbito de las comunicaciones, en particular en internet, que permitan neutralizar a las nuevas formas de actuacin de la derecha y difundir las tesis democrticas y de defensa de los derechos de todos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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