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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2019

Entrevista a Fernando G. Jan (I)
Las guerras financieras son ms devastadoras que las guerras militares

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Fernando G. Jan, doctor en Ciencias Econmicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona (UB), es profesor titular del departamento de Economa y Empresa en la UVIC-UCC. Fue subdirector general de la Fira de Barcelona y becado como satagiaire officiel en la Comisin europea, adems de haber trabajado en el Servicio de estudios del Banco de la Pequea y Mediana Empresa al tiempo que fue Profesor colaborador del Departamento de Poltica Econmica de la Facultad de Econmicas de la UB.

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He ledo con mucho inters, doctor Jan, una resea suya del libro el libro de Jean-Franois Gayraud Lart de la guerre financire publicada en rebelin (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=251812). Me gustara preguntarle, por algunas de las temticas que presenta y comenta en este escrito suyo. Empiezo, si le parece, por una definicin: qu es una guerra financiera? Cules son los males, si existen, de estas guerras?

Nos viene a la mente de inmediato asociar el vocablo guerra a las que se dan entre estados, pero basta echar una mirada a la historia para percatarnos de que ha habido guerras de diversas ndoles, as que ms que una estricta definicin de guerra, el autor nos pone ante la evidencia de asociar la guerra a destruccin provocada con intencin apropiatoria o destructiva, de manera que identificamos al enemigo, pero que no tiene por qu ser nicamente militar. Como dice el autor, las guerras financieras probablemente sean ms devastadoras que las guerras militares, y el enemigo, el provocador de la hostilidad, es la alta finanza contempornea. No hay que confundir el hecho de que en toda guerra est presente la componente financiera, que ha mutado en un conflicto nuevo: las instituciones financieras mundializadas, grandes y autnomas frente a la poblacin y el Estado, que son sus adversarios, salvo las elites poltico-administrativas, sometidas por inters, por conveniencia o vanagloria de estar con el fuerte. Se manifiesta a travs de los fraudes sistmicos que genera incluso sin necesidad de vulnerar la legalidad, elaborada a su servicio en buena medida (el sistema de partidos est a su servicio) y el sistema llamado de puertas giratorias entre los cargos pblicos y los trabajos privados contribuye a crear lo que Galbraith llam la virtud social conveniente, y tambin sorteando la supervisin (los Bancos Centrales son grandes culpables de esto ltimo). Los daos causados van desde la ruina econmica de millones de personas, con prdida de su empleo, de su patrimonio y de vivienda familiar, hasta la muerte (suicidios) y reduccin de la esperanza de vida (tengo ledo que la crisis de 1998 gener una reduccin de la esperanza de vida entre los rusos de 10 aos, para algunos autores; cinco, para otros).

Hay guerras financieras y tambin guerras econmicas, de las que hablar en otra ocasin comentando un reciente libro de Christian Harbulot, fundador, junto con el general Pichot-Duclos, de la Escuela de guerra econmica en Francia a inicios de los 90, y con la que he establecido un primer contacto.

Espero ya su resea del libro que acaba de citar. El autor, si no recuerdo mal, es comisario jefe de la polica nacional francesa. No un es poco sorprendente que un economista sea comisario jefe de la polica?

Bueno, en realidad, yo lo he traducido as por falta de conocimiento de la estructura de mando policial en Espaa, pero su cargo se comprende mejor si atendemos a su propia aclaracin en una entrevista que concedi al diario La Vanguardia el 25 de septiembre de 2008, en La Contra: nico comisario divisionario (coronel) con permiso para publicar de la Direction de Surveillance de Territoire (servicios de informacin) del Ministerio del Interior de Francia. Y no es propiamente economista, sino Doctor en Derecho, aunque a m me parece que no hay una frontera estricta entre el Derecho y la Economa, incluso pienso que el Derecho, est en la base del comportamiento social regulado y tiene un ngulo de visin ms cercano a la realidad que la economa. Ha habido insignes economistas provenientes del campo jurdico. Sus argumentos econmicos pueden adolecer de parte de la erudicin al uso en economa o faltos de terminologa aparentemente especfica, pero que no hace ms que dar nombre a una idea casi casi del sentido comn. El autor se apoya en este libro en Keynes y en el galardonado francs con el premio otorgado por el Banco de Suecia con motivo de la entrega de los premios Nobel (que no es nunca premio de la Fundacin Nobel), Maurice Allais (particularmente en un libro del que publiqu un comentario y puede verse en http://www.revecap.com/revista/numeros/21/jaen.html, de sumo inters sobre las crisis), y no le faltan los conocimientos necesarios.

Seala usted de entrada que, desde su punto de vista, el libro de Gayraud, es la mejor explicacin general que ha ledo de las causas de la crisis econmica y social con pretensin reformadora, aunque no revolucionaria. S que la pregunta es demasiado general, le pido un resumen: cules son las causas de la crisis econmica y social que hemos vivido? Hemos superado esa crisis? Los agoreros (o no tan agoreros tal vez) hablan de otras crisis en un horizonte no lejano.

Me pide usted que le mienta. Nunca existe explicacin nica y sencilla en economa.

De acuerdo, de acuerdo.

En el nivel ms general de explicacin, esta crisis se puede explicar como fruto de una guerra (por tanto, consciente), primero soterrada y con generacin de argumentos propiciatorios, provocada por las altas finanzas (con grandes fortunas instaladas en el accionariado de bancos, compaas de seguros, fondos de inversin) con el fin de apropiarse de un mayor pedazo del valor generado o acumulado en forma de ahorro o de endeudamiento (valor que se espera sea generado en el futuro), mediante diversas palancas, las unas delictivas, directamente fraudulentas, otras manipuladoras de la codicia humana y de la tontera mediante la persuasin, que John K. Galbraith, en su libro-testamento La economa del fraude inocente, recoge muy bien. Pero tambin se puede explicar desde la economa asptica, estupendo camuflaje de los intereses: aqu podemos escoger entre la explicacin bsica de sobreproduccin, marxista; o la de insuficiencia de demanda relativa, keynesiana; o la de la Escuela Austriaca, de sobreinversin equivocada.

Toda crisis se supera. La hemos superado?, con los patrones establecidos al uso, o sea, aquellos que sirven a los intereses apropiatorios de algunos, s o casi. Si consideramos el desequilibrio que se ha producido entre colectivos, no. Por ejemplo: los deudores estn en la base de la generacin de la crisis, y, sin embargo, siguen beneficindose del actual sistema de amparo que les brindan los Bancos Centrales, que castigan inmisericordemente a los ahorradores manipulando el tipo de inters hasta anularlo; en este sentido, la crisis contina y se alimenta, bajo la excusa de hacer llevaderas las deudas, sobre todo la deuda pblica que fue privada y ya hemos tenido que encajar los ciudadanos. Los agoreros practican su deporte favorito de resultado seguro: siempre hay una crisis en el horizonte, as que un da u otro llega, pero no merecen atencin, cuando llega lo notamos y ellos no pueden indicarnos ni el cundo ni el dnde. El tiempo los va arrinconando y sustituyendo.

Le cito: tanto el anlisis como las propuestas, pueden considerarse armadura ideolgica que no le viene nada mal a la pobreza intelectual en que se mueve la izquierda actual en Espaa, al igual que la derecha, tal vez en consonancia con lo que es capaz de asimilar hoy la sociedad espaola. Nos explica un poco ms esto de la pobreza intelectual de la izquierda y derecha espaolas? Qu quiere sealar con este en consonancia con lo que es capaz de asimilar hoy la sociedad espaola?

Es mi percepcin. Llevo desde los diecisiete aos en que empec mi militancia poltica en la extrema izquierda en la clandestinidad, en lo que primero fue la Organizacin Trotskista y despus transformada en Partido Obrero Revolucionario de Espaa (de los que afortunadamente estoy ahora a aos luz), observando y analizando la vida poltica y social espaola (y la francesa), en el entorno mundial (sobre todo occidental) y constato una prdida de penetracin en los anlisis, una simplificacin de las ideas, una escasez de asimilacin (que no repeticin incluso erudita) de los clsicos, particularmente tras la materializacin, por el PSOE de Felipe Gonzlez y Alfonso Guerra, de lo que fuera (a mi entender) el programa poltico de don Jos Ortega y Gasset de los aos 30, y toda una decadencia posterior, que en la derecha no se manifiesta igualmente, pues ha desarrollado las ideas convenientes a sus intereses; en tanto la izquierda se ha dividido bsicamente en dos: a) los que se han automarginado en un bucle que ellos creen y dicen ser marxista, pero que se reduce a repeticiones de frases o conceptos que se quieren hacer valer con frceps en una sociedad que ha cambiado tanto en su riqueza material y complejidad que ya no sirven ni como metforas alusivas; y b) los que han buscado en segmentos sociales reivindicaciones parciales y exageradas de colectivos que eran marginales, o cuya defensa no estorba en nada la apropiacin por algunos del pedazo de valor que la sociedad genera. Si me habla, pensando en un pblico objetivo al que defender, el de los obreros, de esos quedan ya pocos; si me habla de los asalariados, de esos hay muchos, pero una buena porcin cobrando salarios que no alcanzan a producir y estn apropindose de lo generado por otros, por poner ejemplos. La autodenominada izquierda que pone sus tics progres, pero haciendo en lo fundamental lo mismo que hace la derecha, esa tiene un discurso hipcrita, pero no piensa nada sustancialmente distinto de la derecha, salvo en lo que es meramente su supervivencia burocrtico-poltica. Vase el caso ms manifiesto hoy en el actual presidente del Gobierno del PSOE de Pedro Snchez.

La capacidad de absorcin de ideas por una sociedad, se me antoja limitada por su formacin crtica, hoy prcticamente reducida a nada. El confort tambin juega su papel. El cambio de nivel de vida general, muy marcado en el caso de Espaa, cuyos mayores vivieron vidas duras y gozan de mejor salud que la que vieron en sus padres, lo que induce al conformismo, ha dado paso a una juventud pletrica de posibilidades de entretenimiento, aislamiento y vanagloria, que ha perdido la curiosidad que conlleve esfuerzo de aprendizaje. Si cada segmento se encuentra ms o menos confortable en su vida, a qu ponerse a remejer con las ideas ese confort? Estamos en una sociedad del espectculo que describiera Guy Debord, repletos de soma de El mundo feliz. El egosmo todava mueve los intereses, pero eso no es pensamiento, son tripas. Hay consonancia de la falta de ideas con la inapetencia de ellas socialmente hablando.

Habla usted tambin, tomando pie en el libro que comenta, de lo sucedido en Grecia estos ltimos aos. Qu ha sucedido realmente en su opinin? No haba otra, cualquier otro camino era simple utopa?

Lo ocurrido con la crisis en Grecia, lo segu en su momento, como consecuencia de la crisis, pero Grecia no era objeto de mi curiosidad econmica hasta entonces, como sucede con otros pases menores. Lo que nos dice Gayraud concuerda en buena medida con lo que yo le entonces, siguiendo los anlisis del gran coyunturalista francs Patrick Artus, que es el responsable de economa de la banca Natixis y profesor de la Sorbona. Sentimentalismos de izquierda aparte, que yo no padezco, la problemtica se centraba en que los tres principales acreedores de la ingente deuda griega eran: Alemania, Francia y los EE. UU., y, a mayor abundamiento, la banca francesa haba adquirido una parte importante del sistema bancario griego antes de estallar la crisis. Hubo dudas entre los acreedores. Francia era la que ms apretaba por correr mayor riesgo, pero, en un momento dado, Obama les manda mensaje diciendo pblicamente que hay que arreglar lo de Grecia, pues repercute en los balances de los bancos de EE. UU., y pone en peligro su solvencia. Por tanto, hay que hacer pagar la deuda griega como sea, y la maquinaria servicial de la Unin Europea se pone en marcha. Ciertamente Tsipras tena el apoyo del pueblo griego para exigir condiciones beneficiosas, pero traicion a su pueblo, lo cual no debe sorprendernos y menos si recordamos episodios como la entrada de Espaa en la OTAN o el voto del pueblo francs contra la Constitucin europea y su pueblo acept, pues no lo ech del Gobierno, no se levant en armas, no hizo ms que algunas manifestaciones, que yo recuerde. El figurn de Varoufakis dimiti para poder seguir entretenindose despus como aguerrido defensor de entelequias, y aqu paz y despus gloria. El pueblo griego pag y paga la deuda. Utopa? Ensoacin. Para muchos, particularmente alojados en lo que solemos an llamar izquierda, es difcil vivir sin sueos emancipatorios, pero, como toda creencia, sirve para ser manipulada por los que detentan el poder. Tsipras jug de farol y ya se sabe que a la hora de mostrar las cartas

Un tema de gran inters del que habla en su escrito: el conflicto con el estado de las instituciones financieras, cada vez ms mundializadas, grandes y autnomas. Cuatro preguntas en una, disclpeme: de qu instituciones financieras hablamos? En qu se concreta ese conflicto del que se habla? Quines van ganando por ahora en ese conflicto? No ha sido siempre as desde los inicios del capitalismo?

Banca y seguros son difcilmente separables. Por descontado que el grupo de bancos sistmicos es el principal. Tenemos tambin grandsimos Fondos de Inversin de diversas clases. El autor da someros datos, pero yo aconsejo al lector que acuda al libro de Franois Morin, Lhydre mondiale. Loligopole bancaire (del que publique comentario en [email protected] N. 79, nov-dic 2015), en el que aparecen datos clarificadores del poder y dominio que tiene la banca, particularmente la de EE. UU., pero no exclusivamente de ese pas.

El conflicto es el que se produce entre los intereses de quienes ejercen el poder bancario entrelazados con empresas en todo el mundo, y la defensa mnima exigible del Estado, todava con alguna obligacin frente a sus electores en el sistema democrtico (que puede saltar por los aires y del que la UE es una avanzadilla, con burocracias poderosas al margen de los ciudadanos electores, amn del cinismo de quedarse con la forma electoral para desnaturalizar la esencia de la representatividad: ningn parlamentario europeo me representa, no significa nada en mi vida, dada la distancia y falta de control real posible; en cambio significa mucho para quienes detentan el poder real y las empresas radicadas en un pas de la UE).

Ganan ellos, no lo dude, as lo recoge el autor tomando las palabras de Warren Buffett y la lucha de clases, que se populariz en la prensa: hayla y la vamos ganando nosotros, vino a decir el poderoso inversor estadounidense.

Recuerdo bien su comentario.

Digamos que hay perodos de sus ms y de su menos. En los Treinta Gloriosos, tras la II Guerra Mundial, hubo ocasin de mejoras para el conjunto de la sociedad. A partir de la crisis del petrleo, se inici un nuevo ciclo perjudicial para la mayora: empieza la discusin de quin ha de pagar el pato de la crisis. Si su pregunta se ha de situar en el contexto de la Historia de larga duracin la de F. Braudel y los Annales, que me es muy querida, tengo la tentacin de contestar a su ltima pregunta con un escueto s.

Descansemos un momento si le parece.

De acuerdo. Respiro un poco.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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