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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2019

Elon Musk, el billonario que quiere conquistar el espacio y el mundo

Manu Garrido
Ctxt

El creador de Paypal, Tesla y SpaceX exhibe un perfil de estrella pop mientras aboga por una jornada laboral de 80 horas


Los posibles puntos de partida para contar la historia de una persona son inagotables. Empezaras por el principio; por el final? Por lo bueno; por lo no tan bueno? La de hoy empieza con un empresario multimillonario de gran influencia mundial enfrentndose a la prensa. Un medio de comunicacin publica una investigacin que pone en duda su producto y las condiciones de trabajo en su empresa. Su respuesta es atacar a los periodistas y hablar de fake news. Carga contra ellos y propone, a travs de una delirante serie de tuits, crear una plataforma online para que cualquiera pueda evaluar la credibilidad de un artculo o periodista.

Algn tiempo ms tarde, el mismo empresario llama pedfilo, sin pruebas, a uno de los buzos que se est jugando la vida en Tailandia en el rescate a unos nios atrapados en una cueva. Lo hace, tambin, a travs de Twitter, donde tiene ms de 20 millones de seguidores. Unas semanas despus, durante una distendida entrevista en suelo californiano, el empresario se fuma un porro y bebe whisky. Al da siguiente, las acciones de su empresa caen. Casi al mismo tiempo, los jefes de contabilidad y recursos humanos de la empresa dimiten. No pasaran demasiados meses hasta que el empresario propusiera aumentar la jornada laboral hasta las 80 horas por semana. Nadie ha cambiado el mundo en 40 horas semanales", deca.

Hacer una cronologa de los despropsitos mediticos orquestados por Elon Musk durante 2018 es una tarea extenuante. El propulsor de proyectos tan grandilocuentes como Tesla o SpaceX se ha ido enterrando a s mismo en un montn de estircol del que cada vez le es ms complicado salir. Es paradjico que alguien situado en los primeros puestos de la carrera tecnolgica, energtica y aeroespacial, produzca tanta animadversin. Quiz sea eso lo que le hace, an hoy, entraar tanto inters como personaje pblico.

De inventor revolucionario a celebridad angustiada

Los primeros aos de Elon Musk (Pretoria, Sudfrica, 1971) son los de otro cualquier gran nombre de Silicon Valley. Cre una empresita, la vendi por mucho dinero. Cre otra empresa (Paypal), la vendi por ms dinero. Musk amas una fortuna que emple para dar rienda suelta a sus creativas extravagancias. En los aos siguientes llegaran SpaceX, una empresa de transporte aeroespacial que suea con llevar humanos a Marte; Tesla, la gran apuesta por los coches elctricos de conduccin autnoma, y SolarCity, una subsidiaria de Tesla dedicada a la eficiencia energtica y los sistemas de energa solar.

Un prototipo de tnel de The Boring Company.

Un prototipo de tnel de The Boring Company.

Hay ms. El sonado Hyperloop, el transporte del futuro a base de tubos de vaco, tambin tiene el sello de Musk. The Boring Company, uno de sus ltimos proyectos, tiene como objetivo la creacin de tneles subterrneos que permitan descongestionar el trfico en las grandes ciudades a golpe de tarjeta de los conductores. El empresario de origen sudafricano es, adems, fundador junto a Sam Altman de OpenAI, una organizacin sin nimo de lucro dedicada a investigar sobre inteligencia artificial. Altman, otro multimillonario de los que pululan en Silicon Valley, es conocido, entre otras cosas, por promover y pagar a una startupdedicada a la congelacin de cerebros un proceso que implica la muerte asistida del individuo para que, llegado el momento, sus conocimientos puedan ser conservados y subidos a la nube.

Durante la memorable entrevista del porro, Musk hizo algo ms que fumar. El inventor teoriz sobre el futuro de la aviacin, hablando abiertamente de sus ideas sobre el avin elctrico, un proyecto para el que dice no tener tiempo. El avin elctrico no es necesario ahora mismo, argument aludiendo a otros frentes ms importantes. Los coches elctricos son importantes, la energa solar es importante, el almacenamiento estacionario de energa es importante, enumeraba mientras su monlogo se tea de cierto pesimismo finmundista. Estamos jugando con fuego con la atmsfera y los ocanos, cogiendo cantidades ingentes de carbono de las profundidades y ponindolas en la atmsfera, deca. Defensor de las renovables y proclive a acabar con la dependencia del petrleo, afirmaba que lo que estamos haciendo es una locura muy peligrosa para el planeta. Debemos acelerar la transicin energtica, declaraba. Sabemos que es el objetivo. Lo sabemos. Entonces, por qu hacemos esto?.

La pregunta es retrica. Musk conoce de sobra el sesmo constante de intereses que representa el poder empresarial; su poder empresarial. El profesor y escritor Douglas Rushkoff teorizaba recientemente sobre estas motivaciones a priori altruistas, diciendo que personajes como Musk no buscan la construccin de un mundo mejor y que se preparan, en realidad, para un futuro digital en el que puedan trascender la condicin humana y protegerse del peligro real y presente del cambio climtico, las pandemias globales o el agotamiento de los recursos. Para ellos, el futuro de la tecnologa en realidad consiste en una cosa: la capacidad de huida, afirmaba.

Musk fumando un porro durante una entrevista con Joe Rogan.

Musk fumando un porro durante una entrevista con Joe Rogan.

Quiz sea esa la razn por la que el magnate se empea en gestionar su vida pblica de manera tan exhibicionista. La exposicin meditica y el uso mundano de las redes sociales para decirnos que, a pesar de todo, no es como esos ricos desprovistos de humanidad, sino una suerte de spin-off del paradigma del empresario multimillonario, ahora ms cool y aparentemente comprometido con sus conciudadanos.

Mayo de 2018. Met Gala, Nueva York. Elon Musk aparece acompaado de Grimes Claire Boucher, la estrella del pop electrnico. En el epicentro de la vanidad, donde el famoseo celebra su Carnaval de Cdiz posmoderno, la pareja acapara todas las miradas. Una puede imaginarse a la pareja compartiendo sus ideas sobre viajes espaciales, drogas psicodlicas o poliamor; explorando el tipo de introspeccin personal que ha empezado a romper la barrera entre el libertarismo nerd de Silicon Valley y el experimentalismo milenial de Tumblr, escribala periodista Naomi Fry en The New Yorker. El episodio, que podra haber quedado en ancdota fue, adems de la primera excentricidad meditica de Elon Musk del 2018 tras esto empezaran a sucederse sus neuras tuiteras, el inicio de una nueva lnea temporal a la que volveremos ms tarde.

Tampoco le ayud, en esta carrera de obstculos orquestada contra s mismo, su adhesin al Foro Estratgico y Poltico que Donald Trump conform a finales de 2016 a base de CEOs de grandes empresas como Disney, Uber o IBM. En junio de 2017, el propio Musk renunciaba ante la salida de Estados Unidos del Acuerdo de Pars sobre el cambio climtico mes y medio despus, el Foro se disolva ante la desbandada masiva de miembros. En noviembre, durante una entrevista en Recode, Musk reconoca que su vinculacin con Trump no le haba favorecido, si bien segua creyendo que mereci la pena intentar estar en los consejos de Trump, especialmente en lo relativo a involucrarse como defensor de polticas contra el cambio climtico. Hice todo lo que estuvo en mi mano.

El hijo prdigo del neoliberalismo duerme en el suelo

Es difcil imaginar a un director ejecutivo, a un CEO, como Elon Musk. Para muestra, el intachable aura que desprenda Steve Jobs, un tipo que no invent nada si acaso, fue un dios de la mercadotecnia y de quien no conocimos su verdadero yo hasta que la prolongacin de su negocio nos explot en la cara en forma de biografa y pelculas.

Un Tesla enviado al espacio por SpaceX.

Un Tesla enviado al espacio por SpaceX.

Musk cuenta con un abultado nmero de fanboys, seguidores a ultranza del novsimo profeta tecnolgico, que sienten tanto fervor por l como el profesado en su da por las hordas pro-Jobs. An as, la relacin que Musk mantiene de cara al mundo es completamente opuesta a la exhibida por personajes como Jobs, Mark Zuckerberg (Facebook) o Jeff Bezos (Amazon). El padre de Tesla ha hecho todo lo posible por desmarcarse de la imagen institucional e irritante del CEO tecnolgico, en ocasiones valindose de una narrativa ms prxima a Trump que al rupturismo con su propio statu quo.

A los ataques contra la prensa, sus irracionales cruzadas en Twitter o el anuncio a bombo y platillo de proyectos como el Hyperloop o los tneles de The Boring Company que ingenieros y expertos se lanzan a desmontar por su inviabilidad, se suma una contradiccin mayscula en la hoja de ruta de Tesla: las toneladas de litio que en los prximos aos sern necesarias para fabricar las bateras elctricas con las que funcionan los coches elctricos podran suponer un coste ambiental similar al que pretenden combatir.

Segn un informe de la red medioambiental Friends of the Earth, la extraccin de litio contamina el agua, daa el ecosistema y produce emisiones txicas al aire. El litio, adems, suele hallarse en salinas situadas en territorios ridos, donde el acceso al agua es clave para sus habitantes se estima que son necesarios cerca de dos millones de litros de agua para extraer una tonelada de litio. El informe recoge casos como el del Salar de Atacama, en Chile, donde se ha desatado una guerra por el agua de la regin; o el del Salar del Hombre Muerto, en Argentina, donde las comunidades locales denuncian que las operaciones de extraccin de litio han contaminado arroyos utilizados para personas, ganado y riego de cultivos.

Mientras la accin del hombre blanco contina destruyendo territorios indgenas, Tesla tambin se enfrenta a sus problemas del primer mundo: la errtica cadena de produccin del Model 3, el coche ms econmico de Tesla en busca de un pblico masivo, ha puesto en duda la viabilidad econmica de la empresa. De aquellos barros, estos lodos: hace solo unos das, Musk anunciaba que la empresa recortara en torno a 3.000 empleos, un 7% de la plantilla que se suma al recorte del 9% del ltimo verano. La noticia contrasta con las dificultades de Tesla para cumplir con sus objetivos de produccin de coches elctricos y, en especial, con la forma que Musk tiene de ver el trabajo.

Estoy durmiendo en el suelo de la fbrica, no porque piense que es un lugar divertido para dormir, le deca en abril a una periodista de la CBS. Por qu? Porque no tengo tiempo de ir a casa y ducharme, responda Musk. En julio, en una entrevista para Bloomberg, su discurso pasaba a estar protagonizado por la autoflagelacin: Siento que tengo una gran deuda con la gente de Tesla que est favoreciendo al xito de la empresa. La razn por la que dorma en el suelo no es porque no pudiera cruzar la calle y quedarme en el hotel. Fue porque quera, adrede, que mis circunstancias en la empresa fueran peores que las de nadie. Fuera cual fuera el dolor que ellos sentan, quera que el mo fuese peor.

En la carta que Musk escribi a sus trabajadores anunciando la nueva ronda de despidos, enviada a la 01:20 de la madrugada del pasado 18 de enero, volva a apelar al sentimentalismo gore; esta vez, para justificar la esclavitud voluntaria a la que somete a sus trabajadores: Hay muchas empresas que pueden ofrecer un mejor equilibrio entre vida y trabajo, porque son ms grandes y ms maduras o porque estn en industrias que no son tan vorazmente competitivas. En palabras del CEO, construir productos asequibles de energa limpia requiere de un esfuerzo extremo y una creatividad impecable. Tener xito en nuestra misin es esencial para asegurar un buen futuro, por lo que debemos hacer todo lo posible para acelerarlo. A estas alturas, poco queda que salvar de la romantizacin que Musk hace del trabajo extremo y, por extensin, del neoliberalismo salvaje que impera en Silicon Valley.

El villano se dispara al pie

Volvamos a las altas esferas del universo Kardashian. De repente, bam. Una popular rapera estadounidense entra en escena. Dedica a Elon Musk, a travs de su cuenta de Instagram, una serie de notas en las que le acusa de tuitear colocado de LSD y llama a Grimes, la que era su novia, yonqui. Ella es Azealia Banks, una polmica artista que, en este cruce de multiversos, ha acabado en el mismo plano de realidad que la persona que quiere terraformar Marte.

La aparicin de Banks en la historia no es casual. Responde, adems de a grandes dosis de ego, a las circunstancias que llevaron a Elon Musk a tuitear el 7 de agosto de 2018 que estaba considerando lanzar una OPA sobre Tesla para sacarla de bolsa. La cantidad de la que hablaba Musk en el tuit, 420 dlares que provoc una subida del valor de las acciones de la empresa, era una referencia dirigida a Grimes sobre el significado que dicha cifra tiene en la cultura del cannabis. La broma condujo a una investigacin por fraude de la Comisin de Bolsa y Valores de Estados Unidos que se sald en una multa de 40 millones de dlares y la salida de Musk de la presidencia de Tesla durante tres aos.

Ahora, Tesla y Musk se enfrentan a una demanda colectiva de un grupo de inversores, quienes alegan que el tuitero provoc el caos y perjudic al accionariado. Adems, y esto es lo ms divertido, Grimes y Banks han sido citadas a declarar en el juicio al considerar que ambas tienen informacin relevante sobre los verdaderos motivos de Musk para publicar el tuit. En los mensajes publicados por Banks, la rapera asegur que el da del fatdico tuit se encontraba en una propiedad del, por entonces, novio de Grimes; las artistas estaban trabajando en una cancin.

La estrella del pop en la que se quiere convertir Musk choca de frente con su ocupacin como sper rico a tiempo completo; a ninguna celebridad, y menos a estas alturas, se le perdonara esa exaltacin neoliberal de un futuro mejor a costa de explotar a sus trabajadores impdicamente y de obviar el gasto que supone para el planeta la consecucin de sus tecnologas.

En el suelo de alguna fbrica, Musk escucha el ltimo single de Grimes, We appreciate power Apreciamos el poder, una cancin escrita desde la perspectiva de una inteligencia artificial. Ah tirado, maquinando sobre su prxima invencin y sobre su viaje a Marte, Musk se siente como en casa. Ha encontrado su lugar en el mundo

Fuente: http://ctxt.es/es/20190130/Politica/24187/elon-musk-tesla-spacex-grimes-manu-garrido.htm


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